¡De trinchera en trinchera!
Rodríguez Zapatero no es Fidel Castro. El líder cubano siempre ha insistido en que “no daría un paso atrás ni para tomar carrerilla”. Personalmente creo que la frase tiene sus limitaciones. De la tenacidad y resistencia, se puede pasar sin solución de continuidad, al enrrocamiento y la testarudez senil. Soy de los que creen que, al igual que las guerras de trinchera de antaño, uno debe retirarse, cuando no hay más remedio, a la inmediatamente anterior. De trinchera en trinchera pero jamás corriendo a la retaguardia sin haber dado batalla línea por línea. ¿Qué se necesita temple? Desde luego, y resistir la histeria que fabrica miedo.
Cuando empezó la crisis de las subprimes, media España parecía Nobel de Economía, otorgando lecciones magistrales sobre qué sucedía y cómo se debía actuar. Eran legión quienes presumen de haber sabido desde el primer día lo que había que hacer y siguen sacando pecho para mejor ponerse las medallas. Imagino cientos de miles de colchoneros atléticos presumiendo de haber alineado a quienes les han traído la copa se la Liga Europa a Madrid después de cuarenta y ocho años de sequía.
ZP ha querido, desde el primer momento, gastar para paliar la situación de los más necesitados, entre los que había y hay, masas de inmigrantes y españoles no cualificados. En el mundo entero, las mentes más expertas se contradecían sobre la forma de atajar el rápido deterioro de nuestra economía y paro. Repetir machacónamente que doblamos el paro europeo es de perogrullo puesto que en España la paleta y el ladrillo pesan más que la mecánica de precisión.
Nuestra clase política, se derechas e izquierdas, han vendido al país un Eldorado que no existía. Todo el que tenía dos manos soñaba con llegar a España. Había trabajo y el dinero circulaba como en una timba del Mississippi. Presumíamos de construir tanto como el resto de Europa pero era el doble de lo que necesitábamos. José María Aznar se creyó un tycoon tejano y los españoles ricos de la noche a la mañana. Las tarjetas de crédito eran milagrosa, comprabas lo que querías y lo hacías “en cómodos plazos”. Hasta los estudiantes universitarios dejaban las clases para cobrar 1.200 euros subidos a un andamio.
En términos generales, no es que se haya escamoteado la verdad de la situación sino que se ha ido reaccionando conforme la realidad presionaba. Las críticas más fuertes a Zapatero se refieren a sus cambios de estrategia y a sus medidas parciales en defensa de las prestaciones sociales. Nuestra deuda, que era muy inferior a la media europea, ha sido utilizada por Rajoy y su partido para acusar al gobierno de “despilfarro” , “manirroto” y “subvencionador”. De todos modos, tampoco el gobierno puede hacerlas ya que las autonomías tienen competencia sobre educación y sanidad.
Cuando Rajoy, cada día más tribuno del siglo XIX, exigía drásticas restricciones en el gasto público, en ningún momento se aplicaban esos criterios en las comunidades que gobierna la derecha. Valencia y Madrid son las autonomías más endeudadas de las 17 que componen nuestro país. Se le reclamaba con fuerza el apretarse el cinturón, unir ministerios, reducir a Secretaría de Estado otros, pero no se decía a la ciudadanía si esos recortes eran suficientes o si son las autonomías las que acumulan más cargos de confianza.
Rodríguez Zapatero ha desvelado este miércoles 12 de mayo, la batería de medidas más drásticas de las llevadas a cabo hasta ahora. Bueno pues el PP se queja de que llegan tarde, que deberían haberse impuesto ¡desde hace dos años! Ahora descubren otro hilo argumental que les suena bien para desgastar al gobierno: No es ZP quien ha tomado las medidas expuestas en el Parlamento sino que Bruselas, y hasta Barack Obama, le han obligado a tomar esas medidas. “Somos un Protectorado”, para el vacilante líder del PP que hace poco defendía a su Tesorero Bárcenas y sigue empecinado en defender a Camps cuando la Justicia se acerca peligrosamente a la corrupción de Gürtel. (más…)

El 23 de marzo de 2010 constituye un hito dentro de la Historia de los Estados Unidos. Barack Obama
Cuando recibo comentarios a lo que escribo sobre Cuba, enseguida sé quién está a favor del castrismo o en contra. Basta comprobar si utiliza la expresión “bloqueo inhumano” o la palabra “embargo”. Los primeros repiten como un mantra la definición de Fidel y su gobierno que sugiere la imagen de unos Estados Unidos aislando a cal y canto la preciosa isla caribeña para impedir la entrada de alimentos básicos, de medicinas, de simples utensilios de cocina. Nadie se pregunta por qué dejan pasar todo lo que sea turismo internacional, y permiten libre comercio con el mundo entero exceptuados los EE.UU. La falta de bienes de equipamiento o de productos alimenticios, no se debe a “bloqueo o embargo” sino a la falta de divisas para adquirirlos en el lugar del mundo que La Habana desee, además de una pésima gestión de los recursos propios . Pero la palabra “bloqueo” permite justificar las muchas deficiencias del sistema.
No consigo evitar la comparación de vuestra historia inicial, la tuya, la de Raúl y la de tantos otros, con la de los que disienten en la Cuba de hoy. Un incruento golpe de Estado de Batista, en 1952, te empujó a alzarte en armas contra el dictador que violentaba la Constitución.
Cuando se ha cumplido un año de la llegada de Obama a la Casa Blanca, el mundo entero, que hace 12 meses estaba exultante de alegría y esperanza, ha girado 180 grados y se echa en brazos del pesimismo más absoluto.
En el país de las contradicciones, no es de extrañar que las encontremos a céntimo el kilo. Cada nueva generación decide reescribir la Historia de España sin encomendarse ni a Dios ni al Diablo. Unos quieren volver a los tiempos de Isabel y Fernando sin reparar en el fundamentalismo xenófobo que representaron en en nuestro país.
Han sido tantos los rastros genéticos que hemos dejado en tierras americanas que es dificil no reconcer algunos de los más llamativos en sus dirigentes. Fidel Castro, con quien estoy echando un pulso para ver quien está más delgado, cada día se parece más a Don Quijote de la Mancha. Y claro, no podía faltar un horizonte de molinos de viento disfrazados de violentos gigantes que hay que alancear inmediatamente. No puedo creer que, a estas alturas de la Historia, sea Raúl, general y Ministro de Defensa, quien haya tomado la decisión por sí mismo de ordenar las mayores maniobras militares de los últimos cinco años.
Un artículo de Juan Goytisolo, publicado en El País del 22 de noviembre, ha provocado cierta controversia entre blogueros. El admirado escritor, y gran periodista, se inventa un tal Pat como gurú de la web 2.0 que considera imposible que Goytisolo pueda vivir sin utilizar exhaustivamente Internet.
No, no se conocieron ni se conocerán, porque si viviese, mi progenitor tendría 115 años, pero sí tienen algo en común. Según mi padre, la gente es necia por dar la propina al personal el día que abandona un hotel. “Hay que darla en el momento en que tomamos posesión de nuestra habitación. Así nos aseguramos un buen servicio durante toda nuestra estancia.” El Comité del Premio Nobel de la Paz, ha aplicado el mismo criterio que mi padre a la hora de recompensar futuras actitudes del Presidente de los EE.UU. El Premio Nobel de este año es una clara invitación a promover el desarme y el entendimiento entre enemigos en zonas candentes del mundo. Una propina por adelantado.


