El Fordismo destructor y la nueva Era
A principios del siglo XX, el primer Henry Ford descubrió que lo grande, abarataba los productos. El trabajo en cadena permitía, con la correspondiente alienación del trabajador, disminuir los costos. Charlie Chaplin describió perfectamente el fenómeno en la película Tiempos Modernos. Y el mundo se convirtió al fordismo sin cuestionarlo y sin intentar comprenderlo. Muchas décadas más tarde, en la fábrica sueca Volvo, se hicieron pruebas opuestas al fordismo. Sin alienación, grupos multidisciplinarios, recibían todas las piezas necesarias para construir un vehículo como si los trabajadores fuesen un equipo juvenil de rugby. Los tiempos de fabricación eran similares a los de la cadena de montaje pero humanizados. La idea, no obstante, se abandonó.
Muchas veces adoptamos actitudes y creencias sin molestarnos en analizarlas profundamente y nos lanzamos a la piscina antes de comprobar si tiene agua. El fordismo llevó a un desarrollo tan desordenado como la multiplicación celular de un cáncer. Refiriéndome a una profesión que conozco bastante, del periodista que fundaba su diario local, se ponía una visera verde y manguitos, imprimía con una prensa bastante rudimentario e informaba a sus vecinos de llegadas a puerto de paquebotes o de bodas, nacimientos y defunciones, pasamos a grandes diarios con centenares de reporteros que daban la espalda a sus compañeros en filas cerradas de hombres y maquinas Underwood primero y ordenadores, décadas más tarde. El obrero de Detroit ponía solo puertas al Ford T, mientras su compañero tenía que poner ruedas o volantes, etc… Esos cientos de reporteros solo sabían hacer una cosa: sucesos, política local, vida social, etc… Estados Unidos tiene famosos diarios nacionales como el The New York Times, The Washington Post o Los Angeles Times que tienen tiradas parecidas a las europeas pero con 310 millones de habitantes. Allí son los pequeños diarios de provincia los que generalmente se leen. La gente se interesa más por lo que sucede a la vuelta de la esquina que en la Casa Blanca.
Muchos hemos visto nacer y crecer en la España de la transición, medios de comunicación que nos entusiasmaban por la novedosa libertad con la que expresaban sus ideas y los tabúes que derribaban. El País de Cebrian, homologable con Le Monde, Die Welt, The New York Times, o el Diario-16 que Juan Tomás de Salas sacaba al ritmo de Jarcha, “sin ira y libertad”, florecieron y se apuntaron al fordismo. A estas empresas españolas de la comunicación, lo grande les atraía porque era lo americano, lo exitoso. Pero en EE.UU. ya había surgido el nuevo eslogan de “Small is beautiful”. Los estudiantes de Nueva York, donde yo vivía entonces, empezaron a circular en el pequeño Volkswagen Escarabajo por Manhattan, haciendo cortes de manga en la Quinta Avenida a los Cadillacs y Limousines. Lo pequeño se ponía de moda.
¿Donde están ahora aquellos periódicos como El País o Diario 16, el ABC de los Luca de Tena ? Y como consecuencia, después de haber enaltecido una profesión de borrachines, fumadores empedernidos y mujeriegos, nos encontramos con tres millares de periodistas que salen de las Universidades. Un tremendo superavit de profesionales con titulo de orla bajo el brazo, haciendo de eternos becarios. El ejemplo de Cebrian, Ansón y Pérez Reverte en la Real Academia de la Lengua, ha cambiado la óptica social del periodista “que tocaba el piano en un burdel“.
¿ A donde nos ha llevado el fordismo y el “big is beautiful” ? Ha bastado una crisis financiera para que gigantes con pies de barro empezasen a caer en manos del mismo capitalismo que ha provocado la crisis financiera que padecemos desde 2008. Y las principales víctimas han sido los periodistas convertidos en becarios eternos cuyos ingresos disminuyen conforme aumenta el número de licenciados en las universidades. Se ha dignificado tanto el periodismo haciéndolo universitario y académico, se ha convertido en una profesión “tan digna” y respetada que la inmensa mayoría no llega a poder salir de casa de mamá y volar solo. Se tiró tanto de la cuerda queriendo mundializarse que al primer vendaval se cayó el castillo de naipes. Con mi revista “Los Aventureros”, cometí los mismos errores. Saqué una edición inglesa y otra francesa y estuve negociando con Vocrug Sveta de la URSS para hacer una edición rusa, y con Turquía y Alemania. Y todo se fue al garete. Con algo más de 6.000 euros (siete millones de pesetas) produje la primera edición, la española, que sobrevivió siete años. Con 120 millones de pesetas que le saqué a los brokers de la City, la edición británica duró dos años y arrastró en la caída a la española que la avaló ante los impresores españoles… hasta el cierre. Toda una lección.
¿Que hay que hacer ahora? En primer lugar redimensionar los medios, separarse de los mundos político y financiero, apostar por las nuevas tecnologías y no intentar levantar cabeza a costa de la materia prima, que es gris y pertenece a los periodistas. Por el lado de los “licenciados en Ciencias de la Información”, apearse del corcel y tomar su formación y su vida, en sus propias manos, dependiendo menos de la titulitis y de la creencia de que un título universitario te asegura un trabajo justamente remunerado. Hay que trabajar a escala mundial. A mi edad sigo vendiendo fotos a países qwue no padecen la crisis como nosotros. Idiomas, viajar, ser periodista total, es decir capaz de expresarte de todas las formas: escribir, fotografiar, filmar, radiar, manejar las nuevas tecnologías, especializarse en una región del mundo y estudiarla a fondo en periodos de aclimatación in situ con los indígenas. Los periodistas van a ser en su mayoría, freelancers y unos pocos veteranos constituirán unas redacciones que en nada se van a parecer a las que hubo hasta que llegó el crash de 2008.
La cantidad de información que llega a la pantalla de nuestros ordenadores se divide en un elevado porcentaje de copio/pego que multiplica la información falsa o defectuosa a millones de internautas, muchos de los cuales carecen de criterio para desecharla o corregirla. Ahí es donde el núcleo duro de las próximas redacciones, deberá componerse de veteranos de primerísima categoría, capaces de filtrar la basura, extraer lo válido, contrastar su procedencia y veracidad. Al lado de esta labor de primer orden, estará el que los super-redactores de cada sección tradicional, internacional, nacional, España, economía, cultura, deportes, sociedad y medios, tendrá un número de blogueros retribuidos mediante un sistema de priorizaciones, es decir, cuyo trabajo pueda ser utilizado por el medio que le retribuye mensualmente con una cantidad que garantiza al medio el primer derecho de utilización del trabajo gráfico, literario o de otra índole.
Los medios están perdiendo sus ingresos de la venta por circulación (quiosco+ suscripciones) pero también ahorran gastos de producción en la versión digital donde ni se consume papel ni es necesaria la fotomecánica de hace un par de décadas. Los ingresos de publicidad están pendientes de definición. Las nuevas tecnologías permiten controlar, mejor que en la forma tradicional, el “target” y el universo de los lectores. La crisis y los cambios tecnológicos están frenando el regreso de las grandes inversiones ya que muchas grandes empresas “indexan” sus gastos de publicidad sobre las previsiones de ventas. En los próximos años, la economía recuperará un ritmo de crecimiento natural. Entre tanto, hay que convencerse de que el pasado nunca regresa.

El fantástico resultado de aquel primer Twit invitando a los “indignados”s reunirse en la Puerta del Sol, corrió como la pólvora por toda España y contagió rápidamente numerosas capitales del mundo porque todo el planeta padece y sigue padeciendo, importantes deficits democráticos revelados por la actual crisis financiera. Antes de este 15 M, las dictaduras arabo-musulmanas hicieron uso de las nuevas tecnologías para deshacerse de sus dictaduras. Es el único punto en común con nuestras acampadas.
El croata Josep Broz Tito, logró reunir dentro de Yugoslavia, una serie de pueblos que pertenecieron en su día al Imperio Austro-húngaro y que eran todos fieros nacionalistas. Algunos territorios eran musulmanes de origen turco mientras otros se consideraban los verdaderos eslavos del Sur que es lo que significa Yugoslavia. 


Las democracias occidentales buscaron seguridad ante unos supuestos enemigos de nuestro bienestar. Cada vez que “nuestros hijos de puta” tenían problemas con sus pueblos, se les ha prestado ayuda militar sin regatear calidad o precio,
Pocos son los políticos españoles que pueden dar la talla a nivel internacional. Aparecen, en algunas reuniones, aislados, sentados en el lugar que le han asignado y algún listillo del periodismo patrio, declarará que la Comunidad Internacional ningunea al político español de turno. Si alguien se acerca a saludarles, sonríen beatíficamente y
En 1968, como primer editorial de mi revista Cosmópolis, anuncié el inicio de una nueva era que arrancaba con el mayo francés de aquel mismo año, iniciado por los estudiantes de la Sorbona.
Es increíble lo que las democracias se preocupan por la Ley, y el “Estado de Derecho” frente al público y luego, por detrás se hinchan a hacer lo que les da la gana.
Desde que en España, los jóvenes nos entusiasmábamos con la entrada de España en la ONU por sus valores democráticos, raros en el resto del mundo, hasta hoy, hemos arrastrado la vergüenza en muchas ocasiones.
No es fácil creer lo de que a la tercera va la vencida tratándose de Rajoy. Puede significar que fracasa por tercera vez o que, por fín, alcanza la tan ansiada victoria. ¿Es falta de carisma? ¿es una estrategia errada? ¿Quizá sea su falta de cooperación en la lucha contra la crisis? Puede que sea todo un conjunto de razones.

