“¡ÁGORA!”
Estrenada la película de Amenabar, con ese nombre que los griegos daban a sus plazas públicas, donde el pueblo discutía de lo divino y de lo humano, he recordado mis tiempos de Egipto y los 15 años que arrastré, como una condena, las notas de mi libro “Nasser, el último faraón”. Me obsesionaba la idea de que el líder egipcio fuese, en el sentido literal de la palabra, el primer verdadero dirigente egipcio, en 2,300 años. El derrocado rey Faruk I, era hijo de un albanés de Cavalla, comerciante en tabacos turcos. La griega Cleopatra pertenecía a la familia de los Ptolomeos. El desafío al rey Faruk de los “Jóvenes Oficiales” en la elección a presidente del Club Militar de Zamalek, marcó el inicio de la revolución egipcia.
La construcción de Alejandría, ordenada por Alejandro Magno, tuvo momentos estelares. Desde una colina, el joven que conquistaría el medio mundo entonces conocido, se hizo visualizar con harina los planos de su ciudad que quiso con avenidas y calles, cortadas en ángulos rectos y designadas por letras. Fue la primera vez que se utilizó este sistema cuadricular en el diseño de las ciudades. Como viera que las aves se precipitaban sobre el fabuloso maná, ante la desesperación de los urbanistas, Alejandro les tranquilizó diciéndoles que aquellas bandas de pájaros presagiaban la futura riqueza de la ciudad. Manhattan ha sido construido siguiendo el modelo de Alejandría y también atrajo riqueza y esplendor.
“Cuando Alejandro tenía 24 años, la ciudad era ya un puerto importantísimo y un centro cultural de primer orden. Allí se codea el demócrata griego con el monárquico egipcio, el filósofo con el comerciante judío, el guerrero con el esclavo. El hijo de Felipe de Macedonia posee en ese momento todas las costas del Mediterráneo, desde Marsella hasta Jaffa, pero anda guerreando a orillas del Indus, de donde regresará para morir en Babilonia la Nueva. Sus restos fueron luego trasladados a Alejandría donde todavía se ignora el lugar en que reposan.” (Nasser, el último faraón, Enrique Meneses, Prensa Española, 1968)
La ciudad creció rápidamente hasta el millón de habitantes repartidos sobre 36 km de costa y 1.500 metros de profundidad. En la isla de Faros se alzará por primera vez, un torreón que guiaba al navegante con su linterna mágica advirtiéndole de escollos y bancos de arena. Era una de las Siete Maravillas del mundo antiguo. La Biblioteca de Alejandría fue incendiada dos veces. Una porque Julio Cesar, acosado por los alejandrinos, incendia 72 barcos y el viento empuja las llamas hasta la biblioteca donde se queman 400.000 rollos de pápiro. Cleopatra la reconstituyó a partir de la Biblioteca de Pérgamo (Turquía), de donde proviene la palabra “pergamino”. El segundo incendio se produjo unos siglos más tarde cuando el general árabe Amr-ibn-el-As mandó quemar los libros para calentar los célebres baños. “Si han de hablarnos de nuestro Dios, ya tenemos el Corán. Si tratan de otros dioses, no nos interesan”.
La película de Amenábar que acabo de ver, el domingo 1 de noviembre, ha recurrido a los grandes movimientos de masas, las colosales construcciones y la fiel reconstrucción de indumentaria y actividad ciudadana. Sin embargo, las vistas cenitales de la Biblioteca de Alejandría, donde transcurre gran parte de la película, no se la aprecia cercana al mar con lo que la tésis del incendio de las naves y el viento empujando las llamas hacia la Biblioteca parece inverosímil. Las tesis de astronomía que expone la astrónoma Hipatía, hacen que esta mujer atea y por ella misma sea precursora de Copérnico y Galileo así como Newton al hablar de la atracción terrestre. La polaca María Dzielska ha rebajado los méritos de Hipatía y reducida la responsabilidad de los cristianos en la muerte de la científica.

La cogida de Daniel Jimeno, el joven de Alcalá de Henares muerto el 10 de julio en el encierro de esa mañana ha levantado dos polémicas que algunos quieren entrelazar y para mí están bien diferenciadas.
Hace un par de años, harto de oír decir que no se podía poner un policía para cada mujer amenazada por su pareja,
Los que me conocen, saben que soy hombre que gusta de arreglar las cosas negociando. Creo que exterminar a un adversario solo representa la conducta de un descerebrado.
En el Plan Nacional para la Alianza de Civilizaciones, con sede en Barcelona, son muchas las personalidades de los países ribereños del Mediterráneo que han de aportar soluciones a la hostilidad que algunos sienten hacia la religión de otros. El Islam razonable y el cristianismo razonable tienen que encontrarse en un punto que facilite la paz y el entendimiento entre fundamentalismos.
Siempre dije, y no por ser machista, que la formación de la mujer desde que nace, sigue el camino que la lleva a ser como su madre,
Cuatro asesinatos de mujeres perpetrados por sus parejas en un solo día han sublevado a toda la sociedad española. 


