Por el precio de una cerilla y un litro de gasolina
El joven Mohamed Bouazzizi, no aguantó más las extorsiones, el chantaje y la mordida de una policía que, para él, representaba el rostro inmediato de la dictadura. Era la enésima vez que le confiscaban su carrito de vendedor ambulante de verduras y frutas, único sustento de su familia, por no tener la autorización pertinente. Decidió poner fin a una vida sin más futuro que la perpetuación de la dictadura, la extorsión y el paro. Y hace un año, el 17 de diciembre de 2010, se quemó a lo bonzo rociándose gasolina y raspando una cerilla o encendiendo un encendedor de cuatro cuartos. Murió 18 días después como consecuencia de sus quemaduras a la edad de 26 años. Y sin que los supiese, las redes sociales de Internet pusieron en pie de guerra a toda Tunicia.
Aquella antorcha inició la revolución popular que derrocó a Al Azedine Ben Ali cuya dictadura había secuestrado la soberanía nacional durante 24 años. La llamarada de Bouazizi prendió enseguida en Egipto donde un millón de personas ocuparon Midan Tahrir al llamado, una vez más, de las redes sociales que movilizan al pueblo antes de que las fuerzas de la represión puedan desplegarse. Después de Egipto le tocó el turno a Libia, Yemen y, con los mismos esquemas, empieza en Siria donde ya van 5.000 muertos por el ejército (que empieza a dividirse) del dictadoir Bachir el Assad, hijo de otro dictador de mismo apellido, su padre Hafez.
En el momento en que se inicia el incendio en Túnez y la gente se echa a la calle, una noticia de Francia me llamó la atención. “El presidente Sarkozy detiene la salida de Marsella de un barco con destino a Túnez, cargado de material antidisturbios“. Esta información aclara muchas cosas: en primer lugar la connivencia entre las grandes potencias con las dictaduras que jalonan todo el norte de África y Oriente Medio.
El llamado “Primer Mundo” ha estado defendiendo, y sigue haciéndolo en algunos casos pese a la liberación de Túnez, todo un collar de dictaduras porque nos interesaba su petróleo y venderles armas a cambio, y es más facil corromper un dictador que un Parlamento libremente salido de las urnas. La doctrina Kissinger durante la guerra fría, era bien explicitada por él mismo: “Si, Somoza de NIcaragua es un hijo de puta pero …es nuestro hijo de puta”. Hablaba también de que si un país americano caía en manos del comunismo, los demás seguirían cayendo como las fichas de un dominó. A escala mundial era preciso mantener una retahila de sangrientos dictadores que oprimiesen a sus pueblos por temor de Washington a la proliferación del comunismo. Venderles “material antidisturbios” era una de las diversas maneras nuestras de contribuir al sostenimiento de esas dictaduras aplastando a sus pueblos.
Y nació Al Qaeda de la mano de de un rico saudí, rival de la dinastía saudí, educado en Londres y cuya familia era socia de la familia de George W.Bush (tras la caida de las torres de Nueva York se cerró el espacio aéreo de EE.UU excepto para un avión privado que sacó del país a la familia de Osama bin Laden. Este hombre se había vuelto contra Occidente tras haber colaborado con EE.UU. en la lucha contra el régimen comunista de Kabul y contra el ejército soviético que lo sustentaba. Mohamed Najibullah era comunista pero con él las mujeres tuvieron mejor trato y la civilización mejoró la vida ciudadana de Afganistán. Pero como era comunista, había que derrotarles y Najibulall acabó colgado de una farola tras la victoria de los taliban (singular “talib”).
Osama bin Laden, con un ejercito de estudiantes coránicos radicales, convenció al mundo árabe-musulmán de que si quería liberarse de las dictaduras que les oprimían, había que golpear duro a los occidentales que las sostenían. Las Torres Gemelas, Atocha, Londres, Bali fueron éxitos del terrorismo islamista que ilusionó a millones de jóvenes, de Filipinas a Java y de Agfanistán a Yemen. La misma barrera de dictadores que antaño nos protegían del comunismo, ahora se transformaban en muralla china para impedir el avance del radicalismo islámico. Y como antaño, los más poderosos medios de comunicación del mundo se pusieron en marcha para condenar, sin paliativos al Islam.
Israel está privando al pueblo palestino (“pueblo inventado” según el culto candidato republicano Newt Gingrich) de tener derecho a una patria como le prometieron las Naciones Unidas con la partición de 1947. Manteniendo que Hamas, Jihad Islámica y Hezbollah son grupos terroristas en vez de considerarlos “resistentes”frente a una ocupación, Israel contribuye fuertemente al retraso de toda negociación con los palestinos y aprovecha para construir en territorio ocupado en la guerra de 1967, asentamientos (prohibidos por la Convención de Ginebra) tan numerosos que lo que quede de Palestina gobernada por los palestinos sería inviable como nación. Y el gobierno judío habría alcanzado Eretz Israel, el Gran Insrael con el que sueñan.
Las organizaciones islamistas, al ser la única seguridad social en su pueblo (actúan como antaño Caritas, las órdenes hospitalarias y el Episcopado) pero no nos interesa mostrar el lado asistencial a una población sin trabajo como sucede en Gaza y en muchos campamentos de refugiados esparcidos por todo Oriente Medio. Los pueblos que han derribado a sus tiranos sin ayuda de las grandes potencias, salvo en el caso de Libia con la OTAN, lo han conseguido gracias a un nuevo fenómeno llamado Internet.
Internet elimina intermediarios. Cualquiera que tenga un teléfono móvil puede comunicarse instantáneamente con otra persona de cualquier rincón del mundo que tenga también un teléfono. Las noticias corren a la velocidad de la luz. En una hora escasa, la Plaza de la Liberación cairota se vió invadida por un millón de personas y Mubarak cayó. El actual ejército, mandado por antiguos miembros del gobierno del “raís· (presidente) detenido y enjuiciado no podrán abortar revoluciones populares.
Europa y EE.UU. deben de estar prestos a presentar un plan Marshall, tan pronto como haya gobernantes libremente elegidos y se estabilice el descontento, para ayudar a ofrecer trabajo a unos países con altas tasas de paro entre los jóvenes. Las dos orillas del Mare Nostrum debemos ayudarles en su desarrollo dentro de nuestras posibilidades. No ceso de repetir que África es el continente del futuro y lo tenemos a 14 km de Algeciras. Pero el deseo de aventura entre los españoles de hoy, no tiene nada que ver con el de los que conquistaron América hace cinco siglos. Es una lástima que pagaremos cuando comprobemos en unas décadas, que el terreno está ocupado hasta por los chinos que ya llevan tiempo haciéndose un hueco importante. Pero para entonces seguiremos produciendo “buena vida” y plañideras.

Los 2.973 muertos que arrastraron las Torres Gemelas del World Trade Center, incluían los 246 pasajeros de los vuelos de United Airlines y Américan Airlines que se estrellaron contra los dos rascacielos el 11 de septiembre de 2001. No solo fue un choc brutal para el mundo entero sino el fin de una era de libertad para ir de un lugar a otro del planeta con el mínimo de controles en los aeropuertos. Creíamos que el mundo caminaba hacia una globalización que ponía a 6.000 millones de habitantes en contacto unos con otros, sin barreras ni cortapisas. No era cierto que viviesemos en una Arcadia Feliz pero nos lo creíamos.
Desde que el 15-M nació en la Puerta del Sol este movimiento convocado y organizado a golpe de redes sociales y twitters, apoyé las reivindicaciones de una juventud bien formada pero que, hasta entonces, había presentado la imagen de unos hijos de papá que aguardaban el viernes noche para meterse en el ritual del botellón. Me alegró ver que se preocupaban por la política, la marcha de la economía y los atrasos de nuestra sociedad. Es Internet quien les ha hecho conscientes de su fuerza y han querido utilizarla para reconstruir el mundo.
Pensar que el vecino puede representar un peligro para mi y mi familia no es un delito. Sí llevo a la práctica medidas preventivas violentas, si estoy cometiendo uno. La doctrina Bush, sobre la guerra preventiva, contradice el respeto a las opiniones ajenas. Siempre he dicho que hay resistencia donde no hay libertades y es terrorismo cuando se mata en un país regido por derechos constitucionales que, entre otros, garantiza cualquier ideología y actividad política dentro de la legalidad.
Bueno, bastó que yo aplicase la conveniencia política que Barack Obama ha aplicado a la ejecución de Osama bin Laden, para que me cayese encima casi toda la crítica de mis lectores. Para ellos es inadmisible matar a un hombre sin juicio justo. A mí me parece lo moralmente correcto pero ¿Puede ser siempre así? Creo que los cirujanos, si pueden salvar una pierna, no deben cortarla.
Las democracias occidentales buscaron seguridad ante unos supuestos enemigos de nuestro bienestar. Cada vez que “nuestros hijos de puta” tenían problemas con sus pueblos, se les ha prestado ayuda militar sin regatear calidad o precio,
Pocos son los políticos españoles que pueden dar la talla a nivel internacional. Aparecen, en algunas reuniones, aislados, sentados en el lugar que le han asignado y algún listillo del periodismo patrio, declarará que la Comunidad Internacional ningunea al político español de turno. Si alguien se acerca a saludarles, sonríen beatíficamente y
Es increíble lo que las democracias se preocupan por la Ley, y el “Estado de Derecho” frente al público y luego, por detrás se hinchan a hacer lo que les da la gana.
Hablar de una política extranjera coherente, no siempre es fácil. Desde mediados de Enero, hemos asistido a un tsunami de pueblos decididos a quitarse de encima
En España el sentido de la propiedad ha tenido múltiples acepciones. No hay que creer que si algunos tienen formas modernas de altruismo, siempre fuimos así. Hemos practicado la rapiña en América y en la misma España. Algunos han heredado ese fenómeno y lo han transmitido a sus descendientes. Hubo un tiempo en el que guerreando contra la España musulmana, algunos cristianos se apoderaron de vastas extensiones de Andalucía convirtiéndose aquellas propiedades, logradas como botín de guerra, en latifundios modernos igual que antes lo fueran de los invasores musulmanes,.

