¿Periodismo en vías de extinción?
El Viernes 27 de febrero de 2009, participo con una charla en @Enreda2 especial Máster de El País sobre algunos problemas que preocupan a los jóvenes estudiantes de Periodismo. Para los lectores de mi blog, les adelanto el esqueleto de mi intervención.
Siempre he dicho que el periodismo es un oficio y no una carrera universitaria. Esto no significa que un universitario no pueda ejercer el periodismo. La información de tribunales, de sanidad, de educación, de las fuerzas armadas, de religión, etc… permite -si se tienen cualidades de comunicador- ejercer un periodismo bien documentado en esas materias. La mejor escuela de periodismo es una formación ad hoc, su ejercicio y el contacto con maestros de este oficio. Un buen ebanista se suele formar desde la adolescencia junto a un artesano del mueble de lujo durante muchos años.
Yo aprendí el fotoperiodismo codeándome en Oriente Medio con gente como René Burri (hoy en Magnum), Sharokh Hatami, Howard Sochurek, Gordon Tunney, Karl Breyer, Angelo Novi y otros colegas más avanzados que yo. Observando los lugares donde se colocaban, el objetivo que elegían, la película que requería el momento. Si algo no comprendía, lo preguntaba. Les veía tomar riesgos en contraluces, oía que había que desconfiar del fotómetro porque la arena del desierto multiplicaba la luminosidad, aprendí a dejarme quitar el rollo de película entregando a la policía uno virgen y haciéndoles creer que era el de mi máquina, a enviar la película a Francia, entonces enemiga de Egipto, pasando delante de las narices de la censura militar sin que me descubriesen. Ahí es donde aprendí el oficio, en un Oriente Medio donde todo es “mamnun”, prohibido, pero todo se puede hacer.
Pero lo explicado hasta ahora se corresponde a la mecánica del oficio, antes hay una formación intelectual muy fuerte, bastante más fuerte que la simplemente académica. Para empezar están los idiomas. Inglés, francés y español deben de ser lo mínimo que controle un periodista, con eso puede recorrer el mundo tranquilamente. El lenguaje de las manos y saber hacer, aceptablemente, un croquis a lápiz en una hoja de papel. Ser un gran lector de obras relacionadas con la zona donde vamos a trabajar durante una temporada pero no haber desdeñado una educación general ecléctica y diversificada. Tomar notas, subrayar, aprenderse de memoria frases importantes de personajes relacionados con nuestro trabajo, discernir exageraciones o información tendenciosa, contrastar antes de dar por buena una sola fuente.
En cierta ocasión, allá por el año 1950, entré en la redacción de Triunfo, entonces un semanario de cine, y me encontré con Ángel Jordán un excelente periodista al que José Ángel Ezcurra no podía pagar demasiados viajes a Hollywood para informar de las novedades cinematográficas. Estaba rodeado de periódicos ingleses, franceses e italianos que sí tenían enviados espaciales en Los Angeles. Estaba solo. Levantó la vista y me miró como un niño sorprendido en una travesura: “Chico … ¡qué sería de los periodistas… sin los periodistas!”. Tenía mucha razón, unos ayudan a otros aportando granitos de información que se suman al aporte de otras fuentes, dan pistas para lanzarse en otras pistas y llegar a vislumbrar nuestro trabajo casi terminado porque, hasta que no llega a su destino y en tiempo, la misión no está cumplida.
Hemos pasado de la estilográfica y la máquina de escribir, al telex, de la linotipia al ordenador, de la foto en película de celulosa a la imagen digital, de las ampliaciones en cámara oscura a la transmisión instantánea y a la maquetación en pantalla, del teletipo, del telex y el fax, ya no se habla. Ahora todo circula a la velocidad de la luz. Han muerto profesiones del mundo de la edición periodística: linotipistas, grabadores de planchas, maquetadores sobre papel, fotomecánica, correctores de pruebas, los tipómetros y los puntos Didot. Los reportajes gráficos de agencia ya no vienen en una cartera de colegial de los vendedores sino que aparecen en pantalla y se compran de un continente a otro en cuestión de minutos, los pagos circulan con idéntica velocidad y las fotos llevan la resolución que se desea. Los archivos de texto y fotos se clasifican solos en carpetas y viajan en FTP para mantener su máxima resolución. Google nos aporta informaciones sin que tengamos que salir a buscarlas aunque siempre tendrá que cultivarse el toque personal de la noticia en contactos con personas y lugares. No se trata de cortar y pegar sino de leer y descartar todo aquello que no ofrezca confianza.
¿Qué necesidad hay de periodistas si cualquiera con un ordenador de 400 euros y una máquina de fotos de 150 puede realizar una información y vendérsela a los medios de comunicación directamente? Bueno, el periodismo ciudadano permite multiplicar el número de informadores y, de la cantidad saldrán excelentes periodistas, aunque nunca hayan pasado por una universidad. Sin embargo, el periodista será siempre necesario a la hora de valorar una noticia y colocarla en un contexto más amplio que es el del panorama informativo del momento. Conocer las consecuencias y derivaciones que puede tener un acontecimiento es tarea de periodistas acostumbrados por su educación a separar el grano de la paja. Los buenos analistas se forman a través de muchos años de acertar y equivocarse o examinar el trabajo de los demás colegas.
El joven periodista de hoy, cuando ve que aumentan los licenciados que la Universidad lanza anualmente al mercado, cuando observa como se reducen las redacciones y se utilizan más becarios en pésimas condiciones económicas, tiende a desesperarse y acabará aceptando cualquier puesto de trabajo que tenga algo que ver con “informar”, como por ejemplo Director de Comunicaciones de una empresa cualquiera donde ganará más que de becario en un diario. Los gabinetes de prensa están plagados de periodistas desilusionados pero que han sobrevivido. Cada cual tiene que formarse a sí mismo lo mejor que pueda, tiene que aprender todas las variantes de la profesión, escribir para papel, radio, televisión, blog, fotografiar, filmar para video o documental, etc… El joven periodista de hoy está más desconcertado que lo estuvimos nosotros hace 60 años pero, sin embargo, tiene herramientas en sus manos que jamás pudimos soñar los que hemos llegado al final del camino. ¡Quién fuese uno de los de ahora!





Tengo muchas ganas del enredados de mañana. Promete…
Comentario por Rosa Jiménez Cano — 26 Febrero 2009 @ 13:49
¡Eres incombustible! Te sigo y no dejas de sorprenderme. Saludos
Comentario por Froilán de Lózar — 26 Febrero 2009 @ 14:05
Hola Enrique, casi como siempre, estoy de acuerdo contigo en todo.
Yo siempre he tenido problemas por el hecho de que la “titulitis” les invade a ciertos empresarios y no hay manera de encontrar trabajo. No he estudiado periodismo (creo que no hace falta) pero soy licenciada en Humanidades y en Comunicación Audiovisual. Además tengo un máster en Periodismo europeo. La pregunta es: el hecho de tener un Máster me capacita para escribir sobre Europa? No. Me capacita el curro, es decir, no he dejado ni un solo momento de formarme (habla 4 idiomas por ejemplo) y de leer y leer y leer sobre Europa. Pero que me capacita como periodista? Pues que se que hay que contrastar fuentes, distinguir una noticia de un rumor y saber contar las cosas con criterio. Trabajo para algún medio de comunicación español? Pues no. Por qué me cansé de buscar y de encontrar solo trabajos basura en donde todo esto no se valora. Hasta que las cosas no cambien, no quiero ser periodista, quiero ser bloguera. Total, para vivir del aire al menos escribo lo que quiero, cuando quiero y bajo mi linea editorial.
Comentario por Macarena — 26 Febrero 2009 @ 16:02
La titulitis, más que de los medios, creo que es de los periodistas. En lugar de hacerse valer con su trabajo, lo hacen poniendo trabas.
Comentario por Rosa Jiménez Cano — 26 Febrero 2009 @ 16:09
También estoy de acuerdo contigo, Rosa. Y lo peor, es que creo que estamos muy lejos de la solución y la gente que vale, se cansa y se va.
Comentario por Macarena — 26 Febrero 2009 @ 16:24
Creo que los periodistas están determinados por su actitud natural ante la absorción de nueva información, su capacidad de contextualizarla y dominio de los distintos y muy variados lenguajes de la comunicación.
Como muy bien dice Enrique las herramientas periodísticas de hoy hacen que la información fluya con mucha más rapidez y los ciudadanos se han convertido con esos cacharros en sensores sensibles capaces de captar el caos que los rodea y reportarnos información. Hemos conseguido enriquecer y acelerar la corriente informativa. Lo cual como también apunta Enrique y ocurre con cualquier revolución tecnológica implica la muerte de profesiones que desempeñaban ciertas actividades.
La gran incógnita es saber cómo la tecnología seguirá evolucionando en el futuro, quién sabe si quizá esta sabrá autocontextualizarse así a mi misma, filtrase y jerarquizarse. Pero lo que estamos viendo ahora y tenemos presente es eso, una aceleración de la información, del proceso y tímidos intentos de usar democráticamente el tráfico de los portales digitales para discriminar noticias.
Comentario por Victoriano Izquierdo — 26 Febrero 2009 @ 18:22
Parece que lo que está en vias de extinción es el periódico de papel;los periodistas gozan de buena salud,en mi opinión,y los hay muy buenos en prácticamente todos los medios.
Comentario por R.Milenrrama — 26 Febrero 2009 @ 20:04
El debate para mi es la supeditación de la información a la propaganda e intereses políticos y empresariales de los medios de comunicación.
Soy un objetor de conciencia, no me interesa el periodismo propagandístico que domina los medios y si aquel que trata de construir una base sólida de transmisión para la consolidación de una poderosa base cultural que nos libere de los intereses políticos y empresariales que citaba al principio.
Comentario por eltuco — 27 Febrero 2009 @ 18:16
Ya basha!!! Qué pena no estar allí para volver a escuchar tus clases magistrales. Keda keda ana mabsuta awi… estoy encantada de haberte conocido y charlado contigo en persona. Aupa el periodismo, que es de lo más bonito que hay… a pesar de las trabas y las censuras.
Ma’ el-salama!
Comentario por itxa — 27 Febrero 2009 @ 21:38
Después de la charla que dí esta tarde en el Master de la Escuela de Periodismo de Wl País, el moderador preguntó al medio centenar de alumnos que levantasen la mano quienes tengan un blog…..Hubo cuatro manos alzadas! Tener un blog para un futuro periodista, hoy en día, es tener en nosotros mismos una empresa individual multimedia en la que tu trabajo y tu forma de reaccionar ante la actualidad, expresa tus opiniones sobre las noticias que surgen diariamente. No te da dinero pero creas un escaparate de donde vas a sacar tus lectores pero también te van a ver posibles empleadores. No necesitas presentar un curriculum. Yo tengo agente en Londres pero me cubría mal el mercado americano. Gracias a mi blog y al Flickr donde se puede ver mi trabajo de fotoperiodista, me surgieron dos agencias, una en Miami y otra en Nueva York. Elegí esta última. Hace dos meses ya habían vendido a TIME.com 11 fotos de Sierra Maestra.
¿Por qué tienes que esperar a obtener un contrato laboral para hacer periodismo? Puedes incluso ejercer como lanzalibre y vender tus reportajes siempre que tengan calidad t tu una lista buena de posibles compradores.
Comentario por Enrique Meneses — 27 Febrero 2009 @ 22:54
¡Me ha encantado su articulo Don Enrique!
He leido a algunos periodistas y he escuchado algún debate de: Hacia donde va el periodismo y asuntos de la misma naturaleza. Con su articulo me ha quedado todo más claro, usted ha leido perfectamente y entendido que la web 2.0, los blogs no son un peligro. Y eso me ha gustado mucho-Yo soy un blogger, pero antes que blogger soy un lector y como lector leo muchos periodicos, sobre todo para aprender y para discernir la supuesta verdad, pues cada periodico defiende sus intereses. Me gustó mucho lo de periodismo ciudadano, lo que entiende usted por ser periodista. Admiro mucho su trabajo y aportación como periodista. ¡Desde Galicia le envio un saludo muy caluroso!
Comentario por JRN Calo — 6 Marzo 2009 @ 18:21
Si es posible que me informen como se trasmitian las fotos desde un pais a otro para ser publicadas en los diarios en los años 1950.
Muchas Gracias
Ruben Garcia
Comentario por Ruben Garcia — 10 Diciembre 2009 @ 3:22
A mediados de los 50 utilicé el Belino. Solo valía para fotos en blanco y negro y el rodillo tardaba mucho en transmitir una sola foto (como media hora) y aparecían rayas inexplicables salvo por variaciones de tensión.
Comentario por Enrique Meneses — 10 Diciembre 2009 @ 20:48
A mediados de los 50 se utilizaba un aparato de transmisión denominado “Belino”. En un rodillo, se ponía una ampliaión de unos 18x 24 cm y después de muchos giros, la foto era transmitida a un lugar donde tuviesen un recepto de “Belino”. La calidad era regular, llena de rayas debidas a interferencias electricas durante la transmisión.
Comentario por Enrique Meneses — 10 Diciembre 2009 @ 22:08
Sr Enrique Meneses.
Muchas gracias por su repuesta.
Gracias a su informacion,encontre esto en Google ,
http://wikimedios.wikidot.com/belinografo
http://dg_usac.zoomblog.com/archivo/2008/04/06/que-es-el-belinografo.html
Comentario por Ruben Garcia — 15 Diciembre 2009 @ 18:21