España necesita “La Imaginación al Poder”
Hace 50 años, un trabajador se presentaba a una nueva empresa diciendo en su curriculum: “20 años con la empresa Tururú”. Y esa extensa permanencia en un mismo sitio era la llave que le brindaba el nuevo trabajo. La fidelidad se apreciaba. Hoy, con los mismos credenciales, el Jefe de Personal, considera que estás maleado, no eres fácil de convencer de que hay nuevas formas de trabajo. El puesto irá al candidato que dice haber pasado por 15 trabajos con otras tantas empresas, en los últimos 20 años. El cambio frecuente de empresa no significa necesariamente ser un mal trabajador sino una flexibilidad ante las nuevas tecnologías. En la nueva empresa, están encantados de que dejes lo que hacías antes y ahora hagas lo mismo de forma diferente.
Si esto es así con la percepción del trabajo, por parte de las empresas de hoy ¿cómo serán los demás cambios que requiere nuestra época? Tenemos el problema de las subidas continuas del petróleo, el aumento de atascos en las horas puntas. Un ejemplo: Entre 1869 y 2006, el precio USA del petróleo, ajustado a la inflación, ha tenido un promedio de cambio de $21,05 a $21,66 del precio internacional del barril. ¿Nos imaginamos lo estable que era el carburante a lo largo de 137 años? ¡Una variación de $0.61 céntimos! Compárenlo con las subidas habidas entre 2006 y hoy, en dos años. Y podrá seguir subiendo puesto que hay países emergentes que se motorizan a la vez que mejoran sus condiciones de vida. Al mismo tiempo se abandona el cultivo de alimentos agrícolas, cuya demanda se ha incrementado, y se destinan, principalmente cereales, a biocarburantes. Reducir la dependencia del petróleo pasa por ahorrar combustible.
Para prepararnos a la desaparición del petróleo por agotamiento, dejemos a un lado las energías renovables, eólica, solar, maremotriz, hidráulica cuyos costos iniciales son elevadísímos. Baste pensar en la colocación de “fuentes eléctricas” necesarias para vehículos adaptados pero que solo pueden hacer 70 km con baterías eléctricas. Hay otra manera de ahorrar dramáticamente combustible: Cambiar nuestros métodos de trabajo.
E n 1966, siendo director general de una editorial , introduje tímidamente el concepto del trabajo por tareas. El sistema de horarios, que había vivido en Estados Unidos, me había convencido de su estupidez viendo que cualquier directivo o simple trabajador, si te citaba a las 16.30, te escuchaba unos minutos y delante de ti empezaba a guardar lápices, saca-puntas, blocks de papel, etc…haciendo como que te escuchaba. Miraba a la vez el reloj.Finalmente cerraba a llave sus cajones y salía disparado para alcanzar el tren de cercanías de las 17.30 en Central Station de Nueva York. El desayuno y la cena familiar son momentos sagrados en EE.UU. y lo aplaudo. Pero tú te quedabas como un imbécil sin saber si tu interlocutor se había enterado de lo que le habías dicho. Llegar tarde por culpa del transporte, no ocasionaba ninguna queja por mi parte. Odiaba ver a un empleado leyendo el periódico mientras esperaba su hora de salida. Si había cumplido las tareas del día se podía ir a casa, evitando la estampida en cientos de miles de oficinas y comercios que salían a la misma hora y corrían para buscar su medio de transporte, hacer la compra y regresar a casa. Un estudio de 1977, demostró que los trayectos del domicilio a la oficina, en muchos casos, los realizaban hasta 40% de vecinos que podían ponerse de acuerdo para compartir vehículo y disponer de un carril especial. De este modo se economizan tiempo y gasolina o diésel y, a la vez se utilizan más racionalmente los medios de transporte. Se ahorra más, si se dispone de horarios de trabajo flexibles, por tareas. (más…)

Primer día de salida del puente del 1 de mayo. Primeras horas, 7 muertos y 150 km de atasco en l
Una cámara del tamaño de un botón permite demostrar que, en un matadero californiano, se utilizan las vacas enfermas para picar carne que acaba de hamburguesas. Las sociedades encargadas de la vigilancia de la industria alimentaria, acceden al video y consiguen el cierre del matadero. En Facebook y MySpace los políticos estadounidenses, en plena campaña electoral de sus primarias, tienen amigos o apoyos. Entre los menores de 30 años, Barack Obama alcanza casi el millón de “amigos” como se denominan en las redes sociales, Hillary Rodham Clinton apenas alcanza 330.000 y el senador republicano John McCain tiene algo más de 140.000. Esto viene a ser una mini elección que marca tendencias. El 66% de los usuarios de internet tiene menos de 30 años. Cerca del 20% de los usuarios mayores de esa edad también lo hacen. Estamos ante un fenómeno que en España es incipiente pero avanza rapidísimamente. Una parte de la población en EE.UU. se informa por la televisión, la mayoría de los jóvenes reciben las noticias directamente en su ipod, cuando suceden y les llegan con enlaces directos de vídeo que pueden ver tantas veces como deseen y enviarlo todo a “sus colegas”, si les interesa. Las redes sociales te buscan mientras los que las desconocen siguen aferrados a hora fija con los telediarios. 
Fue la noche del 22 de agosto, cuando celebrábamos los 27 años de 

