Vacaciones de aventureros
Siempre quise ayudar a los que emprendían viajes a lugares poco frecuentados sin pasar por agencias. El placer de organizarse uno mismo con su pareja o acompañante, exige documentación y arriesgarse a calcular mal los gastos totales. Las embajadas de España no están para prestar dinero a sus conciudadanos sino que, además del cumplimiento de su labor diplomática, presta apoyo en caso de arrestos o accidentes. En grupo, el guía suele alertar de lo que se puede y no puede hacer en los lugares donde transcurre el itinerario previsto. Para quienes van solos, por su cuenta, las cosas son diferentes. Toda responsabilidad recae sobre uno mismo. Fundé el programa de RNE y mi propia revista, ambos con el nombre de “Los Aventureros”, con el afán de ayudar a quienes preferían explorar zonas no previstas en los programas de agencia y mostrar, gráfica o sonoramente, los resultados de la expedición.
Uno de los temas que me preocupaban, a finales de los 80, eran los desmanes que puede producir la aventura salvaje en relación con otra gente y sus costumbres o patrimonio cultural. Por ello establecí un decálogo para aquellos que parten en busca de lugares fuera de circuitos turísticos. Avel-li Bassols, reprodujo mi decálogo en su libro “Historias de un vagabundo de la mar” (Editorial Juventud, 1995) con mi permiso. Este navegante solitario falleció hace dos o tres años pero su libro es una delicia. Vuelvo a reproducir el decálogo para nuevas generaciones:
Decálogo del aventurero
1.- Piensa que no has heredado este planeta sino que lo tienes en usufructo y has de devolverlo mejor que lo encontraste.
2.- El artículo anterior te obliga a respetar a los animales, las plantas y los minerales. Entre los primeros no solo está el hombre. Por añadidura, el más débil tiene razón.
3.- La cultura occidental es la que se ha impuesto en el mundo pero no significa que sea la auténtica. Respeta el saber de los demás como el tuyo propio.
4.- La mujer y el niño son la Humanidad en su más puro estado. Respétalos siempre, pues son la semilla que hay en tí.
5.- Lo que han fabricado manos de hombre en un entorno, debe permanecer en ese ambiente. Lucha porque así sea.
6.- El animal más feroz es menos peligroso que tu. El mayor depredador de la Tierra es el hombre.
7.- Si todos fuésemos iguales, este planeta sería aburridísimo en extremo. Ayuda a que todos sus habitantes sigan siendo ellos mismos y defiende sus costumbres siempre que éstas no atenten a la dignidad de sus semejantes.
8.- Reparar no es restaurar. Cuando destruimos un bosque, jamás lo podremos reconstruir como fue. Solo ponemos esparadrapos.
9.- Escucha a los indígenas y a los mayores. Sus enseñanzas te serán valiosas en el futuro. No los desprecies. Son la experiencia de nuestra estirpe, nuestra memoria genética.
10.- Si eres un auténtico aventurero, sé fuerte con los fuertes y débil con los débiles. Y así, como decía Rudyard Kipling, te podrás llamar “hombre”.

En España, el 80% de los trabajadores se encuadran en las Pymes (Pequeñas y Medianas empresas), muchos son sus propios conductores y patronos. Es un sector que no se cuida lo suficientemente pero del que puede esperarse,
Estuve dos veces en
La vida de un viejo reportero suele estar salpicada de anécdotas que no suelen ver la luz pero que constituyen la urdimbre de toda una profesión. Cuando
Bueno, pues sí. He aceptado tener una columna de temas internacionales en el nuevo diario Público que sale a la venta y a internet, el 25 de septiembre.
Una entrevista que me hicieron en Telemadrid, y que no llegué a ver por estar grabada desde hacía algún tiempo, sin fecha de emisión, hizo que Agustín García Martinez, volviese a encontrar mi pista, perdida desde hacía un cuarto de siglo. En 1983, venía yo de Jartúm a Asuán por el desierto líbico (se denomina nubio del lado oriental del Nilo) cuando, a punto de detenernos para acampar, sobre las 17.45, mi hija Bárbara, de 15 años, me señaló unas luces en el horizonte. Debía de ser el puesto fronterizo que separa los dos países. La verdad es que parece inverosímil la existencia de semejante control, sabiendo que el tráfico por este desierto es de 6 vehículos de media anual, además de millares de camellos que vienen de la República Centroafricana para ser vendidos en el mercado egipcio de Edfu. Decidí no acampar como los demás días, antes de la puesta del sol, sino cerca del puesto fronterizo hacia cuyas luces nos dirigíamos a buen ritmo.


