Del Oro de Moscú a terrorista de la CIA
Cuando recibo comentarios a lo que escribo sobre Cuba, enseguida sé quién está a favor del castrismo o en contra. Basta comprobar si utiliza la expresión “bloqueo inhumano” o la palabra “embargo”. Los primeros repiten como un mantra la definición de Fidel y su gobierno que sugiere la imagen de unos Estados Unidos aislando a cal y canto la preciosa isla caribeña para impedir la entrada de alimentos básicos, de medicinas, de simples utensilios de cocina. Nadie se pregunta por qué dejan pasar todo lo que sea turismo internacional, y permiten libre comercio con el mundo entero exceptuados los EE.UU. La falta de bienes de equipamiento o de productos alimenticios, no se debe a “bloqueo o embargo” sino a la falta de divisas para adquirirlos en el lugar del mundo que La Habana desee, además de una pésima gestión de los recursos propios . Pero la palabra “bloqueo” permite justificar las muchas deficiencias del sistema.
Cualquier periodista con cierta experiencia, conoce el lenguaje de las dictaduras para atacar a sus adversarios. “Peligrosos delincuentes” , “forajidos”, “mercenarios del Imperio (USA)”, “vendidos al oro de Moscú (Franco)”, “terroristas”. Sus presos son “gudaris (ETA)”, “heroes (Castro)”. Enrique Ubieta, colaborador de Debate de La Habana, habla del historial delictivo de Orlando Zapata Tamayo al que describe como “traidor a la patria”.
Cuando Raúl Castro defiende el régimen afirmando que ellos no torturan ni matan a inocentes, conviene recordar la actividad de juicios sin garantías que se llevaron a cabo en los primeros tiempos de la victoria, en el fuerte de La Cabaña con ejecuciones sumarias sin derechos de apelación. Eso no justificaba las atrocidades cometidas por las fuerzas represivas de Batista, una de las cuales –el Buró de Investigaciones– me tuvo en sus celdas durante una semana a palo limpio.
En las democracias se cometen errores. Algunos gobiernos europeos permitieron a la CIA sobrevolar sus países sin declarar que transportaban prisioneros sospechosos de pertenecer a Al Qaeda, establecer cárceles secretas en Europa oriental donde se torturaba pero una prensa libre, como fue el caso de un diario mallorquín, descubrió la complicidad existente entre Aznar y Bush sobre este tema. ¿Sería posible algo así por parte de la prensa cubana?
Cuando estaba yo en Cuba, (17 junio 1957-17 marzo 1958), la zafra (producción de caña de azucar) alcanzó los 6 millones de toneladas. Hasta tal punto era un éxito que Fidel dio orden de quemar los cañaverales. Asistí a las súplicas de los enviados de su madre y de la Empresa Bacardí para que no hiciese tal cosa. En 2002-2003, la zafra fue algo más de un millón de toneladas, es decir lo que se producía en 1894 en la Cuba española con medios más arcaicos.
Por su interés, reproduzco el Debate de CNN+ del sábado 20 de marzo entre el disidente Carlos Payá y el profesor Juan Carlos Monedero, profesor de Ciencias Políticas de la UCM arbitrados por José María Calleja.

Vinieron de todas partes atraídos por una ficción que habíamos creado en la España del desarrollismo desaforado del ladrillo y del turismo. España absorbía en una década cinco millones de extranjeros atraídos por un Eldorado tan frágil como cualquier espejismo. Lo que esta invasión representó fue mucho más importante de lo que hemos querido reconocer.
No consigo evitar la comparación de vuestra historia inicial, la tuya, la de Raúl y la de tantos otros, con la de los que disienten en la Cuba de hoy. Un incruento golpe de Estado de Batista, en 1952, te empujó a alzarte en armas contra el dictador que violentaba la Constitución.
Un psiquiatra, un sociólogo, un comunicador en busca de ideas para su tesina debería prestar atención a cuanto nos ofrecen los telediarios y otros informativos, cualquiera que sea la cadena, partiendo del principio de que es el medio mayoritario que tienen los españoles para enterarse de lo que sucede en el mundo.
Por su interés, y con autorización de Rosa María Artal, su autora, reproduzco este post que pueden seguir en su blog
En los años 40 y 50, en España se forraron los estraperlistas trayendo a las grandes ciudades, donde se pagaban bien caros, alimentos no declarados a la Delegación de Abastos. Otros pícaros se las agenciaban para obtener licencias de importación de productos inexistentes en nuestro país, que revendían a laboratorios químicos o farmacéuticos que los necesitaban para sobrevivir. Las cacerías con asistencia de algún alto cargo del régimen, podían reportar unos cientos de miles de duros si se conseguía el codiciado documento de importación. Los arribistas no se tiraban entonces a invertir en un piso sino que se compraban grandes coches americanos de segunda mano.
Cuando se ha cumplido un año de la llegada de Obama a la Casa Blanca, el mundo entero, que hace 12 meses estaba exultante de alegría y esperanza, ha girado 180 grados y se echa en brazos del pesimismo más absoluto.
Ser de izquierdas no significa comulgar con todo lo que dicen algunos izquierdistas.
Mientras sigue aumentando el número de víctimas del terremoto de Haití, también lo hace la inseguridad. Desvalijar tiendas se hace a la vez que se lucha por hacerse con alimentos o agua potable.
En el país de las contradicciones, no es de extrañar que las encontremos a céntimo el kilo. Cada nueva generación decide reescribir la Historia de España sin encomendarse ni a Dios ni al Diablo. Unos quieren volver a los tiempos de Isabel y Fernando sin reparar en el fundamentalismo xenófobo que representaron en en nuestro país.
Han sido tantos los rastros genéticos que hemos dejado en tierras americanas que es dificil no reconcer algunos de los más llamativos en sus dirigentes. Fidel Castro, con quien estoy echando un pulso para ver quien está más delgado, cada día se parece más a Don Quijote de la Mancha. Y claro, no podía faltar un horizonte de molinos de viento disfrazados de violentos gigantes que hay que alancear inmediatamente. No puedo creer que, a estas alturas de la Historia, sea Raúl, general y Ministro de Defensa, quien haya tomado la decisión por sí mismo de ordenar las mayores maniobras militares de los últimos cinco años.
Después de que la Unión Europea haya ratificado el Tratado de Lisboa, la elección de la persona que va a ocupar el puesto de Presidente de la UE durante dos años y medio prorrogables, va a marcar el rumbo de una nave que ha sido Faro de la Humanidad hasta donde alcanza la Historia. Nariz del continente asiático, esta Europa Nuestra ha creído siempre que el Sol se iba a dormir al Paraíso terrenal. De allí nos vienen las nubes preñadas de agua y hacia allí nos marca el camino la Vía Láctea. Es tierra ensangrentada que supo emanciparse de toda autoridad que la subyugase. Ningún continente ha producido tanta muerte como el nuestro en su largo caminar hacia la Libertad.

