Gumersindo Lafuente y El País
Todo cambio tecnológico –y no digamos, de ERA–es dramático paara unos y una gran esperanza para otros. La resistencia a lo nuevo tarda mucho en desaparecer del todo. El próximo 21 de Octubre cumplo 83 años de los que 63 me han permitido cubrir toda clase de medios, en España y, principalmente en el extranjero. Hace 43 años, en un editorial de COSMOPOLIS, pedí que se prestase atención al mensaje del “Mayo francés” y del rápido avance de Internet que subrayaba ese cambio de ERA.
A principios del siglo XX, entre 1906 y 1908, apareció el Ford T con 7.000 ejemplares a 500 dólares que empezaron a amenazar el modo de vida de los cocheros de caballos y se organizaron campañas anti-vehículos de motor so pretexto de que le cortaban la leche a las vacas cuando irrumpían estruendosamente en la campiña. Toda novedad asusta a quien desea el tranquilo mundo que nos hemos creado en nuestro derredor.
Cuando yo era joven periodista y existían los serenos, los periódicos cerraban a las dos de la madrugada para estar en los quioscos a las 7 de la mañana y no perder los vagones postales para la distribución provincial. Hice muchos cierres de la revista Triunfo pendiente de los horarios de RENFE.. El mundo occidental se había ido a dormir o le faltaban 12 horas para hacerlo en California. Oriente no existía informativamente y en agosto, el “Primer Mundo” solo pensaba en las vacaciones pagadas. China, Corea, Japón, India solo ofrecían terremotos y tsunaamis, en materia de noticias, además de exotismo. Internet ha revolucionado no solo el mapa de intereses económicos pero también políticos. China es segunda potencia mundial solo detrás de EE.UU.
Internet ha supuesto una revolución tecnológica en muchísimos sectores de la economía.En el que me ha tocado vivir de cerca, la aparición del periódico digital ha supuesto un cambio en la manera de informar. La rutina de trabajo de los “viejos rockeros” se ha deteriorado hasta el punto de poner el grito en el cielo ante erratas o informaciones tendenciosas. Gumersindo, “Sindo” para los amigos, ha sido el hombre que, salido como yo del periodismo más clásico, ha comprendido que los periódicos de hoy en día no tienen hora de cierre, sino continuo arribaje de noticias a una redacción que trabaja 24h al día y siete días por semana. Las grandes firmas de El País (aún se dice “mejores plumas”, se han enfrentado a Gumersindo de la Fuente porque no quieren que “El País digital” ofrezca las noticias en cuanto se producen. Ellos, los “anti-periodismo digital continuo, se ven obligados a trabajar con más celeridad, incluso cara al público con sus “diferentes borradores”.
Siempre hemos tenido los géneros del periodismo bien diferenciados. Desde “el Telegrama” si llegaba antes de las 02 de la madrugada (a veces se levantaba un pliego). El artículo aguantaba 20 horas escribiéndose tras sus contrastes y verificaciones múltiples. Para el Sábado-Domingo estaban los grandes reportajes basados en cuanto se había publicado sobre un tema dado. “Sindo” había resuelto el problema de todas las fórmulas del papel, adoptándolas a El País Digital. Como un edificio de ladrillos se va creando el Gran Reportaje con los añadidos que se producen desde que salta la noticia hasta que se dispone de los últimos datos recibidos digitalmente de un montón de fuentes lo mejor contrastado posible. Siempre he dicho que “más vale equivocarse ahora que tener razón dentro de cien años”. Retener noticias para dar más tiempo a los cronistas es un absurdo puesto que la competencia no va a practicar esas retenciones de información.
En cuanto a la subsistencia del papel. al final de mi correspondencia ofrezco siempre la misma información: Antes de imprimir este e-mail, piensa bien si es necesario hacerlo. Una tonelada de papel implica la tala de 15 árboles. Cuida el medio ambiente. “Babelia“, el suplemento cultural de El País, me pidió un artículo sobre los libros electrónicos (e.books). Dije que permitía a los niños llevar a la escuela 380 gramos de peso en su mochila en vez de los kilos que ahora les deforman la espina dorsal. Que se abarata muchísimo, llevar en el e.book todas las materias del curso, incluidos varios diccionarios para conocer palabras extranjeras.
Gumersindo, creador del célebre y novedoso SOITU, desaparecido tras dos años por corte de la ayuda bancaria, está en la línea de la innovación y desarrollo, más avanzados. Tengo más años que los grandes y veteranos periodistas que escriben en El País. Yo les digo que están en el lado equivocado de la barrera. En el papel, uno se cree que cada comprador lo hace para leernos…y no es cierto. Quizá buscaba “Deportes”, “Espectáculos” o “Tecnología” pero no “Política” o “Economía”. En el digital, cada cual, individualmente, se entera de cuantos lectores tiene él o ella. En algunos casos la realidad es ingrata pero algo de protección de datos puede subyacer en eso.
La publicidad escasea en los digitales porque la crisis financiera ahoga a los grandes anunciantes que, además pertenecen a una generación que desconfía de algo que se ofrece gratuitamente, aunque tenga 31 mil seguidores. A los jóvenes publicitarios les encanta el medio y la capacidad de trocearlos por horas, por sexos, por regiones. Todo ello abre un abanico fantástico de tarifas para todos los gustos. En cuanto a Sindo, no le van a faltar nuevos proyectos.

Somos un país que se caracteriza por su falta de prospectiva, sin previsión del futuro. ¿Había alguien que ignorase que el carbón era un producto condenado a desaparecer en España como fuente de riqueza de unas regiones con generaciones de mineros a cuestas? Hace años que se sabía que varios países del Este europeo, iban a ir entrando en la Unión cuando cumpliesen las condiciones exigidas por Bruselas. No era difícil saber que uno de los importantes era Polonia. También se sabía cuales eran los productos de cada cual y los que competirían en precio con nosotros. El bajo costo de su carbón, tarde o temprano, iba a perjudicar nuestros pozos.
Ayer, 8 de Junio, las ONG que luchan contra el hambre, la enfermedad y la exclusión entre los más desfavorecidos de la Tierrra, han pedido a la gente que salga con alguna prenda al revés para simbolizar que las cosas pueden verse y hacerse de otra manera. Curiosamente, hace algo más de un año, empecé a hablar de ello a los estudiantes de periodismo que acuden a mi casa en busca de orientación sobre el incierto futuro de su profesión.
El joven Mohamed Bouazzizi, no aguantó más las extorsiones, el chantaje y la mordida de una policía que, para él, representaba el rostro inmediato de la dictadura. Era la enésima vez que le confiscaban su carrito de vendedor ambulante de verduras y frutas, único sustento de su familia, por no tener la autorización pertinente. Decidió poner fin a una vida sin más futuro que la perpetuación de la dictadura, la extorsión y el paro. Y 
En 1968, como primer editorial de mi revista Cosmópolis, anuncié el inicio de una nueva era que arrancaba con el mayo francés de aquel mismo año, iniciado por los estudiantes de la Sorbona.
Son miles de jóvenes los que se encuentran desorientados ante la crisis económica que ha hecho tambalearse las industrias de la información a la vez que los avances de Internet revolucionaban las tecnologías que los sustentaban. Pero no todos los males se han originado con esas crisis, la segunda inserta en la primera. Está también la formación de los jóvenes periodistas, una formación que al hacerse universitaria le ha aportado un glamour que no se corresponde con la realidad.
Este es el nombre que abarca, desde ahora, el “Laboratorio Permanente de la Comunicación“: 1001medios. Bajo esta bóveda, un grupo de periodistas de diversas generaciones, pretendemos estudiar los cambios que esta bella profesión está experimentando en estos mismos momentos. Lo haremos sin dejar de practicar nuestro oficio. Seguirá la tertulia que mantenemos periódicamente en mi casa con colegas que pueden aportar frescor a la problemática de nuestra profesión. Las nuevas tecnologías están revolucionando el cuarto poder en medio de una crisis económica sin precedentes. El horizonte del “Cuarto Poder” se está diseñando en todas sus expresiones: escrito, radiado, fotografiado, filmado. Y en todas las modalidades del periodismo, una docena y media de periodistas, aportaremos a nuestros respectivos seguidores, lo mejor de nosotros mismos.

