Un síntoma: la muerte de Rayan
Richard Cohen creyó que los mayores ladrones del mundo estaban entre los sargentos que conoció en el ejército de los Estados Unidos. Cualquier bien propiedad del Pentágono desaparecía considerando que, siendo del Estado y el servicio militar era entonces casi en su totalidad obligatorio, no se podía considerar robo. Es un poco lo que siempre pensaron muchos americanos. La propiedad privada debe respetarse porque tiene un propietario. El bien común puede desvalijarse porque pertenece a todos, es decir, a nadie en concreto.
Para el analista del Washington Post, la enfermedad de un ser querido le ha hecho recorrer el calvario de la Sanidad Privada estadounidense. Para él, incomprensiblemente, “la mayoría de los americanos son presa de la táctica del miedo que sostiene que nada –pero nada–puede ser peor que el gobierno se apodere del muy privado sistema de salud. Cómo podría ser peor de lo que es actualmente, es algo que no consigo imaginar“. En su trabajo señala buen número de trampas habituales en los contratos de empresas tan familiarizados con la letra minúscula de los contratos. Lo que nos sucede, en esa letra pequeña, siempre está fuera de cobertura.
Decir que la socialización del sistema de Sanidad provocaría largas colas en Urgencias, dice Cohen, es lo que él ha vivido con un amigo en la medicina privada y vio como le sacaban de una cama incómoda para colocarle en una silla de ruedas. Para hacer dinero, que es de lo que se trata en la sanidad privada, es preciso prever lo que el paciente-cliente va a necesitar para su salud a partir del momento de la firma del seguro. Lo futurible se imprime al final del documento en cuerpo 4. Y claro, figura como no cubierto por el contrato. Esto también se practica en Europa.
Esa medicina hospitalaria privada, tan admirada por el papanatismo de nuestra derecha más cerril y de algunas folclóricas, está instalándose en la Comunidad de Madrid delante de las narices de cuantos votan a Esperanza Aguirre, la persona que sueña con emular las proezas de Margaret Thatcher. Hace trampas cuando afirma que una operación se practica en no más de 30 días en nuestra Comunidad. He pasado por varios quirófanos y se empiezan a contar los 30 días cuando, en la entrevista con el anestesista, este nos pregunta si padecemos alguna alergia. En las demás autonomías, se cuentan los días desde el momento en que el médico de cabecera dice que tenemos que ser operados y extiende el correspondiente volante. Claro, con la trampa parece como si en Madrid se acortasen los tiempos de espera en relación con las demás autonomías.
La construcción de nuevos hospitales en las “zonas rojas” de la comunidad madrileña hace ganar votos al PP porque la gente tiene que andar menos para llegar al hospital de la Seguridad Social de referencia. Pero hay que dotarlo de material sofisticado y caro además de personal que sepa utilizarlo. No importa, se saca todo ello de hospitales con solera (y necesitados de refuerzos) para equipar esos nuevos hospitales y llevar personal experimentado de un sitio a otro mientras se le sustituye por contratados temporales. La empresa sueca Capio se hizo cargo del Hospital Jiménez Díaz y ahora empieza a hacerse cargo de los hospitales construidos en la Sierra madrileña.
La desatención de Dalila Mimouni fue causa de su muerte en el Hospital Gregorio Marañón. Unas Urgencias desbordadas, fue rechazada tres veces sin que la diagnosticaran la gripe A, y faltas de personal preparado para efectuar evaluaciones rápidas y certeras, han sido ya responsables de ese tipo de muertes. Cuando se toma en serio el caso, se llega tarde. La cesárea vino a salvar al Rayan sietemesino. Después de dos semanas de vida, la falta de personal con experiencia y que el que atendía al bebé tuviese que ausentarse, dejando sola una enfermera inexperta en prematuros y en su primer día de trabajo, provocó la desgracia. Dos frascos parecidos, originaron la confusión entre comida y medicación, entre administración del alimento por sonda nasogástrica y la medicación en vena. Un error trágico, debido a una conjunción de malas prácticas médicas, ha destrozado una joven familia. Con la privatización de la Sanidad Pública, solo se puede decir… ¡Mektub! *
*Estaba escrito.





Lo dice tu artículo, pero el último párrafo podría llevar a confusión: “debido a una conjunción de malas prácticas médicas” indica la causa primera del error, pero la causa última es la mala gestión de personal sanitario y en general, de la sanidad, por parte del gobierno de la Comunidad de Madrid.
Magnífico artículo, he disfrutado leyéndolo, aunque sintiendo al mismo tiempo una punzada de dolor.
Comentario por Bernardo Ramos — 15 Julio 2009 @ 20:13
Totalmente de acuerdo. Si Dalila hubiese sido atendida en Urgencias en vez de ser rechazada TRES veces, lo más probable es que hubiese salvado su vida y hubiese tenido el bebe Rayan tras nueve meses. De todos modos, en las incubadoras no se debe dejar sola una persona en su primer día de trabajo en una sección cuyos protocolos ella no tiene perfectamente asimilados.
Comentario por Enrique Meneses — 15 Julio 2009 @ 20:37
Parece claro que hay falta de personal (de personal cualificado y en condiciones laborales estables) en los hospitales públicos madrileños, y yo añadiría, también privados. Esto puede ser debido a muchas cosas, entre ellas el intento de ahorrar gasto en sanidad como apunta don Enrique, pero sobre todo, diría yo, al rápido aumento de población que utiliza estos recursos. Parece que ha fallado la planificación. Lo que no entiendo es qué tiene que ver esto con la supuesta “privatización”. ¿Hay mayor desatención y negligencia médica en hospitales privados de la Comunidad?
Comentario por masmadera — 16 Julio 2009 @ 12:01
Por “esto” en “qúe tiene que ver esto” me refería al triste suceso de la muerte del bebé y de la madre al que se refiere el artículo.
Comentario por masmadera — 16 Julio 2009 @ 12:04
Se está gestionando la sanidad y la educación con los parámetros de la empresa privada (obtención de beneficio, amortización de inversión, lucro, etc), las consecuencias de la crisis que vivimos ahora serán minucias al lado de lo que se viene.
Ya sucede desde hace tiempo con RTVE. Pero eso no mata, “sólo” anestesia la mente y mutila el conocimiento. Por qué no hay una ley orgánica que impida claramente cualquier vericueto para privatizar estos servicios? La Constitución española, con la que tanto se llena la boca la señora Esperanza Aguirre cuando le conviene, proclama que España es un Estado Social, y para que no queden dudas amplía: (Artic. 43: salud pública y Artic 27.4 y 27.5:educación pública). Lo que ha pasado en el Gregorio Marañón es sólo la punta del Iceberg, pero en la Comunidad de Madrid, Aguirre volvería a ganar las elecciones con mayoría absoluta, supongo que sus votantes están sanos como “peras y manzanas”, que diría la otra.
Comentario por Karmentxu — 16 Julio 2009 @ 14:06
¿sanidad americana?
de 100 artículos en internet 95 la ponen a parir, yo es que ni voy de vacaciones del miedo que me da, perooooooo olvidamos que 70 de cada 100 nuevos avances en sanidad mundial provienen de allí, luego algo injustos y parciales somos, quizás su principal problema es fácil de solucionar pues está casi en su totalidad en el legislador.
¿y, sanidad a la francesa? ¿porqué no? ¿porqué nadie la trata como espejo para reflejar la española en vez de la americana como extremo conceptual?
tienes la privada y pública al mismo tiempo, partiendo de unos precios/cheques de referencia eliges donde. Si te piden más tu pones el resto, pero siempre tienes un servicio público perfectamente escalonado y general totalmente montado al que puedes ir, peroOOO, estos gestores de lo público siempre están refenciados al privado, si un servicio de scaner en lo privado da entre 25 y 30 servicios, y lo público da por debajo de 25 se quitan proporcionalmente de los salarios a todos los implicados en ese servicio.
En España un servicio con nóminas dobles que las del privado da ratios de hasta 1/3 del privado y a ver quien se atreve a negociar incentivos negativos, (que no que no), Para dar un 70%, o, un 80% de productividad que el mismo servicio en el privado, hay, que dolor, además, hay que incentivar los sueldos con un 30% o incluso ¡70%! más.
Siendo el resultado final en el público, yo, usted, de:
Si quieres un alto grado aceptable de satisfacción tienes que pagar 2 veces, público + privado, y no en todos los sitios, con el inri, de que los funcionarios públicos ESTÁN CUBIERTOS EN MUTUAS PRIVADAS.
Si un usuario, “currito”, con poder adquisitivo normal y en poder adquisitivo constante y proporcional evaluara su gasto, llegaría a la conclusión de que por lo mismo que paga en España le llevaban en limusina al memorial-hospital central en “Jiuston” para solventarle una gripe. Y, vez de eso lo que obtiene es:
()<<< rellene usted sus observaciones, por ejemplo con un Rayan.
Luego esto es síntoma de despilfarro generalmente aceptado por todos, como gasto útil, y siéndolo ya así en la definición, pocas vueltas se le pueden dar, pues cualquier propuesta de mejora, siempre, será partiendo de aumentar el gastO, desde mi y su cartera, que no, la de aumentar la calidad y prontitud del servicio desde el trabajo responsable del funcionario.
Comentario por anarkasis — 16 Julio 2009 @ 14:17
Pues nada, a los madrileños decirles que “sarna con gusto no pica”, tarde o temprano lo acabarán pagando, volverán a las “igualas” y ahorrar toda una vida por si les surge una operación como hacía nuestros abuelos.
Lo malo que conviertan su sarna en una pandemia y nos acaben infectando a los que hace tiempo la creíamos extinguida.
La ambición humana no tiene límites. La necedad tampoco.
Comentario por Zaquirrez — 16 Julio 2009 @ 20:23
Añadir unos datos:
El SN de Salud se colapsa en España cuando se universalizan las prestaciones. Hasta ese momento estaba cubierto por el sistema un 66% de la población. El resto, o tenían asistencia sanitaria vía privada o no tenían cobertura y se les prestaba a través de diputaciones y/o ayuntamientos. El problema surgió cuando, de un plumazo, SIN UN DURO EN INVERSIONES, se añadió al sistema un 50% más de carga. En los primeros años, la mayoría de los autónomos mantuvieron sus pólizas privadas, pero en breve desistieron al tener que pagar asistencia sanitaria por ambas vías (antes pagaban para la jubilación y la asistenica sanitaria podían elegir entre pagar por el sistema público o no pagar y buscarse uno privado).
A partir de ese momento, el colapso.
En cuanto a las listas de espera, si bien son una vergüenza, EN NINGÚN SITIO se empieza a contar desde que el médico de cabecera haga el volante. Como mínimo, se entra en lista de espera cuando te ve el cirujano (o el especialista si hace cirujía de su especialidad). Además, no me parece correcto simplificar la consulta con el anestesista en un casi, o sin casi, despectivo “tiene alguna alergia”.
Añadir que ya en 1989, cuando yo empecé a ejercer, estaban muchísimas prestaciones del SNS atendidas por conciertos con privadas, al igual que ahora.
Para finalizar, todo es cuestión de dinero: cuando preguntas a tus compañeros si estarían dispuestos a PAGAR un 10-15% más de sus ingresos para mantener/mejorar muchas prestaciones, no sólo sanitarias, a nadie le parece bien. También entiendo que hay mucho gasto absurdo en TODAS las Administraciones, pero ¿votamos políticos o votamos administradores? Sin duda votamos políticos que han fagocitado a la Administración.
Para finalizar (y 2), como en cualquier empresa, pública o privada, se tienen los profesioneales que se pagan. Y en la Sanidad, en todas partes, la especialización no se quiere pagar, y en el caso de las enfermeras menos, eso sí, luego se hacen listas por especialidades cuando esa especialización ni se exige ni se retribuye.
Saludos, FRan.
Comentario por Fran — 20 Agosto 2009 @ 10:33
la verda k esto no puede kedar asi todos estamos con la famili de rayan.soy una marroki y siento lo k toda su familia siente..es injusto.mohammed te acompañamos en los sentimientos
Comentario por nariman — 23 Noviembre 2009 @ 18:17