29 Julio 2008

Vacaciones de aventureros

Dedicatoria del libroSiempre quise ayudar a los que emprendían viajes a lugares poco frecuentados sin pasar por agencias. El placer de organizarse uno mismo con su pareja o acompañante, exige documentación y arriesgarse a calcular mal los gastos totales. Las embajadas de España no están para prestar dinero a sus conciudadanos sino que, además del cumplimiento de su  labor diplomática, presta apoyo en caso de arrestos o accidentes. En grupo, el guía suele alertar de lo que se puede y no puede hacer en los lugares donde transcurre el itinerario previsto. Para quienes van solos, por su cuenta, las cosas son diferentes. Toda responsabilidad recae sobre uno mismo. Fundé el programa de RNE y mi propia revista, ambos con el nombre de “Los Aventureros”, con el afán de ayudar a quienes preferían explorar zonas no previstas en los programas de agencia y mostrar, gráfica o sonoramente, los resultados de la expedición.

Uno de los temas que me preocupaban, a finales de los 80, eran los desmanes que puede producir la aventura salvaje en relación con otra gente y sus costumbres o patrimonio cultural. Por ello establecí un decálogo para aquellos que parten en busca de lugares fuera de circuitos turísticos. Avel-li Bassols, reprodujo mi decálogo en su libro “Historias de un vagabundo de la mar” (Editorial Juventud, 1995) con mi permiso. Este navegante solitario falleció hace dos o tres años pero su libro es una delicia.  Vuelvo a reproducir el decálogo para nuevas generaciones:

Decálogo del aventurero

1.-  Piensa que no has heredado este planeta sino que lo tienes en usufructo y has de devolverlo mejor que lo encontraste.

2.-  El artículo anterior te obliga a respetar a los animales, las plantas y los minerales. Entre los primeros no solo está el hombre. Por añadidura, el más débil tiene razón.

3.-  La cultura occidental es la que se ha impuesto en el mundo pero no significa que sea la auténtica. Respeta el saber de los demás como el tuyo propio.

4.-  La mujer y el niño son la Humanidad en su más puro estado. Respétalos siempre, pues son la semilla que hay en tí.

5.-  Lo que han fabricado manos de hombre en un entorno, debe permanecer en ese ambiente. Lucha porque así sea.

6.-  El animal más feroz es menos peligroso que tu. El mayor depredador de la Tierra es el hombre.

7.-  Si todos fuésemos iguales, este planeta sería aburridísimo en extremo.  Ayuda a que todos sus habitantes  sigan siendo ellos mismos y defiende sus costumbres siempre que éstas no atenten a la dignidad de sus semejantes.

8.-  Reparar no es restaurar. Cuando destruimos un bosque, jamás lo  podremos reconstruir como fue. Solo ponemos esparadrapos.

9.-  Escucha a los indígenas y a los mayores. Sus enseñanzas te serán valiosas en el futuro. No los desprecies. Son la experiencia de nuestra estirpe, nuestra memoria genética.

10.- Si eres un auténtico aventurero, sé fuerte con los fuertes y débil con los débiles. Y así, como decía Rudyard Kipling, te podrás llamar “hombre”.

17 Junio 2008

¡Con dos camiones!

Archivado en: Unión Europea, Economía, Servicios Públicos, Periodismo, Aventura pura y dura — Enrique Meneses @ 10:50

camiones-240.jpgEn España, el 80% de los trabajadores se encuadran en las Pymes (Pequeñas y Medianas empresas), muchos son sus propios conductores y patronos. Es un sector que no se cuida lo suficientemente pero del que puede esperarse, pérdida de puestos de trabajo o, por el contrario, aumento de ellos. Al hablar de los camiones, varios factores deben considerarse. Al adquirir un camión a crédito –cuando este estaba bajo– se ponía uno de camionero autoempleado. Ese papel de empresario chiquito, no ha sido bien comprendido con la huelga decretada por tres asociaciones de una flota de un solo camión conducido por su propietario endeudado con el crédito que permitió la compra de “la maquinaria”. Lo malo es que al ver el negocio y la libertad que le acompaña, muchos se apuntaron a lo mismo. Y la proliferación fue nefasta para los que vivían bien de esto hasta la llegada de la marabunta.

Cuando algunos animales se reproducen fácilmente por falta de depredadores, se acaban suicidando. Es lo que nos muestran algunas ballenas o algunas colonias de roedores. Las especies se ven abocadas al suicidio cuando su subsistencia se hace imposible. Las subcontratas han enriquecido a quienes organizaron grupos de independientes a los que se les daban trabajo a condición de que el precio por tonelada fuese el menor. Unos a otros se quitaban el servicio rebajando el precio del mismo en las subastas que representan las subcontratas. Y el petróleo empezó a subir su precio de forma imparable. Los ingresos del estado por via fiscal, son inamovibles en virtud de las directrices de Bruselas. Es un dinero que los países necesitan al disminuir la recaudación del IRPF y de las cotizaciones a la Seguridad Social. Son todos los sectores de la actividad económica los damnificados por el elevado precio del barril. Los países desarrollados están poniendo presión a los productores para que incrementen la producción y baje así su precio. Arabia Saudí ha prometido hacerlo a partir de julio.

El sector del transporte por carretera está sobredimensionado. Como hace años la flota pesquera, se tiene que orquestar un plan de reconversión del sector camionero con jubilaciones. Lo que no se puede hacer es impedir que alguien se lance como autónomo: esa decisión forma parte de su libre elección. Si la rentabilidad de la contrata ha disminuido drásticamente, no es al gobierno a quien hay que pedir soluciones. El acuerdo ha de celebrarse entre los autónomos y quienes les contratan a precios cada vez más bajos. No pueden repercutir el aumento de los costos de su trabajo sobre las grandes empresas porque otros autónomos se ofrecerán, por menos dinero, a realizar el trabajo. El gobierno tiene muy poco margen de actuación en este pleito. Desde luego, lo que no puede autorizar es el bloqueo de la capital con miles de camiones ni los incendios de camiones o la coacción a quien no quiere aceptar el paro. Ha habido un muerto y un quemado grave. La huelga a pié y con pancartas pero no con esos mastodontes que impiden el trabajo de los demás. Los excesos han convertido la simpatía inicial de la población, en auténtico cabreo pero algunos de ellos siguen considerando que la huelga es necesaria y que el Estado debe ayudarles a salir del agujero en el que voluntariamente se metieron. Lo hacen sin atender a razones pero … ¡con dos camiones!

5 Abril 2008

Cuando Zimbabwe era Rhodesia del Sur

Archivado en: Elecciones, Internacional, Economía, Periodismo, Aventura pura y dura — Enrique Meneses @ 20:25

Ian Smith y Enrique Meneses en 1974Estuve dos veces en el país que hoy se llama Zimbabwe y en mis tiempos era Rhodesia del Sur. La primera, en agosto de 1956, yo y mi amigo Jaime Cavero, más conocido como Jaime Bailén por ser descendiente del general Castaños, vencedor de Dupont, durante las guerras napoleónicas, habíamos salido de El Cairo en busca de una belleza nuer de la que Jaimito se había enamorado por una fotografía de Paris Match. Ibamos a buscar una aguja en un pajar grande como cinco veces la extensión de España. Llegados a Juba (provincia sudanesa de Ecuatoria), cerca de la frontera de Uganda, nos quedamos sin dinero y la amistad del rey Federico Mutesa II con el padre de Jaime, nos permitió cruzarla y ser sus huespedes durante casi un mes. De monarca en monarca: rey de Toro, rey de Ruanda, rey de Burundi, llegamos a Bukavu, en el Este congoleño. No encontramos la chica –lo cual estaba previsto– pero nos dimos un garbeo impresionante por un África colonial que estaba a punto de ser independiente 4 años más tarde.

Una vez en Usumbura, cortos de dinero otra vez, lo mismo nos daba tirar hacia adelante que regresar a El Cairo. Decidimos lo primero y un camionero, Bob Stephenson, nos llevó a Elisabethville, la sede de la Union Miniére du Haut Katanga. En caso de necesidad, podríamos encontrar trabajo en las oficinas mineras de los belgas. No lo conseguimos y en autostop, llegamos a Lusaka, capital de Rhodesia del Norte (hoy Zambia) y, por el mismo procedimiento alcanzamos Salisbury, la capital de Rhodesia del Sur (hoy Zimbabwe). La bella capital , con sus avenidas llenas de jacarandas de flores rosas, era una ciudad británica en sus mejores barrios, con su campo de cricket, su “five o´clock tea”(el té de las cinco) y sus correctos bailes del sábado noche de smoking o de uniforme del ejército. Pronuncié dos conferencias sobre la reciente nacionalización del Canal de Suez por parte de Nasser y con ello tuvimos dinero para llegar hasta el Cabo por Beit Bridge.

La siguiente visita a Rhodesia, las cosas habían cambiado. Ante la inminente declaración de independencia por la que Gran Bretaña entregaría el país a la población autóctona, los blancos tomaron el poder y proclamaron a Ian Smith, un heroe de la R.A.F. durante la guerra mundial, como Primer Ministro. Le entrevisté, así como su ministro de Asuntos Exteriores y un experto en Desarrollo Tribal. Por este aprendí que el país estaba, principalmente, dividido entre shonas y ndebeles. Estábamos realizando un programa de Los Reporteros de TVE. En el restaurante del hotel pedí pan a un camarero. Diligentemente me lo trajo en una cesta y lo sirvió con pinzas. No tardó nada en llegar el Maître y decirme enérgicamente que si deseaba algo, él me lo traería pero que no debía pedírselo al camarero. Lynn Memel, directora de la Televisión Rhodesiana, me explicó la razón: los camareros eran de la tribu shona y el Maître, de los ndebeles, emperentados con los fieros guerreros zulúes. “Es tal el desprecio hacia los shona que los llaman “running dogs“, perros que huyen, me explicó divertida ante mi asombro.

Robert Mugabe lleva 28 años en el poder. No lo quiere soltar porque sabe que empezarán a llover demandas judiciales por crímenes contra la humanidad, después de haber llevado a cabo tremendas matanzas de compatriotas. Los blancos tenían largas listas de propiedades confiscadas sin compensación. Este guerrillero, fundador del ZANU, se enfrenta ahora a numerosos procesos. De las elecciones de hace una semana, el sábado 29 de marzo, aún no han hecho público los resultados pero todo el mundo sabe en Harare (antiguo barrio negro y pobre de Salisbury que hoy da nombre a la capital) que su rival, Morgan Tsvangirai (pronúnciese Changarai), del Movimiento para el Cambio Democrático (MDC), había obtenido 109 escaños frente a 97 de Mugabe en el Parlamento. El retraso en el anuncio oficial ha hecho suponer que Robert Mugabe estaba preparando la trampa para obligar a una segunda vuelta. Un ultimatum dado por el vencedor a la Comisión Electoral (ZEC) para que proclamase los resultados no ha tenido éxito y el candidato se ha proclamado él mismo vencedor. Según se especula en Harare, Mugabe busca una salida digna y que le de la inmunidad que va a protegerle, a los 88 años, de los pleitos que le esperan a nivel internacional. Por otro lado, se intenta evitar derramamiento de sangre como el habido en Kenia tras las elecciones del 27 de diciembre 2007 en Kenia y cuyas irregularidades desataron la ira de los engañados. Resultado: 1.500 muertos. La brutal inflación, 100.000%, ha enriquecido a los allegados de Mugabe, 80% de parados y 3 millones de exiliados políticos o económicos. Los allegados a Mugabe,  son los que no quieren que se retire.

25 Diciembre 2007

Los escaparates rojos de Amsterdam

Archivado en: Periodismo, Aventura pura y dura — Enrique Meneses @ 20:11

Blog de Jose CarlosLa vida de un viejo reportero suele estar salpicada de anécdotas que no suelen ver la luz pero que constituyen la urdimbre de toda una profesión. Cuando se habla de cerrar los famosos escaparates del “red light district” (el distrito rojo) de Amsterdam para revalorizar los viejos edificios con tiendas de lujo y restaurantes de 5 tenedores, recuerdo un suceso que me tocó vivir a principios de los 70 en esa zona. Pertenecía entonces a “Los Reporteros” de TVE y mi equipo y yo veníamos de Gales donde habíamos hecho un reportaje sobre “energía solar” en una región que estaba siempre bajo mínimos con Lorenzo. En Holanda “cubrimos” el tema de la “energía eólica” con los molinos antiguos y modernos y, 24 horas más tarde salíamos para Estocolmo (Upsala, Suecia) para ver las investigaciones de esta universidad sobre la energía que se desprende de la fusión del hielo. No dejé el dinero de producción en el hotel, lo llevaba en el bolsillo de mi vaquero: 5.000 dólares americanos.

Yo caminaba solo delante de mis compañeros, el cámara y su ayudante de sonido (el segundo cámara había tenido que salir para España urgentemente). Contemplaba aquellas prostitutas en sus vitrinas iluminadas por luces rojas y vestidas con escueta lencería. Como leonas enjauladas, paseaban aburridas sobre zapatos de tacón de aguja. Delante de ellas, uno de los muchos canales de la ciudad, del que estaban separadas por una calle no demasiado ancha y con vehículos aparcados a derecha e izquierda. El escasísimo tráfico, alrededor de medianoche, sólo podía circular si no había peatones ocupando la calzada. Cuando esto sucedía, los transeúntes se aplastaba contra los coches aparcados para dejar pasar los que circulaban. De repente oí unas voces a mis espaldas y vi a mis dos compañeros enzarzados en una pelea con un holandés enorme que zarandeaba al cámara. Como responsable de mi equipo y el único que hablaba inglés, me metí a separarlos preguntando a la vez por las razones de aquella pelea.

Uno de mis compañeros había rozado el retrovisor de un coche aparcado y este se había roto al caer al suelo. Intenté negociar el precio del desperfecto a la vez que hacía fuerza en el cuello del energúmeno para que soltase al cámara. Su ayudante ya había caído al suelo del primer tortazo. De repente, en lo alto de mi espalda, sentí una fuerte patada que me indicaba la gran estatura y fuerza de mi atacante. El energúmeno soltó su presa que cayó al suelo y se volvió hacia mi. Me agarró del cuello y me arrastró en volandas hacia el canal. Mis compañeros, desde el suelo, me gritaban que les diese el dinero, que la vida era más importante. Yo no podía hablar de la presión que aquellas manazas ejercían sobre mi garganta. Para tirarme al canal, sucio y helado en aquel mes de enero, había que pasar entre vehículos aparcados en la fila de enfrente, al borde mismo del muelle. Tan pegados estaban unos a otros que no era fácil que mi voluminoso atacante pudiese pasar entre dos coches. Yo me agarré a la baca de un Combi Volkswagen con una mano para impedir que llegase a tirarme al canal situado a menos de tres metros detrás de mi espalda, con la otra metí dos dedos en los ojos de la bestia. El compinche quería machacarme a puñetazos pero la envergadura de su socio era mi protección porque no dejaba que el “flaco” me alcanzase. Sin embargo yo me estaba ahogando. Con mis dedos índice y anular puse tanta presión en los globos oculares de mi adversario como él ponía con los suyos en mi cuello. Si quería ahogarme, le dejaría ciego. Era el trato implícito en nuestra pelea. Por otro lado, pensé que aquella chicas, que yo veía detrás de sus vitrinas, por lo peligroso de su trabajo, debían tener algún contacto con la policía y que esta pronto llegaría, si es que alguna había dado la alerta. (más…)

22 Septiembre 2007

De “Rojo” a Magenta

Archivado en: Periodismo, Aventura pura y dura — Enrique Meneses @ 19:14

PúblicoBueno, pues sí. He aceptado tener una columna de temas internacionales en el nuevo diario Público que sale a la venta y a internet, el 25 de septiembre.
Allí me encontraréis todos los miércoles.
Pienso seguir en este blog y en el de Les cent jours.

16 Agosto 2007

El Camión de Abu Simbel

Archivado en: Aventura pura y dura — Enrique Meneses @ 21:21

Agustin y su camiónUna entrevista que me hicieron en Telemadrid, y que no llegué a ver por estar grabada desde hacía algún tiempo, sin fecha de emisión, hizo que Agustín García Martinez, volviese a encontrar mi pista, perdida desde hacía un cuarto de siglo. En 1983, venía yo de Jartúm a Asuán por el desierto líbico (se denomina nubio del lado oriental del Nilo) cuando, a punto de detenernos para acampar, sobre las 17.45, mi hija Bárbara, de 15 años, me señaló unas luces en el horizonte. Debía de ser el puesto fronterizo que separa los dos países. La verdad es que parece inverosímil la existencia de semejante control, sabiendo que el tráfico por este desierto es de 6 vehículos de media anual, además de millares de camellos que vienen de la República Centroafricana para ser vendidos en el mercado egipcio de Edfu. Decidí no acampar como los demás días, antes de la puesta del sol, sino cerca del puesto fronterizo hacia cuyas luces nos dirigíamos a buen ritmo.

Pasaron las horas y las luces seguían desafiantes en el horizonte, siempre a la misma distancia. No podía ser un espejismo de los que se dan en el desierto. La oscuridad me impedía evitar los desniveles del terreno y la ansiedad por llegar mantenía mi pie pisando el acelerador. Unas cuatro horas más tarde, alcanzábamos el asfalto de una carretera que arrancaba de la misma arena. Una enorme valla publicitaria con iluminación, nos daba la bienvenida a … ¡Abu Simbel! No habíamos visto ningún puesto fronterizo. En el mapa Michelín, solo había una línea horizontal trazada con cartabón. Ni aduana, ni policías, ni el más mínimo control egipcio o sudanés. (más…)

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