Dos sillas de ruedas para dos trotamundos

Ahí estábamos los dos, en primera fila, a la misma altura que las autoridades de Castilla la Mancha y Sigüenza, arropando a Lydia Cacho, la ganadora del Premio de Periodismo “Manu Leguineche”. La generación que llega y la generación que se va. Cuando tomaba la mano temblorosa de Manu, me la apretaba como si ambos fuésemos dos náufragos de una época que hemos vivido y retratado con todo el entusiasmo y vocación de quienes nos considerábamos notarios de la Historia.
Tengo 12 años más que Manu pero como él, estamos tocados pero no hundidos. Detrás siguen nuestros pasos una generación con más espíritu misionero y redentor que la nuestra. Gervasio Sánchez es el periodista que lucha contra las bombas de racimo y la prohibición de utilizar niños en las guerras modernas. Del otro lado del Atlántico, en el peligroso México del tráfico de drogas y en el sudeste asiático del comercio sexual de menores, Lydia Cacho viene a unirse al periodismo que, en nuestros dos continentes, lucha por la defensa de los Derechos Humanos. Citar a Javier Bauluz, David Beriaín, Sergio Caro, José Cendon, Ramón Lobo, Mayte Carrasco, Almudena Ariza, Evaristo Canete o Emilio Polo es dar solo una muestra de lo que viene detrás de nosotros.
La generación que está saliendo de las Facultades de Ciencias de la Información está desorientada por factores diversos. No, no voy a mencionar la crisis porque esa la padecen con igual dureza todos los trabajadores. Hablo, y así lo expuse cuando el Maestro de Ceremonias y viejo amigo, Fernando Múgica me pidió subir al escenario, de la desaparición del sentido de aventura dentro de nuestra profesión. En estos mismos días hemos visto que un grupo de colegas de la SER se colaron en el Aaiún para informar de lo que estaba sucediendo en un campamento donde 20.000 saharauis pedían mejores condiciones de vida. Angels Barceló y sus compañeros fueron detenidos y expulsados 24 horas más tarde. Queda fuego bajo las brasas,
Echarse carretera adelante, olvidarse de puestos fijos de trabajo en redacciones que no funcionan si los aventureros no las alimentan, olvidarse de pensiones cuando se tienen una veintena de años, no aceptar la cadena perpetua de hipotecas que les convierten en auténticas raíces de roble que impiden la movilidad, tan necesaria para ejercer esta profesión. El dinero es un medio nunca un fin. Ni siquiera una necesidad vital.




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Pingback by 1001 Medios » Blog Archive » Lydia Cacho: “Este mundo necesita un periodismo comprometido” — 15 noviembre 2010 @ 0:46
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Pingback by Tweets that mention Enrique Meneses » Dos sillas de ruedas para dos trotamundos -- Topsy.com — 15 noviembre 2010 @ 1:09
Me ha hecho llorar.
Yo estoy presa de todo lo último que ha dicho.
Mi más completa admiración.
Comentario by candela — 15 noviembre 2010 @ 10:45
¡¡Cuanta razón!! el problema es que los que toman las decisiones en los medios de comunicación, no están por la labor de abrir los contenidos de sus ediciones a muchos de los temas, a los que algunos “aventureros”, han dedicado mucho esfuerzo, incluido económico, por documentar.
Aun así, los medios independientes, como periodismo humano, que usan la red como plataforma, empiezan a ser una alternativa de comunicación a los medios tradicionales.
Por cierto, felicidades por el libro “Hasta aquí hemos llegado”, me ha tenido enganchado desde la primera página.
salud!
Comentario by Alberto Tallón — 15 noviembre 2010 @ 17:48
Capaces sois de ponerle un motorcito a la silla y seguir sin parar como siempre…
Comentario by erwillillo — 15 noviembre 2010 @ 21:00
Ese último párrafo debería grabarse en los frontispicios de las escuelas. Enrique, la gente como usted y Leguineche son el orgullo de muchas generaciones de seres humanos. Gracias por su ejemplo de independencia y pasión por la vida.
Comentario by Antonio Perea — 16 noviembre 2010 @ 10:16
enrique! aún quedamos algunos aventureros por ahí, aunque estemos recién salidos de la facultad y seamos pocos, pero estamos en ello!!
Comentario by Nabia Orebia — 16 noviembre 2010 @ 18:04
Con un par!!!,enhorabuena a los dos.Un abrazo.
Comentario by R.Milenrama — 16 noviembre 2010 @ 19:28
Hola Enrique, le leo desde hace mucho tiempo e incluso le he escuchado gracias al podcast de RNE sobre Fidel Castro. Uno, que tiene vocación de periodista (eso que no sabe qué es, que a uno le empuja a hacerlo aunque todos le dicen que no da un duro y nadie ve en ello un oficio que sirva para algo), ve en persona como ustedes los gigantes sobre los que hay que apoyarse.
Soy andaluz pero vivo en México, conozco perfectamente la trayectoria de Lydia Cacho y me parece un premio muy merecido. Para quien no la conozca, debería investigar un poco.
Sobre su último párrafo, pues como digo aquí estoy en México, comenzando mi vida como freelance por avatares del destino: no encuentro trabajo o lo que hay no me convence; estuve en radio y prensa haciendo prácticas y aunque enriquecedoras, busco algo que me llene más, más profundidad.Da miedo, mucho miedo,y el dinero ahora me escasea, pero el movimiento se demuestra andando y creo que no debemos dejar que sea la oferta laboral la que nos eche para atrás a los soñadores. Tal vez en 3 meses tenga que estar en España de nuevo, pero mientras, voy intentando forjar mi camino y no que me lo trace ninguna empersa
Comentario by Nacho Bengoetxea — 16 noviembre 2010 @ 21:18
La verdad es que resulta admirable que exista siempre un puñado de periodistas que en gran medida anteceden la acción de cualquier estado, y en ello me refiero a nuestra conciencia colectiva, la cual se ve enriquecida con vuestro inquebrantable compromiso cuando salís por ahí fuera para adentraros en países que sólo vosotros habéis radiografiado en primera persona. Dicho esto, esperaba tu artículo sobre el Sáhara, en efecto, Marruecos es una verguenza, si alguien se ofende que pida las hojas de reclamaciones. Tal vez haya echado de menos más dureza por tu parte contra las autoridades marroquíes, pero al final del texto has cumplido. Lo de la fe católica, bueno Enrique, yo sí me considero católico, pero a la manera de Rousseau, por lo que la Iglesia Católica como institución me importa tres pitos y medio. En fin, habéis salido bien en la foto, ánimo y un poco de suerte a todos.
Comentario by Kaiser — 17 noviembre 2010 @ 19:01