De velos y turbantes
He dudado mucho en comentar el tema del hiyab de Najwa Malha, la joven española de origen marroquí que acudió a su Instituto de Pozuelo con la cabeza cubierta según el precepto musulmán. Lo ha hecho voluntariamente aunque no sabemos hasta qué punto estaba empujada a hacerlo por su familia o su ambiente. Habiendo vivido varios años en Oriente Medio, tengo ideas menos claras que la mayoría de mis compatriotas que se han lanzado en tromba a vociferar contra la decisión de la muchacha en guerra contra el reglamento del centro escolar.
Todas las tradiciones, tengan el origen que tengan, parten de unas premisas alejadas de las razones que las impusieron en su día. El consumo de alcohol en el desierto es desaconsejable por los estragos que causa con temperaturas elevadas. La falta de higiene en las pocilgas recomendó prohibir el cerdo por miedo a la triquinosis. Que en los calurosos desiertos de Arabia haya ahora aire acondicionado en los hoteles o que la vigilancia sanitaria reduzca drásticamente los riesgos de enfermedad no ha terminado con las costumbres ancestrales convertidas en normas religiosas tanto más rigurosas cuanto más terreno gane el integrismo.
Cubrir el pelo no ha sido exclusivo de la mujer musulmana sino que no es fácil imaginar a la Virgen María o María Magdalena sin la cabeza más o menos cubierta. Los que tenemos cierta edad recordamos los tiempos en los que cruzábamos Andalucía camino de la costa y, antes de las autovías, veíamos a las mujeres sentadas delante de la casa, con su pañuelo en la cabeza y su delantal para proteger el vestido. El negro del luto predominaba en los corros. Quizá fuese por evitar la suciedad del pelo al igual que sus hermanas del desierto se protegían de la arena. El hombre también esconde su rostro con el mismo turbante para que sirva de filtro cuando llega el shamsín, la tormenta de arena.
Muchas de las tradiciones que achacamos al Islam o al Cristianismo, son anteriores a las tres religiones del Libro. La ablación del clítoris está tan extendida o más entre poblaciones animistas de Africa central que en tierras musulmanas. Cuando veo las espaldas ensangrentadas de los penitentes de nuestra Semana Santa infligiéndose duros castigos con látigos de tortura, estoy contemplando los mismos sacrificios de la ashura de los chiíes en las calles de Teherán. Idénticos.
Hay formas extremas de velo escamoteando la figura femenina, Francia ha prohibido el velo integral porque impide la identificación, no el hiyab que deja el rostro totalmente descubierto. El Reino Unido permite que el sij que conduce el autobús doubledeck lleve el cabello recogido bajo el turbante azul, a juego con el uniforme. La falta de agua permite las abluciones con arena y se deja el calzado fuera de la mezquita. El creyente se lava piés, manos y rostro en ciertos momentos del día. El Corán es un libro religioso, un conjunto de leyes, un manual de filosofía, un código de conducta e higiene.
Najwa Malha, 16 años, una joven musulmana de nacionalidad española, ha sido rechazada en su Instituto Camilo José Cela de Pozuelo (Madrid) por llevar el hiyab contra el reglamento interior del centro que habla de tocados y no menciona mostrar tangas o sujetadores. Pretender impedir a una joven española de 16 años, que lleve el hiyab, libremente consentido porque otras mujeres, quieren luchar por la liberación de sus hermanas musulmanas, me parece instrumentalizarla. La lucha tienen que llevarla a cabo musulmanas educadas en la libertad de Occidente, en la tierra de sus antepasados y defendido en su idioma. La educación de Najwa y su libertad son más útiles que la prohibición de llevar el hiyab. En 1919, Hoda Sharawi se quitó en público su velo en El Cairo. Conocí a su discípula, Doría Shafik, en su revista Bent el Nil (Las hijas del Nilo). Allí se defendían aquellos derechos en 1955. El integrismo musulmán ha vuelto a épocas anteriores a Hoda Sharawi pero no olvidemos que el integrismo católico intenta regresar a tiempos pre-conciliares y que Benedicto XVI es el más furibundo adversario de las libertades individuales.
No alcanzo a ver el proselitismo que puede hacer Najwa con su velo y sí el ataque a su libertad que promueven quienes pretenden liberarla. Crucifijos en las paredes de las aulas públicas españolas … ¡no! Kipa, hiyab o crucifijo al cuello, estrella de David etc…, perfectamente tolerables. Las africanas que luchan contra la ablación del clítoris, son mujeres que se han educado en Occidente y han regresado a sus países de origen para pregonar la libertad sexual de la mujer. Por haber vivido esa libertad la pueden predicar. ¿Qué puede predicar Najwa? ¿Que hemos cerciorado su libertad de llevar el hiyab? ¿Que tuvo que pagar un precio a cambio de educarse?

Hubo un tiempo en el que la palabra “aventura” y “aventurero” se despreciaban porque se salían de las normas de vida establecidas como correctas. “Aventurero” era sinónimo de inestable, loco, jugador, irracional. Se repudiaba toda vida que no estuviese encuadrada dentro de las coordenadas del cartesianismo. La “aventura” caía fuera del orden. Las madres querían para sus hijas un marido que fuese ingeniero de caminos.
Vinieron de todas partes atraídos por una ficción que habíamos creado en la España del desarrollismo desaforado del ladrillo y del turismo. España absorbía en una década cinco millones de extranjeros atraídos por un Eldorado tan frágil como cualquier espejismo. Lo que esta invasión representó fue mucho más importante de lo que hemos querido reconocer.
Los cordobeses suelen ser senequistas y si se afincan en Zaragoza, rizan el rizo. Es serio, demasiado serio. Le duele el mundo y encima es periodista. Nos conocimos en julio de 1993, en un sitiado Sarajevo sin electricidad y escasa agua en fuentes que tiroteaban los franco-tiradores desde los montes que colaboraban en el cerco. Yo arrastraba mis destrozados pulmones en una profesión, el fotoperiodismo, donde hay que hacer gimnasia olímpica para buscar ángulos y que no te alcance un disparo. Cuando caía la noche, regresabamos al Hotel Holiday Inn por la puerta de proveedores y el Casino. En la entrada principal acampaban los chetnicks , serbio-bosnios partidarios de la Gran Serbia. Un telón inmenso, negro, separaba el restaurante del enemigo. Dando la espalda a ese telón, Susan Sontag señoreaba sobre el centenar de enviados especiales. El whisky estaba a 100 dólares la botella y tanto el alcohol como la comida procedían del mercado negro que controlaban los soldados de la UNPROFOR.
El 14 de Octubre pasado, hace tres semanas, cuando Baltasar Garzón decretó prisión incondicional para los dos prisioneros del grupo de asaltantes somalíes al Alakrana, en este mismo blog explicamos por qué considerábamos un peligroso error la decisión tomada. Si ellos tenían 36 tripulantes como rehenes, nosotros teníamos dos pero cuyo valor no se correspondía en ambos casos. Lo que para nosotros suponen vidas humanas de compatriotas, para ellos significa solo la cárcel de dos complices. A todas luces nos poníamos en situación de inferioridad a la vez que le dábamos armas al enemigo para contraatacarnos. Y así acaba de suceder. 
Emilio es el prototipo del cámara de guerra. Nunca pierde la calma. Ha trabajado en Vietnam, Angola, Chipre, Líbano, Jordania, Irán. En estos dos últimos países trabajamos juntos sendos reportajes. En Jordania, después de filmar en el desierto de Wadi Rum,
designaba quien tenía que ir a qué dentro de los llamados “Programas”. Con Emilio nunca hubo horarios para terminar de trabajar y ponerse a comer. Se comía y dormía cuando se podía. La información pasaba antes que las Ordenanzas Laborales.
En julio de 1956, inicié un largo viaje a través de África acompañado por mi amigo, ya desaparecido, Jaime Cavero, más conocido como Jimmy Bailén por ser descendiente del general Castaños, vencedor en aquella decisiva batalla contra las tropas de Napoleón Bonaparte. ¿La razón de aquella expedición?
Nunca he comprendido a quienes consideran que por ser blancos somos necesariamente superiores. Tenemos un complejo de superioridad que a veces resulta vomitivo. En vísperas de tener el primer presidente afroamericano en la Casa Blanca, ya han surgido voces que vaticinan su derrota por lo mucho que mienten las encuestas a la hora de contestar a la pregunta: “¿Es usted racista?” Parece ser que muchos niegan serlo pero no votarían a un negro para presidente de los EE.UU.
Siempre quise ayudar a los que emprendían viajes a lugares poco frecuentados sin pasar por agencias. El placer de organizarse uno mismo con su pareja o acompañante, exige documentación y arriesgarse a calcular mal los gastos totales. Las embajadas de España no están para prestar dinero a sus conciudadanos sino que, además del cumplimiento de su labor diplomática, presta apoyo en caso de arrestos o accidentes. En grupo, el guía suele alertar de lo que se puede y no puede hacer en los lugares donde transcurre el itinerario previsto. Para quienes van solos, por su cuenta, las cosas son diferentes. Toda responsabilidad recae sobre uno mismo. Fundé el programa de RNE y mi propia revista, ambos con el nombre de “Los Aventureros”, con el afán de ayudar a quienes preferían explorar zonas no previstas en los programas de agencia y mostrar, gráfica o sonoramente, los resultados de la expedición.
En España, el 80% de los trabajadores se encuadran en las Pymes (Pequeñas y Medianas empresas), muchos son sus propios conductores y patronos. Es un sector que no se cuida lo suficientemente pero del que puede esperarse, 

