El sueño del españolito medio
La vida secreta de Walter Mitty (Dany Kaye) fue una película de 1947 que tuvo un enorme éxito en España cuando llegó unos años después. Relata la vida de un empleado de una editorial, que durante el trayecto en autobús al trabajo, ve un cartel de una película de guerra y se imagina a sí mismo combatiendo en el aire con un avión nazi y lo derriba, sueña con actrices que conquista (Virginia Mayo) y dentro de su monótona existencia, sueña, sueña y sueña pero es incapaz de realizar uno solo de esos sueños.
Hay tantas clases de españoles como especies en un jardín botánico. Sin embargo, estos tienen en común que están bien enraizados. Los de fuera de la floresta, los que se liberan de las apresantes raíces, son otro tipo de españoles, son los que han movido España. Pero hablemos de los enraizados.
Sueñan mucho pero en lo que ellos denominan realismo. no el realismo de los sueños sino el de los garbanzos. Cuando veo jóvenes veinteañeros manifestarse exigiendo que no se suba la edad de jubilación, me quedo perplejo. ¿Jóvenes veinteañeros que ya están pensando en la jubilación ? Se me antojan arrugaditos como esos casos de envejecimiento prematuro que vemos en muchachitos, algunos en América Latina. No concibo que la piel tersa se vea ya, a los veinte años, curtida como si tuviese 80.
Muchos como yo, hemos pensado en nuestra pensión cuando hacía tiempo que teníamos derecho a ella. En mi caso hasta los 70 no tuve curiosidad por mi historia laboral. ¡Un desastre! ¡ 347, 60 euros mensuales de pensión mínima ! Lejos de mi la idea de quejarme. Yo elegí depender de mi mismo. Por supuesto que la edad requiere cierta dependencia, alguien que me limpie la casa, se ocupe de lavadora y plancha y ordene el frigorífico con los platos precocinados que yo mismo caliento y me como en el salón, frente a la tele protegiendo mis rodillas con mis célebres manteles: hojas de viejos periódicos. Es lo propio de un periodista.
No concibo que haya gente que no tiene más aspiración que ganar unas difíciles oposiciones como si fuese para ellos un salvavidas que el Estado lanza al mar de la vida para que lo recojan quienes han aspirado vivir dentro de la seguridad más sofocante que la que se encuentra en ciertos invernaderos almerienses. Trabajan con horarios fijos y calendario laboral, a la vista, siempre presente en la pared con foto de mares azules y Palmeras. Empiezan el año calculando los puentes que piensan utilizar para irse a playas tan abarrotadas de gente como las rocosas orillas de los mares del cono sur repletas de focas y leones marinos. Es una vida concentrada en los días marcados de rojo de los puentes y la mente en Benidorm.
Sus ascensos en la empresa o en los organismos oficiales, se celebraban con patatas fritas, pistachos, vinillo o cerveza y ruidosos brindis y abrazotes de hombre. Al día siguiente aparecía en su nuevo despacho con el traje de los domingos, la corbata parecida a la del jefe y un paso firme sobre el piso de su lugar de trabajo.
Hace medio siglo, y hasta hace poco, la gente que buscaba un trabajo seguro, acudía a las empresas con la recomendación de algún ex-jefe que certificaba que había trabajado durante veinte años en tal o cual empresa. Aquello era una garantía de que el hombre era más fiel que Rin-tin-tin o un San Bernardo. Si nos remontamos a los años cuarenta, traía como recomendación la de un cura amigo que certificaba sus buenas costumbres. Todas aburridas y reiterativas pero servían para decir que el hombre, de rojo, no tenía nada.
Los tiempos han cambiado. Hoy, la persona que vale, la que buscan empresas y administraciones de diverso nivel del Estado, es la que ha pasado por media docena de puestos de trabajo en una década. La razón es que se busca al empleado capaz de adaptarse a las nuevas tecnologías, manejar herramientas con las que nunca soñó encontrarse. La capacidad de adaptación solo se consigue con el culo inquieto, nunca casándose con una máquina o un sistema de trabajo hasta que la muerte nos separe. Es patético cuando nos encontramos en la pantalla del Telediario a hombres que preguntan con cara de incredulidad:”¿Quien me va a dar trabajo a mí que tengo 55 años?” ¿ Cuanto tiempo de su vida habrá dedicado a aprender otro oficio o actividad ?
Mi concepción del ser independiente no se parece en nada a los buscadores de seguridad que acaban intelectualmente vaciados por la rutina. Las risotadas de barra de bar mientras se juega a los chinos es, para algunos, el éxtasis de la vida. Hablar del partido de fútbol del domingo pasado o del que viene, convierte al empleado que desayuna dos veces cada mañana, una en casa y otra en la oficina, en pobre esclavo de la rutina y Seleccionador Nacional de Fútbol, in pectore.
La seguridad no es la forma racional de vivir. Cuanto más nos aguante mamá, nos dé de comer una administración del Estado o las empresas donde nos arropan miles de semejantes, más creemos que somos felices. Hasta que llega un día en que a los 55 años, no sabemos que hacer. Sin saberlo, nos han monitorizado desde la cuna hasta el Cementerio. Somos incapaces de tomar las riendas de nuestras vidas, formarnos, viajar, leer, conocer otras actividades distintas de la nuestra de siempre. El autoempleo exige cierto amor a la aventura. Llamar “aventurero” a quien se construye su propia vida fue, durante mucho tiempo, una descripción peyorativa de hombres y mujeres.
Tengo amigos que hacen difíciles oposiciones a un departamento gubernamental para asegurarse el resto de su vida. Eso es como ir a la ferretería a comprarse unas esposas y cadenas, me parece lo mismo. ¿Por qué los organismos oficiales creen que quien se aprende de memoria 200 temas es más válido que quien se conoce a si mismo y sabe que ser dueño de su destino es algo que ninguna universidad va a enseñarle?
Cuando veo un albañil de edad avanzada que declara en la televisión que no sabe hacer nada fuera de la albañilería, uno lamenta que no le hayan enseñado, en sus ratos libres, a formarse en otra profesión u oficio, algo que le sirva de agarradera si las cosas vienen, como ahora, mal dadas para la construcción. Hombres y mujeres deben dotarse de medios de defensa ante despidos o divorcios. ¡Cuantas mujeres han aguantado un maltratador en casa porque económicamente dependen de él ! Fuera de ese hogar ella no sabe defenderse por sí misma. Está a la merced de todas las desgracias.
La crisis que estamos viviendo, ha venido a despertar la imaginación de muchos que perdieron un puesto tan seguro como los muros de El Escorial. Hay gente que vende tartas desde su casa, quien acepta suscripciones de tomates ecológicos, que sacan perros a pasear, que utilizan su moto o bicicleta comop recadero, profesor de aprendices deseoso de aprender el uso de Internet, escaneadores, organizar congresos reunioendo información hotelera, tarifas de avión, pactando con organismos, organizar fiestas infantiles, lector@ para mayores etc….las ideas son infinitas. Lo único que no es rentable, es el lamento continuo, echar la culpa de nuestras desgracias al gobierno de turno o al destino.
Las nuevas tecnologías van a crear nuevos puestos de trabajo que, hasta ahora, no existían. Otros van a desaparecer como desaparecieron los serenos asturianos y gallegos de las calles de Madrid. Pero lo que no tiene futuro es que sigamos siendo un país de albañiles y camareros como hasta ahora. Las proporciones de estos dos empleos en el conjunto de las profesiones y oficios, no se corresponde con ningún país avanzado de nuestro entorno.

Estrenada la película de Amenabar, con ese nombre que los griegos daban a sus plazas públicas, donde el pueblo discutía de lo divino y de lo humano, he recordado mis tiempos de Egipto y los 15 años que arrastré, como una condena, las notas de mi libro “Nasser, el último faraón”. Me obsesionaba la idea de que
La cogida de Daniel Jimeno, el joven de Alcalá de Henares muerto el 10 de julio en el encierro de esa mañana ha levantado dos polémicas que algunos quieren entrelazar y para mí están bien diferenciadas.
Hace un par de años, harto de oír decir que no se podía poner un policía para cada mujer amenazada por su pareja,
Los que me conocen, saben que soy hombre que gusta de arreglar las cosas negociando. Creo que exterminar a un adversario solo representa la conducta de un descerebrado.
En el Plan Nacional para la Alianza de Civilizaciones, con sede en Barcelona, son muchas las personalidades de los países ribereños del Mediterráneo que han de aportar soluciones a la hostilidad que algunos sienten hacia la religión de otros. El Islam razonable y el cristianismo razonable tienen que encontrarse en un punto que facilite la paz y el entendimiento entre fundamentalismos.
Siempre dije, y no por ser machista, que la formación de la mujer desde que nace, sigue el camino que la lleva a ser como su madre,
Cuatro asesinatos de mujeres perpetrados por sus parejas en un solo día han sublevado a toda la sociedad española. 

