
Almuerzo para a los representantes de todas las monarquías menos la nuestra.
El estilo de la derecha –me refiero a la española– es la usurpación del monopolio del patriotismo, la religión y el clasismo”. Se ha adueñado de estos ámbitos como si el Supremo la hubiese ungido de un derecho natural y hereditario, la hubiese. Dada la variedad de derechas unificadas bajo las siglas del PP, conviene decir que no todo el mundo apoyó la guerra de Irak con Aznar, mintiendo a los españolex y mandando tropas españolas al frente. No toda la derecha está contra el divorcio o el derecho de los homosexuales a casarse: Ruiz Gallardón casó algunos siendo Alcalde de Madrid.
El “No toca !” de José María Aznar al rey, que quería acudir al centenario de la independencia cubana en 1998, me pareció de lo más chabacano. Quiso demostrar quien mandaba en España aunque fuese otro el que reinase. De paso insultó al pueblo cubano por querer castigar al gobierno de los hermanos Castro pidiendo a Bruselas que la UE dejase de mandar ayuda a la isla donde tantos intereses de todo orden tenemos. Mientras tanto, el fundador de su partido, el hombre que le nombró a dedo, viajaba con frecuencia a la isla y se alojaba en la Residencia destinada para los huespedes ilustres. Ser deportista no es solo jugar al “padle” sino tener el espíritu deportista dentro de nuestra forma de ser y vivir. Felicitar a una hija querida de España por haberse independizado al llegar a su mayoría de edad, me parece un gesto de deportividad. Y lo digo habiendo sido mi tatarabuelo García de Castro Juez de Ultramar en Matanzas y que la mayoría de españoles, sobre todo con relaciones familiares en nuestro último territorio de América, nos alegramos. Al impedir que Doña Sofía acudiese a la cena del Jubileo de Elisabeth II, emparentada con Don Juan Carlos por la abuela de éste, Victoria Eugenia, v prima de nuestra reina, la prohibición de Rajoy, discípulo de Aznar, ha sublevado a la prensa británica, ha complicado el asunto de Gibraltar y hecho el ridículo de José Manuel García Margallo, nuestro Ministro de Asuntos Exteriores que suelta un “Gibraltar español” ante la cámara, en el momento de despedirse de su interlocutor. Lo propio de un mozalbete que ha colgado un monigote en la espalda de su profesor. Así queda trazada una línea de soberbia inaguantable en un mundo más complejo que el de los Tercios de Flandes.
Conocí al Ministro de Asuntosz Exterioress de Franco, José María Castiella, y discutí con él su “Libro Rojo” dedicado al problema de Gibraltar. En él se afirma, en el capítulo de agravios, que los aviones que aterrizaban en laa Roca, invadían a veces unos kilómetros del espacio aéreo español cuando la climatología lo exigía. Solución: ¿derribar el avión de British Airways con todos sus pasajeros? ¿un avión de la RAF? Los roces entre pescadores españoles y la policía de Gibraltar ¿merecen la pena que haya algún muerto, de un lado u otro para que repitamos el ridículo del desembarco en el islote de Perejil? ¡ Y tenemos a Federico Trillo Figueroa de embajador nuestro en Londres ! No solo sacó pecho con un desmbarco naval porque 6 soldados marroquíes y unas cabras habían invadido un territorio sin valor pero que “justificaba” que nuestro ministro de defensa hiciese de Capitán Trueno.
Yo era muy amigo del fallecido Sir Joshua Hassan, Primer Ministro de Gibraltar y más de una vez almorcé con él y Marcelle, respetando la “kipa” sobre mi cabeza. En una ocasión estuve en la BBC local, con Sir joshua, atendiendo a la SER donde Pepe Domingo Castaño y otros colegas me preguntaban sobre lo que se denominava en tiempos de Franco, el “anacronismo de una colonia en Europa”. ¿Por qué no se reintegraba la Roca a España después de que la cediésemos por el Tratado de Utrecht, hará 3 siglos en 2013?
Un territorio británico, con libertad sindical absoluta, sin censura de ningún tipo en los medios de comunicación, con libertad religiosa y económica. Pregunté a mis colegas en Madrid si creían que un solo ciudadano de la Roca aceptaría la falta de derechos civiles de nuestra dictadura. La llegada de 250.000 jubilados británicos a la costa mediterranea, donde se dejaban sus pensiones con un cambio favorable, atemperaron las reclamaciones españolas. En Francia existe un territorio extranjero en la Costa Azul llamado Mónaco y no solo no pasa nada sino que supone un aporte importante de ingresos turísticos para los franceses.
La derecha española encierra elementos que nunca han sido favorables al extranjero. Que el mal llamado “Pepe Botella”, José Bonaparte, rey de España, hubiese abolido la Santa Inquisición no les gustó nada a los amos del país. En la Unión Europea solo hemos creído los que soñabamos con el fín de la dictadura. Queremos federalismo europeo, que manden gentes que dominen idiomas y conozcan lo que se hace fuera de nuestro país. Los únicos que hablan bien idiomas y son conocidos en el mundo entero, son los reyes y los príncipes.
Cuando François Hollande ha sugrido que la comunidad europea ayude a España, el rebufo de la derecha ha sido absoluto. “¡Esto lo arreglo yo sin necesidad de ayuda extranjera !” Un personaje de Eduardo Marquina (En Flandes se ha puesto el sol) piensa de esta manera hasta alcanzar el absurdo. Casado con una flamenca ha sido encarcelado por sus compatriotas españoles por indisciplina. En una revuelta de los flamencos, las puertas de las celda se abren e invitan al epañol a ponerse del lado de los libertadores. “España me encarceló, que España me libere” viene a decir a los holandeses y se pone a luchar del lado de los españoles renunciando a la libertad. Ya había quien sacaba pecho a lo Federico Trillo Figueroa, embajador de España en Londres y “Héroe de Perejil” además de dirigir las autopsias de las víctimas del Yak-42, responsabilizando a los forenses turcos de no haber hecho bien su trabajo. ¿En qué pensaba Mariano Rajoy mandándolo a la “Perfida Albión” como representante de nuestro país?
La mayoría de los españoles simpatizantes del progresismo está por la urgente derogación del Concordato, un anacronismo que algunos defienden recalcando los grandes servicios que rinde la Iglesia en servicios asistenciales. Otros países católicos de nuestro entorno se sostienen con el dinero de sus fieles y también tienen servicios asistenciales que no paga el erario público sino las diversas confesiones.. En la Unión Europea, practicamente, nadie tiene un Concordato como el de 1979 español. Cuando la derecha de la Comunidad oye hablar de que la Iglesia debe de pagar el IBI, Doña Esperanza se apresura a destacar la gran obra social que lleva a cabo Caritas que, en realidad , es financiado con un 1% de la Iglesia y el resto por aportaciones voluntarias. Los profesores de religión son nombrados por la Iglesia y retribuidos por el erario público. Nadie habla de los millones de euros (autocares y comidas) de los manifestantes traidos de todas partes para protestar contra el gobierno socialista. El arzobispo Antonio Marías Rouco Varela es un activista de la derecha dura que se opone a cualquier cambio hacia la sociedad real de los derechos de la mujer o de las minorías sexuales. En algunas ocasiones, en dichas manifestaciones multitudinarias, se llamó “asesino”a José Luis Rodrigo Zapatero. La mayor propietaria de inmuebles y solares de España no puede pagar el IBI pero si campañas políticas con el dinero del erario.
Esperanza Aguirre, con su búsqueda de la Excelencia en la educación, no solo desea mejorar el retraso de nuestros estudiantes con relación a los de países más avanzados sino que en lugar de empujar a los que no siguen, reforzándoles con más ayuda, se les quiere encerrar en el furgón de cola. Lo que realmente desea la Presidenta de la Comunidad de Madrid, es importar una educación neoliberal super discriminatoria. En efecto, los colegios de la periferia madrileña, con sus uniformes de corte británico y sus escudos, solo pagan una parte ya que, siendo “concertados”, son todos los españoles quienes costeamos en parteesa “excelencia”. A eso le llamo yo “clasismo”. La igualdad de los ciudadanos debe empezar de abajo hacia arriba, no de arriba abajo. Soy producto de la escuela pública francesa y tuve por compañeros aa Mathieu, hijo de nuestra portera de la parisina rue Raynouard y a Henri Guerlain, familia de perfumistas.