12 Julio 2008

Los EE.UU., hoy y mañana

Entre Estados Unidos y la Unión Europea existen diferencias fundamentales a la hora de enfrentar una crisis que puede alan greenspan240.jpgdurar más o menos tiempo. Nuestros conservadores europeos, tan identificados con el sistema económico estadounidense, no serían capaces de suprimir en la UE el estado de bienestar basado en sanidad y educación gratuitas para todo el mundo. Los europeos no estamos contra la iniciativa privada pero quien quiera médico o colegio de pago, que lo haga con su dinero, no con el de los demás a través de la concertación.

La energía es limitada. Un día se apagará la luz porque se agotaron las fuentes baratas de la extracción de crudo en los países productores y cada vez cuesta más encontrar petróleo salvo en las profundidades oceánicas. Hasta hace poco, no se extraía petroleo estadounidense porque era más costoso que obtener el de Oriente Medio donde brota nada más pinchar en la bolsa. Hoy, eso es diferente. Es rentable vender el petróleo patrio.  Pronto tendrán que abandonar sus grandes coches y sustituirlos por los utilitarios europeos o asiáticos. Como hay limitaciones de velocidad, no es necesario tener potentes vehículos de gran consumo para las grandes distancias americanas. Cambio brutal en el ego y las costumbres de Estados Unidos. Los hábitos alimentarios también tienen que cambiar. Hay un exceso de comida grasa y azúcares. El comprador europeo es selectivo y no compra compulsivamente,  lo primero que le entra por los ojos, como hace el americano.

Hace años predije que hasta el Congo Belga fabricaría vehículos en el futuro. No hemos llegado a eso pero, salvo investigación en diseño y  tecnología, todo lo hacen robots en la industria del automóvil. Hace 30 años, la industria representaba el 32% de la producción de Estados Unidos. Hoy, las deslocalizaciones y el incremento de los servicios hacen que el peso de la industria haya caído al 13%. Todos los países del área llamada Primer Mundo, hemos vivido el abandono del campo por las oportunidades de la ciudad. Ha sido necesario subvencionar la agricultura y la ganadería para que no se despoblasen vastas zonas rurales. Sin el proteccionismo de la agricultura, nuestros países hubiesen visto aumentar el chabolismo en las grandes ciudades y el abandono de los campos. Con menos población se han alcanzado grandes producciones de alimentos. Pero la disminución de la industria y el aumento de los servicios, esos hijos de obreros, ahora más preparados que sus padres, tienen que reciclarse de nuevo. Cuando pensamos que Información Telefónica española, nos la sirven jovenes mujeres marroquíes desde Tanger, debemos de pensar en la rapidez de los cambios. Pregunte a Microsoft un problema que le responden en perfecto español un irlandés desde su tierra.

De repente, la subida del precio del barril de petróleo, ha despertado el uso de energías alternativas. Hemos alcanzado los $147 por barril de Brent. No hay razón para que no crezca la demanda y, con ello, su precio. Además de los stocks de carburante, se nota la incipiente motorización de China e India. Se arrincona la bicicleta y el rickshaw de tracción humana. Los países emergentes quieren comer carne con más frecuencia y, siguiendo la demanda de bienes que les acerquen a nosotros, los precios suben. Si esos países emergentes se están adaptando rápidamente a nuestras formas de vida, nosotros también podemos reformar las nuestras. Cuando supe que los tomates tenían idénticas dimensiones y color para que cupiese el mismo número de estas bayas  y ganasen en atractivo a la vista del cliente, me dije que estábamos  rizando el rizo. Los desechos de alimentos por no reunir la talla, el color o el formato adecuado, produce un despilfarro impresionante de millones de toneladas anuales. La UE tiene regularizada la curva de los pepinos. La leche para el Camembert tiene que ser pasteurizada en contra de la tradicional forma de elaborarlo. Hay que desregulizar los productos alimenticios y admitir que nos lleguen otros del Tercer Mundo siempre que reúnan las condiciones sanitarias. Es la mejor forma de ayudar a esos países en su salida del subdesarrollo y abaratar hasta precios razonables, nuestra cesta de la compra.

De Estados Unidos, todos hemos alabado la sencillez de sus instrumentos económicos. El papeleo burocrático de Europa contrastaba siempre con las facilidades para crear empresas y hacer negocios en América. Muy bonito pero, faltos de vigilancia de los créditos hipotecarios, nos ha llegado la crísis que rápidamente se ha expandido por el mundo. Y es que la globalización financiera existe mientras discutimos si es peligrosa la que invade el resto de la actividad económica. Las transnacionales y la banca, con sus fondos de inversión que se mueven a la velocidad de la luz, pueden arruinar un país pequeño con dar a una tecla del ordenador y retirar un fondo de inversión. En España, mucha gente no sabe aún como se debe de utilizar una tarjeta de crédito…y algunos tienen hasta una docena de ellas. Las comisiones por aplazamiento de pago son brutales pero muchos hombres ys mujeres, que van de compras, prefieren no pensar en los intereses. Yo las utilizo más como tarjetas de débito. Facilita no llevar dinero suelto en el bolsillo. La gente se creía rica porque  el valor de su vivienda subía constantemente. Teníamos un patrimonio per cápita superior al de países más ricos que nosotros. Estabamos jugando al Monopoly sin querer sospechar que no era normal si comparabamos lo que pasaba en España con lo que sucedía en nuestros socios de la Unión Europea. Hay que racionalizar nuestros gastos y, si posible, buscar otros ingresos. No podemos vivir por encima de nuetras posibilidades.  La masa laboral no cualificada es la que lo tiene más crudo pero puede seguir cursos accelerados de formción obrera para trabajos donde hay demanda, a pesar de todo.

En Estados Unidos, las guerras, la falta de protección sanitaria o de educación gratuita, ponen a un gran sector de la población en condiciones de desventaja. Por añadidura, el dólar está  por los suelos. Las precauciones de los bancos españoles, comparados con sus homólogos americanos, ahora muestran su lado bueno. Los avales y  pagos a Hacienda, que tanto nos hacía despotricar y añorar un sistema como el americano, hace que no tengamos, como está sucediendo en EE.UU. que un estado profundamente capitalista se vea en la obligación de sacar de apuros al banco californiano, el Indyman,  con 32.000 millones de activos, y convertirlo en Banco Federal Indymac, evitando así la quiebra pero buscándole un comprador. Otras dos entidades crediticias, Fannie Mae y Freddy Mac (las que mayor volúmen de subprimes concedieron) están a punto de perder su independencia y echarse en brazos del gobierno.  Un gobierno socialista como el nuestro no necesita ayudar a los bancos españoles por la solidez que tienen comparados con los de otros países menos rigurosos a la hora de conceder créditos. Solbes ha dicho que no ayudará a bancos o inmobiliarias. Jeffrey Madrisk, Director del Centro de análisis de políticas económicas, la Universidad New School de Nueva Yor, sugiere, para salir de la crisis, que el gobierno americano establezca una serie de proyectos de Obras Públicas con participación estatal y privada. No estaría mal, estudiar este tipo de soluciones en España. El máximo atractivo sería la posibilidad de recomprar posteriormente la parte invertida por el Estado privtizando la empresa participada.

5 comentarios »

  1. Afortunadamente estamos en Europa en lo que respecta a protección social. Lo que sería una paradoja es que una crisis cuya causa ha sido el exceso de liberalismo y el activismo incontrolado de los capitales especulativos, se solucionara con nuevas privatizaciones o protegiendo a los causantes. Esperemos que no.

    De todas formas creo que esta crisis debe hacernos reflexionar sobre muchas cosas y plantearnos en serio conceptos como la sostenibilidad, la investigación y el fortalecimiento de los mecanismos de protección social en nuestro país.

    Comentario por surco — 12 Julio 2008 @ 23:06

  2. Es un crimen lo que la sociedad moderna hace con el uso del azúcar y las grasas en la alimentación. Se puede hablar de una epidemia de obesos y todo porque la industria azucarera ha hecho que se incluya este producto en todos los alimentos preparados, creando así unos adictos que no pueden prescindir de este tipo de alimentación. Ignoro si como en el caso del tabaco se incluyen otros aditivos que crean adicción, aunque no me extrañaría.
    Todo empezó en los EEUU y nosotros como “monitos” seguimos su ejemplo.
    Jamás piso un Mc Donald o Burguer King, creo que la edad te mata sin que tengas que acelerarlo tú de alguna manera. Recomiendo al que le pueda interesar que coma más ensaladas y verduras y se olvide de la nociva azúcar y las grasas añadidas a los alimentos preparados.

    Comentario por isadora — 13 Julio 2008 @ 15:44

  3. Por cierto olvidé decirle Sr Meneses que ha clavado Vd.la situación en su mágnifico artículo

    Comentario por isadora — 13 Julio 2008 @ 15:47

  4. todo lo que sea riqueza si esta ayuda a que la gente esté mejor, por supuesto también los que más lo necesitan, entonces todo lo que sea riqueza es bueno

    Comentario por amor y libertad — 14 Julio 2008 @ 16:03

  5. Como diría Galeano en referencia a la gallina que no quiere ser guisada bajo ningún concepto. Esta fuera de discusión, podemos elegir a lo sumo la salsa, poco más.

    Olvidense del Estado del Bienestar, esta crisis va literalmente a dinamitarlo.

    Comentario por jordi — 15 Julio 2008 @ 20:17

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