25 Julio 2008

Más recuerdos sobre Sarajevo 93

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 1:20

sbrenica240.jpgEn el post anterior sobre Karadjic, o lvidé mencionar la presencia de Susan Sontag en Sarajevo. Con su mechón blanco y cabello negro, se empeñó junto a Juan Goytisolo, en representar la obra de teatro “Esperando a Godot”, de Samuel Beckett,  en el idioma de quienes, en Bosnia Herzegovina, esperaban inútilmente que un ser superior pusiese fin a sus males. La obra se representó con un escenario bordeado de velas encendidas, a falta de electricidad. Aquello era un gesto de apoyo a la supervivencia. En el Hospital Kosevo, un médico me señaló que, desde que empezó el asedio y aumentó el número de muertos, había más embarazos en Sarajevo. Una especie de desafío a la muerte y homenaje a los caídos.

En el comedor de la segunda planta, también con velas, un enorme cortinon negro separaba el gigantesco cristal que ofrecía una vista que no he conocido. Entonces protegía a los clientes de las balas serbias que ocupaban la zona frente al Hotel. Solo utilizábamos la puerta trasera de los proveedores para salir a la avenida de los Franco-tiradores. El salón estaba lleno, la comida era cara porque procedía del mercado negro que practicaban algunos miembros de la UNPROFOR (fuerzas de la ONU) que vendían alimentos y bebidas de sus almacenes. Susan estaba sentada de espaldas al cortinon negro, al enemigo serbio. De ella salió el Manifiesto que apoyamos todos los periodistas con nuestras firmas y que quedó en la Recepción del Hotel, pegado a una columna. En él, contrariamente a lo que pensaban muchos militares de UNPROFOR, que eran pro-serbios, dábamos la razón al pueblo bosnio, tolerante, desarmado pero digno de ser defendido con nuestros testimonios. Y ocurrió algo, aquel sábado, que no olvidaremos Gervasio Sánchez, Alfonso Armada y yo. Un hombre vestido de frac, apareció en la sala, se dirigió al piano de cola y empezó a interpretar unos valses de Strauss que nos retrotraían a fechas anteriores a 1914 cuando, allí donde estábamos, mandaba el Imperio Austro-Húngaro. En 1914, el asesinato del Archiduque Francisco Fernando a manos del serbio Gavrilo Princip, dió lugar a la Primera Guerra Mundial.  Con ello finalizó el siglo XIX y empezó el XX. Estuve mucho rato embobado escuchando unos valses que me llevaban a otros salones y otros invitados en medio de las risotadas de los colegas americanos con sus botellas de wisky, a $200 el Johnny Walker.

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