1929: Llegamos el crash y yo
Por su oportunidad, he creído interesante ofrecer a los lectores uno de los primeros capítulos de mis memorias. (Hasta Aquí Hemos Llegado, Ediciones del Viento, La Coruña, 2006).
“Aquella semana empezó con muchas tensiones. El lunes 21 de Octubre de 1929, desde temprano, mi madre mandó llamar a la comadrona y avisar al ginecólogo. Como correspondía a la época, la servidumbre empezó a preparar todo en la habitación con el fin de que mi llegada al mundo se hiciese en las condiciones más adecuadas. Entre el primer y segundo piso del número 45 de la calle Príncipe de Vergara, esquina con la Plaza del Marqués de Salamanca, se estableció el vaivén de abuelo, abuela, tía María, que acudían en busca de noticias. Mi padre estaba en la Redacción de Cosmopolis aguardando la fausta noticia. Luego, viendo que yo no me decidía a venir al mundo, se fue a la Gran Peña, en la Gran Vía, para su habitual partida de bridge.
El agua hervía en el fogón de mi casa desde tempranas horas. Ser el primer hijo de los Meneses Miniaty, el primer nieto de don Augusto Miniati, me convertía en todo un personajillo. Para colmar el vaso, Carmen, mi madre, era el ojo derecho del ingeniero italiano casado con María García de Castro, y única de las cuatro hijas que había nacido dentro del matrimonio. Las otras tres habían sido reconocidas aunque fueron de distintas procedencias y todas mayores que Carmen. Nunca he sabido por qué el florentino trocó la “i latina” por una “y griega” al final de su apellido. Podría ser porque tenía un apellido helénico: Platis.
En Nueva York, concretamente, en el Bajo Manhattan, los nervios también estaban destrozados entre los brokers de Wall Street. John D. Rockefeller Jr, que se encontraba en Detroit, invitado para los festejos del 60 aniversario de la invención de la bombilla incandescente de Thomas Edison, había estado vendiendo acciones discretamente durante las semanas precedentes. La voz se corrió y empezaron las ventas de valores cada vez más masivas.
En Chicago, los gángsteres, conocidos especuladores, salían de los despachos de sus agentes de cambio murmurando amenazas contra éstos. Varias bombas estallaron en oficinas de corredores de bolsa.
Mientras tanto, en la Plaza del Marqués de Salamanca, mi llegada se hacía esperar más de la cuenta. Mi padre había acudido para ver cómo se presentaba el parto y, viendo que la cosa podía prolongarse al ser mi madre primeriza, se puso el esmoquin y volvió a la Gran Peña para seguir su partida. Por fin, a las 11 de la noche decidí aparecer en un mundo que presentía, financieramente hablando, al borde de una crisis sin precedentes.
Lo primero que se descubrió es que yo, un muchachote de 3,5 kilos, no me quedaba satisfecho con la leche materna. Hubo que recurrir al Pelargón porque mi madre, gran deportista y ganadora, dos años consecutivos, de la Copa de la Reina de tenis, no estaba en condiciones de darme el pecho. De todos modos, no se tomó decisión alguna hasta días más tarde cuando se contrató a una ama mojada gallega cuyas rotundas mamas compartí con una hermana de leche sin que ninguno de los dos críos nos quejásemos de la comida.
Los que sí se quejaban amargamente de su suerte fueron los inversores americanos que, a partir de las 10 de la mañana, hora de Nueva York, del jueves 24 de Octubre, empezaron a vender sus acciones a cualquier precio. El pánico se apoderó del mercado casi a la misma hora en que yo dejaba de llorar gracias a mi ama celta. Los rumores de suicidios empezaron a correr por Wall Street a pesar de cierta recuperación de la Bolsa en las primeras horas de la tarde. Mientras yo sólo me preocupaba de los pezones de mi galleguiña, el broker Richard F. Whitney ofrecía $205 por las acciones de US Steel (acero) hasta un tope de 25.000 acciones. Se convirtió en un héroe lo que no impidió que en 1938, siendo presidente del Stock Exchange (La bolsa neoyorquina), fuese a la cárcel por robar a sus clientes. El lunes 28, cuando yo cumplía mi primera semana de vida, se vendieron 16.338.000 acciones al precio del papel en el que estaban impresas. El Crash de 1929 se había confirmado pese a los esfuerzos del presidente Hoover, de los Rockefeller y de Julius Rosenwald (presidente de Sears Roebuck & Co). El 24 de Octubre de 1929 pasó a llamarse el Jueves Negro . (más…)

Aburrido pero esclarecedor de lo que cada candidato avanza o retrocede. Los torpes movimientos de John McCain, cuando se movía por el espacio reservado a los contendientes, delataban su edad -72 años- y una avanzada alopecia expuesta por el ángulo de una de las cámaras de televisión. Su rostro refleja la enorme sorpresa ante un hombre que ha visto su época hundirse en el desastre mientras la esbelta figura de Barack Obama, enjuto, alto -1 m.85- ofrece la imagen de un joven de nuestro tiempo, abierto a los nuevos retos.
La crisis ha llegado a Europa, como sucedió en 1929. Y como entonces, cada cual se salvó como pudo. Se considera que el auge del nazismo surgió entonces con virulencia.
El debate entre la gobernadora Sarah Palin y el senador Joe Biden, senador en seis legislaturas no ha sido lo que se esperaba. La “hockey Mom” de Wasilla, ha evitado el K.O. pero ha perdido por puntos al final de la velada. Obtuvo un éxito inicial cuando, por sorpresa, fue propuesta por John McCain para vice-presidenta. Su popularidad ha ido cayendo sistemáticamente desde entonces. Los primeros rounds con l
Ya he sabido de quien ha corrido a retirar sus ahorros del banco por miedo a no poder hacerlo más adelante. No me extraña, con la cara que ponen algunos colegas en los telediarios o en la primera página y a cinco columnas. Asustar a la gente siempre me ha parecido
Volver a ver el debate entre Barack Obama y John McCain, en pantalla grande y en la Casa de América, ha sido una oportunidad de contemplar los comportamientos democráticos de los americanos residentes en Madrid en el ejercicio de su derecho a disentir. Organizado por
Paul Newman, el inolvidable amante de Elisabeth Taylor en La gata sobre el tejado de zinc, ha muerto de un cáncer de pulmón a los 83 años. Durante 60 años, este antiguo alumno del Actor´s Studio de Nueva York, de donde salieron Marlon Brando y James Dean, rodó otras tantas películas
El 2 de mayo de 1808, el pueblo de Madrid se sublevó contra las tropas francesas en los alrededores de la Puerta del Sol. Era el principio de la Guerra de Independencia. El pueblo rechazaba la ocupación y el expolio de nuestro país por tropas extranjeras. Hoy, doscientos años más tarde, Esperanza Aguirre, obnubilada por los éxitos del neoconservadurismo, pone en venta nuestra Comunidad al mejor postor. Uno de los pilares que distinguen la identidad europea frente a la americana es precisamente
La pérdida de 9 puntos en los sondeos ¿le ha hecho perder la cabeza a
El domingo por la noche ya estaban los medios de información deseosos de obtener la opinión de ambos candidatos a la presidencia de los Estados Unidos para sondearles sobre los $700.000 millones (€486.000 millones) propuestos por el gobierno de George W. Bush.
¡Quién lo iba a decir! George W. Bush partidario de la asistencia estatal a empresas de EE.UU. en dificultades y
Cuando estudiaba en la escuela pública francesa, durante la Segunda Guerra Mundial, me daba perfecta cuenta de las relaciones entre la religión y la política. Al salir de clase, mis compañeros acudían a la mezquita, la sinagoga o, como en mi caso, a la Iglesia de Passy. Allí me preparé para mi primera comunión. De l´Ecole Comunale Chernowitz también salieron un montón de niños, compañeros míos, para los campos de exterminio, como recuerda la placa con sus nombres, en la fachada del cole. Las inmigraciones procedentes del África francófona y de Indochina (hoy Vietnam), fueron cambiando el color de la piel de Asterix y sus compañeros de las Galias.
El atentado de las Torres Gemelas de Manhattan, causó tres millares de muertos y un shock emocional cuyos ecos aún perduran en los Estados Unidos. George W. Bush declaró la guerra al terrorismo islámico con los medios más convencionales que se puedan concebir. 


