Alberto Oliart tenía 15 meses cuando nací yo…¿Y qué?
No comprendo que se despida a gente en la cincuentena cuando todavía pueden rendir grandes servicios a la comunidad y aportar valiosas experiencias adquiridas en la Universidad de la Vida. Es fácil comprender que con 80 años, yo apruebe el nombramiento de Alberto Oliart que tiene 81. Estoy acostumbrado a tratar con gente joven y puedo asegurar que algunos me parecen más viejos que yo si me atengo a su falta de empuje y su total aversión a aventurarse. Medir el riesgo pero arriesgarse es algo que se puede hacer a cualquier edad pero hay muchos jóvenes que se lo piensan mucho más que algunos veteranos.
He trabajado con Televisión Española y Radio Nacional, bastantes años como para conocer algunos de sus defectos. Por otro lado, mi generación ha tenido un magnífico entrenamiento de supervivencia en la estrechez. ¡Bendita penuria que nos obligaba a mover las neuronas para resolver tantos problemas como teníamos que afrontar! Siempre he dicho que muchas de las cosas que hice en mi vida, las llevé a cabo dentro de la más abrumadora escasez de medios. Es que además, me encantaba el desafío. No es poca hazaña cruzar Africa de El Cairo a El Cabo con 200 libras esterlinas en el bolsillo y salvar los obstáculos dando conferencias, clases de francés, ofreciéndome a compartir la conducción de un vehículo a cambio de que su propietario me llevase más lejos durante un millar de kilómetros o más.
Cuando Enrique Nicanor, entonces director de la Segunda Cadena, me pidió que hiciese un programa de iniciación de África para los jóvenes adolescentes españoles que tienen ese continente a 14 km de Algeciras, no disponíamos de un gran presupuesto. Alberto Oliveras dijo que estaba loco de aceptar, por 7 millones de pesetas, llevar 8 personas en tres vehículos, a lo largo de 20.000 kilómetros y 90 días. Cuando salimos de Prado del Rey, llevaba yo en una carpeta, la copia de los contratos de publicidad encubierta, por valor de 21 millones de pesetas. Nunca se pidió un céntimo, ni a TVE ni a las representaciones diplomáticas españolas, durante la expedición y se cumplieron los contratos con El Corte Inglés, Cola-Cao, La Casera, Pegaso, Land-Rover, Salvat Editores, Cimarrón, etc… y el viaje duró 28 días más de los previstos. Hice sellar las cuentas de la expedición por Hacienda para que constase que todo estaba perfectamente en regla. Así se produjo “Robinsón en África”, serie de 14 capítulos de media hora que TVE ha ofrecido varias veces.
¿Por qué he contado estas cosas? En primer lugar porque creo que TVE y RNE no tienen por qué ser unas cenicientas dentro del panorama audiovisual de España. Del ente RTVE han salido la mayoría de los profesionales que hicieron posible el funcionamiento de las televisiones y radios privadas. Es decir, cuando la gente se quejaba de las deudas de este organismo, se olvidaban de que era la escuela de toda la industria audiovisual, que su patrimonio documental era un fondo mal explotado pero único, junto al del NO-DO, y que que los terrenos que posee se han revalorizado muchísimo desde que se adquirieron. Pero entonces ¿Cual ha sido el gran problema de RTVE? Principalmente la producción exterior que dejaba pingües beneficios a algunos desaprensivos que preferían contratar fuera de la casa aceptando presupuestos exagerados. Ha habido mucho dinero que se ha hecho de este modo porque esas productoras montadas ex profeso para producir programas desde fuera de RTVE han utilizado infraestructuras del ente público. Mientras, había profesionales “haciendo pasillo” hasta la hora de que abriese la cafetería. Periodistas, guionistas, cuadro de actores, realizadores, infravalorados todos para dar prioridad a las productoras que brotaban como hongos.
Hay mucha imaginación y juventud ansiosa por hacer cosas nuevas en radiotelevisión española, capaz de competir con los “productores independientes”. Basta aprender a bailar el chottis sobre un ladrillo, como mandan los cánones. Los archivos deben de ser seriamente comercializados, la reventa de programas, llevada a cabo con energía y a nivel mundial. En vez de contratar fuera, hay que ofrecer servicios retribuidos a otras televisiones u organismos oficiales. Hay programas de debate que interesan al gran público y que no son costosos de realizar, deporte de interés nacional que puede ser reservado a RTVE por ley, como se viene haciendo en ciertas ocasiones. Hay que volver a tener teatro en TVE, danza, conciertos, llevar a cabo intercambios con otras televisiones públicas. Cobrar de los organismos oficiales por la divulgación de nuestra cultura o nuestra ayuda al desarrollo de otros pueblos. La realización de documentales en cooperación con otros países permite abaratar costos y dar excelentes productos a los televidentes. Finalmente, darle mucha importancia al cine, tanta como ya se le da actualmente pero añadiendo programas de cineclub. La Clave fue inspirada de la televisión francesa pero José Luis Balbín la convirtió en un hito. Estuvo en la fiesta de mis 80 años y luce una magnífica madurez. Recomiendo a Alberto Oliart que jubile a los ineptos pero no a los mayores que demuestren estar en sus cabales. Encima serían buenos profesores para nuevas generaciones de jóvenes en busca de oportunidades.




Totalmente de acuerdo. Volvemos a lo mismo, la principal crisis de los medios de comunicación ahora mismo es de contenidos e ideas. No sólo no se buscan nuevas fórmulas más rentables, creativas y atractivas; no sólo se aferran a las mismas ideas de siempre limitándose a llorar porque dejan de ser rentables; sino que además éstas parecen estar atrofiándose y estar recorriendo el camino hacia atrás en lugar de avanzar.
Un soplo de aire fresco puede traerlo alguien de 80 o de 30 años. Esperemos que Oliart pueda hacerlo.
Comentario by úlRa — 22 noviembre 2009 @ 1:53
Muy buenas ideas pero…¿te refieres a que el fútbol sea monopolizado por la tv pública?.
Comentario by R.Milenrrama — 22 noviembre 2009 @ 20:07
!Qué sabio es usted! Los jovenes licenciados necesitan una buena dosis de aprendizaje en el control de gastos superfluos.
Le deseo suerte a este veterano que como usted ha conocido tiempos mas austeros.
Su articulo es muy interesante como siempre. Gracias
Comentario by amelia suarez — 23 noviembre 2009 @ 19:12
La explicación deja poco lugar a comentar el artículo Enrique.
RTVE debe dejar de quejarse y de llorar porque los bueno productos se hacen con ganas, ilusión y buenos profesionales, da igual la edad que tenga.
Es una lástima que una persona entre a una empresa y no tenga un referente donde mirarse porque lo hayan prejubilado.
En RTVE como en el periodismo en general sobran jefes que afiliados a una agenda no dejan crear y faltan periodistas capaces de hacer productos competitivos y de calidad.
Comentario by Juanjo Madueño — 23 noviembre 2009 @ 21:38
Leyendo: Enrique Meneses » Alberto Oliart tenía 15 meses cuando nací yo…¿Y qué? http://bit.ly/5vD74T
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Comentario by CarlosCAlvarez — 22 noviembre 2009 @ 20:29