Obama gana el segundo debate
Aburrido pero esclarecedor de lo que cada candidato avanza o retrocede. Los torpes movimientos de John McCain, cuando se movía por el espacio reservado a los contendientes, delataban su edad -72 años- y una avanzada alopecia expuesta por el ángulo de una de las cámaras de televisión. Su rostro refleja la enorme sorpresa ante un hombre que ha visto su época hundirse en el desastre mientras la esbelta figura de Barack Obama, enjuto, alto -1 m.85- ofrece la imagen de un joven de nuestro tiempo, abierto a los nuevos retos. Los dos toques que dio el demócrata sobre las deficiencias del país más poderoso de la tierra, las dificultades de su madre con el pago de su seguro de enfermedad y el apoyo económico de sus estudios por parte de su abuela, llegaron directamente al americano medio que está viviendo experiencias parecidas.
John McCain reprocha a su contrincante su inexperiencia mientras destaca la suya. Esta se reduce a un cautiverio de cinco años durante la guerra de Vietnam y su larga experiencia en el Senado donde no sólo apoyó la intervención de Bush en Irak sino que no ha cesado de recomendar ataques preventivos contra Irán, si este no se aviene a interrumpir sus trabajos sobre energía nuclear. Con las críticas que hace McCain al gobierno, a Wall Street y a la situación de crisis actual, ofrece a su adversario la dialéctica idónea. Lo que dice es cierto, le reprocha Obama, pero ¿qué hizo usted para remediarlo durante todo ese tiempo? Utilizar idénticos medios, con los mismos actores, para resolver problemas que el país arrastra desde hace ocho años como mínimo, requiere ideas nuevas y hombres nuevos.
La economía ha brindado a Barack Obama y su Partido Demócrata, una oportunidad de oro para vilipendiar al neoconservadurismo, que recogió la herencia de un superavit sustancioso de la etapa Bill Clinton y que deja tras sí una deuda per capita cuya cuantía no se puede determinar hasta que concluyan las guerras, de Afganistán (7 años) e Irak (5 año), más largas que la Segunda Guerra Mundial. La prensa americana, incluido el derechista The Wall Street Journal, ha dado vencedor a Barack Obama que ya había llegado al debate con la tranquilidad y soltura de quien encabeza todas las encuestas, algunas hasta con cinco puntos de ventaja. El que tenía que poner presión era John McCain pero lo único que hizo fue designar a su contrincante como “ese tío que está ahí”, dándole la espalda, lo cual no ha favorecido en nada la imagen del senador de Arizona.





Esperemos que en estas elecciones no hagan magia como Bush en Florida.
Comentario por erwillillo — 8 Octubre 2008 @ 19:26
Están en ello erwillillo (será mi nuevo post, hoy me conformo con la Palin).
Comentario por Adrian Vogel — 8 Octubre 2008 @ 20:53