29 Abril 2009

Cien días de Obama: Pasos adelante, pasos atrás

the-obamas-240Los avances y retrocesos que se producen en el devenir humano, a la postre, se revelan positivos.  Lenin decía que “dos pasos adelante y uno hacia atrás, no es retroceder”. La llegada de Barack Obama,  a la presidencia de Estados Unidos, ha sido una bocanada de aire fresco para todo el planeta. A los 200.000 alemanes que lo recibieron en Berlín durante su campaña electoral, vinieron a sumarse los pueblos del resto del mundo con el mismo entusiasmo. Era como si llegase el fin de una pesadilla que había durado 8 años. La partida de George W. Bush no fue llorada por nadie.

En medio de la crisis que se cebaba con las economías de los países del G-8 y que, como mancha de aceite se fue propagando al resto del mundo, apareció el nuevo presidente, un afroamericano con  ideas sencillas pero claras y limpias. Bastaba hacer lo contrario de su antecesor para triunfar.  El horror producido entre los defensores de los derechos humanos  por el uso de la tortura en la guerra de Irak dio al traste con la imágen que Hollywood había dado de los americanos siempre y en todo el mundo. La orden de cerrar Guantánamo fue aplaudida en todas partes pero especialmente en EE.UU.

Para evitar la división entre republicanos y demócratas, Obama se ha limitado a desvelar los diversos  métodos de tortura utilizados por la CIA y se  apresuró a decir que los ejecutores obedecían ordenes de sus superiores. Estos, como Dick Cheney,  vice presidente de Bush, ha dicho que gracias a la tortura se obtuvo “información significativa”. Los técnicos de la CIA han declarado que, al contrario, no era solvente (reliable).

El intento de Baltasar Garzón de procesar a los responsables de torturas a ciudadanos de nacionalidad española presos en Guantánamo, ha encontrado obstáculos tanto en Estados Unidos como por parte del gobierno español, ansioso por congraciarse con Washington cuando parece que sus relaciones con Madrid van viento en popa. Lo más probable es que se preserven los ejecutores que obedecieron órdenes siguiendo unos protocolos,  y que siga el acoso a los  más altos responsables del diseño de unas prácticas que han deshonrado a los Estados Unidos ante el mundo y ante sus propios ciudadanos. Este país necesita recobrar sus tradicionales valores y el liderazgo moral perdido.

Regresar a Franklin D. Roosevelt y sus soluciones económicas y sociales es acercar los Estados Unidos a la socialdemocracia europea. A muchos estadounidenses, la Seguridad Social universal que rige en Europa es una meta deseable aunque sus interesados detractores lo consideren como una medida comunista. El sacrosanto conservadurismo prefiere expresar como “compasionate” algo que en Europa consideramos “justicia social”. Lo que sucede es que la medicina de Estados Unidos es la más cara del mundo y deja a 40 millones de ciudadanos    desamparados. Esta reforma es uno de los sueños de Obama.

Frente a la guerra preventiva de Bush, Cheney, Rumsfeld y su pandilla, el nuevo presidente quiere aportar el raciocinio, escuchar a la gente y vivir en un mundo multipolar en el que pronto van a jugar un papel importante otros países, emergentes aún pero llegando a su máximo peso muy pronto: China, India y Brasil.  EE.UU.  con la UE tienen que mantener su tradicional alianza rota por los neocons y su total desprecio a la ONU y a las reglas internacionales que rigen la guerra y la paz.  El problema de Israel y Palestina seguirá envenenando las relaciones internacionales mientras no haya dos Estados independientes con fronteras justas y reconocidas.

Mahmud Ahmadinayed tiene próximas elecciones y ello le obliga a hacer exhibiciones de fuerza frente a sus compatriotas. Tanto Irán como Israel, y Hamás por el lado palestino,  sólo saben lanzar bravuconadas. Israel exige que Irán reconozca y respete el Holocausto (la Shoa) y que no piensa destruir el Estado judío. A su vez, Hamás podría exigir, antes de negociar que Israel reconozca que este no es un movimiento terrorista sino un partido político, elegido en una consulta limpia bajo vigilancia internacional, que se ve obligado a practicar la resistencia contra el ocupante de su territorio.

Barack Obama, con el respaldo de la Unión Europea y del mundo árabe, posee las cualidades para poner fin a un conflicto que dura ya 61 años durante los que el problema de los refugiados palestinos  ha ido disminuyendo por la muerte de los más ancianos del primer éxodo, porque muchos maduros y jóvenes han nacido en el exilio y han hecho sus vidas en otras tierras. Pocos obstacularizarán unas negociaciones de Paz.  La presidencia de la Unión Europea, que corresponde a España en el primer semestre de 2010,  es una oportunidad para que Rodríguez Zapatero, con Nicolas Sarkozy, Gordon Brown y Barack Obama, puedan forzar una solución definitiva y nazcan dos Estados independientes, uno judío y otro palestino.

3 comentarios »

  1. De entrada es cierto que ha sido capaz de ilusionar a casi todos ( menos a Sarkozy) y eso es justo lo que me preocupa. Es como si todo el mundo se volviera hacia USA esperando una solución divina.

    No es que no me crea a Obama, quizá sea un buen presidente, lo que no me creo es que pueda tirar del mundo. Es más, como sea él el que nos saque de la crisis, es para plantearse para que sirven el resto de los políticos.

    Comentario por surco — 30 Abril 2009 @ 1:08

  2. Hola Enrique. Creo que el cambio que Obama está aportando y continuará aportando desde la administración americana, está siendo positivo para el mundo entero.
    Sin embargo, soy de la opinión que el lobby judío, que ha facilitado la elección de Obama, tan poderoso a nivel económico y de influencias, no va permitir que la administración Obama de un paso en falso sobre la delgada línea que separa Palestina del mundo Árabe (Pálestina es un “país” laico)… A Israel le interesa seguir “demonizando” a Palestina y demás países musulmanes de ORiente Próximo y Medio.
    Le interesa que Irán sea la “amenza seria”, que en realidad no es y que apoya la causa Palestina, porque la presión que ejerce sobre la población palestina es la mejor campaña electoral posible y porque esa guerra de ganada de antemano en tierras palestinas es el mejor escaparate para las armas que Estados Unidos compra.
    Por todo ello, creo que Obama, por muy buenas intenciones que albergue, no será capaz de resolver un problema que sólo puede resolverse obviando el potencial económico de los judíos, sobretodo el de los judíos americanos. Es decir, actuando en interés de la Justicia, por encima del propio interés político.
    Y eso, querido Enrique, es algo que nunca, jamás, hizo ni hará ningún gobierno.
    No crees?

    Comentario por Ivan Sánchez — 2 Mayo 2009 @ 1:53

  3. Amigo Ivan,

    Barack Obama hizo su campaña –contrariamente a su contrincante John McCann– sin tocar los 80 millones de dólares que a cada uno le correspondía para llevar a cabo esa campaña electoral. Obtuvo sus fondos directamente del pueblo americano mediante las redes sociales de Internet. No es deudor de ningún lobby pese a reunir fondos muy superiores a los que tuvo su adversario. En Estados Unidos los presidentes ganaban las elecciones si les apoyaban los sindicatos, antes de que fuese poderosa la comunidad judía. Kennedy no se dejó ayudar por los sindicatos sino por Joseph, su padre. Jimmy Hoffa, líder de los sindicatos, no se lo perdonó y algunos sostienen que el presidente lo pagó con su vida.

    Comentario por Enrique Meneses — 2 Mayo 2009 @ 9:56

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