El “Principe Rebelde” de Marruecos

En 1956, Marruecos logró su independencia de Francia y España y Mohamed V empezó a nombrar embajadores en las principales capitales del mundo. Una de ellas fue El Cairo por su importancia tradicional en el mundo árabe y musulmán. Yo vivía en ese Cairo que entonces no tenía más de 6 millones de habitantes en un país de 26 millones. Hoy, la capital tiene 25 millones y Egipto 82. ¿Extensión hsabitable? Como Suiza. Hasta un millón de km2, los desiertos de Nubia y Libia.
El embajador Abdel Khaled Torres era hijo de español y bereber. No recuerdo por qué entramos en contacto, probablemente por razones profesionales pero el caso es que nos hicimos bastante amigos. Tenía una cocinera vasca a la que llamaba al comedor para que sus invitados aplaudiesen a la autora de las excelentes comidas que preparaba con ingredientes poco parecidos a los de su tierra vasca. A veces, cuando comíamos solos Abdel Khaled y yo, no se cortaba y sustituía al farrach sirviendo la mesa. “Don Enrique ¿un poco más de pan de boina?” me soltaba ofreciéndome eich baladí, el pan árabe sin levadura.
Un día, Torres me invitó a comer porque tenía una información confidencial pero que, como embajador no podía tocar, por eso me la brindaba dada mi mayor libertad. Yo representaba entonces a Paris Match clandestinamente con el carnet de Prensa del diario madrileño “Informaciones”. Después de los ricos “mezzés” a la vasca, y un buen vino riojano, el embajador empezó a desvelarme la razón de aquella misteriosa invitación.
– Te cuento querido Enrique. La viuda del Riyad el Solh, Primer Presidente que tuvo el Líbano después de que Francia abandonase el Protectorado, tuvo hace unas semanas, un encuentro con un príncipe saudí de los que se pasan la vida en Beirut, más liberal que Ryad y con atrayentes cabarets y chicas europeas. Aquel príncipe se llamaba Mohamed ibn al-Saud, uno de los tantos que pululan en Arabia. Este hombre había visto una fotografía de Lamia el Solh, hija del ex Presidente.
– He visto la foto de su hija y deseo desposarme con ella, dijo el saudí. “Vengo a pedir su mano”. La madre de Lamia, mujer cercana a las costumbres más tradicionales del Islam, accedió sin consultar con su hija, como se hacía en los viejos tiempos. El príncipe salió de la casa feliz del paso que había dado.
– ¿Donde está el problema ? pregunté sin acabar de comprender. “Querido Enrique, Lamia está en París, creo que estudiando arquitectura y comparte su vida con nuestro príncipe marroquí, hijo de Mohamed V, Moulay Abdallah… ¡Vamos, ¡que son novios a la manera francesa! Viven juntos. Ya me entiendes. Yo no puedo hacer nada pero se puede producir una situación muy embarazosa entre los dos reinos, el wahabí y el alauí el último que represento aquí. Tu podría ir a Beirut y, en el curso de una entrevista periodística, y soltar lo de la relación de Lamia y nuestro príncipe.
Acudí a Beirut y tras un par de días de búsqueda a través de Gabriel Dardaud, ex-cura “défroqué” (que abandonó el sacerdocia). Ejercía de periodista a la cabeza de France-Press en la capital beirutí. Le llamábamos el “Papa” porque además de conocer perfectamente el mundo árabe y su lengua, llevaba muchos años en el puesto. Los correspnsales que trabajábamos en Oriente Medio, siempre hacíamos escala en Beirut antes de ir a Damasco, Amman o Israel (via Chipre) para información confidencial, contactos, etc…
En “Les Caves du Roi”, cerca del Hotel Saint Georges, nos encontramos Mohamed ibn al Saud y yo. Yo pedí mi JB etiqueta roja y él una tónica que supongo llevaba su correspondiente ginebra. En el curso de la supuesta entrevista que le hacía para Paris Match, saqué a colación lo de “su prometida”, Lamia el Solh. Me confirmó que había cumplido con la tradición de pedir su mano a la madre y que esta se la había acordado.
– Seguramente, la madre no le dijo lo que su hija hacía en París además de estudiar. Tampoco ella habrá consultado con Lamia su futuro matrimonio con ella. El hombre me miro en silencio. Se le notaba inquieto por mi pregunta. “Ella sale con el Príncipe Moulay Abdallah de Marruecos que también estudia en París. Se puede decir que han iniciado un noviazgo a la francesa.Tras un largo silencio, el saudí habló.
– No quiero crear un problema entre las dos monarquías. ..Ya había encargado, como regalo de pedida, una importante cubertería de plata de ley, grabada con nuestras iniciales, L y M.
– No se preocupe usted La M de Mohamed es la misma que la de Moulay. Tiene usted un magnífico regalo de bodas para la pareja.
En París me encontré con Lamia y salí de compras con ella haciendo fotos de una mujer bella y feliz que se enteró a posteriori de la pedida de mano pactada por su madre a espaldas de ella. Cuando llegó el momento de la Boda en Rabat, Paris Match solicitó acreditaciones para el evento. La propia Lamia comunicó al semanario que solo aceptaba la acreditación para mi. Y acudí con mi hermano Augusto y ambos cubrimos unos fastos orientales de gran belleza y lujo. Muchas de mis fotos pasaron por manos de la Agencia parisina Dalmas para su reventa. Yo me encargué de la venta en España que compró Blanco y Negro. La reproducción fue horrible debido a la mala calidad de la fotomecánica de la España de entonces. La mayoría de las fotos del reportaje se perdieron cuando la agencia Dalmas quebró y se subastaron los archivos. Yo me enteré meses después por estar viviendo en Nueva York. Es posible que las únicas diapositivas que subsistan estén en el archivo de Blanco y Negro, en Madrid.
Mi encuentro hoy con el “Príncipe Rebelde”, Moulay Hicham, hijo de aquella pareja de Lamia y Moulay Abdallah y primo del actual rey de Marruecos, Mohamed VI, ha revestido para mi –para los dos. me imagino– un entrañable momento en el seno de los cursos de verano de la Universidad de Málaga. en el lujoso restaurante malagueño Limonero 40, en compañía de Bernardo Díaz Nosty. Francisco de la Torre, Alcalde de Málaga. Para los que saben inglés pueden ver este enlace con una entrevista que le hizo la Universidad de Princeton donde demuestra un pensamiento político bastante diferente de la apertura llevada a cabo por el actual Rey, su primo Mohamed VI.
De derecha a izquierda: Sebartián Molares Carrasco (director Territorial de Unicaja) ; Samia Zini ( secretaria académica del Curso de Verano de la Universidad de Málaga: “Las claves de la Revolución Política en el Mundo Árabe”); príncipe Moulay Hicham Ben Abdalah de Marruecos; Elena Blanco Castilla (subdirectora de la Cátedra UNESCO de Comunicación de la Universidad de Málaga); José Ángel Narváez (vicerrector de Investigación de la Universidad de Málaga); Bernardo Díaz Nosty (director de la Cátedra UNESCO de Comunicación de la Universidad de Málaga) y por supuesto Enrique Meneses Foto: Elvira Álvaro.

A principios del siglo XX, el primer Henry Ford descubrió que lo grande, abarataba los productos. El trabajo en cadena permitía, con la correspondiente alienación del trabajador, disminuir los costos. Charlie Chaplin describió perfectamente el fenómeno en la película Tiempos Modernos. Y
El fantástico resultado de aquel primer Twit invitando a los “indignados”s reunirse en la Puerta del Sol, corrió como la pólvora por toda España y contagió rápidamente numerosas capitales del mundo porque todo el planeta padece y sigue padeciendo, importantes deficits democráticos revelados por la actual crisis financiera. Antes de este 15 M, las dictaduras arabo-musulmanas hicieron uso de las nuevas tecnologías para deshacerse de sus dictaduras. Es el único punto en común con nuestras acampadas.

Pensar que el vecino puede representar un peligro para mi y mi familia no es un delito. Sí llevo a la práctica medidas preventivas violentas, si estoy cometiendo uno. La doctrina Bush, sobre la guerra preventiva, contradice el respeto a las opiniones ajenas. Siempre he dicho que hay resistencia donde no hay libertades y es terrorismo cuando se mata en un país regido por derechos constitucionales que, entre otros, garantiza cualquier ideología y actividad política dentro de la legalidad.
Bueno, bastó que yo aplicase la conveniencia política que Barack Obama ha aplicado a la ejecución de Osama bin Laden, para que me cayese encima casi toda la crítica de mis lectores. Para ellos es inadmisible matar a un hombre sin juicio justo. A mí me parece lo moralmente correcto pero ¿Puede ser siempre así? Creo que los cirujanos, si pueden salvar una pierna, no deben cortarla.
Las democracias occidentales buscaron seguridad ante unos supuestos enemigos de nuestro bienestar. Cada vez que “nuestros hijos de puta” tenían problemas con sus pueblos, se les ha prestado ayuda militar sin regatear calidad o precio,
Pocos son los políticos españoles que pueden dar la talla a nivel internacional. Aparecen, en algunas reuniones, aislados, sentados en el lugar que le han asignado y algún listillo del periodismo patrio, declarará que la Comunidad Internacional ningunea al político español de turno. Si alguien se acerca a saludarles, sonríen beatíficamente y
En 1968, como primer editorial de mi revista Cosmópolis, anuncié el inicio de una nueva era que arrancaba con el mayo francés de aquel mismo año, iniciado por los estudiantes de la Sorbona.
Es increíble lo que las democracias se preocupan por la Ley, y el “Estado de Derecho” frente al público y luego, por detrás se hinchan a hacer lo que les da la gana. 

