Obama gana por goleada en Madrid
Volver a ver el debate entre Barack Obama y John McCain, en pantalla grande y en la Casa de América, ha sido una oportunidad de contemplar los comportamientos democráticos de los americanos residentes en Madrid en el ejercicio de su derecho a disentir. Organizado por Alana Moceri, presidenta de “Democrats Abroad”, en el anfiteatro “Gabriela Mistral” repleto con más de 600 personas que ocupaban hasta los escalones de los pasillos, pudimos ver dos mesas en un lateral, una para los partidarios de Obama y otra de “Republicans Abroad” ambas aceptando el registro, obligatorio para votar, a la vez que vendían camisetas y cartelería de uno u otro candidato. Después de la proyección, coreada por risas y aplausos en algunos momentos, y donde se veían, en la parte inferior de la pantalla, las curvas de aceptación o rechazo que se recibieron en la CNN la noche del viernes, hubo un descanso y se inició el análisis del debate entre los presentes.
Aunque cada cual sostuvo sus posiciones, en el debate madrileño no hubo sangre. Entre el público, una joven preguntó que cómo se podía sentir empatía con los que perdían su casa por las subprimes teniendo John McCain 8 mansiones de su propiedad. Evidentemente, uno de los panelistas republicano argumentó que el dinero era de Cindy McCain, no del senador. La precisión no respondía a la pregunta. Estos insistían en el carácter rebelde de John McCaine dentro del partido neoconservador aunque el Senador Obama de Illinois, le había recordado el 90% de los votos con los que apoyó a George W.Bush. Para el Senador por Arizona, la guerra se está ganando, gracias al refuerzo de tropas que se envió a Irak. Barack Obama le recordó que se había equivocado apoyando la existencia de armas de destrucción masiva, que los iraquíes recibirían a los soldados americanos tirándoles flores como en el Paris de 1945, y también se equivocó. Estas reflexiones de Obama fueron aplaudidas entre risas por un público familiar cuyos niños se encargaban de levantar cartones azules con “OBAMA for the CHANGE WE NEED” cuando los mayores aplaudían. A mi lado, estaba sentada una joven americana, Phoebe Knowles, con uno de esos cartones.
(Phoebe y yo) estábamos de acuerdo en que el debate entre los dos candidatos escenificaba la vieja y la nueva política estadounidenses. Un hombre de 72 años refiriéndose a su experiencia militar y a sus desacuerdos con el presidente Bush, frente a un joven acostumbrado a resolver problemas en los barrios más desfavorecidos de Chicago. La experiencia política de John McCain, a lo largo de más de un cuarto de siglo en el Senado, pretendía descalificar a un joven senador naíf “que no ha ido a entrevistarse con el gran general David Petraeus que está ganando la guerra de Irak”.
La bajada de impuestos que propugnan los conservadores beneficia a un 10% de americanos en tanto Obama propugna rebajar impuestos a la clase media, la que gana menos de $42.000 (€29.166). Edward Ruf y James Levy, los dos republicanos del panel, intentaron explicar al público que la velocidad con la que se desarrollan los productos financieros, era imposible que los elementos reguladores pudiesen seguirles. Hay regulaciones pero hay que adecuarlas a los cambios. “¿Y por qué no lo han hecho en los años que llevan ustedes gobernando?” Se recordó el golpe de efecto de Obama cuando, después de decir McCain, sin enseñarla, que llevaba la pulsera de un soldado muerto en Irak y que la madre se la entregó a cambio de prometerla que no había muerto en vano, Obama mostró la que él llevaba. “También me la entregó una madre que me pidió que, si era elegido, hiciese todo lo posible para que ninguna otra madre tuviese que vivir el mismo trance.” Lorenzo Milá estuvo brillante como moderador gracias a su conocimiento del inglés y a la costumbre que tiene de ordenar debates políticos.
Post Vía PÚBLICO del 29 septiembre 2008
Nota: Este post fue escrito antes de que la Cámara de Representantes de EE.UU. rechazase anoche, por 228 votos a 205, el plan Bush de inyectar 700 mil millones de dólares (unos 477 mil millones de euros) para salvar el sistema económico que vive la actual super crisis.




Muchos de los votos en contra eran republicanos, y ya andaban con los reproches entre ellos y los demócratas. Mareando la perdiz, y la casa sin barrer. O “entre todos la mataron y ella sola se murió”. A ver…
Comentario by erwillillo — 30 septiembre 2008 @ 12:29
Y McCain volvió a meter la pata: anunció la aprobación del plan antes de la votación. Que fue justo al contrario que su predicción, basada en que el se había comprometido en cerrar filas entre los Republicanos. Que obviamente no consiguió. El pobre no da una. Está pasando los peores momentos de la campaña, porque se están destapando todas sus carencias. Una tras otra como en un efecto de piezas de dominó.
Comentario by Adrian Vogel — 30 septiembre 2008 @ 21:58