Cómo solucionar el problema griego
Dentro de la Unión Europea, Grecia representa solo un 2% de la economía de los 27. Tiene deudas que la ahogan, no sabe administrarse, le dan al sirtaki y al zibib más de la cuenta. Pero eso, los alemanes lo saben desde hace mucho tiempo. Desde que nació la cosmogonía helénica, palidecieron las que trazaran las demás religiones. Era como pasar de las tinieblas del Averno a la luminosidad del Peloponeso.
Egipto construyó templos donde se adoraban colosales dioses, con columnas que tocaban el cielo. Sus dioses vivían en un carnaval dantesco donde todo estaba reglamentado para sobrevivir eternamente. Más alto que Râ no hay nadie y el halcón Horus simboliza la búsqueda de la verdad porque no parpadea cazando cara al sol.
Las religiones del libro hicieron que los hijos de Abraham viviesen en la zozobra continua. Se vive para morir, encerrados en un Valle de Lágrimas. Tienen un Dios único, colérico e injusto que enriquece a los ricos y se olvida de los pobres salvo para recomendarles resignación. Todo lo pospone al más-allá. Aquí un poco, allá todo.
Los griegos nos traen un mundo onírico donde el jefe se disfraza para follarse a una diosa, donde se guerrea por la más bella, donde los héroes invencibles tienen un talón de Aquiles y donde se extiende el sueño de Ícaro hasta que se inventa el ala Delta. Los templos se construyen a la medida de los seres humanos, como recomendaba Protágoras. Cuando Benedicto XVI insiste en que consten “las raíces cristianas de Europa” en la Constitución de la Unión Europea, nos olvidamos de Grecia, el 2% del PIB, una sociedad despilfarradora, que, en sus bacanales, se emborracha y disfruta de la música y el sexo. Una religión vitalista, abierta al placer, siguiendo la cohorte de pícaros dioses y diosas, el culto del cuerpo, el deporte, las olimpiadas. En la puerta de algunos templos, las porné ofrecian sexo a los fieles peregrinos. Y gratuito, oiga !
Un día, bromeando en Paris con Melina Mercouri, que años más tarde sería Ministra de Cultura, intentamos inventariar todo lo que se había llevado Europa sin pedir permiso ni pagarlo. Era impresionante la cantidad de obras, en marmol, en papiros, en teatro, filosofía, medicina, matemática, astronomía, que han llegado hasta nuestros días, con frecuencia , en brazos de los invasores árabes.
Cuando los países más poderosos de la UE intentan estrangular al pueblo griego, conviene recordar todo lo que le debemos a este que, un día fuese Imperio y llegase desde Macedonia hasta la ribera del Ganges. No hay lugar que no conserve una réplica del Partenón en forma de Senado estatal americano, seguimos discutiendo en el ágora, hablando de Caballos de Troya, consultando los augures, defendiendo la libertad sexual. ¿Cuando hemos pagado lo que le debíamos a Grecia?
Derechos de autor sobre filósofos como Sócrates, Platón, Arfistóteles, dramaturgos como Sófocles, Eurípides o Esquilo. ¿Qué precio tenían los mitos? ¿La matemática, la medicina, la química, la geografía de Herodoto, las aventuras de Ulíses y su Odisea, de Hércules, la oratoria, el escepticismo, los epicúreos? Las piezas robadas que pueblan nuestros museos de cariátides, dioses, pensadores, guerreros. Ciudades creadas bajo la inspiración de Atenea o directamente por el fundador de Alejandría y su biblioteca. La deuda con Grecia que mantenemos todos los europeos debería equilibrar la balanza con los bancos europeos, especialmente alemanes. Secar las fuentes de nuestra cultura más vasta y profunda, es un suicidio. Perdidos en el laberinto de la especulación financiera, vemos que Angela Merkel no es la Ariadna que nos tienda su hilo.

En pleno cambio de Era, nuestros políticos de hoy siguen razonando como en pleno siglo XIX. No me refiero al “Crepúsculo de las ideologías”, de
No son pocos los españoles, acostumbrados a los milagros, a las oportunas apariciones de una vírgen o del mismo Santiago Matamoros para sacarnos de situaciones apuradas. Toda la nómina del santoral está a disposición de España y de los españoles, que sea para que aparezca nuestra cartera o que sane nuestro gato malito. Galicia es pródiga en hechos prodigiosos favorecidos por las meigas o simplemente culpa de la Santa Compaña que aguarda en los cruces del camino. De aquellas tierras nos vinieron salvapatrias y ahora, el “Mahdi”, el “esperado!”, Rajoy que va a sacar España de la crisis. “La receta es bien sencilla: no se puede gastar más de lo que se ingresa”. No sé para que sirven las tarjetas de crédito o el mismo crédito para las empresas…. El desarrollo español se hizo con milagros, no con créditos ni fondos estructurales.
Como comentarista de la actualidad –y sobre política, bastantes veces– se me aproxima una etapa dramática por la cantidad de crítica que voy a poder manejar a partir del 20-N . No ha empezado la campaña electoral y la que se ha armado en el
Ciertamente, las secciones de Internacional de la mayoría de los medios no son lectura habitual del españolito medio que va directamente a las páginas de deportes o de sociedad y TV. Las de economía son difíciles de leer para la mayoría. Pero algunos podemos, desde el grupo mayoritariamente inclinado a lo que pasa fuera, ayudar a los que van a votar contra el gobierno, muchos de ellos socialistas.
Creo que deberíamos felicitar a José Luis Rodríguez Zapatero por haberse adentrado en Terra Ignota utilizando la táctica de dar un solo paso cada vez mientras se descubre el sendero. Es así como se hace allí donde no existen mapas ni hojas de ruta. La mayoría de los países, con gobiernos de diferente signo, han actuado –y siguen haciéndolo– de la misma manera.
Barck Obama tiene dos grandes áreas de problemas: La depresión económica mundial y el terrorismo yihadista. De los dos se ha tratado durante la gira maratoniana que le ha llevado por Londres, Estrasburgo, Praga, Estambul e Irak. En la capital británica, la situación económica ha requerido la complicidad del G-20. 

