31 marzo 2012

“Urgencias” y Sanidad Pública

urgencias-240La experiencia me ha demostrado que del llanto a la risa solo hay un paso. A las 3 de la madrugada me despierto con un ataque de tos que pretende arrancarme las entrañas. Arrastro mi dolido femur hasta el cuarto de baño. Toso con fuerza y me sale un borbotón de sangre muy oscura. Pienso que es sangre vieja pero pido ayuda al 061 con doctora a la cabeza que ordena mi ingreso por urgencias.

Llegar al denostado servicio de La Paz es como entrar en la Corte de los Milagros. Todo el mundo pretende que lo que le sucede es lo más importante del mundo. Un vómito de sangre de color negruzcvo y con flemas abundantes, es evidente que reclama más la atención de los servicios médicos, especialmente si el paciente tiene 82 años. Rapidamente pasé a la sala de monitorización. Allí, un plantel de médicos de todas las especialidades, oncología, cardiología, digestivo, neumología, se hizo cargo de mi cuerpo y los datos que iban debitando los aparatos.  Esta prioridad que se me daba se debía a un minivómito de una batea que se produjo en La Paz misma. Algo más de medio ccntenar de personas con diversas dolencias, muchas de ellas menos graves que las mías, reclamaban la atención  del cuadro médico.

De repente, en la cama de mi derecha, en la oscuridad veo un hombre de edad con cara de indigente y barba de varias semanas que me dice: “Ya podían haberme pegado el tiro en otro lugar que no fuese el pie”. “Bueno, le consolé, en el culo no hubiese sido menos doloroso o incómodo, creo yo”. “No puede hablar con este hombre”, me espeta un policía, está detenido y no puede dar su nombre. Tampoco puede charlar con sus compinches que están en la sala. Al poco rato se lo llevaron para operarle del pie.

La gran sala de Urgencias es oválada. Contra las paredes, alineadas mirando al centro, se encuentran las camas. Antes de llegar a tener cama se pasa por sillas bastante confortables en espera de disponer lecho libre. Al pie de la cuarentena de camas, están las sillas. Cuando una cama se libera todo el mundo mira a las sillas para ver cual será el beneficiario de ella. Unos celadores acuden a un paciente. “Ya tiene usted el alta, le llevamos para casa. “No quiero ir a casa, quiero que me dejen en la esquina en la que me recogió el Samur.” ¿Y donde es esa esquina? –No lo sé, pregunte al chofer de la ambulancia. — Le llevaremos a su casa y luego haga lo que quiera. …”Yo quiero ir a la esquina donde me recogieron,no quieero ir a mi casa, insistía el sujeto.

Llega una señora mayor que tienen que pasar de la cama de la Ambulancia a la de Urgencias. La tranquilizan. “No le harán daño.” “La deslizan de una cama a otra haciéndola resbalar por una colchoneta. Pero ella empieza a gritar antes de que hagan nada. Debe de ser un preventivo contra el dolor. Cuando la enfermera pronuncia mi nombre, el jóven que yace acurrucado en la cama situada a mi izquierda, murmura:”Si,  Enrique trabajó con mi madre en una publicación .”. ¿Y quien eres tu? soy John. Al rato apareció la madre buscando afanosamente a su hijo y fui yo quien la alertó de donde estaba John medio adormilado.

Sin necesidad de explicaciones, me entretuve descifrando  cómo funcionaba aquella sala-estación de reparto. Dos grupos de médicos y enfermeras jóvenes iban girando en la sala de cama en cama. Uno lo hacía en un sentido y el otro en sentido contrario. Ambos haciendo un primer diagnóstico para los especialistas. Cuando les reclamaba alguien pàra que le atendiesen, ordenaban enérgicamente que esperase su turno.

El conjunto funcionaba como un reloj de precisión suizo.Sin descubir la estructura organizativa, a la inmensa mayoría, la algarabía les suena a desórden. Sacando a flor de piel todos los egoísmos, los pacientes no se detenienen a ver que hay estructura y mando. Los actos no son caprichosos,  responden a sistemas eficientes de racionalización del trabajo. Es una colmena del dolor más o menos real que hace que muchos pacientes se salten el ambulatorio e inunden las urgencias de hodpitales públicos. Para los enemigos de la Sanidad Pública, hacerse eco de lo que parece desórden, es una argumentación de peso.

En mitad del cuadro general ví un hombre con más calva que melena,  corpulento pero sobrado de grasa, agitandose en voz perentoria.  Estaba erguido sobre su cama,  torso bien depilado. “Soy modelo de ropa de caballero para catálogos y me han entregado este camisón para que me lo ponga. ¿Es esto digno de un ciudadano que paga sus impuestos? ¿Dónde está el respeto que se debe a un c ontribuyente?” Ya teníamos espectáculo. Una enfermera le pidió que bajase la voz para dejar descansar a quienes dormitaban. El hombre se encabritó y la espetó:”Enfermera mis impuestos son los que pagan su sueldo.” Sujetando entre dos dedos cada hombro del camisón, volvió a hablar de su dignidad. Uno de los dos policías que había en la sala le recomendó que dejase de voviferar o le ponía las esposas. Le ofrecieron ir al lavabo y cambiarse allí. Al cabo de un rato, el “modelo” reapareció con su camison puesto al revés. Contrariamente a los demás, hombres o mujeres, protegía bien su culo en tanto iba abierto por delante. Con ello descubría un pecho depilado que no podía presumir de tarzanesco. Por supuesto, quiso hablar con su representante y para ello exigía un teléfono fijo.

Cuando me anunciaron que iba a pasar a planta donde solo hay dos enfermos por habitación, lamenté abandonar esa variopinta fauna de quienes, acostumbrados a la comida rápida, también necesitan cuidados instantáneos aunque solo sea un dolor de garganta lo que les aqueja. Al entrar en la habitación de la plante 10, mi nonagenario vecino de cama me preguntó: “¿Sabe usted en qué colegio estamos ?”. Me entraron ganas de reir: “Cuando venga la profesora se lo preguntamos” le respondí pensando que estaba en una planta dedicada a la psiquiatria.

La poca paciencia de la gente, la costumbre de saltarse el ambulatorio e ir directamente a urgencias. produce un aparente cuadro de desorganización que intenta denigrar una salud pública que es de las mejores del mundo. Hay que ser papanatas para considerar que en Houston pueden arreglar lo que aqui no se puede. Las horas pasadas en la Sala de Urgencias he tenido oportunidad de reirme de la mayoría de las quejas de los pacientes. Para un periodista y curioso de por qué las cosas son como son, las 13 o 14 horas pasadas en aquel mundo algo circense, pude confirmar lo que siempre tuve claro. En un hospital privado, un caso grave se envía a los grandes hospitales públicos donde se practica “la gran medicina”, la que nunca querrán practicar los que no tuvieron ocasión de tracticar. Y los seguros privados, si vislumbran un futuro de salud tormentosa, sencillamente, rechazan la póliza.

14 marzo 2012

Andalucía: la última trinchera

elecciones-andalucia-240El proyecto hiperneoliberal de Rajoy solo será presentado cinco días después de las elecciones andaluzas, la mayor autonomía de España y la única que todavía está en manos del Partido Socialista Obrero Español. Muchos españoles sospechan que, en caso de victoria de Javier Arenas, el presupuesto para 2o12 que presente el Partido Popular sea la puntilla a la Sociedad del Bienestar.

Las medidas que el gobierno de Rajoy está tomando desde el mismo 30 de diciembre, han dejado a la ciudadanía atónita por su implacable  dureza. ¿Quiere saber esa ciudadanía de donde ha salido la arrogante forma de gobernar de un Rajoy que creíamos tímido y conciliador? Todo surgió el 22 de mayo de 2011, cuando el electorado cabreado con José Luis Rodriguez Zapatereo, quiso dar una patada en el culo al anterior jefe del gobierno por considerarlo blando e indeciso. Cuatro millones de españoles –muchos de ellos progresistas– votaron al PP^considerando que ZP “les había fallado”.

Quedan pocos días para que el PP asalte la última trinchera. Días durante los cuales esa espada de Dámocles, colgada sobre la cabeza de los españoles, puede ser una u otra según sea Javier Arenas o José Griñán quien se alce con la victoria. La dureza de los cambios de Rajoy  será diferente según quien gane. Al 20 N acudieron a votar muchos “cabreados” que creyeron que el simple cambio de inquilino en la Moncloa iba a resolver la crisis que, con tanta saña se ataca a los más desfavorecidos de la sociedad.

En líneas generales, la estrategia, no solo en España pero sí especialmente en nuestro país, consiste en desmantelar el sistema de bienestar y sustituirlo por una obsesión ciega por la productividad. La gratuidad se considera un vicio heredado del comunismo teórico. Sanidad y Educación son las víctimas propiciatorias. No se tocan los impuestos sobre la renta de los ricos, por elevados que sean, pero se introniza el copago y una “sanidad pública” que en realidad financia una sanidad privada con fondos de todos los españoles. Madrid es testigo de las subidas desmesuradas de los transportes públicos. Las tasas financian los colegios concertados pero sin tocar los impuestos de los padres de esos alumnos.

En Andalucía, más de uno que vive subvencionado se cree que que Arenas le dará un buen trabajo, bien retribuido y seguro. Están soñando y como además viven desinformados por su propio deseo, corren el riesgo de poner la papeleta equivocada en las urnas del día 25. Que no hagan mella las acusaciones de corrupción cuando Baleares, Valencia y Madrid como cuna de la red “Gürtel”, tienen pendientes escándalos tan sonados como el de los ERE o el de la hija de Chaves.La corrupción es endémica en España y todos los partidos deberían luchar contra ella con la máxima severidad.

Los ojos del capitalismo neo-liberal parecen haberse fijado en  China y sus éxitos económicos basados en un trabajo forzado de 20 horas diarias y una falta absoluta de derechos laborales y políticos. Esos éxitos, además del trabajo esclavo, se ha basado en la copia masiva y descarada de productos del primer mundo. El conservadurismo español está destacando las virtudes chinas como una forma de obligar a bajar los precios de nuestros prpoductos para hacerlos competitivos y eso a costa de los derechos de los trabajadores. Nunca podremos competir con quienes son los maestros del sistema que exprime a su masa laboral como si fuese un limón. Nosotros debemos cambiar nuestras formas de trabajar racionalizándolas, no rebajando los salarios ni intentando competir con las copias de los chinos.

Mientras la industria automovilísta de gama media y baja se debate en medio de la crisis, vemos como el lujo europeo no ha sufrido de estas circunstancias. Rolls Royce, Bentley, Audi, no andan despidiendo sus mecánicos, la alta costura, los Vuiton, la joyería,  los hoteles super-caros, los restaurantes para gourmets, todo ello hace que la mecánica de alta calidad, los grandes gurús del lujo se defienden muy bien de la crisis. La formación profesional, la creatividad, la apertura de nuevos mercados deben permitir un desarrollo que no olvide que las retribuciones del trabajo revierten en los resultados de las empresas.

Andalucía debe dejar de ser una autonomía con un 31% de paro, mucho del cual se debe al sistema de peonadas de una población insuficientemente atraida por la Formación Profesional. Según sea el resultado de las eleccionaes andaluzas, así será la dureza de los recortes y su orientación. Sacrificios los tenemos que hacer todos pero la Sanidad y la Educación públicas sufrirán más o menos según quien resulte ganador de estas elecciones. Repetir los errores del 22 de mayo y el 20 de Noviembre de 2011, puede costar muy caro a la autonomía andaluza.