9 Julio 2008

Pedro Carrasco y Mando Ramos

Archivado en: Deporte, Estados Unidos, Periodismo, anecdotario — Enrique Meneses @ 18:43

Foto MarcaEs una anécdota pero tiene su gracia. Trabajaba yo en el ABC de Madrid cuando su director, Torcuato Luca de Tena me encomendó la crónica del combate entre Pedro Carrasco y Mando Ramos que se iba a celebrar en Los Ángeles. Le dije que iba a ser mi primer trabajo como periodista en un tema deportivo. “Gilera está en Manchester con el Real Madrid así que quiero que vayas tu.”  Yo alegué que no sabía lo que era un “gancho” o un “uppercut”. No hubo nada que hacer, tenía que ir a Los Angeles, una ciudad que no es para peatones.. Así, nada más llegar al Hotel donde se hospedaba Carrasco, me fuí a verle en su habitación. El combate era una revancha de un combate de 5 de noviembre 1971, en el que el árbitro nigeriano había dado la victoria al español, descalificando al chicano por golpe bajo cuando ya había demostrado su parcialidad, contando despacito hasta que se levantó Carrasco … ¡cuatro veces de la lona! Lo perdió Carrasco en el tercer combate, en Madrid, 28  de junio de 1972.

Con boli y papel fuí aprendiendo del peso ligero español,los nombres y significados de los golpes mientras, en calzoncillos, Carrasco descansaba para el combate de aquella noche, 18 de febrero de 1972. En un momento dado, se abrió la puerta y entró José M. Ibar Aspiazu  “Urtain”, el gran peso pesado español que tenía más fuerza que técnica. “¿Tu eres del ABC?…. ¡Te voy a pegar una hostia por lo que escribió Gilera sobre mi último combate! No me costó demasiado, con la ayuda de Pedro, detenerle ante semejante e injusta amenaza. Veinte años más tarde,  aquel vasco grandullón y de gran corazón, se suicidó en Madrid, el 22 de julio de 1992, tirándose del décimo piso, de un edificio que veo ahora mismo desde mi balcón. El portero de su casa lo encontró muerto en el cesped del jardín. Era entonces un muñeco roto, como tantos deportistas que no saben qué hacer de su vida, después de que el deporte los jubila.

El combate de Ramos y Carrasco en el Los Angeles Sports Arena, en las afueras de la ciudad, no presagiaba nada bueno para el campeón español.  Eramos media docena de  periodistas y algunas más de españoles residentes en la ciudad. El resto, una marabunta de chicanos pidiendo airados que Mando masacrase a Carrasco. Como estaba escrito, perdió. Los periodistas, entre ellos el famoso Castillo, el que inmortalizó en una transmisión televisiva de tenis….”¡entró! ¡entró!”. Estuvimos discutiendo en el mismo Sports Arena hasta que, sin darnos cuenta, nos quedamos solos, absolutamente solos y las luces del estadio apagándose rápidamente por sectores. Fuera, el parking vacío. Ninguno de nosotros motorizado, todos habíamos llegado en taxi. Ninguna parada a la vista, solo una gasolinera al otro lado de la calle. Siendo el único que se defendía en inglés, me tocó llamar desde la cabina de la gasolinera para pedir un radiotaxi. “Señor, ningún taxi irá a estas horas a la zona donde se encuentra usted. Es demasiado peligrosa. Lo siento“. Quedábamos sin taxi y, además, en zona peligrosa.

Se me ocurrió una idea, suelo tener un manojo de soluciones por cada problema que me surge. Llamé a la policía. “Mire somos 6 periodistas españoles venidos para informar del combate Ramos-Carrasco y no quiere venir ningún taxi a esta zona para llevarnos a nuestros hoteles. No es muy bueno lo que podemos escribir sobre el sistema de transportes de Los Angeles. Además, son apenas, las doce de la noche.“….Tras un silencio, el hombre me espetó “¿Y qué quiere que hagamos los policías?” “Una idea que se me ocurre es que pidan ustedes un taxi y lo escolten hasta el Sports Arena. Les podemos esperar en una pizzería que hay al otro lado de la calle y que veo desde la gasolinera.” Como tardaban bastante, hicimos un intento de pagarle la cena a un cliente que nos llevase a nuestros hoteles. Pero pensamos que podíamos tener un follón con polis y taxi que teníamos que pagar nosotros. Cambiamos de idea y pedimos cena con vino y mantel.

Cuando apareció la policía con el taxista estábamos cenando. Decidimos invitarles. No cenaron pero se bebieron buenos tragos de “Gallo Wine” el vino barato de California pero el mejor publicitado entonces. Lo pasaron bomba todos, menos yo que tenía que traducir a unos y otros. ¡Con la cantidad de chicanos que había en Los Angeles, aunque menos que ahora, nos tocaron un  policía y un taxista que no hablaban español!

3 comentarios »

  1. Me encantan estas anécdotas. Por cierto, qué peleones son los méxicanos. Lo digo por experiencia… mi mujer. Debe ser el chile…

    Comment por erwillillo — 9 Julio 2008 @ 20:14

  2. Enrique, hablas del año 1991:¿lo que relatas no es anterior?.Una de tantas curiosas experiencias de las que has vivido,gracias por contárnoslas.

    Comment por Milenrrama — 14 Julio 2008 @ 10:06

  3. Milenrrama, tienes razón. Fué una errata. No era 91 sino 71-72 los tres combates. 5 Noviembre 1971 en Madrid, gana Pedro por descalificación de Mando Ramos. Revancha y segundo combate entre ellos, Los Angeles 18 de febrero de 1972 y gana Mando Ramo y, finalmente, tercer combate entre ellos, en Madrid, el 28 de junio de 1972.Perdió Carrasco el título mundial de los ligeros.
    Gracias por corregirme.

    Comment por Enrique Meneses — 14 Julio 2008 @ 11:02

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