El arte de hacer creer
No conozco un país donde se haga tanta política sobre la importancia o no importancia de las palabras. Por ejemplo, se hace oposición destruyendo la credibilidad del adversario o se le exige “que diga la verdad” lo cual es estar llamándolo mentiroso. En otras ocasiones, se comparan situaciones que no son iguales con el fín de disimular las propias faltas metiéndolas en un totum revolutum donde se pierde el origen de las cosas.
Lo mismo da que se trate de “decir la verdad a los españoles sobre la situación económica” que “decir a los españoles la verdad de lo que hacen nuestros soldados en Afganistán, si es misión de paz o de guerra”. Todo el mundo sabe que los americanos declararon la guerra al terrorismo de Osama bin Laden y su Al Qaeda. Somos muchos, especialmente españoles, que no entendemos que se combata el terrorismo por medio de ejército, marina y aviación en vez de Policía y Servicios de Inteligencia. Pero el Partido Popular, con tal de defender a José María Aznar, adoptó la táctica de George W.Bush. Y mandamos nuestras tropas a una guerra aunque, en aquel entonces, en Génova solo se hablaba de “reconstrucción en zona hortifrutícola”, según expresión del inefable Federico Trillo.
Desde entonces, se dice que los que se retiran ahora lo hacen porque “se ha ganado la guerra” y el mismo día que estallan coches bomba y dejan la calle sembrada de cadáveres en Bagdad, se afirma lo que dice George Bush, “que la guerra se está ganando”. Lo habían anunciado en 2003 y lo hizo Bush con chaqueta de piloto de caza, lleno de escudos militares bordados, a bordo del portaaviones “Abraham Lincoln”. Pero da lo mismo. Nosotros nos retiramos los primeros por cobardes y los demás “porque están ganando la guerra”. Como en Saigón, vamos.
La oposición nunca ofrece soluciones que no sean de catecismo neoliberal o neoconservador. Proponen resolver la actual situación con recetas que, aplicadas intensamente por George W.Bush, han conseguido crear el caos económico que estamos viviendo. En tiempos de Aznar se miraba la pela para lograr reducir el déficit al 3% para entrar en el euro. Se escatimó dinero para la seguridad de nuestras tropas en Afganistán y se produjo el accidente del Yak42. Nunca se ha sabido donde fue el dinero de las subcontratas que nos llevaron a fletar un avión ucraniano rechazado anteriormente por los noruegos por falta de seguridad en su mantenimiento.
La distinción entre la guerra de Irak y la de Afganistán, es bien sencilla. La primera no fue autorizada por el Consejo de Seguridad aunque, ante los hechos consumados, en 2004, la ONU pidiese que se ayudase a estabilizar el país. Nosotros ya nos habíamos ido. La guerra de Afganistán fue autorizada por Naciones Unidas y así es como los americanos lanzaron su operación “Libertad Duradera” y los demás países de la OTAN constituyeron la ISAF (Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad, en sus siglas inglesas).
Lo que se denomina “Operación de Paz” es interponerse entre combatientes que han establecido un “alto-el-fuego”. Esto puede tener rupturas puntuales que no deben interpretarse como reanudación de hostilidades sino como quebrantamiento de treguas. El problema concreto de Afganistán es que hay dos fuerzas inadecuadamente coordenadas y que lo que hacen los americanos, bombardear indiscriminadamente poblaciones civiles, repercute negativamente sobre la labor de las fuerzas españolas en Herat y el noroeste del país. Lógicamente, el maltrato a la población en otras partes del país, provoca insurrección en otras partes del mismo. De ahí nuestras bajas.

¡Es increíble el cinismo de algunos y algunas cuando se trata de saber lo que ha sucedido! Las conversaciones entre el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero con los representantes de ETA, fueron sometidas desde el principio a un bombardeo de exigencias de “claridad”, cuando no intoxicaciones, como declarar que el gobierno había prometido a ETA entregar Navarra a cambio de abandonar las armas. Nadie que tengamos memoria y años hemos olvidado como sucedieron
Los “muñecos rotos” son personas que fueron famosas, ricas, poderosas, artistas o deportistas, que
A los rusos no les importa, según afirma el presidente Dimitri Medvédez, volver a la guerra fría. Una parte de esta afirmación es obvia: además del petróleo y el gas del que depende la Unión Europea (especialmente el Este y el Centro), tiene materias primas para dar y tomar. Justo lo que empiezan a reclamar mercados emergentes como China, India, Corea, Taiwan, etc…
El Congreso de los Estados Unidos pretende que Turquía reconozca el genocidio que llevó a cabo, a principios del siglo XX, contra la minoría armenia que habitaba en su territorio. Los turcos no quisieron hacerlo cuando Francia -con una poderosa comunidad de origen armenio y de la que es destacado miembro el cantante Charles Aznavour(ian)- ya exigió este reconocimiento para permitir la entrada de Turquía en la Unión Europea. 


