¡Esperanza Aguirre, asediada!
Todos recordamos la pugna por hacerse con el mando del PP en el verano pasado. La derrota de Mariano Rajoy en las elecciones, trajo consigo el despertar de ambiciones varias dentro del partido. Esperanza Aguirre apretó las clavijas. Era una María San Gil pero con más tirón y una mejor hoja de servicio a la hora de aportar votos a su partido. Además es todo lo dura que requieren los Aznar, San Gil o Mayor Oreja. Pero no es tonta y sabía que había movimientos para frenar su carrera hacia Génova. La dama de Hierro no iba a dejarse traicionar en mitad del camino. Necesitaba saber quien podía informar al campo de Rajoy sobre sus movimientos.
No era difícil comprender que nuestra Margaret Thatcher tendría un servicio particular de espías vigilando a quienes en su entorno tendían a inclinarse del lado de Mariano Rajoy y, como precio a su traición, desvelaría el secreto de los movimientos de la Presidenta de Madrid y presidenciable para la Moncloa. Para ella, la partida era vital. Hasta el Congreso de Valencia no se iban a ver las cartas. Allí, en el territorio de Francisco Camps y los hermanos Costa, reforzados por Carlos Fabra, se iba a celebrar el pulso. Era preciso saber en qué campo estaba Alfredo Prada, nada menos que vice-Presidente de la Comunidad de Madrid. Tres ex-guardias civiles fueron contratados por el consejero de Interior, Francisco Granados, a través de su antecesor, Sergio Gamón, para espiar a los altos cargos del PP de la Comunidad. De paso, también al vice-alcalde de Madrid, Manuel Cobo. Antes que ser traicionada, Esperanza Aguirre estaba dispuesta a traicionar. Se deshizo de Alfredo Prada, su consejero de Justicia, que reapareció poco después alineado en el PP de Rajoy.
El peso de los apoyos que recibió quien, para Esperanza Aguirre es, y será, “Mariano el Corto”, se reveló tan grande que las adhesiones inquebrantables de los tiempos de Franco, en la ciudad en la que JaimeMilans del Bosch sacó los tanques a la calle, inclinó la balanza definitivamente hacia Rajoy. Al no poder derrotarlo, la presidenta de la Comunidad de Madrid, aunque situada en la segunda fila de la foto de f”amilia-que-reza-unida”, se adhirió con entusiasmo. ¡Totus Tuus!
Como la Justicia seguía su camino, hubo que buscarse una coartada jurídica. La solución era que los tres ex-guardias civiles solo hacían labores de “contravigilancia” lo que no han podido declarar los espías porque saben que esta es exclusiva del Ministerio del Interior.Esto significa que las coartadas empiezan a caer una tras otra. Ahora falta comprobar las llamadas telefónicas de los tres ex-guardias civiles al superior que les había asignado la tarea de seguir a Prada y a Cobo. Sergio Gamón, ex-consejero de Interior afirma que nada tiene que ver pero su teléfono ha tenido que dejar huellas si los espías le informaban del levantamiento diario del dispositivo. Entonces será la hora de que caiga otro posible responsable y alguién acabará dando el nombre de Granados y Esperanza Aguirre.


La fortaleza de un pueblo, como la de una persona, se comprueba durante los periodos de crisis. En la euforia de situaciones favorables ascendentes, unos y otros nos resistimos a introducir cambios. Un día pregunté a Torcuato Luca de Tena por qué seguían poniéndole grapa al ABC cuando los formatos similares de Gran Bretaña o EE.UU. no sujetaban sus páginas de esa manera. “No sabemos cual es el éxito del diario así es que hemos decidido no meneallo“. Los tiempos y los malos resultados obligaron a cambiar muchas cosas más importantes.
La verdad es que este país es cada día más divertido. Y si no vean la sinópsis de la película de 1993 :
Cada vez que regresaba a los Estados Unidos había unas cosas que quería hacer apenas llegado al corazón de Manhattan. Comerme en un puesto callejero un perrito caliente con ketchup y mostaza amarilla, comprar el grueso ejemplar dominical de The New York Times y poner el CBS Evening News para escuchar a Walter Cronkite. Tambien tenía buenos anchormen (locutores) la NBC. David Brinkley y Chet Huntley daban las noticias al alimón desde Nueva York y Washington pasando de uno otro la palabra diciendo simplemente “Chet” o “David” dando por entendido que se estaban cediendo el turno. De todas estas leyendas,
Richard Cohen creyó que los mayores ladrones del mundo estaban entre los sargentos que conoció en el ejército de los Estados Unidos. Cualquier bien propiedad del Pentágono desaparecía considerando que, siendo del Estado y el servicio militar era entonces casi en su totalidad obligatorio, no se podía considerar robo. Es un poco lo que siempre pensaron muchos americanos. La propiedad privada debe respetarse porque tiene un propietario. El bien común puede desvalijarse porque pertenece a todos, es decir, a nadie en concreto.
La cogida de Daniel Jimeno, el joven de Alcalá de Henares muerto el 10 de julio en el encierro de esa mañana ha levantado dos polémicas que algunos quieren entrelazar y para mí están bien diferenciadas.
Pilar Miró era una extraordinaria profesional y una persona de la que cualquier partido político se tenía que haber sentido orgulloso, fuese del color que fuese. Gran profesional, dulce pero severa en su trabajo, como Directora General de Televisión Española,
Empiezo por advertir que no pertenezco a ningún partido político pero que me inclino hacia los que sirven al débil y se enfrentan con el prepotente. No pertenezco a ningún club de fútbol aunque me gusta aplaudir al que mejor juega sin zaherir al que ha perdido. Me inclino a la izquierda porque quiero que todo el mundo tenga las mismas oportunidades de partida en la vida y que luego se le deje a cada uno ascender según sus capacidades y su voluntad. No creo en un país subvencionado pero sí en uno donde nunca se deja a nadie tirado en el camino, haya nacido donde haya nacido.

