8 Marzo 2010

Hijos de las mil leches

inmigrantes-240Vinieron de todas partes atraídos por una ficción que habíamos creado en la España del desarrollismo desaforado del ladrillo y del turismo. España absorbía en una década cinco millones de extranjeros atraídos por un Eldorado tan frágil como cualquier espejismo. Lo que esta invasión representó fue mucho más importante de lo que hemos querido reconocer. Miles de españolas, sujetas a la tradición del hombre trayendo el dinero a una casa donde una esposa madre de familia vivía sujeta a “Sus Labores” (S.L.) como figuraba en la casilla de “profesión” de la generación anterior, pudieron salir a buscar trabajo fuera de casa.

Los inmigrantes, especialmente las mujeres sudamericanas, han aliviado las tareas del hogar o el cuidado de los enfermos y mayores de una clase media-baja española, han mejorado la tase de natalidad de nuestro país, han permitido la creación de negocios que no existían antes en España: restaurantes de cocina exótica, tiendas de productos de otras tierras, peluquerías africanas, enseñanza de idiomas, colegios nacionales, servicios extra-bancarios para transferencias, locutorios, gestorías, agencias de viajes, etc…

Hemos recibido más gente de fuera en 10 años que la que se ha quedado sin trabajo en los últimos 2 años. No todos los que se han ido al paro son los que procedían de la inmigración. De estos, algunos europeos del Este han regresado a sus países aprovechando que reciben de Bruselas fondos para el desarrollo. Pocos sudamericanos y africanos han vuelto a su tierra. Se han aferrado al terreno con nosotros y aguantan el chaparrón. Los españoles hemos vivido episodios muy duros entre 1936 y 1964 y cuando hemos emigrado hemos capeado los temporales que nos echaron.

La xenofobia no es una característica española. Nosotros mismos somos descendientes de mil cruces aunque tengamos tendencia a obsesionarnos con las purezas de sangre, los RH negativos o las identidades. Somos hijos de mil leches. Y son los “half-breads”, mezcla de razas, los que han creado el espléndido Brasil moderno. El emigrante suele triunfar porque es capaz de hacer en tierra extraña lo que nunca se atrevería a realizar, por falsa vergüenza, en su propia tierra.  Se aferra al terreno como una lapa porque no quiere regresar vencido a su pueblo. No vienen a quitar puestos de trabajo a los demás y sí representan una pérdida de valiosos ciudadanos en sus países de origen si no regresan para colaborar en su desarrollo.

Las encuestas son claras. España es más xenófoba de lo que se presumía. Aparece la primera crisis y ya sale el odio al meteco. Nos parecieron monstruosas las teorías nazis y nos extrañó que tantos alemanes, pueblo culto donde los haya, aprobasen leyes de exterminio  a un loco llamado Adolf Hitler. En cuando aparece una crisis que pone en peligro los puestos de trabajo, se achaca a los extranjeros esa circunstancia. En algunos lugares, como Salt (Girona), la presencia de un 43% de extranjeros en una población de 35.000 habitantes, crea problemas porque los servicios sociales (sanidad y educación), se ven incapaces de absorberlos y, lo que es peor, de escolarizarlos debidamente de forma que los altos porcentajes no coincidan con la escuela pública mientras las privadas y concertadas se libran del mestizaje deseado. Así nacen los guetos.

6 Noviembre 2009

¡”Gerva” barre!

GervasioLos cordobeses suelen ser senequistas y si se afincan en Zaragoza, rizan el rizo. Es serio, demasiado serio. Le duele el mundo y encima es periodista. Nos conocimos en julio de 1993, en un sitiado Sarajevo sin electricidad y escasa agua en fuentes que tiroteaban los franco-tiradores desde los montes que colaboraban en el cerco. Yo arrastraba mis destrozados pulmones en una profesión, el fotoperiodismo, donde hay que hacer gimnasia olímpica para buscar ángulos y que no te alcance un disparo. Cuando caía la noche, regresabamos al Hotel Holiday Inn por la puerta de proveedores y el Casino. En la entrada principal acampaban los chetnicks , serbio-bosnios partidarios de la Gran Serbia. Un telón inmenso, negro, separaba el restaurante del enemigo. Dando la espalda a ese telón, Susan Sontag señoreaba sobre el centenar de enviados especiales. El whisky estaba a 100 dólares la botella y tanto el alcohol como la comida procedían del mercado negro que controlaban los soldados de la UNPROFOR.

Las mesas iluminadas con velas, los ruidosos colegas americanos con sus risotadas y sus guapas intérpretes a las que invitaban a cenar, nos empujaban a escoger una mesa redonda donde podíamos charlar, Gervasio Sánchez y, a veces, Alfonso Armada, Enric Martí. No coincidí con Ramón Lobo o Juan Goytisolo. Los que más frecuenté fueron los dos primeros. El sábado por la noche, al piano de cola se ponía un músico vestido de frac para reconstruir el Imperio Austro Húngaro con sus valses y recordarnos que aquí, en Sarajevo, había empezado la primera guerra mundial en 1914, con el asesinato del archiduque Francisco Fernando a manos del serbio-bosnio Gavrilo Princip.

En la capital de Bosnia-Herzegovina acabé mi vida de reportero agotado cuando tenía que cruzar a toda prisa una Avenida de los Francotiradores tan ancha como la Castellana de Madrid. Y me encerré en mis escritos y a ordenar –sin conseguirlo del todo– un poco la Memorabilia de mi vida. Y aquel chico cordogozano que siempre me andaba recomendando prudencia, que me gritaba que los snipers me iban a pegar un tiro, me invitó a ir a su magnífico Seminario de Fotoperiodismo de Albarracín. ¡Sí, Teruel existe! En un marco incomparable, lleno de cuestas (!) pero también de cariño de la gente que me permitían ir en coche en zonas prohibidas, de los jóvenes periodistas, de los consagrados, allí conocí a Mayor Zaragoza, Sandra Balsells, Lourdes Segade, Ramón Massats, Cristina García Rodero, Pepe Baeza, Publio López Mondejar, entre otros  y varios centenares de ávidos estudiantes de esta apasionante profesión. “Gerva” me sacó de las catacumbas en las que me había encerrado unos cuantos años antes. Sin ànimo de ofenderle, ese reportero es un San Bernardo sin coñac.

Después de vivir una docena de conflictos armados, de luchar porque se supriman las bombas de racimo, el reclutamiento de niños en las guerras, tras seguir la suerte de las víctimas inocentes y comprobar si tienen prótesis ortopédicas, si los niños volvieron a la escuela tras dejar las armas y ser juguetes sexuales, ir a ver como se sienten las familias de los desaparecidos chilenos. Ha perdido compañeros en el frente, como Miguel Gil en una emboscada en Sierra Leona, Julio Fuentes en Afganistán, José Couso en Irak. España empieza a tener su lista de caídos porque este país sepa lo que sucede en el mundo y se olvide del famoseo del corazon. Además de una gran persona y un profesional de primera, es el heredero de Francisco de Goya con sus “Desastres de la Guerra”. Voy a ilustrar este post con una foto tuya ¡realizada a los 6 años! por un futuro fotoperiodista que tiene ahora 10 y conoce ya los campos de batalla por los que tu pìsaste. ¿Qué mejor educación se puede dar a un niño que la que está recibiendo Dieguito?  Orgullosos estamos todos tus amigos pero Choco y vuestro hijo seguro que lo están mucho más. Cuenta conmigo en el X Aniversario del Seminario de Albarracín (2010). Acepto la invitación si me queda un soplo de vida. Avisa al Alcalde para lo de la zona peatonal !!!

El 6 de Noviembre de 2009, Gervasio Sánchez (Gerva) ha recibido el “Premio Nacional de Periodismo” concedido por primera vez a un fotoperiodista. Su rebeldía ante la prepotencia de los poderosos y su lucha contra las minas particulares la demostró en el discurso que pronunció en la recepción del “Ortega y Gasset” que le concedió El País.

5 Noviembre 2009

Pinceladas: Garzón … ¡Solo queda envainársela!

Garzón-240El 14 de Octubre pasado, hace tres semanas, cuando Baltasar Garzón decretó prisión incondicional para los dos prisioneros del grupo de asaltantes somalíes al Alakrana, en este mismo blog explicamos por qué considerábamos un peligroso error la decisión tomada. Si ellos tenían 36 tripulantes como rehenes, nosotros teníamos dos pero cuyo valor no se correspondía en ambos casos. Lo que para nosotros suponen vidas humanas de compatriotas, para ellos significa solo la cárcel de dos complices. A todas luces nos poníamos en situación de inferioridad a la vez que le dábamos armas al enemigo para contraatacarnos. Y así acaba de suceder. Se separan unos miembros de la tripulación del resto de sus compañeros y se empuja a los restantes a presionar  presionar a sus familias y al gobierno español para que suelten a los dos somalíes que tenemos presos. Por cierto, sobre la edad de uno de ellos, se han lucido nuestros forenses.

Ahora, ya no basta pagar, via abogados londinenses, a los piratas, ahora tenemos que hacer el ridículo deshaciendo la torpeza presentada el 14 de octubre como una victoria del cacareado “estado de derecho” español.  La contraoferta que podemos hacer es absurda. “Liberen el Alakrana y sus 36 tripulantes y les devolvemos sus dos compañeros que tenemos presos en Madrid”. ¿Alguien, con dos dedos de frente, considera que obtendríamos una respuesta satisfactoria? Lo único que se puede hacer es devolver a los dos prisioneros somalíes a su país y proseguir la negociación con los abogados londinenses que hacen de intermediarios entre nosotros y los asaltantes del Alakran.

Ver el post: Garzón y los piratas (14 Octubre 2009)

9 Julio 2009

José Cendón en mi/su casa

Veinte días secuestrado por los piratas somalíes bastaron para poner su nombre en órbita dentro de nuestra profesión. No solo porque fue el primer español que se encontró en semejante trance sino porque en aquel entonces se temía por la vida de los occidentales retenidos por los piratas del cuerno de África. Gracias a él nos hemos enterado de la realidad de la zona y de las problemáticas soluciones, Una entrevista realizada en la “miniredacción madrileña de Enredados, la radio de la blogosfera española, sita en mi casa. Participamos Carmen Ibáñez, Juanjo Ibañez (no son familiares), Rosa Jiménez Cano y yo. Rosa ofrece un adelanto de la entrevista en su blog.

3 Junio 2009

Excelso II: El Jefe de la Tribu

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De izquierda a derecha: Juan Cierco, Juan Jesús Aznárez, Enric González, Tomás Alcoverro, Manu Leguineche, Gervasio Sánchez y el actor Carmelo Gómez. Detrás, Joaquín Ibarz, Ferrán Sales, Javier del Pino, Juan Fernández Elorriaga, Román Orozco, Beatriz Iraburu, José Luis Márquez, Rosa María Calaf, Evaristo Canete, Hermann Tertsch, Vicente Romero, Javier Martín Domínguez, Felipe Sahagún, Diego Carcedo, Ángela Rodicio, Virgilio Colchero, Ramón Lobo y Javier Espinosa

Manu Leguineche, siendo más joven que yo, siguió caminos parecidos. No teníamos las facilidades que nos brindan hoy las nuevas tecnologías. Las noticias no venían a nosotros como sucede ahora. Había que ir a buscarlas en orígen, allí donde se producían. En aquellos tiempos, la falta de medios de comunicación que hoy están al alcance de cualquiera, eran el aguijón que agudizaba el ingenio para saltar obstáculos. Los jóvenes que habíamos crecido con la guerra mundial, la escasez, el racionamiento, las colas , las censuras, el nacional-catolicismo, los visados de salida de España,  solo soñábamos con irnos de casa, corretear por un mundo que presentíamos más allá de los Pirineos. La mayoría de edad estaba en 21 años pero algunos como mi hermano y yo pedimos la emancipación a los 18.  Él acabó en Australia de taxista primero, cortador de caña de azucar, cazador de cocodrilos después, fotoperiodista finalmente. Yo en el ruidoso Cairo durmiendo en una barcaza del Nilo, cruzándome África hasta El Cabo con 200 libras esterlinas en el bolsillo, y en una guerra del Canal de Suez.

Aquellas generaciones salidas de la guerra civil, la mundial y en cualquier caso la penuria, arrancábamos cada cual de un estrato, un lugar cualquiera para romper en el tenis, el golf, el rock, la literatura y, lo que me atañe: el periodismo. Luis Carandell me precedió en la elección de El Cairo. Yo me formé en aquel Oriente Medio, aquella África, huerfano de compatriotas. ¿Alguien concibe hoy que yo fuese el único periodista español en la guerra del Canal de Suez de 1956? Una guerra en la que intervenían Israel, Francia, Gran Bretaña y Egipto. En la guerra de Irak en 1991,  donde estuvo mi hija con el diario El Sol,  solo el contingente español se componía de dos docenas de periodistas españoles.

¿Qué pudo suceder para que hoy veamos una juventud que se lamenta de su sino, de la precariedad de su trabajo, de lo incierto de su futuro? Nosotros echábamos a andar alejándonos de la familia, de la monótona existencia del hogar y sus estrecheces. El nihilismo sólo lo conocíamos por la literatura rusa. Ninguno pensábamos en poseer automóvil o adquirir una vivienda o tener un puesto de trabajo para toda la vida o replicar la familia que deseábamos abandonar.

Manu Leguineche pensó que para ir de Londres a Paris, el camino más corto era tirar adelante, pasar por Turquía, Irán, Afganistán,  la ruta de Katmandú, vender píldoras inócuas en aldeas de  Tailandia, donde un mono le comió el pasaporte, y acabar regresando al punto de partida. Y nos construimos un universo en el que nunca nos decíamos “adios”, sino “hasta luego”. Volábamos de un punto caliente en el Líbano a otro en Nicaragua, coincidíamos en los mismos hoteles, el Philadelphia de Amman el Raffles de Singapur o el Ashoka de Nueva Delhi, el Imperial de Kampala. Eramos una docena de locos entre los que que había dos o tres chicas. Oriana Falacci, Maggie Bourke-White… Eramos suecos, españoles, italianos, franceses, estadounidenses, alemanes. Aprendíamos idiomas, nos ayudábamos unos a otros, el ex-cura, periodista de AFP en Beirut, Gabriel Dardaud era en Oriente Medio nuestra Torre de Control. La Tribu, como la bautizó Manu,  consultaba al que llamábamos “El Papa” para que te diese nombres, contactos. Hablaba perfectamente el árabe y el latín. Estaba igual de loco que nosotros. Y vino otra generación que nos seguía: Miguel de la Quadra, Jesús González Green, Manolo Alcalá, Cirilo Rodríguez, Diego Carcedo, Alberto Oliveras, Ángel Marrero, Emilio Polo, Cuco Cerecedo, Vázquez Figueroa  que llevaron la tribu adelante, sin desfallecer. Y los Gervasio Sánchez,  Javier Bauluz, Ramón Lobo, Miguel Gil, Julio Fuentes, Julio Anguita, José Couso, Jon Sistiaga , Alfonso Armada, José Luis Márquez, Bru Rovira, etc.. tomaron el relevo mientras, renqueando, nos mantenemos en pié algunos fundadores de este selecto club de pirados. No hemos hecho fortuna la mayoría de nosotros pero la fortuna ha estado de nuestro lado porque la hemos buscado fuera del convencionalismo de un tipo de vida arcaico perfectamente programado y en vías de desaparición.

¿Qué falla ahora en parte de la juventud? En lugar de independizarse de sus familias y del retrato retro del Pater Familias, buscan repetir los esquemas del progenitor. Se echan encimas cadenas perpetuas en forma de hipotecas a las que estarán atados hasta que tengan nietos.   Estamos en un cambio de era y solo los pioneros intentan entenderla y explicarla. Son la misma “tribu” en continua avanzadilla. Las mamás ya no buscan al ingeniero de minas para casar a su niña. El puesto fijo para una vida es un un anacronismo tóxico.

En Segovia, con el 25 aniversario de los Premios Cirtilo Rodriguez, se ha rendido un merecido homenaje a Manu Leguineche, el Gran Jefe de la Tribu. No pude acudir por una inflamación pulmonar. Ramón Lobo ha escrito un texto muy hermoso sobre el acto. Quiero compartirlo con vosotros.

Manu… a seguir… ¡con dos!

26 Noviembre 2008

Premio “Talento” a Emilio Polo

Archivado en: Aventura pura y dura, Fotografía, General, Oriente Medio, Periodismo — Enrique Meneses @ 0:59

isabelita y emilio-foto annickduval Emilio es el prototipo del cámara de guerra. Nunca pierde la calma. Ha trabajado en Vietnam, Angola, Chipre, Líbano, Jordania, Irán. En estos dos últimos países trabajamos juntos sendos reportajes. En Jordania, después de filmar en el desierto de Wadi Rum, cerca de la frontera de Arabia, cuando regresábamos hacia Petra, nos detuvimos en Al Husseiniya, una provincia donde teníamos que visitar al Jeque beduino, según nos había dicho el jefe de Protocolo del rey. Nadie nos había advertido de  que se trataba de un almuerzo y cuando llegamos a media tarde, el hombre nos recibió de uñas. Habían matado varios corderos en nuestro honor y, como manda la tradición, al no llegar nosotros, los tiraron (o los darían a los pobres). Me excusé de todas las maneras que pude pero la mala leche se leía en el rostro del beduino al que acompañaban unos 20 notables de Al Husseiniya.

En un salón cada vez más oscuro conforme caía la tarde, tomamos el te cerca del Jeque mientras sus notables ocupaban los asientos pegados junto a las paredes donde se situaron también Javier Reverte, Enrique Gaspar y Emilio Polo. Intenté despedirme del “sheikh” sin ofenderle pretextando una cita en Petra pero el hombre se negaba a dejarnos ir. Por fín nos confesó que había dado orden de matar otros corderos y que los estaban asando para la cena. Aceptó que le entrevistásemos pero me exigió que explicase a mis compañeros la manera beduina de comer, con la mano izquierda detrás de la espalda, porque es la mano “impura” con la que se limpian después de hacer sus necesidades. No es fácil comer con una sola mano cuando hay que despedazar un trozo de cordero pero el vecino ayuda con su diestra sujetando las viandas.

Por la noche, el Jeque nos cedió su dormitorio a Emilio y a mi,  y la habitación contigua para los ayudantes  y el chofer, apodado por sus colegas “Taab Kulu”(literalmente, que se lo mete todo por el ano). Mientras los oíamos pelearse por los lechos de lo que debía de  ser dormitorio de esposas o concubinas, descubrimos debajo de cada una de nuestras dos camas, un montón de armas … ¡ anteriores a la guerra de 1914-18 ! En el armario gigante, donde pensábamos colgar nuestra ropa, otra docenas de rifles y escopetas, todo digno de un Museo del Ejército. Allí debían encontrarse armas que acompañaron a Lawrence de Arabia en su marcha victoriosa, acompañado de sus beduinos, para arrebatar Aqaba a los turcos.

En un campamento de refugiados palestinos, nos vimos rodeados por una muchedumbre vociferante que no cesaba de aumentar. Un responsable del poblado me recomendó que nos fuésemos porque la gente estaba encabritada contra la prensa occidental que no dejaba de fotografiar sus miserias pero no exigía a Israel que  les devolviesen sus hogares. Participé a Emilio de la inquietud del “balad” del campamento. Mi compañero no dejó de filmar. Los rostros gritando violentamente, le incitaban a no interrumpir su trabajo. Impertérrito siguió grabando la expresión encolerizada del exilio,  hasta que le saqué a empujones de una explanada que se estaba volviendo peligrosa por minutos.

En Irán hicimos juntos las entrevistas al Sha Reza Pahleví y a la Shabanú Farah Diba. Sobrevolamos el Golfo Persico en la delicada área del Estrecho de Ormúz, desde Bándara Abbás (y no volverás), donde tuvimos quemaduras en la piscina que requirieron asistencia médica y filmamos hasta la costa de Omán. También filmamos la bella ciudad de Shiraz, de donde se dice que viene el nombre de Xerés y que también produce allí vinos muy preciados, como los gaditanos. Con Carmen Sarmiento, Emilio hizo programas tan famosos como “Los Marginados”, “Los Excluidos”, “Mujeres de América Latina”, “Realidades”….Emilio siempre ha sido el cámara por el que todos los periodistas nos peleabamos. Insistí para que me lo dejasen en la serie “Robinson en África” (La 2 de TVE) pero él pertenecía a Informativos y me impusieron al hermano del hombre que conchagarciacampoyyyo-foto E.Polodesignaba quien tenía que ir a qué dentro de los llamados “Programas”. Con Emilio nunca hubo horarios para terminar de trabajar y ponerse a comer. Se comía y dormía cuando se podía. La información pasaba antes que las Ordenanzas Laborales.

La entrega de Premios tuvo lugar en la Sala de Columnas del Congreso de los Diputados. Allí pude ver a viejos compañeros como Ignacio Salas, Tacho de la Calle, Manuel Campo Vidal, Amalia Sanpedro y Luis del Val, entre otros. Durante el cóctel que se sirvió –y en el que tuvieron que ofrecerme una silla porque mis piernas y mis pulmones no daban más de sí– los amigos fueron a buscar a mi admirada Concha García Campoy, la más versátil periodista del panorama televisivo español, directora de una excelente tertulia en La Cuatro.  Los dos besos que me dio, me supieron a adelanto de la Navidad.

15 Noviembre 2008

África de Cairo a Cabo

Sur del Sudán. foto E.Meneses.jpgEn julio de 1956, inicié un largo viaje a través de África acompañado por mi amigo, ya desaparecido, Jaime Cavero,  más conocido como Jimmy Bailén por ser descendiente del general Castaños, vencedor en aquella decisiva batalla contra las tropas de Napoleón Bonaparte. ¿La razón de aquella expedición? Buscar una belleza nuer del sur del Sudán con la que quería casarse. Inútil decir que utilizamos el pretexto para salir del calor sofocante de El Cairo y echar hacia el centro del continente con 200 libras esterlinas en el bolsillo. Faltaban cuatro años para que estallasen a la vez la mayoría de las independencias (1960). La descolonización iba a dejar al descubierto las injusticias y lacras de las potencias coloniales.

“La Aventura de Viajar” me invitó a Murcia en su VIII edición.  Como este acontecimiento se produce en noviembre y hace un año estaba yo  en la UVI, me han repetido la invitación y he acudido a las IX Jornadas. La organización correspondía a un pequeño grupo liderado por Juan Francisco Cerezo. Chapó para todos, incluida RENFE que me ha puesto silla de ruedas en Madrid Chamartín y estación del Carmen en Murcia.  Todo el mundo se portó maravillosamente conmigo.

El Edificio Moneo, perteneciente al Ayuntamiento de Murcia, era el lugar donde tenía que dar mi charla. Un cuarto de hora antes de iniciarse, había unas 200 personas esperando la apertura de puertas. Gente mayor, mediana, jóvenes y hasta muy jóvenes. Muchos traían mis memorias (“Hasta Aquí Hemos Llegado”) para que se las dedicase y, como no, el “África de Cairo a Cabo”. El anfiteatro se llenó hasta en los escalones de los pasillos y en los palcos. Les hablé de un continente al que en España se tiene miedo de viajar. Recomendé que dejásemos de ir a comprar toallas a Portugal por enésima vez o a Disneylandia-Paris y tomemos rumbo a Algeciras donde el “Ibn Batuta” nos lleva con coche y todo a Marruecos. Y de ahí, adelante hacia el África Negra teniendo cuidado con evitar zonas  conflictivas.

Para mí, África no sólo es la tierra de nuestra abuela más ancestral, “Lucy”, nacida en el Valle del Rift, sino que su gente nos ha legado la música, la danza, la pintura modernas. Allí se encuentran hambre y enfermedades pero también hospitalidad, respeto, ingenuidad, seguridad, sonrisas de dientes blancos. El futuro de la Humanidad depende de África, de su fauna, de su flora, sus materias primas, de sus jóvenes. En la encarnizada guerra que tiene lugar en el Kivu (República del Congo) tres bandos pretenden controlar el 80% del Coltan mundial, (colombio tántalo), mineral estratégico que se utiliza en los teléfonos móviles y en electrónica general por su altísima conductividad.  El otro 20% se produce en Brasil, Tailandia y Australia. Conozco Masisi, muy cerca de Goma y feudo que fuera de Albert N´Guezayo.  Allí están las fabulosas minas de coltan y las llamadas del rey Salomón, en Monte Hoyo.  Otro día os hablaré del lugar donde estuvo el Paraíso y hoy se encuentra el infierno.

Última Hora: Me entero de que Albert N´Guezayo murió asesinado en Goma por fuerzas militares encargadas de proteger la ciudad contra los rebeldes.

14 Octubre 2008

Uno de los míos

inmigracion240.jpgNunca he comprendido a quienes consideran que por ser blancos somos necesariamente superiores. Tenemos un complejo de superioridad que a veces resulta vomitivo. En vísperas de tener el primer presidente afroamericano en la Casa Blanca, ya han surgido voces que vaticinan su derrota por lo mucho que mienten las encuestas a la hora de contestar a la pregunta: “¿Es usted racista?” Parece ser que muchos niegan serlo pero no votarían a un negro para presidente de los EE.UU.

Se ha hablado mucho de las dificultades financieras en Estados Unidos y en la Unión Europea, Japón y las bolsas asiáticas. Pero nadie se ha molestado en hablar de África y sus agonías. El continente de nuestra primera abuela Eva, bautizada por los expertos “Lucy”, nace del Rift para invadir el mundo, arrancando a pie desde Kenia y cubriendo el mundo de la negritud hasta Ciudad de El Cabo. De allí surge el arte de la pintura, la música, la danza, el respeto por la naturaleza y la alegría de vivir aunque no se tenga nada más que dos manos y una gran sonrisa. Muchos americanos tuvieron antepasados criados con los pechos de negras esclavas, excelentes nodrizas de muchos racistas de la Confederación de Estados del Sur.

Las iniciativas para ayudar a este continente deberían abundar.  Unos locos como Idi Amín, Bokasa,  Mobutu o Mugabe, son excepciones entre  millones de excelentes personas que sufren en silencio mientras les ponemos barreras arancelarias para que no nos vendan sus productos, productos que, con frecuencia, hemos robado cuando les gobernábamos. La gentileza, el compañerismo, la manera de solucionar sus problemas sin medios, su resistencia ante la adversidad, hacen del africano un ser especialmente dotado para sobrevivir.

Ayudar a África es ayudarnos a nosotros mismos. Quien quiera hacerlo puede leer “Héroes de ébano” (La verdadera cara de África) de Juan Manuel Pardellas. ¡Vale la pena!

29 Julio 2008

Vacaciones de aventureros

Dedicatoria del libroSiempre quise ayudar a los que emprendían viajes a lugares poco frecuentados sin pasar por agencias. El placer de organizarse uno mismo con su pareja o acompañante, exige documentación y arriesgarse a calcular mal los gastos totales. Las embajadas de España no están para prestar dinero a sus conciudadanos sino que, además del cumplimiento de su  labor diplomática, presta apoyo en caso de arrestos o accidentes. En grupo, el guía suele alertar de lo que se puede y no puede hacer en los lugares donde transcurre el itinerario previsto. Para quienes van solos, por su cuenta, las cosas son diferentes. Toda responsabilidad recae sobre uno mismo. Fundé el programa de RNE y mi propia revista, ambos con el nombre de “Los Aventureros”, con el afán de ayudar a quienes preferían explorar zonas no previstas en los programas de agencia y mostrar, gráfica o sonoramente, los resultados de la expedición.

Uno de los temas que me preocupaban, a finales de los 80, eran los desmanes que puede producir la aventura salvaje en relación con otra gente y sus costumbres o patrimonio cultural. Por ello establecí un decálogo para aquellos que parten en busca de lugares fuera de circuitos turísticos. Avel-li Bassols, reprodujo mi decálogo en su libro “Historias de un vagabundo de la mar” (Editorial Juventud, 1995) con mi permiso. Este navegante solitario falleció hace dos o tres años pero su libro es una delicia.  Vuelvo a reproducir el decálogo para nuevas generaciones:

Decálogo del aventurero

1.-  Piensa que no has heredado este planeta sino que lo tienes en usufructo y has de devolverlo mejor que lo encontraste.

2.-  El artículo anterior te obliga a respetar a los animales, las plantas y los minerales. Entre los primeros no solo está el hombre. Por añadidura, el más débil tiene razón.

3.-  La cultura occidental es la que se ha impuesto en el mundo pero no significa que sea la auténtica. Respeta el saber de los demás como el tuyo propio.

4.-  La mujer y el niño son la Humanidad en su más puro estado. Respétalos siempre, pues son la semilla que hay en tí.

5.-  Lo que han fabricado manos de hombre en un entorno, debe permanecer en ese ambiente. Lucha porque así sea.

6.-  El animal más feroz es menos peligroso que tu. El mayor depredador de la Tierra es el hombre.

7.-  Si todos fuésemos iguales, este planeta sería aburridísimo en extremo.  Ayuda a que todos sus habitantes  sigan siendo ellos mismos y defiende sus costumbres siempre que éstas no atenten a la dignidad de sus semejantes.

8.-  Reparar no es restaurar. Cuando destruimos un bosque, jamás lo  podremos reconstruir como fue. Solo ponemos esparadrapos.

9.-  Escucha a los indígenas y a los mayores. Sus enseñanzas te serán valiosas en el futuro. No los desprecies. Son la experiencia de nuestra estirpe, nuestra memoria genética.

10.- Si eres un auténtico aventurero, sé fuerte con los fuertes y débil con los débiles. Y así, como decía Rudyard Kipling, te podrás llamar “hombre”.

17 Junio 2008

¡Con dos camiones!

Archivado en: Aventura pura y dura, Economía, Periodismo, Servicios Públicos, Unión Europea — Enrique Meneses @ 10:50

camiones-240.jpgEn España, el 80% de los trabajadores se encuadran en las Pymes (Pequeñas y Medianas empresas), muchos son sus propios conductores y patronos. Es un sector que no se cuida lo suficientemente pero del que puede esperarse, pérdida de puestos de trabajo o, por el contrario, aumento de ellos. Al hablar de los camiones, varios factores deben considerarse. Al adquirir un camión a crédito –cuando este estaba bajo– se ponía uno de camionero autoempleado. Ese papel de empresario chiquito, no ha sido bien comprendido con la huelga decretada por tres asociaciones de una flota de un solo camión conducido por su propietario endeudado con el crédito que permitió la compra de “la maquinaria”. Lo malo es que al ver el negocio y la libertad que le acompaña, muchos se apuntaron a lo mismo. Y la proliferación fue nefasta para los que vivían bien de esto hasta la llegada de la marabunta.

Cuando algunos animales se reproducen fácilmente por falta de depredadores, se acaban suicidando. Es lo que nos muestran algunas ballenas o algunas colonias de roedores. Las especies se ven abocadas al suicidio cuando su subsistencia se hace imposible. Las subcontratas han enriquecido a quienes organizaron grupos de independientes a los que se les daban trabajo a condición de que el precio por tonelada fuese el menor. Unos a otros se quitaban el servicio rebajando el precio del mismo en las subastas que representan las subcontratas. Y el petróleo empezó a subir su precio de forma imparable. Los ingresos del estado por via fiscal, son inamovibles en virtud de las directrices de Bruselas. Es un dinero que los países necesitan al disminuir la recaudación del IRPF y de las cotizaciones a la Seguridad Social. Son todos los sectores de la actividad económica los damnificados por el elevado precio del barril. Los países desarrollados están poniendo presión a los productores para que incrementen la producción y baje así su precio. Arabia Saudí ha prometido hacerlo a partir de julio.

El sector del transporte por carretera está sobredimensionado. Como hace años la flota pesquera, se tiene que orquestar un plan de reconversión del sector camionero con jubilaciones. Lo que no se puede hacer es impedir que alguien se lance como autónomo: esa decisión forma parte de su libre elección. Si la rentabilidad de la contrata ha disminuido drásticamente, no es al gobierno a quien hay que pedir soluciones. El acuerdo ha de celebrarse entre los autónomos y quienes les contratan a precios cada vez más bajos. No pueden repercutir el aumento de los costos de su trabajo sobre las grandes empresas porque otros autónomos se ofrecerán, por menos dinero, a realizar el trabajo. El gobierno tiene muy poco margen de actuación en este pleito. Desde luego, lo que no puede autorizar es el bloqueo de la capital con miles de camiones ni los incendios de camiones o la coacción a quien no quiere aceptar el paro. Ha habido un muerto y un quemado grave. La huelga a pié y con pancartas pero no con esos mastodontes que impiden el trabajo de los demás. Los excesos han convertido la simpatía inicial de la población, en auténtico cabreo pero algunos de ellos siguen considerando que la huelga es necesaria y que el Estado debe ayudarles a salir del agujero en el que voluntariamente se metieron. Lo hacen sin atender a razones pero … ¡con dos camiones!

5 Abril 2008

Cuando Zimbabwe era Rhodesia del Sur

Archivado en: Aventura pura y dura, Economía, Elecciones, Internacional, Periodismo — Enrique Meneses @ 20:25

Ian Smith y Enrique Meneses en 1974Estuve dos veces en el país que hoy se llama Zimbabwe y en mis tiempos era Rhodesia del Sur. La primera, en agosto de 1956, yo y mi amigo Jaime Cavero, más conocido como Jaime Bailén por ser descendiente del general Castaños, vencedor de Dupont, durante las guerras napoleónicas, habíamos salido de El Cairo en busca de una belleza nuer de la que Jaimito se había enamorado por una fotografía de Paris Match. Ibamos a buscar una aguja en un pajar grande como cinco veces la extensión de España. Llegados a Juba (provincia sudanesa de Ecuatoria), cerca de la frontera de Uganda, nos quedamos sin dinero y la amistad del rey Federico Mutesa II con el padre de Jaime, nos permitió cruzarla y ser sus huespedes durante casi un mes. De monarca en monarca: rey de Toro, rey de Ruanda, rey de Burundi, llegamos a Bukavu, en el Este congoleño. No encontramos la chica –lo cual estaba previsto– pero nos dimos un garbeo impresionante por un África colonial que estaba a punto de ser independiente 4 años más tarde.

Una vez en Usumbura, cortos de dinero otra vez, lo mismo nos daba tirar hacia adelante que regresar a El Cairo. Decidimos lo primero y un camionero, Bob Stephenson, nos llevó a Elisabethville, la sede de la Union Miniére du Haut Katanga. En caso de necesidad, podríamos encontrar trabajo en las oficinas mineras de los belgas. No lo conseguimos y en autostop, llegamos a Lusaka, capital de Rhodesia del Norte (hoy Zambia) y, por el mismo procedimiento alcanzamos Salisbury, la capital de Rhodesia del Sur (hoy Zimbabwe). La bella capital , con sus avenidas llenas de jacarandas de flores rosas, era una ciudad británica en sus mejores barrios, con su campo de cricket, su “five o´clock tea”(el té de las cinco) y sus correctos bailes del sábado noche de smoking o de uniforme del ejército. Pronuncié dos conferencias sobre la reciente nacionalización del Canal de Suez por parte de Nasser y con ello tuvimos dinero para llegar hasta el Cabo por Beit Bridge.

La siguiente visita a Rhodesia, las cosas habían cambiado. Ante la inminente declaración de independencia por la que Gran Bretaña entregaría el país a la población autóctona, los blancos tomaron el poder y proclamaron a Ian Smith, un heroe de la R.A.F. durante la guerra mundial, como Primer Ministro. Le entrevisté, así como su ministro de Asuntos Exteriores y un experto en Desarrollo Tribal. Por este aprendí que el país estaba, principalmente, dividido entre shonas y ndebeles. Estábamos realizando un programa de Los Reporteros de TVE. En el restaurante del hotel pedí pan a un camarero. Diligentemente me lo trajo en una cesta y lo sirvió con pinzas. No tardó nada en llegar el Maître y decirme enérgicamente que si deseaba algo, él me lo traería pero que no debía pedírselo al camarero. Lynn Memel, directora de la Televisión Rhodesiana, me explicó la razón: los camareros eran de la tribu shona y el Maître, de los ndebeles, emperentados con los fieros guerreros zulúes. “Es tal el desprecio hacia los shona que los llaman “running dogs“, perros que huyen, me explicó divertida ante mi asombro.

Robert Mugabe lleva 28 años en el poder. No lo quiere soltar porque sabe que empezarán a llover demandas judiciales por crímenes contra la humanidad, después de haber llevado a cabo tremendas matanzas de compatriotas. Los blancos tenían largas listas de propiedades confiscadas sin compensación. Este guerrillero, fundador del ZANU, se enfrenta ahora a numerosos procesos. De las elecciones de hace una semana, el sábado 29 de marzo, aún no han hecho público los resultados pero todo el mundo sabe en Harare (antiguo barrio negro y pobre de Salisbury que hoy da nombre a la capital) que su rival, Morgan Tsvangirai (pronúnciese Changarai), del Movimiento para el Cambio Democrático (MDC), había obtenido 109 escaños frente a 97 de Mugabe en el Parlamento. El retraso en el anuncio oficial ha hecho suponer que Robert Mugabe estaba preparando la trampa para obligar a una segunda vuelta. Un ultimatum dado por el vencedor a la Comisión Electoral (ZEC) para que proclamase los resultados no ha tenido éxito y el candidato se ha proclamado él mismo vencedor. Según se especula en Harare, Mugabe busca una salida digna y que le de la inmunidad que va a protegerle, a los 88 años, de los pleitos que le esperan a nivel internacional. Por otro lado, se intenta evitar derramamiento de sangre como el habido en Kenia tras las elecciones del 27 de diciembre 2007 en Kenia y cuyas irregularidades desataron la ira de los engañados. Resultado: 1.500 muertos. La brutal inflación, 100.000%, ha enriquecido a los allegados de Mugabe, 80% de parados y 3 millones de exiliados políticos o económicos. Los allegados a Mugabe,  son los que no quieren que se retire.

25 Diciembre 2007

Los escaparates rojos de Amsterdam

Archivado en: Aventura pura y dura, Periodismo — Enrique Meneses @ 20:11

Blog de Jose CarlosLa vida de un viejo reportero suele estar salpicada de anécdotas que no suelen ver la luz pero que constituyen la urdimbre de toda una profesión. Cuando se habla de cerrar los famosos escaparates del “red light district” (el distrito rojo) de Amsterdam para revalorizar los viejos edificios con tiendas de lujo y restaurantes de 5 tenedores, recuerdo un suceso que me tocó vivir a principios de los 70 en esa zona. Pertenecía entonces a “Los Reporteros” de TVE y mi equipo y yo veníamos de Gales donde habíamos hecho un reportaje sobre “energía solar” en una región que estaba siempre bajo mínimos con Lorenzo. En Holanda “cubrimos” el tema de la “energía eólica” con los molinos antiguos y modernos y, 24 horas más tarde salíamos para Estocolmo (Upsala, Suecia) para ver las investigaciones de esta universidad sobre la energía que se desprende de la fusión del hielo. No dejé el dinero de producción en el hotel, lo llevaba en el bolsillo de mi vaquero: 5.000 dólares americanos.

Yo caminaba solo delante de mis compañeros, el cámara y su ayudante de sonido (el segundo cámara había tenido que salir para España urgentemente). Contemplaba aquellas prostitutas en sus vitrinas iluminadas por luces rojas y vestidas con escueta lencería. Como leonas enjauladas, paseaban aburridas sobre zapatos de tacón de aguja. Delante de ellas, uno de los muchos canales de la ciudad, del que estaban separadas por una calle no demasiado ancha y con vehículos aparcados a derecha e izquierda. El escasísimo tráfico, alrededor de medianoche, sólo podía circular si no había peatones ocupando la calzada. Cuando esto sucedía, los transeúntes se aplastaba contra los coches aparcados para dejar pasar los que circulaban. De repente oí unas voces a mis espaldas y vi a mis dos compañeros enzarzados en una pelea con un holandés enorme que zarandeaba al cámara. Como responsable de mi equipo y el único que hablaba inglés, me metí a separarlos preguntando a la vez por las razones de aquella pelea.

Uno de mis compañeros había rozado el retrovisor de un coche aparcado y este se había roto al caer al suelo. Intenté negociar el precio del desperfecto a la vez que hacía fuerza en el cuello del energúmeno para que soltase al cámara. Su ayudante ya había caído al suelo del primer tortazo. De repente, en lo alto de mi espalda, sentí una fuerte patada que me indicaba la gran estatura y fuerza de mi atacante. El energúmeno soltó su presa que cayó al suelo y se volvió hacia mi. Me agarró del cuello y me arrastró en volandas hacia el canal. Mis compañeros, desde el suelo, me gritaban que les diese el dinero, que la vida era más importante. Yo no podía hablar de la presión que aquellas manazas ejercían sobre mi garganta. Para tirarme al canal, sucio y helado en aquel mes de enero, había que pasar entre vehículos aparcados en la fila de enfrente, al borde mismo del muelle. Tan pegados estaban unos a otros que no era fácil que mi voluminoso atacante pudiese pasar entre dos coches. Yo me agarré a la baca de un Combi Volkswagen con una mano para impedir que llegase a tirarme al canal situado a menos de tres metros detrás de mi espalda, con la otra metí dos dedos en los ojos de la bestia. El compinche quería machacarme a puñetazos pero la envergadura de su socio era mi protección porque no dejaba que el “flaco” me alcanzase. Sin embargo yo me estaba ahogando. Con mis dedos índice y anular puse tanta presión en los globos oculares de mi adversario como él ponía con los suyos en mi cuello. Si quería ahogarme, le dejaría ciego. Era el trato implícito en nuestra pelea. Por otro lado, pensé que aquella chicas, que yo veía detrás de sus vitrinas, por lo peligroso de su trabajo, debían tener algún contacto con la policía y que esta pronto llegaría, si es que alguna había dado la alerta. (más…)

22 Septiembre 2007

De “Rojo” a Magenta

Archivado en: Aventura pura y dura, Periodismo — Enrique Meneses @ 19:14

PúblicoBueno, pues sí. He aceptado tener una columna de temas internacionales en el nuevo diario Público que sale a la venta y a internet, el 25 de septiembre.
Allí me encontraréis todos los miércoles.
Pienso seguir en este blog y en el de Les cent jours.

16 Agosto 2007

El Camión de Abu Simbel

Archivado en: Aventura pura y dura — Enrique Meneses @ 21:21

Agustin y su camiónUna entrevista que me hicieron en Telemadrid, y que no llegué a ver por estar grabada desde hacía algún tiempo, sin fecha de emisión, hizo que Agustín García Martinez, volviese a encontrar mi pista, perdida desde hacía un cuarto de siglo. En 1983, venía yo de Jartúm a Asuán por el desierto líbico (se denomina nubio del lado oriental del Nilo) cuando, a punto de detenernos para acampar, sobre las 17.45, mi hija Bárbara, de 15 años, me señaló unas luces en el horizonte. Debía de ser el puesto fronterizo que separa los dos países. La verdad es que parece inverosímil la existencia de semejante control, sabiendo que el tráfico por este desierto es de 6 vehículos de media anual, además de millares de camellos que vienen de la República Centroafricana para ser vendidos en el mercado egipcio de Edfu. Decidí no acampar como los demás días, antes de la puesta del sol, sino cerca del puesto fronterizo hacia cuyas luces nos dirigíamos a buen ritmo.

Pasaron las horas y las luces seguían desafiantes en el horizonte, siempre a la misma distancia. No podía ser un espejismo de los que se dan en el desierto. La oscuridad me impedía evitar los desniveles del terreno y la ansiedad por llegar mantenía mi pie pisando el acelerador. Unas cuatro horas más tarde, alcanzábamos el asfalto de una carretera que arrancaba de la misma arena. Una enorme valla publicitaria con iluminación, nos daba la bienvenida a … ¡Abu Simbel! No habíamos visto ningún puesto fronterizo. En el mapa Michelín, solo había una línea horizontal trazada con cartabón. Ni aduana, ni policías, ni el más mínimo control egipcio o sudanés. (más…)

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