30 Julio 2008

¿La torre de Babel? ¡Por favor!

Yo tenía 6 años en octubre de 1936 cuando entré en el Colegio de Saint Louis de Gonzague de Biarritz (Pays Basque, Francia). Como no sabía el francés, me sentaron al lado de un niño español que sí lo hablaba. Patrick de la Sota, era de familia vasca separatista. En un momento de la clase tuve necesidad de orinar y le pregunté a Patrick que cómo se solicitaba permiso en francés. “Madame est-ce que je peux aller pisser?” (Señora ¿puedo ir a mear?) Me lo tuve que repetir varias veces mientras el asunto se hacía más apremiante. Por fín solté la dichosa frase y una carcajada general la acogió en la clase. Recuerdo la vergüenza, de pie, sin entender el reproche de la maestra. Al año siguiente se le acabó el dinero a mi padre y fuimos a la entonces magnífica escuela pública francesa. En casa hablábamos castellano y con los amigos o en clase, era el francés el que imperaba.

En 1941, ya en París en 1941, en la escuela pública de la rue Chernoviz, un día apareció un oficial alemán. La clase se puso en pie. Le acompañaba el director de la escuela. “Quiero que me entreguen cada uno de ustedes su libro de Historia, el Michelet. Se lo devolveremos dentro de unos días. No olviden poner nombre y apellidos”. Uno de mis compañero fue recogiendo los libros y entregándoselos al oficial. Una semana más tarde recuperamos el Michelet y todos nos tiramos a ver qué cambios había sufrido. Yo tenía 12 años  y a esa edad no éramos unos ignorantes sobre lo que sucedía en Francia y Europa. En el libro se decía que el Canciller Bismarck había provocado la guerra de 1870 que le había enfrentado a Francia. La página había sido reemplazada por una que presentaba al “Canciller de Hierro” como un líder que intentaba la unificación de Europa por los mismos medios que los romanos, Carlomagno y Napoleón.

A las pocas semanas, volvió el oficial alemán y en la lista de alumnos que le había entregado el director, fue apuntando la respuesta de cada alumno “¿Qué idioma extranjero quiere estudiar?”. Aunque había rechazado antes  a algunos  compañeros la opción del inglés, cuando me tocó el turno, insistí:”Inglés”. “Solo puede usted estudiar alemán, italiano o español” respondió impacientándose. “¡Pues español!”. Hubiese aprendido alemán si no me hubiesen forzado a ello. ¿Cómo aprendí el inglés? En 1944,  a mi padre le ofreció Gainza Paz trabajar para su periódico en Buenos Aires. Él obtuvo, como periodista, prioridad en el vuelo del Clipper. Nosotros tuvimos que aguardar plaza en el barco español “Cabo de Hornos” que tenía una larga lista de esperas cercana a los 8 meses.  Mi madre nos metió en A Escola francesa de Lisboa, el equivalente a Liceo Francés. En el Casino de Estoril, a los extranjeros les daban un carnet de entradas al establecimiento, con el deseo de que jugasen y perdiesen. Mi padre nunca fue jugador de casinos. Utilizábamos los vales del Casino para ver cada noche una película diferente, todas en inglés y subtituladas en portugués. Así aprendimos el inglés y el portugués, mis hermanos y yo. ¡Lo que hubiese ganado España si no se hubiesen doblado las películas!
La mejor manera de aprender idiomas es desde la más tierna infancia. En colegios bilingües los chavales hablan en el recreo y fuera de clase en la lengua del país aunque dentro del colegio se le den los cursos en otro idioma. Mis tres hijos y yo tenemos el bachillerato español y el francés. Ellos al mismo tiempo; yo por dificultosa convalidación.  Es evidente que el Liceo Francés de Madrid te ofrece asignaturas netamente españolas como Historia/geografía de nuestro país pero es absurdo que se cambie de idioma para matemáticas, física o química. En casa todos hablamos 3 idiomas como mínimo.  Mi madre era medio italiana y ello me facilitó el aprendizaje del idioma. No sólo no se producen confusiones en el cerebro cuando se habla varios idiomas sino que el conjunto, mejora. ¿No ha dado Cataluña buenos escritores en castellano? Escriben en castellano y no lo hacen en catalán porque se cerciorarían una parte de su mercado. Los catalanes son conscientes de que son 6 millones contra 400. Ellos mismos saben lo que quieren para sus hijos. No son tontos. Su lengua materna no es obstáculo para que aprendan otras. Me parece muy bien que defiendan su idioma.  En su día taché de estupidez las guerras de la ikurriña, hoy me parece excesiva la controversia de las lenguas vernáculas y el castellano. Cuantos más idiomas sepa la gente, mejor. Mi hija mayor lee, escribe y habla el árabe clásico como cuarto idioma después del español, francés e inglés. La segunda  habla estos tres y el alemán hasta el punto de haber dirigido una empresa química en Alemania durante 5 años con gran éxito. Francés, español e inglés, con estos tres idiomas se puede ir por el mundo sin problemas. Pero los tres trabajaron en países anglófonos para dominar el  idioma. Dejemos pues el problema de las lenguas vernáculas dentro de su ámbito natural y saquémoslo del campo de la política. No hay razón de que exista como problema. Otra cosa es que un grupo de mismo idioma, pudiendo evitarlo, se ponga a hablar en su lengua sin importarle los que no la entienden. Eso más que problema idiomático, es cuestión de educación.

13 comentarios »

  1. No quiero pensar el tamaño de las letras. Para lo que dice, DOS FOLIOS…

    Comentario por erwillillo — 31 Julio 2008 @ 0:25

  2. Rompedor video-fascio del que había visto un par de segundos.Fijaros en el saludo final,no es el fascista propiamente dicho sino una especie de “adelante,mis valientes”:tragicamente grotesco.En cuanto a los idiomas no es tan fácil como lo pintas el aprender idiomas,necesitas tener unos padres preocupados especialmente por ese asunto o bien haber viajado(en esa época de tu vida)por distintos lugares del mundo.Yo hablo y escribo castellano e inglés y chapurreo portugués y catalán;pero ha sido básicamente por cierta facilidad innata y un ejercicio arduo y solitario.

    Comentario por Milenrrama — 31 Julio 2008 @ 11:46

  3. Iascaaaaa!!!!!!con los pájaros hombreeee,las ratas del aireeee(Muchachada Nui).

    Comentario por Milenrrama — 31 Julio 2008 @ 12:01

  4. Lo de la educación es, como dice Enrique, la clave. Yo he vivido tres años en Castellón y gente que habla constantemente en valenciano nunca ha dejado de dirigirse a mí o a mi mujer en castellano. Alguna excepción puede haber, pero mínima. Y el domingo pasado estuvimos desde por la mañana hasta las 5 de la madrugada del lunes en Barcelona y ni nos acordamos que allí se habla catalán, porque todo el mundo al que preguntábamos por la Rambla o en el metro fue super educada.
    Por cierto, volvimos de madrugada para trabajar el lunes, sin dormir. Pero mereció la pena, para ver a Springsteen. Un concierto memorable.

    Comentario por erwillillo — 31 Julio 2008 @ 12:44

  5. Sr. Meneses, gracias. Gracias por contar su historia personal que espero abra los ojos a aquellos que se niegan a ver la realidad. Cuando acabé la carrera, no conocía ningún otro idioma y decidí pedir una beca en el extranjero. Caí literalmente en Bélgica y no era capaz ni de preguntar: donde está el metro? Hace casi tres años que vivo aquí. Ahora hablo francés e inglés hasta el punto de trabajar en las instituciones europeas y estoy aprendiendo el italiano por gusto. Mi pareja es bilingüe, italiano-español. Su madre siempre le habló en español cuando vivían en Italia. Hace 5 años que vive en Bélgica y los belgas dicen que habla como uno de ellos. Yo no tengo tanta suerte. Hable lo que hable mi acento español me delata. Pero no me importa. La vergüenza se ha ído y me mentalidad ha cambiado. Ya no veo “tópicos” en mis compañeros de trabajo de diferentes nacionalidades. Sólo veo amigos con los que puedo comunicarme porque hablo otros idiomas. Me encanta la frase “cuantos más idiomas, mejor”. La mayoría de la gente que llega a Bruselas se contenta con el inglés y no disfruta del ambiente francófono que tiene esta ciudad. Además, consideran que los habitantes de Bruselas tienen que hablar inglés en lugar de aprender ellos francés. Yo estoy muy orgullosa del paso que di y de lanzareme a la aventura belga sin hablar otra lengua. Creo que el hecho de que se “oblige” a los españoles a hablar inglés porque es la lengua de los negocios no es la mejor manera de animar a aprender otro idioma. Cuando aprendes otro idioma, aprendes otra cultura y otra forma de vivir. Por lo tanto, Sr. Meneses, cuantas más lenguas mejor. Gracias de nuevo. Me ha gustado mucho su artículo.

    Comentario por Macarena — 31 Julio 2008 @ 13:07

  6. Me ha gustado tanto que le he dedicado un post entero en mi blog. Gracias de nuevo!!

    Comentario por Macarena — 31 Julio 2008 @ 13:24

  7. Gracias Macareno y otros por su apoyo a mi post.

    El dinero es un instrumento, un medio, no es un fin. Hay quien hace trueque porque no tiene dinero. “La imaginación al poder”, se gritaba en mayo 68 y es cierto. Se necesita que sea la imaginación y no tanto el dinero el que debe de dirigir, gobernar.

    Con un pase de Iberrail o Eurorail, no sé como se llama ahora, con 22 años, mi hija llegó a Estambul por muy poco dinero que había ganado trabajando (gracias a los idiomas) en Europe Asistance. Llegó hasta el Kurdistán turco, Diyarbakir, con un grupo de actores callejeros. Fue mi amigo Jesús Torbado, quien se la encontró en Estambul y me dijo por donde andaba. Yo ni idea.

    Ángela es una joven licenciada en Periodismo que quería aprender inlés hace unos años. Me escribió desesperada, desde Brighton, llevaba una semana de aquel mes de julio. Había demasiados españoles y poco trabajo. La recomendé abandonar esa ciudad de veraneo y meterse hacia el interior del país. Sobre todo, donde no hubiese españoles porque la tendencia, si hay dificultades, es resolverlas con tus compatriotas, no con los autóctonos. Siguió mi consejo y encontró trabajo en el interior. Un matrimonio que regentaba un Fish&chips (Pescado y patatas fritas). Tuvo trabajo, alojamiento y ningún español a la vista. Aprendió muy bien el inglés. Se quedó casi todo el verano. Terminó éste en Bruselas donde trabajaba una hermana. Allí practicó su francés. Hoy está trabajando en la Expo de Zaragoza.

    Comentario por Enrique Meneses — 31 Julio 2008 @ 14:44

  8. Gracias por el enlace.
    Sí; es un problema de educación, pero el conocer o hablar otras lenguas no te hace más sabio, te da más armas, lo cual no carece de importancia, pero el conocimiento de la propia cultura e historia fuera de toda pasión es lo que da el conocimiento, aproxima la sabiduria: utilizar los idiomas como arma de sustitución de todo conocimiento profundo sería un grave error.

    Comentario por Ignacio — 1 Agosto 2008 @ 12:26

  9. Ignacio, chapeau! Empezando por cuidar la ortografía y gramática.

    Comentario por Rosa Jiménez Cano — 1 Agosto 2008 @ 12:51

  10. Si tienes razón, he cometido un exceso de comas; quizá por la premura del momento.
    ¿es un grave problema, estoy anatemizado?

    Comentario por Ignacio — 2 Agosto 2008 @ 16:57

  11. Que no, Ignacio, que no es por ti. A mi me queda mucho mucho por aprender también.

    Comentario por Rosa Jiménez Cano — 2 Agosto 2008 @ 19:07

  12. Hola Enrique
    Yo también llegué a Francia a la edad de 8 años y depués de 6 meses era la segunda en mi clase. El inglés lo tuve que practicar para poder dar clases en Zimbawe, el alemàn para poder vivir y trabajar aqui, donde vivo, el italiano por su belleza .Gozo mucho cuando al viajar pudo solucionar todos los problemas ràpidamente y comunicar con la gente,como ahora en Francia donde paso mis vacaciones.
    un saludo y de nuevo un aplauso por tu buenos artìculos

    Comentario por bolera — 8 Agosto 2008 @ 0:15

  13. Sr. Meneses, Cataluña ha dado y sigue dando unos escritores magníficos en castellano. Pero se confunde al pensar que no escriben en catalán por motivos económicos: es que el castellano es la lengua materna de muchos de ellos.

    Sr. Meneses, mi abuelo en guerra y en prisión, y después mi padre en la postguerra, lucharon para que en este país todos tuviéramos los mismos derechos. Mi padre, como muchos otros españoles, aplaudía que Serrat se negase a cantar en Eurovisión si no era en su lengua. Quién le iba a decir que años más tarde su hija iba a escribir cartas de protesta para que Eduardo Mendoza pudiera representar a Cataluña escribiendo en su lengua también.

    La lucha no era por la lengua, era por las libertades. Entonces era la de los catalanohablantes a poder educar a sus hijos en catalán, y no en “cristiano”. A que su lengua fuera tan oficial como el castellano y que no se pudiera penalizar a nadie por utilizarla. Si la lucha sigue siendo la de las libertades, ¿no debería usted entender que los castellanohablantes luchemos por lo mismo por lo que apoyábamos antes a los catalanohablantes? ¿Le parece a usted excesivo?

    Comentario por Olin — 8 Agosto 2008 @ 0:20

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