¿Esto es una “Unión Europea”?
La crisis ha llegado a Europa, como sucedió en 1929. Y como entonces, cada cual se salvó como pudo. Se considera que el auge del nazismo surgió entonces con virulencia. Los años 30 fueron un subproducto de la crisis de octubre del 29. Ahora estamos viendo en varios países europeos, rebrotes de nacionalismo y xenofobia dentro de la Unión. Austria y la Italia de Berlusconi, nos recuerdan figuras que la Historia se tragó: Adolf Hitler y Benito Mussolini. Del judío como pretexto para fortalecer la unidad alemana alrededor de la pureza de la raza, pasamos ahora al rechazo del inmigrante como causante de los males que padece la economía mundial.
La derecha europea, al igual que los ex países comunistas, siente auténtica atracción por el conservadurismo estadounidense. La iniciativa privada requiere desregulaciones para poder ser triunfadora. Esta es una carrera en la que los atletas, paralímpicos o no, tienen que sobrevivir o perecer. Recuerdan la loca carrera de los espermatozoides hacia la meta del óvulo. Si es necesario, se debe aplastar al vecino. Polonia y Chequia negocian con Washington la instalación de sistemas antimisiles con sus correspondientes radares para interceptar los que Irán nos pueda lanzar con carga nuclear. Rusia no se chupa el dedo y amenaza con retomar las riendas sobre territorios que formaban parte de la Unión Soviética hasta 1990.
Sarkozy es la parte más agitada de la Europa desarrollada. Quisiera ser Bonaparte sin molestar a nadie. Lanza ideas como la Unión Mediterranea pero luego no persevera en su estructuración. Corre a Moscú para detener una incipiente guerra en Georgia por causa de Osetia del Sur y Abjazia. Apenas abandona la Federación Rusa, Putin rompe el acuerdo. Se reúne con Merkel, Brown y Berlusconi para establecer una estrategia para la UE27, cuyo Ecofin se reune el lunes 6 de octubre y el resultado es que cada cual resuelva sus problemas a la manera antigua, cuando había en la Eurozona Bancos Centrales que jugaban con las devaluaciones. Ahora los cuatro han acordado defenderse cada cual por su lado, “pero coordinadamente”. Irlanda ya ha declarado que los depósitos están cubiertos al 100%. Y los ahorros británicos toman el camino hacia Dublín, en busca del paraguas irlandés.
Al no existir unidad política como en EE.UU., es imposible establecer un fondo común de la UE, para hacer frente a los ataques que sufran los bancos de nuestro continente, de acuerdo con la propuesta Sarkozy. El Ecofín reforzado es lo único parecido a esa unidad en lo económico. En realidad, es imprescindible establecer sistemas de regulación y control adoptando un híbrido entre la economía estatal y el libre mercado. En otras palabras, el libre mercado debe de estar siempre en libertad vigilada. En cuanto a que tengamos un Mister Pesc, que se ocupe de coordinar nuestras políticas internacionales, no impide tener además una autoridad disciplinaria que haga cumplir las sanciones que imponga el Parlamento Europeo a quienes creen alianzas militares con países extracomunitarios sin haber obtenido luz verde de Bruselas. Pero lo que más se echa de menos es un liderazgo fuerte para acabar de cohesionar los miembros de la Unión.
Alemania estaba buscando quien diese 35.000 millones de euros para rescatar Hypo Real Estate, uno de los gigantes de la banca hipotecaria. Cuando la solución estaba a punto de cerrarse, acaba de descubrirse que son €100.000 millones los que se necesitan y así cae al agua el arreglo. Los bancos Fortis (desmembrado) y Dexia han sido rescatados, respectivamente, por el Benelux y por Francia/Bélgica. El Reino Unido ha nacionalizado el Bradford & Bingley y la fuga de capitales rusos ha alcanzado los 30.000 millones de euros. En cuanto a España, pese a la solidez de nuestra banca, debemos preocuparnos por el factor ladrillo, específico de nuestro país. El paro corre el riesgo de hacer un boquete en las arcas del Estado, si sigue aumentando el número de empresas relacionadas con la vivienda que quiebran.
Debido a la importancia del paro en la construcción, el gobierno debe relanzar las obras públicas capaces de absorber el máximo de parados tanto en el sector de viviendas protegidas como de rehabilitación de edificios, hospitales, escuelas, etc… No debe tener miedo a nacionalizar inmobiliarias que han ido al “concurso de acreedores” (quiebra) sino que puede hacerse cargo de las construcciones inacabadas o que no encuentran comprador. Algo así como un protectorado sobre empresas al borde del precipicio. Siempre habrá tiempo de reprivatizarlas cuando escampe la tormenta y ello con las plusvalías a favor de la Hacienda Pública.

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A los rusos no les importa, según afirma el presidente Dimitri Medvédez, volver a la guerra fría. Una parte de esta afirmación es obvia: además del petróleo y el gas del que depende la Unión Europea (especialmente el Este y el Centro), tiene materias primas para dar y tomar. Justo lo que empiezan a reclamar mercados emergentes como China, India, Corea, Taiwan, etc…
Nicolas Sarkozy siempre quiere terminar rápidamente sus llamativas operaciones de “prestige y grandeur”. Suele dejar inacabadas algunas iniciativas destinadas a reverdecer laureles para unas Galias de piel cada vez más oscura o café con leche. Cada vez es más Astérix.
El Partido Popular se harta de repetir que el superavit del gobierno ha sido “dilapidado”. No menciona que el responsable de toda esta situación han sido cuatro factores principales: la brutal subida del petróleo, el alza de muchos alimentos, el paro y la subida y reducción del crédito.
Tenía que ser así. El acuerdo aceptado por Rusia y Georgia que proponía la Unión Europea, y que representa un éxito de Sarkozy, ha cogido a George W.Bush con el paso cambiado. Cuando Rusia ha demostrado que
El presidente de la República francesa necesita que todo sea grandioso, que se presente como un gran avance para Francia, la Unión Europea, las Relaciones Transatlánticas o mundiales. Luego, si se analizan los resultados, estos ocupan como punto final, los beneficios económicos que se lleva Francia.
La Unión Europea, desde su nacimiento, se basó en los dos eternos enemigos que decidieron hacer las paces y trabajar juntos por una Europa próspera y acogedora. Se decía que
Los que hemos vivido el embargo generalizado en tiempos de Franco, con retirada general de embajadores y retraimiento de las petroleras, nunca hemos considerado que se obtuviese así algún rédito político.
El futuro de la Unión Europea depende de un puñado de líderes y de una gran masa de europeos. Sin embargo, dentro de esta asociación, somos mayoría los que desearíamos una Europa Federal, en la que caben monarquías y repúblicas, derechas e izquierdas civilizadas.
Nicolas Sarkozy es un fan de los países anglosajones contrariamente a la tradición gaullista de Francia. Perder el trasero por 


