De la China del “Che” a la de Raúl Castro
En los cuatro meses que conviví con Fidel Castro y sus ciento y veintitantos rebeldes, tuve oportunidad de conocer a los principales personajes de aquella revolución. Debido a su asma, Ernesto “Che” Guevara se movía poco de su campamento junto al río Yara donde disfrutaba de un bohío-hospital, otro de panadería, un tercero para reparación de armas y finalmente dos para fabricación de uniformes y…”Club de Prensa Extranjera” que el guerrillero argentino me dedicó. Las columnas de Fidel, no dormían más de dos noches en un mismo lugar por miedo a la aviación de Batista. El líder y yo lo hacíamos en hamacas superpuestas protegidas de la lluvia nocturna por un plástico común. Rara vez, encontrábamos unos bohíos abandonados.
Una noche que pude apartarme de la “Comandancia”, para descansar de las peroratas de Fidel , escuché gritos del Comandante en un bohío vecino. Acudí para ver lo que sucedía. Celia Sánchez me contó que en “el radio” transistor, Fidel había escuchado a su cuñado, Rafael Díaz Balart, hablando en su programa de una carta, caída en manos de una patrulla del gobierno, que probaba la presencia de comunistas en la Sierra. “Ha mandado llamar a Raúl (al mando de una columna vecina) al que quiere fusilar por su imprudencia”. Supe así que el Che y el hermano pequeño de Fidel, se carteaban a través de la Sierra discutiendo sobre el comunismo soviético, defendido por Raúl, y Guevara que se inclinaba por el pragmático comunismo chino.
Raúl Castro, se afilió a las “Juventudes Socialistas de Cuba”(filial del PCC) en su adolescencia y así es como acudió a Praga, al Congreso Internacional de las Juventudes, de inspiración soviética. Aquel viaje a la Europa del Pacto de Varsovia le daba un plus en Sierra Maestra que compensaba su juventud en medio de un grupo de voluntarios sin adoctrinamiento político.
Las diatribas epistolares entre Raúl y el Che, venían a reproducir, más de un siglo después, las de Vladimir Ilich Lénin (1870-1924) y un filósofo anterior, Mijaíl Bakunín (1814-1876), padre del “anarquismo”. No fueron coetáneos pero Lénin sí conoció la obra de Bakunín. Para este último,anterior a la generación de Lenin, la revolución debía partir de los “mujiks” (campesinos) hartos del “knut” de los terratenientes. Lénin, pensaba que a la salida de una fábrica de San Petersburgo se podían canalizar 2.000 obreros hacia el Palacio de Invierno y conquistarlo. Los campesinos estaban esparcidos en vastas extensiones y el tiempo necesario para formar un grupo compacto y decidido, era suficiente para que la Policía del Zar los disolviera a tiros. Raúl defendía la tesis de Lénin para liberar América Latina mientras Ernesto (Che) Guevara confiaba más en la revolución del campesinado en un área poco industrializada en aquel entonces. Los mismos guajiros de Oriente eran el ejemplo.
Después de la victoria del 1 de enero de 1959, aquellas discrepancias entre Raúl y el Che, se hicieron cada vez más patentes. La animosidad del argentino crecía hacia los soviéticos que, cada vez en mayor número, llegaban como asesores políticos encargados de encauzar y desarrollar a los vencedores hacia una República Soviética de Cuba. La economía de trueque hizo que Raúl Castro aceptase entregar azucar, café, ron y tabaco al COMECON a cambia de armamento que Che Guevara consideraba obsoleto. EE.UU. había adquirido tradicionalmente el azúcar y “los tabacos” de Cuba que pagaba en dólares y que los dirigentes de La Habana podían utilizar donde quisieran y para lo que quisieran. Con la URSS, se pagaba en bienes de cualquiera de los países del Pacto de Varsovia.
Algunos enfrentamientos entre Guevara y los enviados de Moscú, especialmente con Leonov, cayeron mal a un gobierno castrista que, con Raúl a la cabeza, estaba desmantelando el “Movimiento 26 de Julio” (M-26-J) creado por Fidel en recuerdo del asalto al Cuartel Moncada de Santiago, el 26 de julio de 1953 durante las fiestas patronales de la ciudad. Desde la nacionalización de las propiedades de estadounidenses en 1961, el marxismo-leninismo se oficializó en Cuba. Huber Matos, héroe de la Revolución, fue condenado a 20 años años de cárcel y el legendario Camilo Cienfuegos murió en accidente cuando acudía a una cita con Raúl. No se esclareció nunca si el avión había sido saboteado, Humberto Sorí Marín, mejor abogado del país y autor de la Reforma Agraria nº2, fue fusilado acusado de traición.
Ernesto “Che” Guevara fue presidente del Banco de Cuba y Ministro de Industria hasta que comprendió que sus desavenencias con Raúl y la URSS estaban perjudicando las relaciones con Moscú. A finales de 1964, el argentino renuncia a sus cargos y nacionalidad cubana para dedicarse a alentar la revolución en el tercer mundo. Se le vio por Argelia, el Congo y Bolivia donde moriría asesinado por la CIA en colaboración con el ejército de La Paz, el 9 de octubre de 1967 en La Higuera. Tenía 39 años. Al principio de los 60, pasó por El Cairo para entrevistarse con Gamal Abdel Nasser antes de emprender ruta a Pekín. Almorcé con él y su ayudante en la residencia de huéspedes ilustres cairota. Allí supe que Fidel estaba cabreado conmigo por haber mencionado la presencia de comunistas en la Sierra Maestra.
Desde que Raúl se hizo cargo de la presidencia de Cuba en febrero de 2008, no pocos han sido los tanteos para solucionar los problemas económicos de la isla sin renunciar al comunismo. Por fin, acaba de producirse un importante encuentro en Pekín entre Raúl Castro y su homólogo Hu Jintao. La Unión Soviética desaparició tras la caída del muro de Berlín. China se ha convertido en la única potencia que rivaliza económicamente con Estados Unidos sin haber renuncia a su ideología, “comunismo a la pequinesa”. Los créditos que tanto necesita La Habana para impulsar su desarrollo, le han sido garantizados por los dirigentes del gigante asiático.
En su afán de exportar focos revolucionarios al Tercer Mundo, Ernesto “Che” Guevara fracasó. Elegir Bolivia para iniciar allí la lucha armada con un grupo de cubanos incondicionales, fue un error táctico: los campesinos habían recibido sus tierras en propiedad un año antes y el Partido Comunista de Bolivia, siguiendo órdenes de Moscú, le negó toda ayuda. Queda del excelente combatiente argentino, la famosa foto de Alberto Korda y la leyenda que le acompaña desde los combates de Santa Clara. Donde no se equivocó es cuando dijo que la revolución comunista se podía hacer con una población de campesinos y un mando dúctil y cambiante. Dudo que Raúl haya pensado un solo momento a la discusión epistolar de Sierra Maestra, cuando Fidel quería fusilar a su hermano por imprudente.


La primera vez que entrevisté a Manuel Fraga Iribarne, en su oficina de Alianza Popular, detrás del Palacio de la Prensa de Madrid, fue para la revista LUI, mensual francés calcado de Playboy de la que yo era su director. Fue una entrevista sin censura en aquellos años del principio de la transición. El hombre que teníamos todos por un ogro durante su etapa de Ministro de Información y Turismo, el que llamabamos “Manolo Tijeras” desde que cortó el cable del molesto teléfono que le interrumpió tres veces seguidas durante una rueda de prensa en su despacho, aceptó una entrevista con una revista plagada de chicas desnudas integra y explícitamente. No me encajaba con la idea que los periodistas de entonces, teníamos del personaje. En los meses siguientes, sufrí 18 procesos por “escándalo público”.
Se acaban de desclasificar los documentos de la CIA relativos al célebre fracaso de los servicios secretos americanos en su intento de derribar al régimen de Fidel Castro en 1961, hizo 50 años, medio siglo, el 16 de abril de 2011. Recupero parte de lo que escribí en mi libro “Fidel Castro” (Afrodisio Aguado 1966)*.
Bueno, bastó que yo aplicase la conveniencia política que Barack Obama ha aplicado a la ejecución de Osama bin Laden, para que me cayese encima casi toda la crítica de mis lectores. Para ellos es inadmisible matar a un hombre sin juicio justo. A mí me parece lo moralmente correcto pero ¿Puede ser siempre así? Creo que los cirujanos, si pueden salvar una pierna, no deben cortarla.
Desde que en España, los jóvenes nos entusiasmábamos con la entrada de España en la ONU por sus valores democráticos, raros en el resto del mundo, hasta hoy, hemos arrastrado la vergüenza en muchas ocasiones. 
Algunos de mis lectores habituales se han extrañado de que lleve escrito poco sobre los muchos temas que, en forma de tsunami, nos han caído encima. Hay varias razones para ello. La vigilancia médica a la que estoy sometido y la medicación me impiden escribir todo lo que quisiera. Me produce somnolencia
Hay veces que los periodistas nos vemos obligados a descubrir un tema con mucha paciencia, gota a gota, tirando del ovillo. La paciencia es una de las facetas más preciadas de la investigación periodística. Otras, nos topamos con un filón y agradecemos la suerte que nos puso ante él. En el caso de
En Julio de 1993, me fui al Sarajevo sitiado por los serbios más xenófobos de la República que fuera de Yugoslavia. “Wellcome to Hell!” (Bienvenido al infierno) rezaba una enorme pancarta en la fachada del aeropuerto. Dentro del avión militar francés palets con avituallamiento para la población y los soldados de UNPROFOR. Tres periodistas, Enric Martí, Pasquier, una periodista de La Tribune de Genéve y yo que iba por mi cuenta pero con la acreditación de Tiempo (luego vendí mi trabajo a Diario 16). En el infierno de Sarajevo conocí a Gervasio Sánchez y Alfonso Armada. Representábamos la vieja y la nueva “tribu” como denomina Manu Leguineche a esa bandada de periodistas que cual cernícalos arriba a “donde hay tomate”.
De sus Memorias, que aguardo con impaciencia, el diario Gramma publica unos episodios que en parte he compartido con el líder de la Revolución. La forma en que habla de los periodistas que subieron a Sierra Maestra, se presta a equívocos cuando no a omisiones
Ricardo González Alfonso era en Cuba el periodista que representaba la organización “Reporteros sin Fronteras”. Su misión estuvo imposibilitada durante siete años y cuatro meses que estuvo preso por desarrollar la “peligrosa” tarea de defender la libertad de expresión y el trabajo de sus compañeros. Son 52 presos de conciencia los que serán liberados por el régimen castrista a lo largo de 4 meses, aunque más que liberados habría que decir que han sido desterrados porque 

