29 diciembre 2010

Bienvenidos a mi casa

Hace más de un año, la revista The Economist de Londres, solicitó a una serie de personas de varios países, que describiesen su “Thinking Space” (literalmente, el espacio donde piensan). Por razones que nunca nos fueron dadas, el semanario británico suspendió la serie. Entre los contactados estaba Rosa Jiménez Cano que ha cambiado de espacio de trabajo desde entonces y yo. Son tantos los que me piden visitarme que he decidido utilizar un trabajo que fue meticulosamente realizado con la magnífica colaboración de Chiara Cabrera en la fotografía. ¡Pasen y vean! La entrada es gratis.

AUTORETRATO DE UN OPTIMISTA

Creo que toda persona es producto de tres factores: Su genética, su educación y su voluntad. En mi caso no me quejo de ninguno de ellos. De familia deportista, hemos aprendido desde pequeños a caer y levantarnos, a dar la mano a quien nos ganase y no zaherir a quien vencíamos. Para mí, en concreto, una derrota es la oportunidad de convertirla en un peldaño para alcanzar un triunfo posterior. Se aprende más de las derrotas que de las victorias.

La educación de un niño de 6 años, en un colegio de Francia, sin conocer el idioma puede parecer muy duro aunque me ayudó el que mi madre ya me hubiese enseñado a leer y escribir en español desde los 4. El francés fue una inmersión lingüística de choque. Salí vacunado para similares situaciones en el futuro que me esperaba. A los 10 años, en el París donde mi padre había montado una agencia de prensa destinada a los periódicos de América Latina, la Segunda Guerra Mundial vino a trastocar nuestra existencia. Muchos compañeros judíos, no tuvieron mi suerte y murieron en la Shoa. Sus nombres figuran en la fachada de la escuela de la rue Chernoviz. Además de la excelente educación pública francesa, que jamás ponderaré suficientemente, aprendí a valerme de mil trucos para subsistir. Por ejemplo recoger colillas en las aceras, lavar el tabaco, mezclarlo con cardos secos y, con una maquinilla y papel de fumar Jean, liar cigarrillos que vendía a mi madre y sus amigas, principalmente. En los hotelitos del XVIéme arrondissement propiedad
de familias judías huidas ante el avance nazi, robábamos el plomo de las cañerías, que pagaban muy bien los chatarreros, y, a veces, cortábamos un poco de leña del jardín para calentar nuestra casa. Ese era el dinero semanal mío y de mis hermanos. Lo mismo hacía en general el resto de la pandilla. Íbamos a clase con la mochila de la máscara de gas al hombro, después de haber hecho un par de horas de cola en las tiendas de alimentación para que el relevo de la familia se hiciese con el escaso racionamiento de las cartillas. Cuando estábamos en clase y sonaban las sirenas, corríamos ordenadamente hacia el refugio que nos correspondía cruzando la calle. Los más listos, nos escabullíamos y nos metíamos en los almacenes Prísunic donde, si podíamos, birlábamos alguna navaja multiusos suiza.

En una guerra, los niños crecen muy rápidamente. Cambiar de colegios y de ciudades desarrolla una gran capacidad de adaptación. Acabas pensando, con razón, de que siempre estás en casa, entu patria. Del París de los bombardeos al Biarritz vasco-francés, de la Lisboa desbordante de refugiados del nazismo y de espías, al Liceo Francés de Madrid y de allí interno al de Louis Barthou de Pau, en el Bearn, completé un Master en el que aprendí a no llorar en las separaciones, a nunca decir “adiós” sino “hasta luego”, a reconstruirme un entorno sabiendo que sería provisional y agradeciendo siempre lo que tenía.

Mi padre quería que fuese diplomático. Sabía por experiencia lo mal pagada que siempre estuvo  esta profesión de reportero. Hice por libre algo más de 3 cursos en Salamanca que compaginé con escribir hasta abandonar el Derecho Político de Adolfo Posada y dedicarme de lleno a la prensa. Años más tarde, me volqué para hacer de mi hija una buena periodista pero, una vez más, se produjo la rebelión y ella, tras cuatro años de ejercer en Oriente Medio, y con su carrera de Ciencias Políticas más español, inglés, francés y árabe, abandonó la profesión que yo le
recomendaba insistiendo en que era tercera generación de periodistas. Fue tan inflexible conmigo como yo lo fuera, en su día, con mi padre.

Cuando me ha surgido un problema, a lo largo de mi vida, siempre lo he recibido sin agoniarme porque me incitaba a encontrarle soluciones. No me bastaba una sino que quería el mayor número de ellas. Luego, mi problema quedaba reducido a elegir la mejor de las soluciones posibles. Derrumbarse ante un obstáculo es una de las actitudes más estúpidas que podemos adoptar. Nunca he visto que el abatimiento o la depresión fuese una de las posibles soluciones que ofrecía un problema. El periodismo me enseñó que llegar tarde a un cierre era echar a perder el trabajo que hiciste y eso por querer ser híperperfeccionista. Más vale equivocarse ahora que tener razón dentro de cien años. Y no impide que seamos perfeccionistas si el tiempo no apremia. Es así como golpe a golpe, la experiencia va cincelando nuestra manera de ser a la vez que nuestra biografía. El que, por primera vez, cae del caballo y no vuelve a montarlo enseguida, nunca aprenderá a
cabalgar. Las heridas físicas, en caliente, no duelen. No hay que detenerse por ellas sino avanzar más deprisa.

Cuando la gente joven se cree que he ejercido el periodismo durante 63 años, piensa que he tenido una suerte que hoy en día no se les puede presentar a ellos. Están en el error. La suerte hay que ir a buscarla. Ni yo ni los periodistas de mi generación hemos tenido una continuidad absoluta en el ejercicio de nuestra profesión. Pero ¿hay alguna profesión que se desarrolle como una partitura de Mozart? Todos –y me refiero a grandes nombres de esta profesión, en España y en el extranjero– hemos tenido importantes y numerosos baches para mantenernos a flote en un mar que no siempre está en calma. No daré nombres pero conozco colegas laureados que han sobrevivido en algunas etapas de sus vidas dando clases, siendo camareros, escribiendo discursos para empresarios o alcaldes medio analfabetos, han sido guías de turismo, “negros” de conocidos escritores, han fotografiado bodas, bautizos y primeras comuniones (lo que llamamos “trabajar para la BBC”), han realizado catálogos para tiendas de lencería. En mi caso concreto no me importa enumerar los numerosos trabajos que he realizado para subsistir en espera de que el viento de “mi vocación” soplase en la buena dirección:
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24 diciembre 2010

Iñaki Gabilondo, nuestro Walter Cronkite

Filed under: Educación,General,Historia,Periodismo,Servicios Públicos — Enrique Meneses @ 12:58

Imana de su figura una fuerza interior que sostiene su amor al periodismo, como todos los que hemos puesto por delante una profesión vocacional sin la que no sabríamos vivir.Somos los ojos, los oídos, la voz de quienes no tienen nada de eso. No nos hemos achantado ante los poderosos y siempre nos han preocupado los que nos necesitaban. Iñaki Gabilondo es un recio vasco de rostro tallado con el cincel de la experiencia. Su verbo es convincente. Es ecuánime, que no es lo mismo que imparcial. Sus “homilías” como cariñosamente las llama Rosa Jiménez Cano (Petezín), son antológicas.

En una ocasión recomendé a los jóvenes periodistas que escuchasen su programa en CNN+ porque “Hoy con Iñaki Gabilondo” equivalía a todo un curso de periodismo de la Facultad de Ciencias de la Información. Walter Cronkite, el célebre periodista que durante 19 años presentó el CBS Evening News llegando a tener hasta 70 millones de audiencia, fue capaz de mostrar al pueblo americano los horrores de la guerra de Vietnam y su palabra marcó el rumbo final de la contienda que costara 55.000 bajas americanas. Lyndon B.Johnson llegó a decir:”Si he perdido a Cronkite, he perdido la clase media americana”.

Primero en la SER, donde ha dejado una estela de excelentes profesionales, luego en CNN+, Iñaki ha sido un comunicador imprescindible para explicar a los españoles cuales son los problemas del mundo, los de España, cómo nos afecta la economía, la crisis. Sus entrevistas no solo eran perfectamente preparadas sino que demostraban su sensibilidad a la hora de resaltar la figura de quien se sentaba frente a él. Los colaboradores de los que se rodeaba para obtener todos los matices que cada uno aportaba –el inefable Juan Ignacio Crespo Crespo de Reuters exponiéndonos con impecable serenidad británica los ciclos de la economía– como otros colaboradores alrededor de su mesa o en las corresponsalías, eran un ungüento que sobre la medianoche, concluía con una música culta que nos preparaba al descanso. Walter Cronkite concluía su programa con un “And that´s the way it is” (Y así son las cosas). Iñaki Gabilondo nos dice adiós porque CNN+ cierra sus puertas.

En un país donde prolifera la zafiedad, se elevan al pedestal de la fama a las desgraciadas más descaradas, de voz estridente y ordinariez, desaparecen unos comunicadores que intentaban elevar el nivel cultural de este país. Iñaki no ha tenido su tertulia habitual en este último programa. Ha dedicado las dos horas de que disponía siempre, para entrevistar al vice presidente Perez Rubalcaba y al Juez Baltasar Garzón. ¡Nada menos! Y como de costumbre, Iñaki  ofreció música clásica para invitar al descanso. Esta noche ha sido Valentina Igoshina interpretando el Nocturno en C menor de Chopin. Un final con clase.


11 diciembre 2010

WikiLeaks y sus colaterales

WikileakAssange-240.jpgAlgunos de mis lectores habituales se han extrañado de que lleve  escrito poco sobre los muchos temas que, en forma de tsunami, nos han caído encima. Hay varias razones para ello. La vigilancia médica a la que estoy sometido y la medicación me impiden escribir todo lo que quisiera. Me produce somnolencia

Quizá el tema más importante de los acontecidos recientes sea la aparición de WikiLeaks. Cuando el mundo de la información está desorientado  ante las crisis económica y la tecnológica, un grupo de hackers capitaneados por el australiano Julian Assange, crean una web desde la que descargan cientos de miles de documentos extraídos ilegalmente de los archivos de los Departamentos de Estado y Defensa de los Estados Unidos.

Hasta ahora, WikiLeaks ha puesto a disposición de la comunidad internacional, 70.607 documentos secretos sobre la guerra de Afganistán, otros 391.832, también secretos, sobre  la guerra de Irak más otros 251.287  varios que abarcan desde1966 hasta febrero de 2010. De estos, unos 10.000 referidos a España y, concretamente, 3.600 atribuibles directamente a la Embajada de Estados Unidos en Madrid.

Lo más importante de todo es que, la operación de WikiLeaks ha sido expuesta como una misión de comandos especializados. Se han distribuido los lugares donde esconder copias por si los servicios secretos de los países involucrados, especialmente EE.UU., cuya custodia se consideraba perfecta, contraatacaba. Resulta que 3 millones de personas tenían acceso a tan voluminosos archivos!

Protegido el material en diversos lugares secretos, Julian Assange y sus colaboradores, eligieron una serie de medios capaces de sopesar la importancia de la documentación y evitar poner en peligro la vida de las “gargantas profundas”. Con ello se respetaba la sacrosante ley periodística de protección de las fuentes de información. Los medios elegidos por WikiLeaks para analizar y divulgar la informacion sobresaliente fueron estratégicamente elegidos: The New York Times para EE.UU., The Guardian de Londres para la anglofonía mundiasl, Le Monde para los lectores de habla francesa, Der Spiegel para la lengua alemana y El País para los pueblos de nuestra lengua.

El hecho de haberse coordinado estos medios escritos en otros tantos bunkers, donde sus mejores periodistas espulgaban minuciosamente los despachos de embajadores y los informes de los servicios de inteligencia,  ha sido, y está siendo, un obra maestra del nuevo periodismo de investigación. La era de la franqueza entre gobernantes y gobernados queda inaugurada con WikiLeaks.

El feroz ataque lanzado contra Julian Assange, su arresto y el intento de cegar las fuentes de ingreso de los defensores de la gobernanza sin secretos ha empezado. Existe un repudio general por la encarcelación de Assange en Londres donde está detenido por una orden de Interpol por la que se le acusa de violaciones de unas mujeres que compartieron casa con el padre de WikiLeaks. Todo huele a podrido en esta persecución por mucho que diga Suecia que no es política.

Este 14 de diciembre, a las 20.30 h, en Caixaforum de Madrid, un grupo de conocidos periodistas, entre ellos Alicia G.Montano, Javier >Bauluz, GilesTremlett, Borja Bergareche, Ignacio Escolar y Javier Moreno participan en un encuentro sobre la transparencia y el futuro de la Información. La nueva forma de obtener documentos, teóricamente inaccesibles, revoluciona los métodos anteriores. ¿Serán las agencias del tipo WikiLeak las que suministrarán información supersecreta a un “pool” de medios que no compiten directamente entre ellas?

4 diciembre 2010

De la verdad gota a gota al torrente confirmativo

assange-wikileaks.jpgHay veces que los periodistas nos vemos obligados a descubrir un tema con mucha paciencia, gota a gota, tirando del ovillo. La paciencia es una de las facetas más preciadas de la investigación periodística. Otras, nos topamos con un filón y agradecemos la suerte que nos puso ante él. En el caso de  WikiLeak, el australiano Julian Assange nos ha largado más de 250.000 documentos que hacen las delicias de muchos y el sonrojo de otros.

¿Es tan grave lo descubierto hasta ahora en esa “riada” de información? Sinceramente, creo que no. Los informes entre colegas suelen facilitar las expresiones caricaturescas para poner énfasis en las virtudes o defectos de los interlocutores  sobre los cuales se informa. Es evidente que hubiese sido más prudente que el rey de Arabia no hubiese emitido opiniones tan belicosas sobre el iraní Ahamadinayed pero probablemente el Primer Ministro de Irán haya pronunciado opiniones igual de negativas sobre el monarca saudí.

Una parte importante de los informes tienden a destacar la sagacidad de su redactor. Si se confiaba en la vieja “valija diplomática” eso hace tiempo que se violaron las mismas. La tecnología con internet y la encriptación en cabeza, han jubilado los antiguos métodos de comunicación entre embajadas y ministerios de asuntos exteriores pero no la psicología de los informadores. Cuando el embajador Aguirre afirma que el Fiscal del Reino le ha prometido…. hay quizá una parte de autobombo y otra de descargar la responsabilidad del incumplimiento de promesa a la otra parte.

Muchas de las cosas que se están revelando, eran conocidas a nivel sospecha generalizada pero ahora parecen confirmaciones textuales entrecomilladas en los cables cruzados entre embajadores (no profesionales ya que suelen ser donantes de importantes sumas para la campaña del candidato que alcanza la <Casa Blanca) y el Departamento de Estado. ¿Quien puede dudar de que el apoyo al Estado de Israel en detrimento de los palestinos y su ansiado Estado, es un acuerdo tácito , seguramente reflejado en intercambio de despachos o cables “secretos”.

El fenómeno WikiLeak ha venido muy bien a los periodistas empotrados en su asiento en espera de que la información le llegase a su mesa de redacción. Julian Assange es un hombre perseguido por haber desenmascarado un tipo de información diplomática que apenas recoge gestos conciliadores o vagas promesas. El entrecomillado de algunas frases del interlocutor difícilmente certifican su autenticidad. El resultado de este torrente de información diplomática ultrasecreta es una apelación a dos estamentos: el de la diplomacia que deberá mejorar sus comptes-rendus y el de los periodistas a los que recuerda que ir detrás de la noticia es la obligación primera de un profesional de la información.