Bush-Obama, dos prototipos
En la vida de las personas, como en la de los países, y más aún si se trata de imperios, se dan dos formas de encarar la gobernancia: inspirar confianza y disponerse siempre a negociar o producir miedo y exhibir fuerza para someter antes de hablar. Esos dos modelos se dan en América con los rasgos de algunos presidentes. Del Big Stick de Theodore Roosevelt a la bonhomía de Jimmy Carter, del brutal desprecio por la vida ajena de George W. Bush a la juiciosa mezcla de entrega y determinación de Barack Obama. Un análisis de resultados de estos dos últimos lo explica todo.
Cuando un presidente de los Estados Unidos se autoproclamaba “War President” ya estaba exhibiendo una belicosa concepción de la realidad. Para Bush Jr. su padre había sido cobarde, en 1991, al detenerse en la frontera de Kuwait con Irak y no haber aprovechado para llegar hasta Bagdad. Al respeto mostrado por el padre al límite impuesto por Naciones Unidos, el hijo oponía un total desprecio por las decisiones del máximo organismo internacional. El Consejo de Seguridad era, para el “War President”, un estorbo que pretendía ponerle trabas a su imperial voluntad.
La réplica a una política de desafío total como la de un George W. Bush es la radicalización a ultranza de quienes se sienten avasallados, hasta con sorna, por el Imperator. Al Qaeda, el invadido pueblo de Irak que nada tenía que ver con el atentado de las Torres Gemelas y el 11-S, los talibanes que daban cobijo a Osama bin Laden, Corea del Norte e Irán, amenazados por Jupiter con el fuego del Averno. Esto sucedió en todos los ámbitos que tocó Bush y, sobretodo, su consejero áulico, Dick Cheney que aún hoy recomienda un ataque preventivo sobre Irán.
Los resultados de la gestión de George W.Bush han sido catastróficos bajo cualquier ángulo que se mire. Robo a mano armado por empresas privadas ligadas a sectores industriales que auparon a un inculto presidente a cambio de utilizar servicios de seguridad y de contra-espionaje antes desempeñados por las Fuerzas Armadas. En España, el Ministro de Defensa Federico Trillo-Figueroa, solo se atrevió a poner en su ministerio centinelas de una empresa de seguridad privada. Su sueño hubiese sido tener un Halliburton español y un Blackwater de mercenarios bajo sus ordenes pero su partido perdió las elecciones. Bush engendró con su “big stick” (gran garrote) desafíos de Pyongyang, retos de Teherán, envalentonamiento de Israel, crecimiento del ego bolivariano de Hugo Chávez, antiamericanismo en todo el mundo.
Para los neoconservadores americanos y sus imitadores ultraderechistas, el garrote más que la zanahoria asegura el avance del Imperio. Lo de “leña al mono” era –y sigue siendo para muchos– la fórmula mágica de dominar el planeta. Pero de repente, la mayoría americana, joven y el feminismo harto del prototipo “macho”, descubrió un afroamericano que simboliza su país en la mezcla de su sangre blanca y negra, que es cristiano pero tiene familiares musulmanes, ha vivido en la Indonesia musulmana y lleva de segundo nombre Huseín. Se ha formado brillantemente en las mejores universidades de EE.UU. y ha trabajado ayudando a los más desfavorecidos del Estado de Illinois.
En lugar de antagonizar al resto del planeta, de aparecer como un chulo de barrio, Barack H. Obama ha lanzado desde su campaña electoral, mensajes de concordia, deseos de resolver problemas mediante el diálogo de iguales, ha rechazado el avasallamiento, incluso de sus aliados. La valentía de esta postura se ha manifestado en todas partes: en las masas berlinesas que lo recibían como una estrella de cine, en la seria advertencia a Israel para que eche marcha atrás con los asentamientos en territorio palestino, en el deseo de encontrarse con Ahmadineyad de Irán.
Al no poner por delante la fuerza bruta, los enemigos de ayer se han ablandado, han adoptado la forma que el nuevo presidente ofrece desde el primer día de gobierno. A la fuerza bruta irracional de Bush le oponían el terrorismo más cruento. A los gestos civilizados de un Obama que cierra Guantánamo y ordena que se enjuicie la tortura y pone la CIA bajo vigilancia, los adversarios de EE.UU. han tenido que cambiar el paso.
Kim Yong-il indulta a dos periodistas americanas de origen coreano y se las entrega a Bill Clinton con el que habla tres horas “de todo”. Manda a Seul altos cargos a los funerales del ex-presidente Kim Dae-jung y aprovechan para hablar de autorizar encuentros familiares Norte-Sur. Ahmadineyad se encuentra en su reelección con una oposición fuertísima que ve en Obama el hombre que puede sacarles de la Teocracia en la que viven. Una novedad porque en ella, además de jóvenes y mujeres, intervienen ayatolás. A Cuba le aligera el embargo previo a su desaparición por poco que colabore el régimen de La Habana.
El valiente discurso de Obama en la Universidad religiosa de Al Azhar (no eligió la civil de Ain Shams) trataba de decir al mundo musulmán que Occidente y la democracia no son sus enemigos. La misma belicosidad del Estado de Israel, ha descendido algunos enteros. La Casa Blanca no va a apoyar incondicionalmente al gobierno judío. La falta de fuerza presionante, como la ejercida por los neo-cons republicanos, está obligando a todos los adversarios de Estados Unidos y del Primer Mundo en general, a atemperar sus ardores guerreros. Es una auténtica revolución.




No comparo a Obama con Bush, ni muchísimo menos – en eso ledoy la razón sin ningún pero -. Tambie´n estoy de acuerdo en que puede que sea un presidente bastante por encima de la media de sus anteriores predecesores. Aún así soy prudente. Tanto en su postura ambigua ante Cuba ( que es mejor que la de antes), como en el despliegue de tropas por Colombia.
Sin ser tan entusiasta como ud, si le reconozco al menos, otras formas a la hora de hacer política. Aún así, me parece pronto para beatificarle.
Un saludo
Comentario by surco — 1 septiembre 2009 @ 1:55
Surco, un ejemplo. Ahmadineyad no hubiese tenido la revuelta que ha habido en Irán tras la reelección fraudulenta si ña amenaza de ataque preventivo hubiese tenido a Bush-Cheney en la Casa Blanca. La gente se ha lanzado a la calle en masa sabiendo que Obama no aprovechará la oportunidad y que Mahmud Ahmadineyad no puede utilizar el patriotismo para pedir unidad. Si el Primer Ministro iraní alerta a sus conciudadanos del posible ataque-relampago sobre el país. Con Obama en la presidencia de EE.UU. nadie le creería.
Comentario by Enrique Meneses — 1 septiembre 2009 @ 9:34
Aqui Aznar consiguio que esquerra consiguiera nueve escaños.
Comentario by max — 1 septiembre 2009 @ 12:41
Sería estúpido realizar cambios drásticos. Obama está marcando un ritmo apropiado: “Vísteme despacio que tengo prisa”.
Comentario by erwillillo — 3 septiembre 2009 @ 21:07
Mejorar a Bush lo hace cualquiera.
Si los mínimos pasos que ha dado son una revolución es que con poco se consigue ahora la licenciatura de revolucionario.
La verdad es que si quitamos su imagen amable queda poco en el saldo positivo:
En Honduras permite un golpe de estado incruento, como ensayo de otros en la zona, al que poco a poco le lavará la cara hasta convertirlo en pseudo-democrático. Ensayo o aviso a navegantes. ¿Se creen estos que van a pasar del patio trasero al salón?, ¡hasta ahí podíamos llegar!.
Guantánamo debe tener muchas cerraduras porque a la velocidad que va el cierre le durará 3 años, como mínimo.
En Irak las misnas tropas, bien acuarteladas y vigilando sus interereses que para eso fueron y para eso están. Mientras, a mantener una imagen de democracia títere y que se sigan matando tanto o más que antes, a fin de cuentas mueren los que viajan en tercera y los muertos que importan son los nuestros que van en primera clase.
Agfhanistan, más tropas, más tropelías y más muertos: ¡Y Bin Laden sin dimitir!. Eso sí, ya se ha lavado la cara al títere de turno que ha ganado unas elecciones ejemplares con una altísima participación…, pues que bien. Puede darse por contento él y el mundo mundial: ¡Otro país ganado para la democracia!.
Los cubanos contentos porque la mejora de relaciones y los pasos que da el patrón para conseguirlo va a la misma velocidad que el cierre de Guantánamo y la restitución de Celaya.
Mientras tanto, para que vean mis buenas intenciones, multiplico por 5 mi presencia militar en el único país verdaderamente demócrata de la zona con el fin de protegerles a todos, (tanto a los buenos como a los malos, quieran o no quieran), de la droga y el terrorismo.
En fin que más vale caer en gracia que ser gracioso.
Comentario by salva — 3 septiembre 2009 @ 21:31
salva, estoy contigo yo también prefiero a bush
Comentario by lausin — 5 septiembre 2009 @ 11:59
Con cualquier buscador, google, yahoo, buscas Ley Foca, que es el presente y el futuro de la moral católica. Obama puso un precio para ir al Vaticano a tomar café. La cabeza del obispo de la diócesis de Scranton, Joseph Martino. Este señor se atrevió a condenar el aborto, algo que no hizo B16 en Francia. De propina, tambien han despedido, cesado, expulsado, a su auxiliar. Y se prepara el cierre de los hospitales y universidades católicas, por inmoralidad manifiesta. Van contra la ley natural, contra el sentido común. Como excomulgar el aborto de la niña de 9 años, 33 kilos, embarazada por su padre de gemelos. Pro vida de niños es pro muerte de niñas.
Comentario by jalon — 5 septiembre 2009 @ 12:25