Los miedos de las sociedades libres
Es de coña ver cómo el mundo llamado democrático se mueve para ayudar a los demás cuando los demás son árabes y musulmanes. En 1945, los estudiantes españoles esperábamos, tras la victoria aliada, la caída de una dictadura que había causado cientos de miles de muertos, muchos ejecutados desde el 1 de abril de 1939. Francia y Gran Bretaña, en 1936 se negaron a intervenir para defender la República Española. La “No intervención” fue adoptada en virtud de la norma de que no se debía urgar en los asuntos internos de otro países. Parecido al “lavar los trapos en casa” que tanto deja indefensa a mujeres frente a sus maltratadores. En el caso de Europa, se dejaba un monstruo denominado Hitler zamparse Austria, Checoslovaquia e invadir Polonia, declarando, finalmente la guerra al Tercer Reich, el 1 de septiembre de 1939 y abandonando la filosofía de respetar “los asuntos internos de otros países”. En 1953, con la llegada de Eisenhower a España, las esperanzas de una intervención se alejaron definitivamente. Solo nos quedaban 22 años más esperando la muerte del dictador. ¿Qué ha frenado el mundo democrático a la hora de lanzar un ataque, sobre Libia, el sábado 19, cubierto por la resolución 1973 de la ONU, de 26 de febrero 2011, presentada por Francia contra el régimen de Gadafi por los asesinatos de manifestantes pacíficos que reclaman derechos elementales, es decir, democracia. ¿Qué hace que la maquinaria internacional de la ONU tarde desde el 26 de febrero hasta el 19 de marzo, nada menos que un mes de 31 días? ¿Cuánta gente murió en Libia durante ese largo mes? La razón es la falta de elasticidad del Consejo de Seguridad donde países como China, que piensan en su región rebelde Xinjiang que produjo muertos en 2009 o Rusia con Chechenia y otros territorios anexionado a la fuerza en el pasado. El derecho de veto debe de desaparecer de la ONU para que desaparezca la esclerosis del organismo. Estamos en plena globalización y las cuitas de cada cual deben dejarse a la entrada de este club sin exclusividades. Descubrí desde muy jóven que “este mundo es más complejo de lo que parece pero mucho menos de lo que realmente es”. El nacionalismo tuvo su época, como la tuvo el Renacimiento o las dictaduras del siglo XX. Entre las muchas tonterías que he oído a lo largo de mi vida, por gentes ignorantes del tema, destaca la opinión de Occidente sobre el Islam. Los moros son unos salvajes, ignorantes, sanguinarios, que envidian lo nuestro y quieren apoderarse de parte de España. Tonterías así, se venden por kilos. El Islam, durante ocho siglos -se dice pronto lo que son 800 años- trajo cultura y conocimiento a una Europa a media luz, a través de Al Andalús. Nuestro continente organizó cruzadas para recuperar lugares donde naciera el cristianismo, olvidando que antes que nosotros estaban allí los judíos y después de nosotros vinieron los musulmanes, las tres religiones del Libro, las tres veneran Abraham y se sienten imbricadas en las otras. Jesús, María, José, Moisés son conocidos y respetados por gran parte del mundo musulmán. Prefiero no hablar de la forma en que los cristianos tratamos a judíos y moros a la hora de describirlos. En numerosas ocasiones, a través de la Historia, se luchó por apoderarse de algo que era de otros. La sociedad más avanzada consideró vital “para sus intereses nacionales” colonizar pueblos desde los que nos llegaba el oro, las piedras preciosas, el petróleo, el cacao y muchas materias primas que necesitan nuestras desarrolladas industrias. Hemos establecido severos aranceles para proteger lo nuestro frente a la competencia de pueblos que no tienen más riqueza que los pocos productos exportables que tienen. Pero el comercio justo está penetrando en las sociedades desarrolladas. La supresión de las barreras arancelarias, van a abrir muchas puertas a los países subdesarrollados e Internet permitirá comerciar directamente entre consumidores y exportadores. Los intermediarios que levantaron enormes fortunas, tendrán que reciclarse. Su tiempo ha caducado. El miedo, la mayor industria jamás creada, reporta fabulosas riquezas a los avispados especuladores. Para eso hay que mantener a la sociedad mundial en constante estado de pánico. La lista de amenazas inventadas para hacer dinero, es imposible de cuantificar. Cuando no es el átomo, son las extrañas gripes o al Qaeda. Apenas comenzados los bombardeos selectivos que impiden que fuerzas militares avancen avasallando y matando poblaciones que se han manifestado pacíficamente, ya están los extremistas de izquierdas y derechas protestando porque se quiera impedir que un ejército masacre a sus propios ciudadanos. Izquierda Unida y CCOO resulta que sostienen las mismas críticas que la ultra-derecha republicana en EE.UU. Arguyen que los americanos quieren el petroleo libio y se olvidan que las compañías occidentales están trabajando en Libia con el beneplácito y aprobación de Gadafi. ¿De dónde sale la fortuna del Coronel? ¡Manda castañas! Reprochábamos la no-intervención franco-británica en nuestra guerra civil de 1936, y ahora algunos se oponen a la intervención en la guerra civil libia. El último miedo que se pretende vender al mundo es que si quitamos los dictadores del mundo árabe y musulmán, al Qaeda ocupara los puestos de “nuestros hijos de puta”. Creen que la base que sustenta el grupo terrorista son millones de envidiosos de nuestro modo de vida que en vez de construirse el suyo, prefieren arrebatarnos el nuestro. A esos cerebros no se les ocurre preguntarse cómo un millonario, hijo de una de las tríbus más importantes de Arabia, los bin Laden, adversarios de la tribu de los saudíes, se mete a luchar contra todo Occidente. Convendría saber que, para al Qaeda, los Hermanos Musulmanes son una sociedad supuestamente secreta, inoperante desde hace más de 60 años, conocida por asesinar uno de sus ex-miembros llamado Anuar el Sadat, entonces presidente de Egipto y el hombre que hizo las paces con Israel. La mayoría de los musulmanes han resentido que Occidente metiese una cuña en medio de Palestina, es decir, el corazón del mundo árabe y musulmán. Al Qaeda, con la llegada de las democracias al poder en el Maghreb y el Mashreq así como el resto de Oriente Medio, habrá cumplido sin inmiscuirse, con lo que pretendía, derrotar a todos los que se oponían a la liberación de esos pueblos. No son sublevamientos en pro del Islam, ni de cambiar las dictaduras por teocracias a la manera de Irán. No se ha visto en televisión ni un a quema de banderas americanas o israelíes. El mundo solo puede felicitarse y beneficiarse de ver la democracia instalarse en la otra orilla del Mediterráneo y quizá hasta el Golfo Pérsico. Las reticencias de Turquía, miembro importantísimo de la OTAN, se debe a su minoría kurda que ya ha empezado a manifestarse ruidosamente en Diyarbakir, capital del los kurdos de Turquía. Lo mismo ha sucedido en las calles de Damasco y ha tenido violencia máxima en Deraa, un puesto fronterizo con Jordania por el que fui expulsado una de varias veces, por los jordanos hace solo medio siglo. Pero Turquía es un ejemplo para muchos países musulmanes claro que buen número de europeos rechazan a Turquía porque puede invadirnos el Islam a través del Bósforo. Uno más de los miedos que se venden en el mercado de la cobardía.

La vida secreta de Walter Mitty (Dany Kaye) fue una película de 1947 que tuvo un enorme éxito en España cuando llegó unos años después. Relata la vida de un empleado de una editorial, que durante el trayecto en autobús al trabajo, ve un cartel de una película de guerra y se imagina a sí mismo combatiendo en el aire con un avión nazi y lo derriba, sueña con
Quienes siguen este blog desde hace unos años, saben lo reiterativo que soy al denunciar que Gobierno y Oposicióln, sistemáticamente obvian el tema de la economía sumergida. Cuando el gobierno dice que tenemos 4,3 millones de parados a finales de febrero, la oposición habla de 5 millones en boca de Rajoy y su Estado Mayor. El gobierno calla. Los medios hacen lo mismo. rara vez sacan el tema de una economía sumergida que cambiaría en 180 grados la realidad de nuestra economía oficial. El siguiente texto está sacado de Le Monde del Viernes 4 de Marzo.
Hablar de una política extranjera coherente, no siempre es fácil. Desde mediados de Enero, hemos asistido a un tsunami de pueblos decididos a quitarse de encima
En España el sentido de la propiedad ha tenido múltiples acepciones. No hay que creer que si algunos tienen formas modernas de altruismo, siempre fuimos así. Hemos practicado la rapiña en América y en la misma España. Algunos han heredado ese fenómeno y lo han transmitido a sus descendientes. Hubo un tiempo en el que guerreando contra la España musulmana, algunos cristianos se apoderaron de vastas extensiones de Andalucía convirtiéndose aquellas propiedades, logradas como botín de guerra, en latifundios modernos igual que antes lo fueran de los invasores musulmanes,.
Desde que en España, los jóvenes nos entusiasmábamos con la entrada de España en la ONU por sus valores democráticos, raros en el resto del mundo, hasta hoy, hemos arrastrado la vergüenza en muchas ocasiones.
Lo conocí hace 47 años en Nueva York donde yo vivía como freelance con ojos y oídos alerta en cuanto pudiese ser de interés para los medios europeos. No solo me ocupé de
No es fácil creer lo de que a la tercera va la vencida tratándose de Rajoy. Puede significar que fracasa por tercera vez o que, por fín, alcanza la tan ansiada victoria. ¿Es falta de carisma? ¿es una estrategia errada? ¿Quizá sea su falta de cooperación en la lucha contra la crisis? Puede que sea todo un conjunto de razones.
Era eso lo que pedía el pueblo durante 18 días. Sencillamente que Mubarak y su familia se fuesen, que los militares dejasen de gobernar el país como lo hicieron desde 1952. Entonces expulsaron al rey Faruk y Gamel Abdel Nasser y los “oficiales libres” nacionalizaron el canal de Suez en 1956. En julio de 2012 se cumplirán 60 años desde que los militares empezaron a regir los destinos de Egipto, perpetuándose a sí mismos.. “Jalás” en egipcio dialectal significa: “Basta”.
Tendría yo 11 o 12 años en el París ocupado durante la guerra mundial. Nos reuníamos en pandilla en las ruinas de un edificio recién derruido. En un hueco del sótano del edificio, chicos y chicas contábamos nuestras aventuras callejeras. Aquel Marcel de boina, chaquetón de cuero negro y pipa, era un pedófilo debutante que organizaba excursiones de chiquillería a las afueras de aquel París de 1942. Uno de nuestros juegos consistía en agarrarnos de la mano unos a otros en círculo y los dos extremos del mismo sujetaban sendos hilos eléctricos que salían de una dinamo. Otro compañero daba a la manivela del artefacto y la corriente recorría el circulo produciendo un telele que se hacía cada vez más insoportable conforme se retiraban los participantes menos resistentes. Algunas veces me propuse quedar el último sujetando los cables solos en mis manos.

