El silencio de la Esperanza
Barack Huseín Obama empezó como un rumor lejano, como cuando en África se pone en marcha la marabunta. Fue creciendo, la tierra registraba un terremoto cuya intensidad iba en aumento. Y si primero eran los afroamericanos los que veían su Mesías de ébano, luego fueron los latinos, más tarde los blancos demócratas y republicanos, hartos de la locura de un tejano al que trastornó el gramma de las llanuras. Y se hizo el milagro a nivel planetario. Obama se convertía en la Esperanza de toda la Humanidad.
La Conferencia Internacional de Washington, para tomar decisiones sobre la crísis financiera, no escuchó recomendaciones suyas porque, hasta el día 20, hay un Presidente de los Estados Unidos saliente que todavía ostenta el mando. La espera ha requerido una urgente transfusión económica a la industria automovilística que no llegaba al 31 de diciembre sin respiracion asistida. Y Obama se fué a Hawaii de vacaciones con su familia, a descansar y jugar al golf. Mientras tanto, otro problema se presentaba en Oriente Medio, en la Franja de Gaza, sitiada por un Israel deseoso de deshacerse de Hamás.
El final de la tregua no justifica la violencia del ataque montado por el gobierno israelí. Sí la justifican las próximas elecciones del 10 de febrero donde los halcones tienen que rivalizar en dureza con una población que no tiene un ejército que oponer al más fuerte de toda la región. La preparación de estas operaciones no se ha hecho de la noche a la mañana. Estamos hablando de meses, desde que el gobierno de Israel se dio cuenta de que Barack Huseín Obama puede no estar tan comprometido con Tel Aviv como lo ha estado George W. Bush. Se trata de poner al nuevo presidente ante un hecho consumado y una advertencia para el futuro.
Mientras el mundo que contempló entusiasmado la victoria de Baltasar, el rey negro, aguarda un gesto suyo, el resto de la planeta observa confuso cómo se repite la guerra del Líbano contra Hezbolá. Occidente vuelve a defraudar a 2.000 millones de seres humanos buscándo los más peregrinos argumentos para justificar los bombardeos de Gaza: “Los de Hamás se esconden en medio de mujeres y niños y de ahí las víctimas que causan los misiles israelíes”. “El ataque a Gaza es respuesta al lanzamiento de cohetes Khassam de Hamás. Estos lanzamientos lo son como consecuencia de dos años de bloqueo de 1,5 millones de palestinos en la zona demográficamente más densa del mundo.” En ningún momento se pide a Israel que detenga sus ataques sin antes exigir a Hamás que acepte el embargo de alimentos y medicinas”. La vuelta a los actos de terrorismo contra el mundo occidental, volverá a reanudarse, se ofrecerán nuevos suicidas y la noria girará en la misma dirección. Con muertos judíos, muertos musulmanes y muertos cristianos.





Certero y sabio siempre. Felicidades Enrique.
Esa noria del 2009 girará en la misma dirección belicista, provocará los mismos o todavía más muertos que comentas, y me temo además que cambiará en sus agentes motores. Obama puede estar llegando tarde a un Mundo que cambia radicalmente 180º, y que pierde principios y estabilidad social. Israel apura sus últimas balas de forma precipitada y ruin, Rusia se hace dueña de sus decisiones energéticas sin importarle lo que afecten a nadie más, Asia entera monopoliza la producción mundial y echa un pulso al neocapitalismo voraz y tramposo, Africa se resquebraja, América del Sur mira ya sólo hacia adentro, y Europa calla y se pierde entre todos.
Y en contra de catastrofismos, yo quisiera poner un toque de esperanza en las propias sociedades del Mundo. Somos más habitantes que nunca, y tenemos más poder socio-político-cultural que nunca para decidir el rumbo que queremos. Y el hombre, por propia condición humana, no quiere nada de todo esto. Viva en el continente que viva. Al final, la voluntad de todos tendrá que imponerse por pura lógica. Y ahora es cuando se empiezan a decidirse muchas cosas para el cambio. Esperanzador si somos conscientes.
Un brazo muy fuerte. Feliz Año Nuevo,
Jorge Medina Azcárate
One brother World
Comment por Jorge Medina Azcárate — 2 Enero 2009 @ 20:22