La nueva era empezó en Mayo 68
El 10 de Mayo de 1968, en Paris, concretamente en la Sorbona, se produjo el primer movimiento juvenil contra las incongruencias del Poder y la incapacidad de los dirigentes para resolver los problemas que, en campaña, decían ser prioritarios en su programa. Desde hacía más de un mes, se sucedían las manifestaciones obreras en las empresas privadas y públicas. El malestar social alcanzó en mayo a los estudiantes, lo que ridiculizó la prensa franquista como anacrónico al ver estudiantes y obreros cogidos del brazo en las manifestaciones y enfrentándose a los CRS (Compañías Republicanas de Seguridad), los antidisturbios franceses.
En los siete meses que van de Abril a Octubre 1968, vivo tres acontecimientos importantes en mi vida. Ese 10 de Mayo francés donde los estudiantes sueltan unas consignas que se clavan como flechas en la conciencia ciudadana del mundo entero: “Prohibido prohibir“, “Sed razonables, pedid lo imposible“, “la inteligencia al poder” y “bajo los adoquines está la playa“. La prensa franquista se mofó de unos “hijos de papá” (la Sorbona es una universidad fundada en 1257, de la máxima relevancia internacional. De ahí salen muchas de las élites de la Cultura francesa) que se manifestaban junto al proletariado al que se otorgaba la costumbre de las reivindicaciones callejeras. “¿Cómo se puede gobernar sin prohibir?” decían algunos con mal disimulada sonrisita.
En julio del 68 nacía mi hija Bárbara Meneses Montgomery y en octubre yo sacaba el número “0″ de mi revista COSMÓPOLIS que llegó a la calle con fecha 1 de noviembre. Este mensual tuvo tres épocas desde finales del siglo XIX con Rubén Darío, poeta nicarag:uense, que fue uno de sus fundadores como revista literaria con formato de libro. La segunda época, fue una resurrección con gran formato y de vida social que mi padre sacó para competir con el Blanco y Negro de Juan Ignacio Luca de Tena. Yo nací prácticamente en la redacción el 21 de Octubre de 1929, en plena semana del crack de Wall Street, Por falta de publicidad cerró en 1933.
Cuarenta años después del COSMÓPOLIS de mi padre resucité yo la revista, casi sin dinero. pero como madrileño siempre me ha gustado bailar el chotis sobre un ladrillo. En aquella ocasión, mi revista mensual era de pensamiento procurando ser lo más anti-régimen posible. Yo escribí con mi nombre y, por no poder pagar a redactores, firmé buen número de textos bajo mi nombre y los de Ricardo Carvajal y Jeff Crain aunque los tres editoriales por número los escribía yo.
En el ido 2011, ha habido una Primavera Árabe que ha derribado los regímenes totalitarios de Túnez, Libia, Egipto y Yemen y se tambalea el de Siria. Poco después apareció el 15M de la Puerta del Sol que ha recorrido el mundo como #spanishrevolution. En el Mayo de 1968, precursor de los movimientos actuales, no se disponían de las herramientas de la red Internet. En 1968 viajaba, por primera vez, un paquete de información desde un ordenador a otro pero ya se vislumbraba la “web” la red que iba a conectar directamente a todos los seres humanos. Para mí empezaba una nueva Era. Lo mejor de estas tecnologías, que ya han cumplido medio siglo, es la transformación de las estructuras físicas y mentales de nuestro mundo.
Antes de seguir, lean aquel Editorial premonitorio:
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En los 10.000 últimos años, los seres humanos descubrieron la agricultura y la ganadería en Mesopotamia. Fue tal el éxito del crecimiento de la riqueza que hemos llegado a jugar las proximas cosechas en la Bolsa de Materias Primas y Alimentos de Chicago. Quemamos cientos de toneladas de trigo, café, maíz para que no bajen los precios de esos productos.
El Primer mundo ha protegido sus fronteras mediante aranceles y prefiere destruir antes que compartir. En la Era que comienza con el Mayo 68 francés, gracias a Internet y las redes sociales, los intermediarios se vuelven obsoletos, sobran. Cualquiera puede comprar o vender directamente entre productores y consumidores si ambos disponen de un teléfono Inteligente. Solo falta por derribar esos aranceles que nos han convertido en un Primer Mundo de obesos gastando más en adelgazantes y en nuestras mascotas que en ayudar al Tercer Mundo, donde mueren los niños antes de alcanzar los 5 años. De la Era de la escasez o φ2, hemos pasado a φ3, la Era de la Justicia. Pero la mayoría de la gente, todavía no se ha enterado y sigue pensando como sus abuelos.

Cuando el 31 de enero de este año, la oncóloga me dijo que habíamos matado mi cancer de pulmón, después de que cuatro años antes hubiesemos extirpado y vencido el de colon, le respondí: “Pues que se prepare el próximo que le esperamos con pie firme!”.
Desde que el 15-M nació en la Puerta del Sol este movimiento convocado y organizado a golpe de redes sociales y twitters, apoyé las reivindicaciones de una juventud bien formada pero que, hasta entonces, había presentado la imagen de unos hijos de papá que aguardaban el viernes noche para meterse en el ritual del botellón. Me alegró ver que se preocupaban por la política, la marcha de la economía y los atrasos de nuestra sociedad. Es Internet quien les ha hecho conscientes de su fuerza y han querido utilizarla para reconstruir el mundo.
Ser realista no implica ser pesimista y ser optimista no es sinónimo de indocumentado. La situación en España y en el primer mundo, es peor que la que disfrutó esa misma zona hasta hace dos años. Si la comparamos con el tercer mundo, vivimos descaradamente en la abundancia. Para tener una visión del caso concreto de nuestro país, basta con ser octogenario como yo y volver la mirada atrás para ver qué hicimos bien y qué hicimos mal.
Cuando se buscan soluciones clásicas a problemas que no lo son, se corre el riesgo de que no surtan efecto las primeras. Juan Cruz contó en la SER que se había encontrado en Lima con un mensaje mural: “Cuando encontramos las soluciones nos cambiaron las preguntas”. Un poco es lo que ha sucedido con el ultimatum del Banco de España a las Cajas de Ahorro para que se fusionen en unidades de mayor tamaño.
Suele ser frecuente que dos amigas con dificultades para quedarse embarazadas, lo consigan inesperadamente, una detrás de otra con poco tiempo de diferencia. Es un problema de mimetismo. Después del brutal parto del volcán Eyjafjalla en Islandia, el modesto Nyiragongo, del Kivu congoleño, celoso de la cobertura mediática que recibió su congénere de los glaciares, ha empezado a rugir también. Seis años después pisé la lava de la erupción de 1977 que llegó hasta la pista del aeropuerto de Goma, a 18 km de distancia. No descendí al interior del cráter, solo lo hizo mi hija Anne-Isabelle, incansable a sus 14 años. Mis pulmones ya entonces me robaban el aliento.
Hubo un tiempo en el que la palabra “aventura” y “aventurero” se despreciaban porque se salían de las normas de vida establecidas como correctas. “Aventurero” era sinónimo de inestable, loco, jugador, irracional. Se repudiaba toda vida que no estuviese encuadrada dentro de las coordenadas del cartesianismo. La “aventura” caía fuera del orden. Las madres querían para sus hijas un marido que fuese ingeniero de caminos.
En 1945, dos bombas atómicas pusieron fin a la guerra del Pacífico. La primera, de uranio 235 y 13 kilotones de potencia, se llamaba Little Boy. Fue lanzada el 6 de agosto sobre la ciudad japonesa de Hiroshima y causó la muerte de 140.000 personas. La segunda, de plutonio tenía 25 kilotones y se llamaba Fat Man. Mató 80.000 personas en Nagasaki el día 9. El 15 del mismo mes, Japón se rendía incondicionalmente.
A veces, los modernos partidos de izquierda, viven preocupados de que no se les trate de “rojos comunistas” cuando les toca gobernar. Franco no podía ser tachado de “rojo” pero creó el INI, “sin complejos”, como diría Aznar. Cuando te encuentras
Ya escribí en otra ocasión que los países del Este europeo, tras la caída del muro, más que ansiar pertenecer a la Unión Europea, deseaban que Estados Unidos los convirtiesen en otros tantos de sus estados federales. No sé por qué razón, polacos, húngaros, checos, bálticos consideraron siempre que la Europa Occidental les abandonó ante el nazismo. Los americanos entraron en la guerra cuando Europa había sufrido ya el mayor zarpazo de la Historia por parte del Führer. Caido el Muro de Berlín, la inmigración a EE.UU. fue la primera obsesión de

