Caerse del burro
Algunos que han seguido este blog desde hace unos años, saben como he insistido en la necesidad de hablar con el enemigo en cualquier conflicto. Ello no impide la acción policial sino que, en un momento puntual, conversar con el adversario puede reducir daños y hasta facilitar reinserciones de combatientes y su entorno en la vida normal. En el caso de movimientos terroristas, es típico que estos se dividan en dos opciones de desigual importancia. Una que quiere poner fin a la actividad delictiva y otra que se resiste a dejar las armas. De ahí que pueda tener sobresaltos la negociación que lleve al abandono definitivo de la lucha. Irlanda del Norte es un ejemplo. Un antiguo proverbio chino dice que al acorralar al enemigo se debe dejar siempre un hueco para que pueda huir porque si no tiene esa salida, morirá matando.
El motivo de retomar esta idea viene a cuento porque el tan mencionado “great general David Petraeus”, el hombre de George W. Bush en Irak, alabado por Sarah Palin y, hasta siete veces en un debate, por John McCain, ha recomendado entablar conversaciones con los talibanes e intentar llegar a acuerdos que pongan fin a la guerra que tantas víctimas civiles causa en Afganistán. El presidente Hamid Karzai ya las había iniciado y lo mismo ha recomendado el más alto grado del ejército británico en esa guerra, Mark Carleton-Smith.
En este mismo blog he repetido con frecuencia la necesidad de dar a Irán un sitio en la mesa a la hora de intentar resolver los problemas de Oriente Medio. Que Israel sólo quiera negociar con la Autoridad Nacional Palestina que preside Mahmud Abbas porque este no preconiza la destrucción del Estado judío, es no querer acabar nunca con la creación del Estado palestino. Hay que hablar con Hamás y Hezbolah y con quienes les finanzan, especialmente Irán. Shlomo Ben-Ami, que fuera embajador de Israel en España y Ministro de Asuntos Exteriores de su país, recomienda dar a una histórica potencia como Irán, el lugar que reclama y le corresponde en la región. Ahora bien, el fundamentalismo judío se ha beneficiado de cien pretextos y dilaciones para incrementar asentamientos en territorios palestinos ocupados en 1967. Con ello, el problema es cada vez más difícil de solucionar. Este post también va dedicado a quienes en España criticaron a Rodríguez Zapatero por haber intentado resolver el conflicto vasco. De vez en cuando, conviene apearse del burro mejor que caerse.





Hoy debe ser un gran día. Ingrid Betancourt opina lo mismo (y esto lo ponen en libertaddigital…).
Comentario por laaguja — 9 Octubre 2008 @ 23:58