Energía nuclear:La gratuidad del miedo
En 1945, dos bombas atómicas pusieron fin a la guerra del Pacífico. La primera, de uranio 235 y 13 kilotones de potencia, se llamaba Little Boy. Fue lanzada el 6 de agosto sobre la ciudad japonesa de Hiroshima y causó la muerte de 140.000 personas. La segunda, de plutonio tenía 25 kilotones y se llamaba Fat Man. Mató 80.000 personas en Nagasaki el día 9. El 15 del mismo mes, Japón se rendía incondicionalmente. La mitad de los muertos, que acabo de mencionar, murieron de la explosión y la otra, a lo largo de meses y años siguientes debido a las radiaciones que les produjeron cáncer.
El mundo entero se quedó traumatizado y aquel horror ha quedado incrustado en la memoria genética de la gente sin que, una vez más, el raciocinio esté presente a la hora de discutir de la energía nuclear de uso civil. La Segunda Guerra Mundial produjo entre 55 y 60 millones de muertos durante los cinco años que duró pero esas 220.000 víctimas japonesas pesan más que todas las demás en la conciencia humana. Durante medio siglo, vivimos lo que se denominaba “el equilibrio del terror”. Hoy en día, la proliferación de países con armamento nuclear, amenaza con desequilibrar el statu quo.
De todos es sabido que la URSS se volcaba en el desarrollo tecnológico militar en detrimento del bienestar de su población. Visitar el Museo de la Ciencia Espacial de Moscú bastaba para comparar la diferencia de acabado del Soyuz 19 y del Apolo 18 que se unieron en órbita el 15 de julio de 1975. La cápsula americana era blanca y perfectamente acabada, con muchos remates prácticamente imperceptibles. La soviética negra y llena de cables exteriores bien visibles, Recuerdo que la bauticé como “la cafetera” viendo las dos juntas.
¿Qué tiene que ver todo esto con los adversarios de la energía nuclear? Más de lo que parece. Aviones comerciales soviéticos con una frecuencia de accidentes inusitada, el último en Irán hace unos días, y centrales nucleares obsoletas y altamente peligrosas. Chernóbil es la central nuclear ucraniana que reventó su cuarto reactor el 26 de abril de 1986 y causó 7 millones de víctimas según un informe de Naciones Unidas. De ellos 500.000 niños en la vecina Bielorrusia. Afectó en menor medida a Polonia pero las malformaciones en nuevas generaciones de niños siguen siendo graves. Minimizar el daño que puede producir un accidente en una nuclear es absurdo.
En Bhopal (India), el 3 de diciembre de 1984, se produjo una fuga de 42 toneladas de isocianato de metilo, un pesticida, en una fábrica de la americana Union Carbide. En la primera semana murieron de 6.000 a 8.000 personas por culpa de los gases tóxicos, después otras 12.000 más directamente por la catástrofe que afectó, con diferentes patologías, a unos 600.000, un cuarto de las mismas con secuelas desde entonces. No solo estamos padeciendo con la energía nuclear próxima a nuestras casas sino que numerosas industrias, y no digamos los fenómenos naturales como acaba de suceder con el terremoto de Haití, pueden convertirse en grandes tragedias cuando menos se espera.
Las Centrales nucleares no han planteado problemas excepto el caso antes mencionado de Chernóbil. Y en ese caso no ha tenido más consecuencias que la Talidomida en las madres gestantes entre 1958 y 1963. Una medicina que se recetaba como calmante de las nauseas de las embarazadas durante los tres primeros meses y sedante para la ansiedad. Nacieron miles y miles de niños con deformaciones en sus miembros, brazos o piernas reducidos o carentes de extremidades. El primero de los 59 reactores franceses data de 1956, hace 54 años. El 78,2% de la energía eléctrica francesa es de origen nuclear y una parte nos la venden porque tememos lo nuclear y ellos no.
Mientras, en España tenemos 8 centrales nucleares que nos brindan el 20% de nuestra electricidad, el Reino Unido tiene 19, Alemania 17, Suecia 10. En todos esos países existen grupos que se oponen a esta energía que, repito, solo en forma de bombas ha causado muertes en la Guerra Mundial II y en el accidente de Chernóbil. El problema que se plantea a estas centrales es el de los residuos. Se necesita ponerlos a buen recaudo con las máximas garantías porque de lo contrario se podrían producir escapes radiactivos. Ahora bien, tenemos dos centrales francesas en los Pirineos. En caso de accidente en estas, la nube radiactiva afectaría a las poblaciones de la vertiente española de la cadena montañosa. El prohibir las centrales nucleares en España, no elimina el peligro en caso de accidente en el sur de Francia.
Pero en la actualidad, la discusión es sobre el emplazamiento del futuro cementerio de basura radiactiva. Hasta ahora, los franceses aceptan almacenar nuestra basura en sus instalaciones situadas en el noreste de su país y que nos cuesta a los españoles 60.000 euros diarios. Corremos los mismos riesgos que si tenemos centrales nucleares y nos cuesta importar electricidad gala de ese origen además de una factura sabrosa por almacenar los desechos radiactivos. ¿Es razonable repetir incansablemente lo peligrosa que es esta energía y no ver que la intensa vigilancia que gira alrededor de estas instalaciones es absoluta?
Cuando muchos medios hablan de un escape en tal o cual central nuclear de España, el miedo pone los pelos de punta en quienes no se molestan en pensar que esas alarmas solo se agrandan por el invencible miedo que muchos sienten ante lo nuclear. Hace unos años, hablar de sida o de cáncer era echarse a temblar. Yo he sido operado de cáncer de colon y he tenido seis meses de quimioterapia. Lo último que se me ocurriría es echarme a temblar o pensar que la muerte me espera a corto plazo. La vida se debe de vivir sin aspavientos, sabiendo que los peligros son consustanciales con la existencia humana. ¿Alguien pidió cerrar las minas de carbón por la silicosis que contraían los mineros? Rasgarse las vestiduras es de necios.

A punto de concluir el próximo 31 de diciembre 2010 la primera década del siglo XXI, y ver la cantidad de obstáculos con los que se enfrentan los jóvenes, me atrevo a darles algunos consejos adaptados a los duros tiempos actuales, no tanto como los padecidos por mi generación. Están en medio de la vorágine que produce un cambio brutal de Era donde los mayores no les comprenden y ellos todavía no ven el final de esta revolución de la vida tal y como la conocíamos hasta hace poco.
A algún colega que buscase una temática con continuidad asegurada, para abrir un blog, le recomendaría que se inspire en este post mío de hoy. Se trata de demostrar que no solo los niños pequeños hacen tonterías de vez en cuando sino que los adultos las hacen más gordas e irremediables. Individuos cuya fisionomía denota una aparente sabiduría innata, que frecuentan los salones del poder, que hablan como si fuesen el Oráculo de Delfos o los verdaderos autores del diccionario de la RAE y que olvidan que fue China quien inventó la pólvora, toman decisiones e imparten doctrina Urbi et Orbi.
Todavía hay quien sigue pensando con los estereotipos del siglo XX para afrontar los obstáculos del XXI. Bastaría haber publicado la cifra de muertos de la gripe que nos ataca cada año, y compararla con los muertos de la gripe A (H1N1). Enseguida se hubiese constatado que esta era menos virulenta y mortal que las habituales. La experiencia del Cono Sur americano que vivía su inviernos durante nuestro verano 2009, nos permitía vigilar la peligrosidad sin producir el pánico. Lo dijimos en este blog: “Solo hay que tener miedo al miedo”.
El retrato de Gumersindo Lafuente es muy fácil de dibujarlo. Baste reproducir la enjuta figura de cualquiera de nuestros más audaces conquistadores. Su ánimo no conoce desfallecimiento. 
Bueno, pues me lo han dado a mi. Creo que ha sido por veterano. Además todo el jurado es amigo mío: Desde Gervasio Sánchez a Ramón Lobo, Bru Rovira, Fernando González Urbaneja, Javier Bauluz, Enric Martí, Manu Leguineche, Santiago Lyon, Arturo Pérez Reverte, José Luis Márquez y Fernando Quintela. Todos
¿Puede un ser elegido por el Espíritu Santo cometer tantos errores como los cometidos por Benedicto XVI en tan corto pontificado? ¿No pone Joseph Ratzinger en duda la existencia de Dios con su comportamiento errático al suspender la excomunión a los lefevbristas para, a continuación, volverlos a excomulgar? ¿No son infalibles los papas? ¿
Las asignaciones económicas a las que tienen derecho los candidatos a la presidencia de los Estados Unidos, ascienden a 84,1 millones de dólares (61,2 millonesde euros) cada uno. Es una dotación federal recogida por la ley que no permite gastar ni un dólar más. John McCain, pese a estar casado con una mujer millonaria, aceptó la dotación. Barack Obama rechazó el dinero público para
Tasas de paro de 2001 a 2008 (Primer trimestre): 10,63; 11,56; 11,62; 11,37; 10,56; 9,70; 8,70; 8.30; 8,60; 9,63 (Prtimer trimestre). Estamos hablando en cada caso, de porcentajes relacionados con los incrementos de personas ocupadas. Estas han variado, durante los mismos años, de la siguiente forma, Población ocupada (en millones): 16.348; 16.825; 17.559; 18.288; 19.314; 20.002; 20.477; 20.402 (Primer Trimestre). Tenemos, aproximadamente, 



