Invitados por Aurelio Martín, Director de Desarrollo del diario “El Adelantado de Segovia”, Rosa Jiménez Cano tuvo una brillante intervención explicando, a la redacción del veterano diario el Periodismo 2.0 y sus increíbles posibilidades. Su experiencia en El País.com avalan los avances que se están realizando en el periodismo y la edición digital. Los componentes de la redacción salieron muy satisfechos de aquel encuentro en el curso del cual aporté solo el ejemplo de cómo un veterano con 61 años de profesión, me he ido adaptando a todas las innovaciones tecnológicas de todas esas décadas que, para mi empiezan con la muerte de Manolete y continúan con un blog como el que sostiene mis posts de análisis y Memorabilia. Les conté que siempre hubo periodistas reacios a aceptar las inovaciones. De la agencia que mi padre montó en Paris durante la guerra mundial, traje a Madrid un dinero que se debía a César González Ruano (las transaciones bancarias no eran como hoy) por sus colaboraciones. También traía el encargo de que escribiese sus textos a máquina porque su escritura era enrevesada. Me miró de arriba abajo y me soltó:”Dile a tu padre que un verdadero periodista o escritor solo escribe con estilográfica Waterman“.
Se da la circunstancia de que durante dos años estuve (1933-1936) viviendo en Segovia, en un vetusto edificio, hoy desaparecido, que era entonces residencia del Gobernador Civil. Mi padre, Enrique Meneses Puertas era el gobernador. Recuerdo el frio, que la cárcel estaba en el sótano y que cuando jugábamos en el el patio ajardinado, los guardias nos echaban de alli para que los presos pudiesen dar su paseo diario. Cuando perdió el Partido Radical de Alejandro Lerroux y ganó el Frente Popular, mi padre cesó en su cargo pero aguantó desde febrero de 1936 hasta junio a que nombrasen un nuevo gobernador. Y luego, mi padre ofreció a la familia, ir de veraneo a Biarritz (Francia). Llegamos a la bella ciudad francesa el 2 de julio de 1936 y 16 días después empezó la guerra civil.
En el Ayuntamiento, me habían preparado un homenaje sencillo pero entrañable en la llamada Sala Blanca del Consistorio donde todo recuerda los tiempos de Isabel II. Me rodearon los colegas de la Asociación de la Prensa segoviana con su Presidente Alfredo Matesanz, Aurelio Martín, Teresa Sanz de “El Mundo” y miembros del Consistorio con el Teniente Alcalde en cabeza, Juan Cruz Aragoneses (PSOE), la representación del PP la ostentaba una simpática consejera y senadora, Beatriz Escudero y la concejala de Cultura Clara Luquero. Todo el mundo se comportó muy cariñosamente y acabé subiendo, medio ahogado, la vetusta escalera de “Casa Cándido” donde comí un magnífico cochinillo asado.
En 35 minutos, con el Ave, regresamos a Madrid. Me echo 45 minutos y me arreglo. Rosa llega de su casa. Bajo lo más aprisa que mis pulmones me dejan y llego a su coche con la lengua fuera para acudir al Tryp Ambassador, en la Cuesta de Santo Domingo donde se dan los Premios de la Asociación Pro Derechos Humanos de España (APDHE). Javier Bauluz es uno de los tres homenajeados. Con él combatimos la fabricación y venta de las bombas de racimo. España con otros 69 países ha firmado el Tratado de Oslo que prohibe un arma que deja civiles lisiados, una vez que los conflictos han terminado. El 30% del centenar de bombitas que encierra la bomba principal, no estallan y permanecen meses y hasta años, esperando un niño que la coja cuando juega o que siegue las piernas o manos de un campesino labrando su campo. Con Javier y otros dimos vida al “Manifiesto Periodismo y Derechos Humanos”. En nuestra mesa coincidimos con Trinidad Jiménez, Miguel Ángel de las Fuentes, Patricia Simón. En otras mesas, el también premiado Federico Mayor Zaragoza, Juanlu Sánchez con su Jessica , Teo Ruiz y muchísimos más.
Cuando a la 1.30 me acosté, hacía 19 horas que había salido de mi cama para ir a Segovia rodeada de nieve y volver a Madrid con 1 o 2 grados centígrados. No está mal para un joven de 79 años. Había tenido tiempo para felicitar a una “mayor”, Bárbara Probst Solomon que cumplía 80 años. Me contestó que me aguardaba el año que viene cuando cumpliese yo los míos.