Egipto, entre la desilusión y la esperanza
En 1953, al frente del “Movimiento de los Oficialesx Libres”, el Coronel (Bikbachí) Gamal Abdel Nasser. derroca al rey Faruk. Muchos creen que fue el General Mohamed Naguib pero en realidad era una jugada estratégica porque el pueblo admitía más la sapiencia de una persona mayor que la juventud de aquellos oficiales que dieron el golpe. Lo malo es que, transcurridos unos meses, Naguib se creyó que era el presidente. Nasser lo condenó a residencia perpetua en las residencias militares de Heliópolis.
En Irak, el rey Faisal II, primo del rey Husseín de Jordania, fue derrocado por el coronel Abdul Karim Kasem y ejecutado junto a su familia el 14 de julio de 1958. El golpe de Estado, aunque más cruento, era de inspiración nasserista. En Siria, Hafez al Assad toma el poder en 1970 y a su muerte en 2000 deja de heredero a su hijo Bashar al Assad. El Partido Socialista Baaz (Resurrección) fundado en 1947 por los
El Partido Socialista Baaz (Resurrección) fundado en 1947 por los sirios Michel Aflak y Salah Bitar, domina políticamente, tanto Siria como Irak.Las creencias baathistas combinan el socialismo árabe, el nacionalismo y el panarabismo en su mayor parte laico. La busqueda del Pan-arabismo, es el diseño ideológico de la región. No hay que olvidar que hasta 1919, Siria, Irak, Líbano, Kuwait, Palestina, Arabia, Egipto (como protectorado),habían formado parte del Imperio Otomán. La derrota de los países alineados con Alemania fueron castigados y nacieron varios Protectorados repartidos entre Francia (Siria, Líbano, y Gran Bretaña: Palestina y Transjordania (luego Jordania al ocupar Cisjordania).
En 1969 Muamar el Gadafi derrocó al rey de Libia, Idris I, siguiendo el ejemplo de su admirado Gamal Abdel Nasser. Más al Oeste, en Túnez, otro militar, Zine El Abidine Ben Ali, derribó al incombustible Habib Bourguiba en 1987. ¿Qué tenían en común todas aquellas revoluciones árabes?: Las protagonizaron militares de graduación media (coroneles) y aspiraban a formar parte de entidades supra-nacionales como el Panarabismo y el Panislamismo. Los países “No-Alineados” en ninguno de los bloques enfrentados en la guerra fría europea, con Tito de Yugoslavia a la cabeza, fue la corriente originada en Bandung en 1955.
Las diversas revoluciones populares que brotan en todas partes del mundo árabe del norte de África y Oriente Medio en 2010, lo hacen después de qué el jóven universitaro tunecino, Mohamed Bouazizi se quemase a lo bonzo. Lo hizo harto de los abusos de la policía que le había confiscado por enésima vez, el carrito con el que vendía legumbres y hortalizas para sobrevivir. Aquel 17 de diciembre de 2010 empezaba la Revolución de los Jazmines, llevada por las redes sociales de los jóvenes merced a sus teléfonos móviles invitando a unirse a la protesta. En Midan Tahrir (Plaza de la Liberación), pese a las coacciones de los partidarios del Raís Hosni Moubarak, el 1 de febrero, Al Jazeera informó que más de un millón de manifestantes se habían reunido en la plaza y las calles adyacentes. ¿Qué había sucedido para que, poblaciones consideradas semi-analfabetas por el Primer Mundo, se movilizasen en todos los países del Sur del Mediterraneo y hasta los Emiratos del Golfo Pérsico o Arábico?
Los militares que en 1953 iniciaban la total independencia en Egipto, destronando una monarquía impuesta por los ingleses y nacionalizando un Canal de Suez con sus propietarios en Paris y Londres, puso el listón de los “Oficiales Libres” egipcios en lo más alto del orgullo árabe y musulmán pese a la guerra que le impusieron Israel, Francia y Gran Bretaña. La intervención de soviéticos y americanos puso fin a “la política de las cañoneras” occidentales que se habían prodigado desde el siglo XIX. Con los ingresos del tráfico del Canal y la ayuda de Moscú, ya podía realizar Nasser su controvertida Gran Presa de Asuán, el Saad al Aali, que creó el gigantesco Lago Nasser y obligó a elevar el templo de Abu Simbel para salvarlo.
En los 62 años transcurridos, los militares de todos esos países fueron abandonando sus ideales y enriqueciéndose, ellos y sus familiares. Acabaron siendo unos déspotas. El Cairo, donde viví unos años desde 1954, tenía 2.5 millones de habitantes y el país 26 millones. Hoy, sobre una superficie útil similar a la de Alemania, Egipto tiene la misma población que los germanos, cerca de 83 millones de habitantes, sin el potenciál industrial de los alemanes. La llegada de Internet y las nuevas tecnologías ha invadido todo el Maghreb y el Meshrek, desde el Atántico hasta Oriente Medio, los jóvene del mundo árabe han conseguido deshacerse de las dictaduras de orígen militar que entusiasmaron a sus abuelos, defraudaron a sus padres y les cierra un futuro laboral por la corrupción intensiva y la falta de inversiones.



