España y sus infalibles
En el país del “ya lo decía yo, o mi padre o mi madre, o mi abuela…. decían” no es de extrañar que la crítica política se haga siempre a toro pasado, igual que los resultados de los partidos de fútbol. Las alineaciones de los equipos se hacen a posteriori y queda uno de Casandra para arriba. Claro que si gana el equipo no seremos nosotros los que demos esa alineación que pensábamos antes del partido. Vamos que ¿cuantos pronosticaron que Llorente sacase de apuro a la selección campeona del mundo contra Lituania? Nada menos que dos goles de dos cabezazos y por si alguien piensa en la ventaja de los altos, vino Silva y cambió esa forma de pensar.
José Luis Rodríguez Zapatero, como los demás españoles que leen más el Marca que Forei9n Policy, no sabía la que se iba a armar con la caída de Lehman Brothers. Cuando se vino encima de todo el mundo la crisis financiera, unos –los tontos-inteligentes– proclamaron que había que decir bien alto la palabra “crisis”, como si fuese una palabra taumatúrgica, una especie de abracadabra que ahuyentase la difícil situación que se nos venía encima. Llevamos más de dos años echando la culpa a Zapatero de lo que nos sucede. Las invocaciones al santoral ya no se estilan pero sí las palabras sacralizadas. “¡No dijo crisis!” … ¡Y por eso la tenemos!
De la tormenta que se nos vino encima, somos responsables todos. Desde el señor Rodrigo Rato declarando que si los pisos eran caros era porque había gente para comprarlos, hasta los que se frotaron las manos con la llegada de cinco millones de extranjeros que alegraban nuestro parque inmobiliario, se equipaban de electrodomésticos, coches de segunda mano, comían y acudían a espectáculos. Unos consumidores que, además, podían trabajar por menos que los autóctonos. Y eso empezó con la España de José María Aznar y 750.000 inmigrantes sin papeles poniendo pie en España. No se controlaba la inmigración ni se legalizó su estancia en nuestro país hasta que en 2004 ganaron las elecciones los socialistas. Entonces, el laissez-faire, laissez passer (dejar hacer, dejar pasar), la expresión francesa tan políticamente correcta para los ingleses, fue aceptada por todos … hasta que apareció la crisis.
Cristóbal Colón condujo sus naves hasta alcanzar una playa, siguiendo el rumbo que le permitía el tiempo climatológico, la escasez de víveres y el descontento de la tripulación conforme pasaban los días sin ver tierra. Navegar consiste en llevar firmemente el timón apuntando hacia donde se cree que está la tierra anhelada. La mayoría de los dirigentes del planeta, están en las mismas condiciones que Cristóbal Colón semanas antes de que Rodrigo de Triana vislumbrase la isla de Guanahaní. Zigzaguear yendo a babor o virando a estribor, sin soltar el timón y procurando todos ellos mantener el rumbo. Sarkozy, Obama, Merkel, Zapatero, todos han intentado salir del túnel con recetas parecidas, abandonándolas por otras que se creían más eficaces, para rechazarlas después.
No solo se han equivocado los economistas de los principales países, incluidos los nobelizados, sino que las agencias de calificación de crédito, como Moody´s y Standard & Poor´s, no previeron nada, pronostican a toro pasado; entre ellas y Lehman Brothers, llevaron a Grecia al borde de la ruina y la revolución social. No han valido ni las políticas de derechas –grandes responsables del casino financiero mundial– ni las soluciones de izquierdas que se enfrentan con patronales y los que todavía detentan el monopolio del dinero, aunque en menor cuantía.
Los países, no solo España, somos más pobres. Si antes nos comparábamos con la riqueza de otros países de nuestro entorno y estábamos a punto de ser la octava potencia mundial, ya no lo seremos nunca más porque las economías emergentes van a ocupar posiciones nuevas, por encima de muchos considerados bien clasificados en el ranking. Se es rico o pobre con relación a los demás. Nuestras viviendas nunca tuvieron el valor que marcaba su precio. El mercado inmobiliario español tenía sus precios falseado desde que Jose María Aznar liberalizó el suelo y empezó la mayor especulación de viviendas alimentada por los créditos bajísimos que movían dinero de Monopoly creyendo que lo que se anunciaba era verdad.
Todos, derecha e izquierda hemos colaborado, gobiernos central y autonómicos, en el gigantesco engaño y ha llegado el amargo despertar. Todos los culpables deberíamos arrimar el hombro para llegar a buen puerto pero hay quien prefiere hundir el barco y venir a salvarlo después. Los sindicatos han ofrecido una huelga el día 29 que no ha aportado la menor solución a los problemas que nos ha traído la crisis. Hay cuatro millones de parados y hemos recibido cerca de 6 millones de inmigrantes. Lógicamente serían los llegados a España en los últimos años los que más debieran estar sufriendo el paro. Lo están haciendo sin rechistar, esperando mejores tiempos. Maestros de la supervivencia, ellos saldrán adelante. Su aportación a nuestra economía ha sido importantísima porque liberó sectores en los que las mujeres no podían trabajar por tener que ocuparse de su casa, de sus hijos, de sus mayores. Hay una clase de políticos que han empezado a olvidar los beneficios que nos ha aportado la inmigración sin darse cuenta que, como dice Felipe González Europa necesita 70 millones más de inmigrantes para mantener nuestras pensiones. ¡Y hay quien quiere que se les quiten prestaciones sociales como la sanidad y la educación cuando están criando fuerza laboral para el mañana y necesitan menos asistencia sanitaria por ser más jóvenes.
Estamos a 19 meses de las elecciones de 2012. Las encuestas actuales muestran un gran desafecto entre los votantes del PSOE hacia la figura del Presidente Rodríguez Zapatero. Es difícil creer que esos descontentos voten al Partido Popular por el simple deseo de castigar al presidente del gobierno. La oposición de centro- derecha ha debido asustar a muchos viendo como se envalentona la extrema derecha, en alza en 15 de los países de la UE. La ideología de Le Pen se encontrará cómoda en el PP pero empieza a manifestarse ruidosamente al oler encuestas victoriosas. Quieren su parte de la tarta y en el desfile, en pleno acto de honrar la memoria de nuestros soldados muertos, sostuvieron la pitada a Zapatero sin que decayese su inten sidad. Ello, por pura lógica, puede despertar la extrema izquierda que no está toda en el PSOE.
Las medidas de recuperación: aumento espectacular de la venta de pisos, incremento del consumo, ascenso de las tasas de ocupación hotelera, mejora de las exportaciones, empieza todo ello a despejar las nubarrones del horizonte. Añadiré que de aquí a marzo de 2012, ETA puede haber iniciado su rendición lo cual será un tanto importante para Rodríguez Zapatero. Por cierto aunque no creía antes ni creo ahora los vaticinios del Fondo Monetario Internacional, este organismo con ambiciones papales, ha publicado un documento que afirma que España obtendrá mejores resultados en 2011 que Alemania, Francia, e Italia, por solo mencionar países de la eurozona. La verdad, no creo en los pronósticos de quienes nunca pronosticaron la crisis que vivimos.

Es increíble el número de periodistas españoles que se lanza a la piscina sin comprobar si tiene agua o está vacía. Antes de leer la prensa extranjera y sacar conclusiones sobre la visión que se tiene allí de una situación que nos atañe ya hemos lanzado titulares sobrecargados de ideología y especialmente alarmantes. Nos hemos contentado con echar un vistazo a lo que van a titular los rivales y, si es posible poner un poco más de tremendismo que ellos. La moraleja de lo “de que viene el lobo…” ya no se debe contar a los niños, no forma parte de la educación infantil. Por lo menos los jóvenes periodistas no lo recuerdan.
Mientras sigue aumentando el número de víctimas del terremoto de Haití, también lo hace la inseguridad. Desvalijar tiendas se hace a la vez que se lucha por hacerse con alimentos o agua potable.
A algún colega que buscase una temática con continuidad asegurada, para abrir un blog, le recomendaría que se inspire en este post mío de hoy. Se trata de demostrar que no solo los niños pequeños hacen tonterías de vez en cuando sino que los adultos las hacen más gordas e irremediables. Individuos cuya fisionomía denota una aparente sabiduría innata, que frecuentan los salones del poder, que hablan como si fuesen el Oráculo de Delfos o los verdaderos autores del diccionario de la RAE y que olvidan que fue China quien inventó la pólvora, toman decisiones e imparten doctrina Urbi et Orbi.
A veces, los modernos partidos de izquierda, viven preocupados de que no se les trate de “rojos comunistas” cuando les toca gobernar. Franco no podía ser tachado de “rojo” pero creó el INI, “sin complejos”, como diría Aznar. Cuando te encuentras
Izquierda y Derechas son dos formaciones políticas que abarcan muchos matices en el seno de cada una de ellas. Su designación proviene de la constitución de los Estados Generales y la Revolución Francesa. Los tres tercios que componían aquella asamblea representaban la aristocracia, el clero y el pueblo.
Mariano Rajoy reclamaba la destitución de Mariano Fernández Bermejo, Ministro de Justicia, y la obtuvo. No le gustaba Pedro Solbes, vice-Ministro de Economía y Hacienda, y ya no está en el gobierno. El líder del PP y su Estado Mayor, no han cesado en su raca raca para que Rodríguez Zapatero se deshiciese de Magdalena Álvarez, Ministra de Fomento, la “que habla de chiste”, y ya no está en el gobierno. Han estado a punto de cargarse a Carme Chacón, Ministra de Defensa por el asunto de Kosovo pero el supuesto insulto a la OTAN y a Estados Unidos que estaban vociferando, se ha caído al agua con el periplo de
El G-20 ha tenido que encontrar una base de entendimiento para países con muy diversos problemas derivados de la crisis de las hipotecas basura. Mientras los exportadores veían disminuir el poder adquisitivo de sus tradicionales clientes,
Un presupuesto de $3,6 billones se representa con muchos ceros detrás: 3.600.000.000.000 de dólares es el del presidente Barack Obama para 2010 que empieza en Octubre próximo. En él se pueden ver las prioridades del primer mandato de quien ha polarizado todas las esperanzas no solo de EE.UU. sino del resto del planeta que tiene todavía más confianza en él.


