Libia y la imparable “Primavera árabo-musulmana”
La inminente caída del régimen de Gadafi va cerrando el cerco a las dictaduras que aún persisten en el ámbito árabo-musulmán, del Magreb y Mashrek. La inevitable caída de Bashir al Asad, pese a la violenta resistencia que ofrece en Siria, augura importantes cambios en el ajedrez de Oriente Medio. Para empezar, es la liquidación de regímenes dictatoriales, la mayoría originados en la época de las descolonizaciones africanas. Por lo general solían ser militares quienes personificaban la independencia y libertad frente a las potencias que tuvieron esos países como protectorados de facto o de Jure, desde la expulsión de los turcos entre 1914 y 1918 cuando el Sultán se alineó con los alemanes contra los aliados. Francia y Gran Bretaña atacaron el Imperio Otoimán.
Si nos fijamos en los imperios que ha habido a lo largo de la Historia, casi todos dejaron tras sí un importante poso de lazos familiares, costumbres y hasta vocabulario. No podía ser menos con Turquía que precedió España, Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos. Desde las monarquías del Golfo y Arabia Saudí, hasta Túnez, una serie de Pachas y Beyes han sido, durante siglos, auténticos virreyes del Sultán de la Sublime Puerta.
Esa Turquía que salió desmembrada de su imperio en 1919 vio, en 1923 la aparición de su héroe nacional. Musatafa Kemal (Ataturk=padre de los turcos) instauró costumbres europeas, declaró el laicismo del país, y dejó al ejército como garante de su constitución. Me resulta incomprensible, y así lo he publicado en diversas ocasiones, que la miopía de la Unión Europea, cuyas costuras vemos en peligro de reventar ante la crisis económica, crea sensato rechazar Turquía sine die como aspirante a miembro de la UE.
Unos temen la islamización de Europa cuando la permanencia de Turquía en nuestra Unión asegura lo contrario: el afianzamiento de su aconfesionalidad y el espejo que puede servir a los países de la “Primavera de Jazmín”, para estructurar los nuevos gobiernos democráticos que van a surgir pronto de las elecciones libres previstas desde Túnez a Egipto. La caída de Siria, que los amantes del escalofrío presentan como de máximo riesgo, replegará el grupo chiitas de Hezbolá (el Partido de Alá) de Damasco al Líbano, donde tienen una base bastante fuerte pero que sería reforzada tras la caída del régimen dictatorial de Siria pero sin los tanques de al Asad. Pero el Líbano estará en condiciones de llevar a cabo su propia eliminación de Hezbolá, (financiado por Irán hasta ahora) y su vuelta al Líbano democrático que fundara Ryad el Solh.
Dentro del tablero de ajedrez que ocupa Oriente Medio, la infuencia de Turquía es fundamental para permitir que los gobiernos de los países liberados de sus respectivas dictaduras, puedan tener una separación entre Estado y Religión a la turca. Las oscilantes, pero buenas relaciones, entre Ankara y Tel Aviv , pueden ser determinantes a la hora de resolver el problemas israelo-palestino que culmine con dos Estados independientes o voluntariamente confederados dentro de fronteras justas y seguras.
A estas posibilidades que abrió un joven Bouazizi prendiéndose fuego a lo bonzo, no solo va a rediseñar el mapa del Mediterráneo Sur sino que puede ayudar al desarrollo de los territorios que constituyeron en su día un Imperio de 5,5 millones de km2 y que cuenta, en la actual Turquía, con una laboriosa población de 72.600.000 de habitantes sobre una superficie de 783.652 km2 que tiene fronteras importantes para el futuro de Europa, con Rusia y el Cáucaso al Norte, Oriente Medio al Sur, Asia Central al Este y con el Mediterráneo por el Oeste además de un fragmento en territorio de la Unión Europea. Alemania tiene una inmigración turca de 2.600.000 personas y teme el aumento de la islamización en caso de que la República de Turquía entre como miembro de la Unión Europea. Pero la sensatez dice que es mejor que la UE tenga fronteras con Iran a que el Islamismo chii tenga fronteras con Bulgaria y Grecia.
Los que me conocen saben que soy optimista a ultranza y considero que la Historia de la Humanidad ha sido construida por los audaces que han tenido que vencer la pesada carga de los timoratos, los que siempre ponen el esparadrapo antes de que se produzca la herida. Entre el Papa Benedicto XVI y el Cardenal Rouco Varela, se esfuerzan por considerar que las raíces de Europa son únicamente cristianas. No dicen que son una de nuestras raíces. No consideran la helenística, que nos aportó una Filosofía y una Ciencia olvidadas durante siglos en Europa pero rescatada por los árabes y devuelta a nuestro continente a través de El Andalús musulmán. Cuando algunos hablan de la intolerancia musulmana, creo que la reciente visita a Madrid de la Juventud Mundial Cristiana (JMC) nos ha demostrado que nada está mejor repartido en el mundo que la intolerancia religiosa.
La natalidad en el mundo funciona como los vasos comunicantes. A mayor desarrollo y sanidad, menor número de hijos y mortandad de los mismos. Una sociedad secularizada no tiene la misión pastoral de catequizar a sus congéneres. En los campos de refugiadis africanos, a muchos habrá llamado la atención que mujeres aún jóvenes tengan ya 11 y 12 hijos, cifras que la España y la Iglesia de Franco premiaban en nuestra post-guerra. Hoy somos uno de los 3 países del mundo con menor tasa de natalidad pero mejor atención pediátrica.
España, que ha tenido y tiene una relación importante con las migraciones de origen africano, en nuestro país y en América Latina, lleva siglos de espaldas al continente más rico y prometedor del futuro del mundo. Es hora de que España despierte su espíritu aventurero y que nuestra juventud redescubra un África que solo tiene allí dos minúsculos enclaves, Ceuta y Melilla, y se encuentra a unos rídículos 14 km de Algeciras. El día en que ese continente sea totalmente democrático e inicie su auténtico desarrollo económico, los jóvenes emprendedores europeos serán franceses, británicos, alemanes o chinos pero no españoles. Un triste futuro si no lo remediamos.

No es fácil creer lo de que a la tercera va la vencida tratándose de Rajoy. Puede significar que fracasa por tercera vez o que, por fín, alcanza la tan ansiada victoria. ¿Es falta de carisma? ¿es una estrategia errada? ¿Quizá sea su falta de cooperación en la lucha contra la crisis? Puede que sea todo un conjunto de razones.
El nacimiento de Israel se parece como dos gotas de agua a lo que hoy hacen Hezbolah, Hamás, Autoridad Nacional Palestina (ANP, ex-OLP), etc… Entonces fueron Stern, Irgún, Haganah, una pleyade de grupos considerados hostiles por Gran Bretaña y que acabaron fundiéndose en el Tsahal, el Ejército de Israel.
Cuando el Juez del 11-M cambió de opinión y aceptó que los forenses turcos compareciesen como testigos del proceso del Yak-42, una salva de aplausos rompió la severidad de la Sala.
Mariano Rajoy reclamaba la destitución de Mariano Fernández Bermejo, Ministro de Justicia, y la obtuvo. No le gustaba Pedro Solbes, vice-Ministro de Economía y Hacienda, y ya no está en el gobierno. El líder del PP y su Estado Mayor, no han cesado en su raca raca para que Rodríguez Zapatero se deshiciese de Magdalena Álvarez, Ministra de Fomento, la “que habla de chiste”, y ya no está en el gobierno. Han estado a punto de cargarse a Carme Chacón, Ministra de Defensa por el asunto de Kosovo pero el supuesto insulto a la OTAN y a Estados Unidos que estaban vociferando, se ha caído al agua con el periplo de
¿Puede un ser elegido por el Espíritu Santo cometer tantos errores como los cometidos por Benedicto XVI en tan corto pontificado? ¿No pone Joseph Ratzinger en duda la existencia de Dios con su comportamiento errático al suspender la excomunión a los lefevbristas para, a continuación, volverlos a excomulgar? ¿No son infalibles los papas? ¿

