“Che, el Argentino” y yo
La última vez que vi al Che fue en El Cairo cuando yo volví a ocupar el puesto de corresponsal en Oriente medio y él se detenía en la capital egipcia para entrevistarse con el Presidente Gamal Abdel Nasser antes de seguir ruta a Pekín. Almorzamos Che, su ayudante y yo en el palacete donde se alojaban los huespedes ilustres. Le pregunté por Fidel y me dijo que estaba muy cabreado conmigo por haber escrito que había comunistas en Sierra Maestra. Le señalé que él mismo, Raúl Castro, Almejeiras, Luis Orlando Rodriguez, director del diario comunista La Calle y unos cuantos más, no disimulaban su filiación. “Sí pero tácticamente era un error decirlo porque nos restaba apoyo entre el pueblo estadounidense que nos mandaba dinero y, a veces, hasta armas”. En cuatro meses, los rebeldes me habían asimilado como uno de ellos y se olvidaban de que yo era solo un reportero y que me debía a mi trabajo. “¿Y como cuanto está cabreado Fidel?. …. ¡Lo suficiente para darte paredón!”





