27 junio 2011

El miedo español, un freno

Filed under: General — Enrique Meneses @ 18:57

El principio de la vacuna es bien sencillo: se inocula a un sujeto un cultivo de agentes patológicos para poner nuestro cuerpo en condiciones de estudiarlos y destruirlos. Se aprende desde los tiempos de Edward Jenner (1796) contra la viruela y Louis Pasteur (1881) contra el antrax. Todavía no se ha inventado una vacuna contra el miedo y cada cual tiene que buscar la forma de vacunarse contra esta enfermedad psicológica.

Yo perdí el miedo durante la guerra mundial y sus bombardeos. Luego, profesionalmente, durante la guerra del Canal de Suez y antes en las montañas de Fizi (Congo belga), junto al lago Tanganyika con problemas con un poblado en fiestas y sus habitantes cargados de alcohol. Han sido muchas las ocasiones de vacunarme contra el miedo. Pero también he querido racionalizarlo.

En primer lugar, el miedo no resuelve ninguna situación de peligro, al contrario, puede agravarla. El perro que, por las feromonas humanas, descubre que una persona tiene miedo de él, es clasificado por el animal como enemigo. Quien no tiene miedo de este mismo perro, recibe lamidos y saltos de alegría. La mano sin miedo que acaricia al can prueba a este que sois amigos. Ante el miedo se necesita calma y mente dispuesta a saber qué hacemos para vencerlo no que se disparen las pulsaciones y se nuble la mente..

El español ha sido, a través de la Historia, un valiente porque dos cosas le empujaban: el hambre o la búsqueda de la fama. Hasta el siglo XVIII se distinguió por su valor y arrojo. Como los americanos del siglo XX, hemos batallado en territorios diversos de este planeta. Y de repente, sin saber por qué, los españoles han cedido el terreno (incluso en la literatura viajera) a alemanes, ingleses, franceses y estadounidenses. Nos hemos replegado al terruño.

La guerra civil española lanzó a los caminos del exilio a cientos de miles de españoles que huían de la victoria franquista. En la pos-guerra, medio millón de españoles buscaron en el exilio económico, la solución a la pobreza imperante en España. Habría que levantar un monumento a esos compatriotas que, con las remesas a su patria chica, junto con los aportes del turismo europeo, permitieron a nuestro país salir de la miseria y levantar cabeza.

De repente, desde la llegada de la democracia, cuando todo era posible en nuestro país, empezó a descubrirse el valor del español que llevaba 20 años batallando para sobrevivir. Aquello sí que fue una crisis profunda en la que el ánimo general alcanzó nuestros talones. Íbamos a ser la octava potencia del mundo y ya no podremos serlo con la riada de países emergentes. Nos creíamos ricos porque el crédito era fácil, cambiábamos la alpargata por el mocasín, la habitación alquilada por la propiedad inmobiliaria, no solo nos levantó la moral sino que caímos en el papanatismo absoluto a la vista de nuestros éxitos deportivos y las inversiones de nuestros banqueros en el extranjero.

Producimos más universitarios, la mujer desbancó a los chicos en las facultades, pasamos de una española sometida comparada con las suecas que veraneaban en Torremolinos, a escandalizar hoy a los nórdicos por lo lanzadas que son las españolas. Solo lamento no tener 30 años. Construíamos más viviendas que los cuatro países de la Unión juntos. Eramos el milagro español. Y la verdad, viendo ciertas manifestaciones religiosas que nos avergüenzan a algunos por su fanatismo, creemos que el oscurantismo y violencia que reprochamos a la ashura chií, no tiene nada que envidiarnos.

Las generaciones actuales se han acostumbrado a un bienestar engañoso que han favorecido padres y abuelos deseosos de ofrecer a sus descendientes lo que ellos no disfrutaron en su día. La especulación fue colocando la zanahoria cada vez más alejada del burro. Excedentes de universitarios ganaban, por ley del mercado, menos que los albañiles, fontaneros, electricistas. El seguir domiciliado en casa de los padres se hizo costumbre, también en Francia y resto de Europa aunque en menores proporciones.

La ley del menor esfuerzo se ha instalado en nuestro país. Como decía en televisión un joven cuando le hablaban de la oferta de puestos de trabajo en la Alemania de Merkel: “A mí que no me quiten mi botellón de los viernes”. Es una magnífica juventud como lo ha demostrado con el movimiento del 15 M. Tras dos meses enumerando los cambios que quieren, ningún partido se había puesto en contacto con ellos hasta hace una semana an que Joan Ridao y Rubalcaba aludieron (no acudieron) al Movimiento de las acampadas, Enfrascados en unas elecciones municipales, y algunas autonómicas, se han olvidado de cuales son los únicos interlocutores válidos para el cambio: los despreciados políticos. La transición española se hizo con la colaboración del franquismo y los represaliados. No hay otra forma.

Las feromonas de la política española prueban que el 15 M se ha convertido en un potencial enemigo. Los dos ámbitos de representación popular se desprecian, el que salió de las urnas porque no sabe si está ante un tsunumi, los de la pacífica acampada presienten que solo pueden pactar algunas de sus muchas ideas incorporándolas al partido que quiera hacerlo. El 15 M no es de derechas ni de izquierdas, no votó ni a un lado ni a otro sino que no votó.

En la situación económica actual, el trabajador debe preguntarse: ¿Aleja la posibilidad de que yo pierda mi trabajo el que reduzca gastos aparentemente, superfluos, por ejemplo ir al bar por semana en vez de tres, comer fuera de cada tres veces menos, ver el cine en el televisor, etc…? Si muchos hacemos lo mismo, el bar o el restaurante despide a empleados que le sobran por culpa nuestra. Pero esos despedidos dejan de comprar lo que produce nuestra empresa y la de otros muchos negocios, y nos llega el momento de no hacer falta ante la pérdida de actividad de nuestra empresa. Y ya ha conseguido nuestro miedo a perder el puesto de trabajo, adelantar el momento en que te toque a tí.

Afortunadamente algo está cambiando pero la mayoría de los adultos no se han dado cuenta de que los jóvenes han abandonado, en muchos casos, el botellón y el porro, para reconstruir un mundo mejor y más justo. Me solidarizo con ellos junto a otro de mi generación, José Luis Sampedro, y les incitamos a no dejarse infiltrar, no abandonar la actual rebelión ordenada. El miedo de la clase política tradicional es que Internet, cada vez más, es la ruina de los intermediarios. No podrán conseguir de golpe todo lo que quieren, por sensato que sea. Llevará tiempo pero a la valentía hay que sumar la perseverancia y avanzar un paso tras otro. El salchichón se come en rodajas finas.

El miedo español, un freno

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El principio de la vacuna es bien sencillo: se inocula a un sujeto un cultivo de agentes patológicos para poner nuestro cuerpo en condiciones de estudiarlos y destruirlos. Se aprende desde los tiempos de Edward Jenner (1796) contra la viruela  y Louis Pasteur (1881) contra el antrax.  Todavía no se ha inventado una vacuna contra el miedo y cada cual tiene que buscar la forma de vacunarse contra esta enfermedad  psicológica.

Yo perdí el miedo durante la guerra mundial y sus bombardeos. Luego, profesionalmente, durante la guerra del Canal de Suez y antes en las montañas de Fizi (Congo belga), junto al lago Tanganyika con problemas con un poblado en fiestas y sus habitantes cargados de alcohol. Han sido muchas las ocasiones de vacunarme contra el miedo. Pero también he querido racionalizarlo.

En primer lugar, el miedo no resuelve ninguna situación de peligro, al contrario, puede agravarla. El perro que, por las feromonas humanas, descubre que una persona tiene miedo de él, es clasificado por el animal como enemigo. Quien no tiene miedo de este mismo perro, recibe lamidos y saltos de alegría. La mano sin miedo que acaricia al can prueba a este que sois amigos. Ante el miedo se necesita calma y mente dispuesta a saber qué hacemos  para vencerlo no que se disparen las pulsaciones y se nuble la mente..

El español ha sido, a través de la Historia, un valiente porque dos cosas le empujaban: el hambre o la búsqueda de la fama. Hasta el siglo XVIII se distinguió por su valor y arrojo. Como los americanos del siglo XX, hemos batallado en territorios diversos de este planeta. Y de repente, sin saber por qué, los españoles han cedido el terreno (incluso en la literatura viajera) a alemanes, ingleses, franceses y estadounidenses. Nos hemos replegado al terruño.

La guerra civil española lanzó a los caminos del exilio a cientos de miles de españoles que huían de la victoria franquista. En la pos-guerra, medio millón de españoles buscaron en el exilio económico, la solución a la pobreza imperante en España. Habría que levantar un monumento a esos compatriotas que, con las remesas a su patria chica, junto con los aportes del turismo europeo, permitieron a nuestro país salir de la miseria y levantar cabeza.

De repente, desde la llegada de la democracia, cuando todo era posible en nuestro país, empezó a descubrirse el valor del español que llevaba 20 años batallando para sobrevivir. Aquello sí que fue una crisis profunda en la que el ánimo general alcanzó nuestros talones. Íbamos a ser la octava potencia del mundo y ya no podremos serlo  con la riada de países emergentes. Nos creíamos ricos porque el crédito era fácil, cambiábamos la alpargata por el mocasín, la habitación alquilada por la propiedad inmobiliaria, no solo nos levantó la moral sino que caímos en el papanatismo absoluto a la vista de nuestros éxitos deportivos y las inversiones de nuestros banqueros en el extranjero.

Producimos más universitarios, la mujer desbancó a los chicos en las facultades, pasamos de una española sometida comparada con las suecas que veraneaban en Torremolinos, a escandalizar hoy a los nórdicos por lo lanzadas que son las españolas. Solo lamento no tener 30 años. Construíamos más viviendas que los cuatro países de la Unión juntos. Eramos el milagro español. Y la verdad, viendo ciertas manifestaciones religiosas que nos avergüenzan a algunos por su fanatismo, creemos que el oscurantismo y violencia que reprochamos a la ashura chií, no tiene nada que envidiarnos.

Las generaciones actuales se han acostumbrado a un bienestar engañoso que han favorecido padres y abuelos deseosos de ofrecer a sus descendientes lo que ellos no disfrutaron en su día. La especulación fue colocando la zanahoria cada vez más alejada  del burro. Excedentes de universitarios ganaban, por ley del mercado, menos que los albañiles, fontaneros, electricistas. El seguir domiciliado en casa de los padres se hizo costumbre, también en Francia y resto de Europa aunque en menores proporciones.

La ley del menor esfuerzo se ha instalado en nuestro país. Como decía en televisión un joven cuando le hablaban de la oferta de puestos de trabajo en la Alemania de Merkel: “A mí que no me quiten mi botellón de los viernes”. Es una magnífica juventud como lo ha demostrado con el movimiento del 15 M. Tras dos meses enumerando los cambios que quieren, ningún partido se había puesto en contacto con ellos hasta hace una semana an que Joan Ridao y Rubalcaba aludieron (no acudieron) al Movimiento de las acampadas, Enfrascados en unas elecciones municipales, y algunas autonómicas, se han olvidado de cuales son los únicos interlocutores válidos para el cambio: los despreciados políticos. La transición española se hizo con la colaboración del franquismo y los represaliados. No hay otra forma.

Las feromonas de la política española prueban que el 15 M se ha convertido en un potencial enemigo. Los dos ámbitos  de representación popular se desprecian, el que salió de las urnas porque no sabe si está ante un tsunumi, los de la pacífica acampada presienten que solo pueden pactar algunas de sus muchas ideas incorporándolas al partido que quiera hacerlo. El 15 M no es de derechas ni de izquierdas, no votó ni a un lado ni a otro sino que no votó.

En la situación económica actual, el trabajador debe preguntarse: ¿Aleja la posibilidad de que yo pierda mi trabajo el que reduzca gastos aparentemente, superfluos, por ejemplo ir  al bar por semana en vez de tres, comer fuera de cada tres veces menos, ver el cine en el televisor, etc…? Si muchos hacemos lo mismo, el bar o el restaurante despide a empleados que le sobran por culpa nuestra. Pero esos despedidos dejan de comprar lo que produce nuestra empresa y la de otros muchos negocios, y nos llega el momento de no hacer falta ante la pérdida de actividad de nuestra empresa. Y ya ha conseguido nuestro miedo a perder el puesto de trabajo,  adelantar el momento en que te toque a tí.

Afortunadamente algo está cambiando pero la mayoría de los adultos no se han dado cuenta de que los jóvenes han abandonado, en muchos casos,  el botellón  y el porro, para reconstruir un mundo mejor y más justo. Me solidarizo con ellos junto a otro de mi generación, José Luis Sampedro, y les incitamos a no dejarse infiltrar, no abandonar la actual rebelión ordenada. El miedo de la clase política tradicional es que Internet, cada vez más, es la ruina de los intermediarios.  No podrán conseguir de golpe todo lo que quieren, por sensato que sea. Llevará tiempo pero a la valentía hay que sumar la perseverancia y avanzar un paso tras otro. El salchichón se come en rodajas finas.

11 junio 2011

El Fordismo destructor y la nueva Era

fordismo-240.jpgA principios del siglo XX, el primer Henry Ford descubrió que lo grande, abarataba los productos. El trabajo en cadena permitía, con la correspondiente alienación del trabajador, disminuir los costos. Charlie Chaplin describió perfectamente el fenómeno en la película Tiempos Modernos. Y el mundo se convirtió al fordismo sin cuestionarlo y sin intentar comprenderlo. Muchas décadas más tarde, en la fábrica sueca Volvo, se hicieron pruebas opuestas al fordismo. Sin alienación, grupos multidisciplinarios, recibían todas las piezas necesarias para construir un vehículo como si los trabajadores fuesen un equipo juvenil de rugby. Los tiempos de fabricación eran similares a los de la cadena de montaje pero humanizados. La idea, no obstante, se abandonó.

Muchas veces adoptamos actitudes y creencias sin molestarnos en analizarlas profundamente y nos lanzamos a la piscina antes de comprobar si tiene agua. El fordismo llevó a un desarrollo tan desordenado como la multiplicación celular de un  cáncer. Refiriéndome a una profesión que conozco bastante, del periodista que fundaba su diario local, se ponía una visera verde y manguitos, imprimía con una prensa bastante rudimentario e informaba a sus vecinos de llegadas a puerto de paquebotes o de bodas, nacimientos y defunciones, pasamos a grandes diarios con centenares de reporteros que daban la espalda a sus compañeros en filas cerradas de hombres y maquinas Underwood primero y ordenadores, décadas más tarde. El obrero de Detroit ponía solo puertas al Ford T, mientras su compañero tenía que poner ruedas o volantes, etc… Esos cientos de reporteros solo sabían hacer una cosa: sucesos, política local, vida social, etc… Estados Unidos tiene famosos diarios nacionales como el The New York Times, The Washington Post o Los Angeles Times que tienen tiradas parecidas a las europeas pero con 310 millones de habitantes. Allí son los pequeños diarios de provincia los que generalmente se leen. La gente se interesa más por lo que sucede a la vuelta de la esquina que en la Casa Blanca.

Muchos hemos visto nacer y crecer en la España de la transición, medios de comunicación que nos entusiasmaban por la novedosa libertad con la que expresaban sus ideas y los tabúes que derribaban. El País de Cebrian, homologable con Le Monde, Die Welt, The New York Times, o el Diario-16 que Juan Tomás de Salas sacaba al ritmo de Jarcha, “sin ira y libertad”, florecieron y se apuntaron al fordismo. A estas empresas españolas de la comunicación, lo grande les atraía porque era lo americano, lo exitoso. Pero en EE.UU. ya había surgido el nuevo eslogan de “Small is beautiful”. Los estudiantes de Nueva York, donde yo vivía entonces, empezaron a circular en el pequeño Volkswagen Escarabajo por Manhattan, haciendo cortes de manga en la Quinta Avenida a los Cadillacs y Limousines. Lo pequeño se ponía de moda.

¿Donde están ahora aquellos periódicos como El País o Diario 16, el ABC de los Luca de Tena ?  Y como consecuencia, después de haber enaltecido una profesión de borrachines, fumadores empedernidos y mujeriegos, nos encontramos con tres millares de periodistas que salen de las Universidades. Un tremendo superavit de profesionales con titulo de orla bajo el brazo, haciendo de eternos becarios. El ejemplo de Cebrian, Ansón y Pérez Reverte en la Real Academia de la Lengua, ha cambiado la óptica social del periodista “que tocaba el piano en un burdel“.

¿ A donde nos ha llevado el fordismo y el “big is beautiful” ? Ha bastado una crisis financiera para que gigantes con pies de barro empezasen a caer en manos del  mismo capitalismo que ha provocado la crisis financiera que padecemos desde 2008. Y las principales víctimas han sido los periodistas convertidos en becarios eternos cuyos ingresos disminuyen conforme aumenta el número de licenciados en las universidades. Se ha dignificado tanto el periodismo haciéndolo universitario y académico, se ha convertido en una profesión “tan digna” y respetada que la inmensa mayoría no llega a poder salir de casa de mamá y volar solo. Se tiró tanto de la cuerda queriendo mundializarse que al primer vendaval se cayó el castillo de naipes. Con mi revista “Los Aventureros”, cometí los mismos errores. Saqué una edición inglesa y otra francesa y estuve negociando con Vocrug Sveta de la URSS para hacer una edición rusa, y con Turquía y Alemania. Y todo se fue al garete. Con algo más de 6.000 euros (siete millones de pesetas) produje la primera edición, la española, que sobrevivió siete años. Con 120 millones de pesetas que le saqué a los brokers de la City, la edición británica duró dos años y arrastró en la caída a la española que la avaló ante los impresores españoles… hasta  el cierre. Toda una lección.

¿Que hay que hacer ahora? En primer lugar redimensionar los medios, separarse de los mundos político y financiero, apostar por las nuevas tecnologías y no intentar levantar cabeza a costa de la materia prima, que es gris y pertenece a los periodistas. Por el lado de los “licenciados en Ciencias de la Información”, apearse del corcel y tomar su formación y su vida,  en sus propias manos, dependiendo menos de la titulitis y de la creencia de que un título universitario  te asegura un trabajo justamente remunerado. Hay que trabajar a escala mundial. A mi edad sigo vendiendo fotos a países qwue no padecen la crisis como nosotros. Idiomas, viajar, ser periodista total, es decir capaz de expresarte de todas las formas: escribir, fotografiar, filmar, radiar, manejar las nuevas tecnologías, especializarse en una región del mundo y estudiarla a fondo en periodos de aclimatación in situ con los indígenas. Los periodistas van a ser en su mayoría, freelancers y unos pocos veteranos constituirán unas redacciones que en nada se van a parecer a las que hubo hasta que llegó el crash de 2008.

La cantidad de información que llega a la pantalla de nuestros ordenadores se divide en un elevado porcentaje de copio/pego que multiplica la información falsa o defectuosa a millones de internautas, muchos de los cuales carecen de criterio para desecharla o corregirla. Ahí es donde el núcleo duro de las próximas redacciones, deberá componerse  de veteranos de primerísima categoría, capaces de filtrar la basura, extraer lo válido, contrastar su procedencia y veracidad. Al lado de esta labor de primer orden, estará el que los super-redactores de cada sección tradicional, internacional, nacional, España, economía, cultura, deportes, sociedad y medios, tendrá un número de blogueros retribuidos mediante un sistema de priorizaciones, es decir, cuyo trabajo pueda ser utilizado por el medio que le retribuye mensualmente con una cantidad que garantiza al medio el primer derecho de utilización del trabajo gráfico, literario o de otra índole.

Los medios están perdiendo sus ingresos de la venta por circulación (quiosco+ suscripciones) pero también ahorran gastos de producción en la versión digital donde ni se consume papel ni es necesaria la fotomecánica de hace un par de décadas. Los ingresos de publicidad están pendientes de definición. Las nuevas tecnologías permiten controlar, mejor que en la forma tradicional, el “target” y el universo de los lectores. La crisis y los cambios tecnológicos están frenando el regreso de las grandes inversiones ya que muchas grandes empresas “indexan” sus gastos de publicidad sobre las previsiones de ventas.  En los próximos años, la economía recuperará un ritmo de crecimiento natural. Entre tanto, hay que convencerse de que el pasado nunca regresa.

6 junio 2011

15 M:Urge negociar…¡ YA !

240.jpgEl fantástico resultado de aquel primer Twit invitando a los “indignados”s reunirse en la Puerta del Sol, corrió como la pólvora por toda España y contagió rápidamente numerosas capitales del mundo porque todo el planeta padece y sigue padeciendo, importantes deficits democráticos revelados por la actual crisis financiera. Antes de este 15 M, las dictaduras arabo-musulmanas hicieron uso de las nuevas tecnologías para deshacerse de sus dictaduras. Es el único punto en común con nuestras acampadas.

Todo lo que dura demasiado tiempo pierde fuerza, como las burbujas de la Coca >Cola,   si no se bebe a tiempo el contenido de la botella. Ya en mi post de 22 de mayo pasado #spanishrevolution: hora de escucharles alerté de la urgencia de hablar con ese movimiento juvenil que representaba un “Lázaro levantaté y anda!” Mi mensaje se producía cuando aún los datos de la derrota socialista en las elecciones municipales y autonómicas, habían dado sus resultados.Ni ganadores ni vencidos se han acercado a las acampadas para enterarse de qué iba ese  15M.

La clase política española es la más dada a repetir mecánicamente ataques torticeros al adversario en vez de buscar en el cambio de Era, que ya se inició con la aparición de Internet, las nuevas claves que impone la realidad actual. Todos aspiran a ser tribunos del siglo XIX y estamos en el XXI.

Internet sirvió para convocar la mayor asamblea de jóvenes del mundo que querían revisar las caducas formas de ejercer la democracia y de redistribuir la riqueza.. Esos jóvenes han discutido los cambios necesarios que, en plena crisis, revisten un carácter de mayor urgencia. Los partidos políticos, condenados a renovarse o conducirnos  al populismo, deberían haberse sentado a discutir las propuestas de los “indignados”. Muchas de sus recomendaciones son buenas y deben ser tenidas en consideración ¡ YA !

Todo el mundo tiene interés en que no se esfume la esperanza despertada pero nos encontramos conque el movimiento está siendo infiltrado por indeseables que lo empiezan a carcomer. Si el 15 M obtuvo el 80/90% de apoyo de la sociedad, puede que no pase del 40% actualmente. Querer tomar todas las decisiones por mayoría absoluta es una forma de aguar las interesantes propuestas, incluidas las impracticables, que han sido expuestas tras exhaustivas discusiones. Hay que tallar, cortar e hilvanar un  traje para discutir con el cliente (los políticos) el acabado del traje pero no traérselo acabado.

La acampada debe liberar los espacios ocupados y presentar una serie de comisiones específicas que se encuentren con las fuerzas políticas, pequeñas y grandes, para sacar adelante acuerdos con la mayoría de ellas, sentadas en una mesa, y que escuchen lo que tiene que decir la generación que ya debería estar tomando las riendas del país. Internet está jubilando formas de trabajar (el teletrabajo existe) y hasta muchos oficios y profesiones, igual que sucediera con los serenos. Hay que estar ya diseñando el inventario de profesiones que están desapareciendo o a punto de hacerlo, y las nuevas que empiezan a emerger.

Internet está suprimiendo los intermediarios. Hace meses que he roto amigablemente con las agencias que, en el extranjero vendían mis trabajos, desde hacía décadas, con un 50% de comisión. Ahora, con mi blog, mis twitts y flickrs vendo ahorrándome las tremendas comisiones. Ya han empezado las ventas de productos de la huerta por suscripción, ¿Ha llegado el momento de rebajar la importancia de gobernar con la intermediación de una maleada clase política? ¿Puede un alcalde o un presidente autonómico decir a sus administrados:” Tenemos tanto dinero, decidme en qué queréis gastarlo? Ya se hizo en el sur de Brasil. Una lista de la compra.

Los movimientos nacidos el 15 M tienen que abandonar sus acampadas que ya cumplieron su misión: un tremendo aldabonazo en la conciencia de la sociedad y una exposición de metas. Viene lo más importante: conservar el máximo apoyo de la ciudadanía, a base de civismo y buenos modales (como empezó todo sin alcohol ni porros y barriendo); diseminar los mini -centros de reunión por temáticas, unidos por la red social 15 M convertida en interna. No intentéis discutir hasta el infinito cada propuesta dado que esa discusión la tenéis que hacer con la actual estructura política. El salchichón más grande del mundo se puede devorar siempre que sea en lonchas finitas y dispongas de tiempo.

3 junio 2011

Ratko Mladic en Sarajevo y Srebrenica

srebrenica-240.jpgEl croata Josep Broz Tito, logró reunir dentro de Yugoslavia,  una serie de pueblos que pertenecieron en su día al  Imperio Austro-húngaro y que eran todos fieros nacionalistas. Algunos territorios eran musulmanes de origen turco mientras otros se consideraban los verdaderos eslavos del Sur que es lo que significa Yugoslavia. La muerte del dictador comunista, independiente de la URSS y fundador con Nasser y Sukarno,  del Movimiento de los No-alineados, provocó la ruptura de siete territorios con historias diferentes y lenguas propias, aunque el serbio-croata es la lingua franca de la mayoría de ellos.

En el verano de 1993, me quedé solo, la familia andaba desperdigada por varios países. Yo, por mi enfisema, no sentía el menor interés por ese tipo de viajes. Además, yo acudo a un país por sus acontecimientos, no por hacer turismo que dejo para los coleccionistas de monumentos. Tan pronto me quedé solo en Madrid el reporterismo me agarró la garganta,  no pude más y marché para Sarajevo. Llevaba una vaga acreditación de Tiempo que Pepe Oneto me había dado, sin exceso de interés por el tema, advirtiendo que solo publicaría mi trabajo si era satisfactorio. Acabé vendiéndoselo a “Diario 16“.

La ruta para entrar en Sarajevo era Madrid-Roma-Split (Croacia) y vuelo militar a la capital de Bosnia-Herzegovina. Los aviones del último trayecto eran transportes militares donde quedábamos a merced del mando para tener una plaza en un aparato, generalmente francés. Me preparé con los elementos exigidos por UNPROFOR, las “Fuerza de Protección de la ONU”, encargadas de la protección de las poblaciones serbo-bosnias, frente a los contendientes, principalmente, croatas y serbios.

Era obligatorio llevar casco homologado y chaleco anti-balas. El primero, era americano y lo alquilé mediante depósito de una fianza, a un austriaco que tenía un negocio de mercado negro.  Nunca devolví el casco que guardé como recuerdo. El chaleco era del Ejército español que tenía una base de operaciones en Split. “No son plenamente eficaces, los de nuestro ejército, solo resisten algo la metralla pero no una bala directa. Se necesitan carísimas placas de cerámica de las que utiliza la NASA en la punta de sus cohetes”.

El oficial británico que examinó mis credenciales,  quiso hablar con el director de “Tiempo“. Le dije que a las 9 de la mañana solo contestaría el teléfono de la redacción alguna mujer de la limpieza y seguro que no hablaba inglés ni me conocía. Al ver que estaba dispuesto a impedirme el viaje. saqué de mi cartera una acreditación de la UNEF (Fuerzas de Emergencia de la ONU) que se había creado en Noviembre de 1956, en la guerra del Canal de Suez. King Gordon, jefe del Servicio de Prensa, se dió cuenta de que las tarjetas no tenían fecha de caducidad y pidió a su secretaria, Penélope Zaliki,  una chipriota amiga mía, que recogiese todas las tarjetas distribuidas y entregase la nueva a la prensa. Me negué a cambiar la mía. “Lolopi” me suplicó que se la diese pero la convencí para que dijese que la había extraviado. Así fue como durante unos años aproveché vuelos gratuitos de los aviones de la ONU en sus diversas operaciones. Aún la conservo y sigue valiendo aunque figure en ella el desaparecido diario “Informaciones“.

Mientras esperaba embarcar en el bar del aeropuerto de Split, una mujer se acercó a mí. “¿Es usted periodista?” Respondí afirmativamente y en inglés me suplicó que llevase latas de leche en polvo y otros alimentos a su hermana reciente mamá de una niña en Sarajevo donde estaba atrapada. El aduanero de la ONU, un suizo de buenos modales, me dijo que yo no podía llevar nada a nadie cualquiera que fuese la finalidad. “Varios falsos periodistas han sido interceptados dedicados al mercado negro. Diga a la señora que nosotros nos encargamos de entregar lo suyo a su hermana”. Me acerqué donde estaba angustiada la mujer que había presenciado mi discusión desde el lugar reservado para el público. “No está confiscado su envío, lo entregan ellos directamente”. Me dio un  beso a la vez que me agarraba la mano. Temblaba cuando la dije que el aduanero era suizo y no croata.

En el vuelo coincidimos Enric Martí, Veronique Pasquier, periodista suiza de la Tribune de Genéve y yo. El resto era carga de ayuda como un enorme palet recubierto de papel de El Corte Inglés. Al llegar a Sarajevo el avión maniobró para que el pontón que se habría por detrás, quedase fuera del alcance de los serbios instalados en las inmediaciones de la pista. “¡Corran hacia el edificio!” nos gritó con fuerza el Comandante en medio del ruido de sus motores. Mientras me agoniaba con mis bolsas de cámaras y mi equipaje, pude leer en la fachada del aeropuerto: “¡Welcome to Hell!(Bienvenidos al Infierno). Algún colega gracioso escribió en España, sin haber pisado Bosnia, que aquel grafiti se había redactado para recibir un club de fútbol rival. Detrás de sacos de tierra, los cascos azules franceses apenas asomaban sus rostros.

Llegar al hotel Holiday Inn, exigió una larga espera. No queríamos tomar el BMR blindado francés que nos permitía cruzar zona disputada por los dos bandos porque Enric tenía un colega que se suponía había quedado en recogerlo. Finalmente aceptamos otro BMR que nos llevó a su Cuartel General. Allí nos enteramos de que el amigo estaba en el quirófano del hospital de UNPROFOR. Un fuego cruzado le había herido y se salvó deslizándose del vehículo sin ser visto. Unos musulmanes se arriesgaron y le arrastraron hasta sus líneas. El vehículo se quedó en manos de los serbios y nunca más se supo. Al herido lo estaban operando de la pierna cuando llegamos.

En el Holiday Inn, solo pudieron darme una habitación del sexto piso. No había electricidad en la ciudad y. por consiguiente, ascensores ni mozos que te ayudasen. Subí lentamente, deteniéndome numerosas veces al cruzarme con un colega americano que practicaba jogging dentro del edificio ya que los serbios estaban a pocos metros del hotel y había franco-tiradores en la calle. Dejé pasar a uno de esos deportistas americanos unas veinte veces aplastándome contra la pared y arrastrando mi equipaje. Estaba visto que tendría que dejar en Recepción cuanto pudiese necesitar durante el día y solo regresar a la habitación por la noche. El hotel me costaba 100 dólares diarios y doscientos el vehículo acribillado de un estudiante y un intérprete que pagábamos a medias Veronique, la colega suiza y yo.

Cruzar cada mañana la “Avenida de los Francotiradores” (Bujlevar Mese Selimovica) era un riesgo seguro pero era necesario para ir a trabajar al centro de la ciudad. Mis colegas Gervasio Sánchez y Alfonso Armada cruzaban esa ancha avenida corriendo velozmente. Yo me tenía que conformar con andar porque mis pulmones no me permitían más. “Enrique, acabarán dándote”, me decían. “Todo pueblo tiene un tonto. Viéndome caminar normalmente, los chetnicks deben pensar que soy El Tonto de Sarajevo y no tiene ningún mérito abatir un deficiente mental “.

La ciudad estaba sitiada desde hacía un año y aún le quedaban tres más antes de que acabase la guerra gracias a la intervención de la OTAN. Por todas partes se apreciaban vehículos destrozados, autobuses quemados, colocados de forma que cortasen calles que eran enfiladas desde los vecinos montes Igman  que albergaban francotiradores. Esos vehículos impedían ver los transeúntes y dispararles. Las flores de los parques habían sido sustituidas por coles y tomates, la horticultura del hambre, lo mismo que las macetas de los balcones. El té se calentaba al sol. Un perro daba vueltas intentando morderse el rabo.”Ha enloquecido con el ruido de los disparos”, me dijo un veterinario.

En el Hospital  Kosovo, se operaba  con casco de minero y los quirófanos habían sido trasladados a la zona de oficinas porque los serbios estaban a tiro de los ventanales de la sala de operaciones. El Vodka era el único anestésico disponible. “Nacen más niños que lo normal debido a que la falta de electricidad impide ver la televisión o leer”. En una calle me tropiezo con un hombre mayor sentado al sol delante de la puerta de su casa y fabricando bolas de papel con hojas arrancadas de la caduca Constitución Yugoslava de Tito. Delante de él, la jofaina llena de agua donde las moja y deja luego secar al sol. “Es un tipo de carburante que vendo barato. Además, no tenemos otro”.

Cerca del mercado encuentro un panel con mensajes. Es la única forma de comunicar con los demás. Se compra y vende, se pregunta por un familiar del que no hay noticias, se citan los novios,  uno vende su coche, televisor y tocadiscos por una cantidad ridícula, pagadera en marcos alemanes. Cuando voy a fotografiar una cola de mujeres con cántaros haciendo cola ante una improvisada fuente que mana agua potable me piden airadamente que no lo haga porque los serbios leen la prensa extranjera y como nativos que son, reconocen los lugares y afinan sus morteros. En ciertas esquinas aparecen carteles: “Pazi – Snajper!” (cuidado con los francotiradores) y la gente cruza la calle corriendo.

Fotografío un soldado que regresa en bici a su casa. Su hijo, que lo esperaba en la calle, se ha encaramado en la bicicleta y bajan la cuesta sin dificultad y riendo.. Saco unas fotos. Detrás, en segundo plano,  unos sacos terreros señalan una improvisada comisaría. El centinela da la alarma y me secuestran la película. Prometen llevarla al Holiday Inn cuando la hayan revelado. Es color así es que doy por perdido el rollo. Por la puerta de proveedores del hotel hay cola para la distribución de agua de la UNRWA (Ayuda a los refugiados). Un hombre me ofrece un conejo para cruzarlo si tengo una posible novia. La gente desborda imaginación gracias a lo cual resistió cuatro años.

Agachados dentro del coche de nuestro guía, cruzamos una barrera de disparos dirigidos a nuestro vehículo que circula a toda velocidad con el conductor agachado al igual que yo que estoy a su lado. Cuando estamos alcanzando el ruinoso edificio del diario Oslobodenje, un hombre, desde la terraza, nos dirije con gesto de la mano para que pasemos a su acera por un improvisado camino. Las plantas que antaño fueron redacción y oficinas del diario, están vacías. Los serbios ocupan el parking del edificio. Intento fotografiarles discretamente pero me lo impiden mis colegas bosnios.Estos trabajan y viven como topos. Escatiman el papel para que dure lo más posible. Me ofrecen té en la terraza mientras algunos de ellos, Neozad Imanovic, Slavo Santic, Milan Stozakovic se empeñan en una partida de cartas y Sefic Dautnegovic, nos sirve un té.. Veronique les regala un cartón de tabaco. Yo no me desprendo del mío. Uno de los periodistas tiene que llevar los ejemplares impresos al centro de la ciudad jugándose la vida. Lo hacen por sorteo.

El asedio de Sarajevo por parte de los serbo-bosnios apoyados por Belgrado, costaron la vida a 10.000 ciudadanos entre los que se encontraban 1.500 niños. Pero la mayor ignominia fue la de Srebrenica donde Mladic en persona organizó el  asesinato de 8.100 hombres, engañosamente separados de mujeres y niños, delante de los impasibles 450 cascos azules holandeses al mando de Thomas Karremans, en Potocari. El hombre que cometió aquellas atrocidades y que estaba al mando de los 80.000 hombres del ejército VRS de la república Skrpska, presidida por Radovan Karatzic. Los dos hombres están en manos del Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia (TPiY).

A veces, en medio de una guerra, surge el elemento anacrónico inesperado. Fue un sábado a la hora de la cena. El comedor del Holyday Inn ofrecía la cena a la luz de las velas. El gran ventanal de cristal estaba recubierto por un cortinaje negro para proteger a los clientes de los disparos serbios que estaban a menos de un centenar de metros. De espaldas al cortinon negro, Susan Sontag daba un beso a su hijo periodista, David Rieff. En Sarajevo, ella se esforzaba por montar la obra teatral “Esperando a Godot“, de Samuel Beckett, obra que representa una espera de algo que se prolonga durante toda la representación. Simboliza la espera y fue elegida porque el pueblo de Sarajevo esperaba la intervención internacional para romper el cerco. Se representó con actores bosnios y con el escenario iluminado con velas.

En  mitad del griterío que originaban los periodistas americanos con sus botellas de whisky a cien dólares cada una, aparecío un hombre vestido de frac y se dirigió al piano de cola situado a pocos metros de nuestra mesa redonda. Y empezó a tocar valses vieneses y czardas húngaras como si el Imperio Austro-húngaro estuviese aún en pie. La escena nos pareció a Alfonso, Gervasio y a mi como algo fellinesco, una fantasía onírica que despreciaba el ruido de los obuses serbios cayendo sobre la ciudad. Una escena imborrable.

Me alegro de que dos criminales de guerra como Radic y Mladi, se sienten ante la Justicia Penal Internacional acusados de crímenes contra la Humanidad. Solo en las calles de Sarajevo, en cuatro año, 1030 personas fueron heridas y asesinaron a 225 de los que 60 eran niños. Los Estados Unidos deberían, convencidos por el Premio Nobel de la Paz, Barack Obama, a la cabeza, adherir su país a este Tribunal donde se defiende la Justicia Universal. Amen.

Susan Sontag redactó un mensaje en favor del pueblo de Sarajevo donde serbios cristianos ortodoxos, bosnios musulmanes y judíos sefardíes, han convivido durante siglos en paz. No se cuantos periodistas se adhirieron al manifiesto pero sé que yo lo firmé y fotografie. Quiero dejar sentado algunas discusiones con oficiales franceses de UNPROFOR que consideraban que los serbios tenían razón frente a unos “separatistas”. Afortunadamente, el tiempo y la OTAN me dieron la razón. Recomiendo el libro de Gervasio Sánchez (Sarajevo, 1992-2008), especialista en seguir lo que viene después de que las guerras terminen. Cada ángulo de la ciudad, durante la guerra, ha sido refotografiado después con las heridas curadas.

 

 

 

 

1 junio 2011

Los más listos

Filed under: anecdotario,Desastres,Economía,Historia,Periodismo,Tecnología,Unión Europea — Enrique Meneses @ 15:40

pepinosespañoles-240.jpgTerminada la guerra mundial, las diversas desmovilizaciones de soldados produjeron una enorme bolsa de parados hasta que el Plan Marshall vino a iniciar la reconstrucción en serio. La gente tuvo que sobrevivir con chapuzas e imaginación. Hubo un niño de 11 años, en Hamburgo, que despuntó como hombre de negocios utilizando un montón de niños de su edad para enriquecerse con el reciclaje de escombros que fue tema destacado en la Prensa internacional.

Dos antiguos camaradas de la Wehrmacht, se encuentran por las calles medio destruidas   de su ciudad, y tras recordar los buenos tiempos, hablan de su presente: “Yo me casé y tuve recientemente un bebé”, dijo uno de ellos. “Pues yo estoy trabajando en una fábrica de cochecitos para niños pequeños”. El primero abrió los ojos como platos. “Me gustaría trabajar en tu empresa”. “Imposible, dijo el amigo, pero te puedo ayudar a construirte un cochecito pasándote periódicamente piezas y un manual de instrucciones”.

Unos meses más tarde, vuelven a encontrarse los dos amigos. “¿Qué, te construiste el cochecito con las piezas que te dí?”. El compañero sacudió la cabeza tristemente. “¡Chico, lo monto y desmonto pero por mucho que me esfuerzo…siempre me sale una ametralladora!”

Los alemanes han tenido 15 muertos en Hamburgo debido a la peligrosa bacterio E.coli localizado en los pepinos de Almería que España exporta a toda Europa y consume ella misma. Sin hacer caso de la lógica más elemental, los hamburgueses designaron a España como responsable de la pandemia. Cualquier latino hubiese preguntado “¿Hay muertos en España? ¿en Francia? ¿en Gran Bretaña?…¿Nadie ha muerto en Baviera o en Berlín?

Con un ministro asturiano de Asuntos Exteriores, Fernando Morán, circularon injustamente, muchos chistes crueles.  Uno de ellos contaba que el ministro, a cuatro patas, investigaba un robo que se había producido en la Cancillería. Un butrón mostraba por donde habían entrado los cacos. Alguien preguntó: “Gregorio ¿qué buscas?”….”El agujero de entrada de los ladrones ya lo conocemos…ahora busco el agujero de salida!”. Podría haber sido un chiste alemán tal era el ingenio que encierra.

Los alemanes son extremadamente meticulosos. En mis tiempos se contaba otro chiste sobre el tema. Se encargó a varios países redactar una “Memoria sobre la vida sexual del elefante”. Francia presentó un librito de 20 páginas con portasda rosa llena de flores, titulado “L´Élephant et l´amour”,. Gran Bretaña entregó un libro sobriamente encuadernado, “El elefante y el Imperio Británico” y Alemania ofreció veinte volúmenes con el nombnre genérico de:”Breve introducción a la vida sexual del elefante”.

No solo están arruinando nuestras exportaciones hortifrutícolas, que representan 200 millones de euros semanales, sino que después de convencerse de lo que todos los demás estábamos convencidos, ni siquiera ha pedido perdón ni ha dimitido la Ministra de Sanidad de la Ciudad-Estado de Hamburgo, ni ha presentado excusas a España.

Los alemanes tienen una opinión negativa de los PIGS (Portugal, Italia, Grecia y Spain). Para ellos somos unos países que vivimos de la fiesta y de no hacer nada pero recibir fondos comunitarios donde Alemania contribuye más que otros países. No sé como hemos conseguido que nuestra lengua sea la segunda internacional del mundo, después del inglés, ni que los alemanes que pueden se vayan a España donde prácticamente tienen residencia en Mallorca y otras zonas de nuestro país. Del gris y aburrido panorama de una  Alemania que vive para trabajar, acuden masívamente en vacaciones a unos países que trabajan para vivir.

La “admirada” Ángela Merkel que siempre está en los labios de Mariano Rajoy, ya hemos visto cómo puede cambiar de opinión en materia energética y defender las centrales nucleares y pedir al día siguiente su cierre y esfuerzos en el desarrollo de  las energías sostenibles. El expansionismo tradicional alemán, intenta imponerse en las instituciones europeas y considera que Merkel y Sarkozy son Europa y por ello sobran las consultas y protocolos con el resto del continente. Alguna vez el resto de la Comunidad Europea debería pararle los pies a un país que no quiere europeizarse sino germanizar Europa a través de una superioridad que en el caso de unos simples pepinos españoles, ha demostrado que falla como escopeta de feria.