Memorias de Fidel Castro y las mías
De sus Memorias, que aguardo con impaciencia, el diario Gramma publica unos episodios que en parte he compartido con el líder de la Revolución. La forma en que habla de los periodistas que subieron a Sierra Maestra, se presta a equívocos cuando no a omisiones que la Historia de nuestra profesión merece corregir antes de que, como diría el Comandante, “nos vayamos todos pá el carajo!” El extracto de Granma dice:
“Durante los meses de febrero y marzo de 1958, me vi en la necesidad de dedicar atención a un flujo creciente de periodistas, tanto cubanos como extranjeros, llegados a la Sierra. Nuestra lucha en las montañas de Oriente ya era motivo de interés en el mundo. Entre los visitantes recibidos se contaron el argentino Jorge Ricardo Masetti, autor después de un hermoso libro sobre nuestra lucha; el ecuatoriano Ricardo Bastidas, asesinado por los cuerpos represivos de la tiranía batistiana; el mexicano Manuel Camín y el uruguayo Carlos María Gutiérrez, quienes publicaron buenos reportajes en la prensa de sus países; el español Enrique Meneses, autor de algunas de las fotos emblemáticas de la lucha en la Sierra; los norteamericanos Homer Bigart, Ray Brennan y otros.”
Yo llegué a Sierra Maestra a mediados de diciembre de 1957, algo más de un año después del desembarco del Gramma el 2 de diciembre de 1956. Que yo sepa solo había subido antes que yo, Herbert Mathews del New York Times que permaneció solo unas horas. El viaje había sido organizado desde Nueva York por Mario Llerena,representante en Manhattan del “Movimiento 26 de Julio” (M26-7) así llamado por la fecha del asalto al Cuartel Moncada de Santiago de Cuba en plena resaca de las fiestas patronales. El encuentro de Fidel con Mathews se produjo en la finca “El Chorro” en las cercanías de la Sierra, el 17 de febrero de 1957. Duró unas horas y se tomaron un par de fotos con el diario del día en la mano para fechar el acto y demostrar que el líder rebelde no había muerto en combate como repetían los batistianos para desmotivar la revolución. Otro periodista americano, Homer Bigart, acudió a la Sierra durante mi segunda estancia y le serví de intérprete con Fidel Castro porque el líder rebelde hablaba un inglés muy deficiente. Bigart compartió el bohío que me reservara Che Guevara con el rótulo de Prensa Extranjera cuando solo estaba yo como tal. La entrevista de Bigart se publicó en The New York Times el 23 de Marzo de 1958.
Mencioné al ecuatoriano Ricardo Bastidas (que por error llamo Bastide en mis memorias), asesinado por el gobierno. Nunca me dijeron en la Sierra que hubiese ascendido hasta allí. El único indicio que acabo de encontrar y que merece credibilidad señala la fecha de marzo de 1958 como la de su ascensión y dice que Bastidas inauguró “Radio Rebelde”. Pues bien, el primero de los tres números que Paris-Match publica sobre Sierra Maestra lleva fecha 8 de marzo de 1958 y siguen otros dos de 12 y 19 de abril. Pero para eso el reportaje había seguido un camino largo.
Bajé de la Sierra para poner a buen recaudo mis películas. En La Habana, revelé mis fotos en casa del ingeniero Agustín Capó, gran aficionado a la fotografía. Piedad Ferrer, en cuya casa estaba yo alojado por decisión del M26-7 de la capital, llevó mis películas, cuidadosamente protegidas y cosidas las tiras de 6 fotogramas entre dos enaguas almidonadas, como era la moda entonces. La joven rebelde de 17 años viajó a Miami desde donde remitió mi trabajo por flete aéreo a Paris-Match. Terminad la puesta a salvo de mis fotos. regresé a la Sierra en compañía de Agustín Capó. El trayecto fue mucho más fácil que en diciembre cuando lo hiciera con la ayuda de “Deborah” (Vilma Espín), jefe del M26-7 de Santiago de Cuba. Capó, ingeniero del servicio de aguas de La Habana, trajo en aquel vuelo una emisora Collins del ejército americano. En una finca del municipio de Bayamo, Agustín y yo nos separamos. Me cambié de ropas y calzado y mis guías me llevaron a mi y la emisora hasta la colina donde se encontraba Fidel y un número inusitado de hombres. Todo el mundo hablaba en voz baja porque en la colina de enfrente, Pino del Agua, había un aserradero propiedad de un marqués español cuyos barracones ocupaba una guarnición batistiana.
El día 14 de febrero clareaba tras una espesa niebla cuando avanzamos silenciosamente en fila india con un trapo blanco colgando de la nuca para orientar al que seguía. La primera linea se constituyó cuando alcanzamos la balconada de nuestra colina. Yo me situé, tirado en el suelo, a un par de metros de Fidel que intentaba, con su mirilla telescópica, ver si había movimiento entre los barracones del aserradero. El combate duró todo el día. Pasamos una noche más en el lugar y nos retiramos el 15 de febrero. Según las memorias de Fidel, el combate fue del 16 al 18. No me cuadra pero seguro que tiene mejores datos que yo porque Celia Sánchez tomaba minuciosa notas de cuanto acontecía en la Sierra. Yo estrené la que se llamaría “Radio Rebelde”, llamando por la banda de 13 metros a algún radioaficionado de lengua francesa. A mi “CQ” respondió un canadiense de Quebec que llamó a Europe nº1 de Paris para decirles que conectasen conmigo. Tardaron un par de horas en encontrar una radio de onda corta y Fidel me regañó por consumir consumir tanto carburante del generador que había que subir a la cima de la colina a lomo de hombre. No es cierto, como dice la Wikipedia que “Radio Rebelde” iniciase sus emisiones desde Venezuela sino que la cobertura de la Collins dejaba muchas áreas en la sombra y Caracas rebotaba las noticias de la Sierra y las distribuía por medios más potentes. (más…)

Ricardo González Alfonso era en Cuba el periodista que representaba la organización “Reporteros sin Fronteras”. Su misión estuvo imposibilitada durante siete años y cuatro meses que estuvo preso por desarrollar la “peligrosa” tarea de defender la libertad de expresión y el trabajo de sus compañeros. Son 52 presos de conciencia los que serán liberados por el régimen castrista a lo largo de 4 meses, aunque más que liberados habría que decir que han sido desterrados porque
Rodríguez Zapatero no es Fidel Castro. El líder cubano siempre ha insistido en que “no daría un paso atrás ni para tomar carrerilla”. Personalmente creo que la frase tiene sus limitaciones. De la tenacidad y resistencia, se puede pasar sin solución de continuidad, a
Cuando recibo comentarios a lo que escribo sobre Cuba, enseguida sé quién está a favor del castrismo o en contra. Basta comprobar si utiliza la expresión “bloqueo inhumano” o la palabra “embargo”. Los primeros repiten como un mantra la definición de Fidel y su gobierno que sugiere la imagen de unos Estados Unidos aislando a cal y canto la preciosa isla caribeña para impedir la entrada de alimentos básicos, de medicinas, de simples utensilios de cocina. Nadie se pregunta por qué dejan pasar todo lo que sea turismo internacional, y permiten libre comercio con el mundo entero exceptuados los EE.UU. La falta de bienes de equipamiento o de productos alimenticios, no se debe a “bloqueo o embargo” sino a la falta de divisas para adquirirlos en el lugar del mundo que La Habana desee, además de una pésima gestión de los recursos propios . Pero la palabra “bloqueo” permite justificar las muchas deficiencias del sistema.
No consigo evitar la comparación de vuestra historia inicial, la tuya, la de Raúl y la de tantos otros, con la de los que disienten en la Cuba de hoy. Un incruento golpe de Estado de Batista, en 1952, te empujó a alzarte en armas contra el dictador que violentaba la Constitución.
A punto de concluir el próximo 31 de diciembre 2010 la primera década del siglo XXI, y ver la cantidad de obstáculos con los que se enfrentan los jóvenes, me atrevo a darles algunos consejos adaptados a los duros tiempos actuales, no tanto como los padecidos por mi generación. Están en medio de la vorágine que produce un cambio brutal de Era donde los mayores no les comprenden y ellos todavía no ven el final de esta revolución de la vida tal y como la conocíamos hasta hace poco.
Han sido tantos los rastros genéticos que hemos dejado en tierras americanas que es dificil no reconcer algunos de los más llamativos en sus dirigentes. Fidel Castro, con quien estoy echando un pulso para ver quien está más delgado, cada día se parece más a Don Quijote de la Mancha. Y claro, no podía faltar un horizonte de molinos de viento disfrazados de violentos gigantes que hay que alancear inmediatamente. No puedo creer que, a estas alturas de la Historia, sea Raúl, general y Ministro de Defensa, quien haya tomado la decisión por sí mismo de ordenar las mayores maniobras militares de los últimos cinco años.
No es la de China, de 8.851 km, que cerraba a los Mongoles el camino de Pekín, sino la de 56,4 km que dividía Berlín, Alemania, Europa y el Mundo, la que separaba familias. Toda muralla o muro pretende aislar algo de algo, generalmente, la mentira de la realidad. Los constructores de muros no suelen ser buenos constructores de puentes. Algunos sistemas políticos se remontan a la Revolución Francesa, que marcó el lugar donde había que sentar las posaderas para que se supiese como pensaba la cabeza.
La 2 de TVE, nos ofreció la noche del domingo 6 de septiembre un excelente reportaje sobre la que fuera antaño Rhodesia del Sur. La del Norte se denomina hoy Zambia. Crucé en 1956 lo que hoy es Zimbabwe en la loca aventura que nos llevó a Jaime Cavero (“Jaime Bailén”) y a mi, desde El Cairo hasta Africa del Sur con 200 libras esterlinas en el bolsillo, en busca de una belleza Nuer de cuya foto desnuda en Paris Match se había enamorado mi amigo. Aquellas Rhodesias, eran todavía británicas y su desarrollo era notable comparado con otros lugares de África, como por ejemplo el Congo Belga que al alcanzar la independencia solo dispuso de una docena de bachilleres para formar gobierno.
En el combate de Pino del Agua (14 febrero 1957), contra una guarnición con diez veces más hombres que los rebeldes, Fidel Castro, decidió, antes de dar por concluido el ataque tras haber cumplido su objetivo, escribir al mando enemigo que se rindiese. Presenciaron la escena el mejor abogado de Cuba, Humberto Sorí Marín, el director del periódico comunista La Calle, Celia Sánchez y otros cuantos rebeldes. No pude retenerme y fotografié la escena que me parecía la de un iluso probando, una vez más, su suerte.
“Mi buen amigo Roosvelt. No se muy Inglés, pero sé tanto como escribir a usted. Me gusta oir la radio y estoy muy feliz, porque escuché que será presidente por un nuevo (período)




