11 junio 2011

El Fordismo destructor y la nueva Era

fordismo-240.jpgA principios del siglo XX, el primer Henry Ford descubrió que lo grande, abarataba los productos. El trabajo en cadena permitía, con la correspondiente alienación del trabajador, disminuir los costos. Charlie Chaplin describió perfectamente el fenómeno en la película Tiempos Modernos. Y el mundo se convirtió al fordismo sin cuestionarlo y sin intentar comprenderlo. Muchas décadas más tarde, en la fábrica sueca Volvo, se hicieron pruebas opuestas al fordismo. Sin alienación, grupos multidisciplinarios, recibían todas las piezas necesarias para construir un vehículo como si los trabajadores fuesen un equipo juvenil de rugby. Los tiempos de fabricación eran similares a los de la cadena de montaje pero humanizados. La idea, no obstante, se abandonó.

Muchas veces adoptamos actitudes y creencias sin molestarnos en analizarlas profundamente y nos lanzamos a la piscina antes de comprobar si tiene agua. El fordismo llevó a un desarrollo tan desordenado como la multiplicación celular de un  cáncer. Refiriéndome a una profesión que conozco bastante, del periodista que fundaba su diario local, se ponía una visera verde y manguitos, imprimía con una prensa bastante rudimentario e informaba a sus vecinos de llegadas a puerto de paquebotes o de bodas, nacimientos y defunciones, pasamos a grandes diarios con centenares de reporteros que daban la espalda a sus compañeros en filas cerradas de hombres y maquinas Underwood primero y ordenadores, décadas más tarde. El obrero de Detroit ponía solo puertas al Ford T, mientras su compañero tenía que poner ruedas o volantes, etc… Esos cientos de reporteros solo sabían hacer una cosa: sucesos, política local, vida social, etc… Estados Unidos tiene famosos diarios nacionales como el The New York Times, The Washington Post o Los Angeles Times que tienen tiradas parecidas a las europeas pero con 310 millones de habitantes. Allí son los pequeños diarios de provincia los que generalmente se leen. La gente se interesa más por lo que sucede a la vuelta de la esquina que en la Casa Blanca.

Muchos hemos visto nacer y crecer en la España de la transición, medios de comunicación que nos entusiasmaban por la novedosa libertad con la que expresaban sus ideas y los tabúes que derribaban. El País de Cebrian, homologable con Le Monde, Die Welt, The New York Times, o el Diario-16 que Juan Tomás de Salas sacaba al ritmo de Jarcha, “sin ira y libertad”, florecieron y se apuntaron al fordismo. A estas empresas españolas de la comunicación, lo grande les atraía porque era lo americano, lo exitoso. Pero en EE.UU. ya había surgido el nuevo eslogan de “Small is beautiful”. Los estudiantes de Nueva York, donde yo vivía entonces, empezaron a circular en el pequeño Volkswagen Escarabajo por Manhattan, haciendo cortes de manga en la Quinta Avenida a los Cadillacs y Limousines. Lo pequeño se ponía de moda.

¿Donde están ahora aquellos periódicos como El País o Diario 16, el ABC de los Luca de Tena ?  Y como consecuencia, después de haber enaltecido una profesión de borrachines, fumadores empedernidos y mujeriegos, nos encontramos con tres millares de periodistas que salen de las Universidades. Un tremendo superavit de profesionales con titulo de orla bajo el brazo, haciendo de eternos becarios. El ejemplo de Cebrian, Ansón y Pérez Reverte en la Real Academia de la Lengua, ha cambiado la óptica social del periodista “que tocaba el piano en un burdel“.

¿ A donde nos ha llevado el fordismo y el “big is beautiful” ? Ha bastado una crisis financiera para que gigantes con pies de barro empezasen a caer en manos del  mismo capitalismo que ha provocado la crisis financiera que padecemos desde 2008. Y las principales víctimas han sido los periodistas convertidos en becarios eternos cuyos ingresos disminuyen conforme aumenta el número de licenciados en las universidades. Se ha dignificado tanto el periodismo haciéndolo universitario y académico, se ha convertido en una profesión “tan digna” y respetada que la inmensa mayoría no llega a poder salir de casa de mamá y volar solo. Se tiró tanto de la cuerda queriendo mundializarse que al primer vendaval se cayó el castillo de naipes. Con mi revista “Los Aventureros”, cometí los mismos errores. Saqué una edición inglesa y otra francesa y estuve negociando con Vocrug Sveta de la URSS para hacer una edición rusa, y con Turquía y Alemania. Y todo se fue al garete. Con algo más de 6.000 euros (siete millones de pesetas) produje la primera edición, la española, que sobrevivió siete años. Con 120 millones de pesetas que le saqué a los brokers de la City, la edición británica duró dos años y arrastró en la caída a la española que la avaló ante los impresores españoles… hasta  el cierre. Toda una lección.

¿Que hay que hacer ahora? En primer lugar redimensionar los medios, separarse de los mundos político y financiero, apostar por las nuevas tecnologías y no intentar levantar cabeza a costa de la materia prima, que es gris y pertenece a los periodistas. Por el lado de los “licenciados en Ciencias de la Información”, apearse del corcel y tomar su formación y su vida,  en sus propias manos, dependiendo menos de la titulitis y de la creencia de que un título universitario  te asegura un trabajo justamente remunerado. Hay que trabajar a escala mundial. A mi edad sigo vendiendo fotos a países qwue no padecen la crisis como nosotros. Idiomas, viajar, ser periodista total, es decir capaz de expresarte de todas las formas: escribir, fotografiar, filmar, radiar, manejar las nuevas tecnologías, especializarse en una región del mundo y estudiarla a fondo en periodos de aclimatación in situ con los indígenas. Los periodistas van a ser en su mayoría, freelancers y unos pocos veteranos constituirán unas redacciones que en nada se van a parecer a las que hubo hasta que llegó el crash de 2008.

La cantidad de información que llega a la pantalla de nuestros ordenadores se divide en un elevado porcentaje de copio/pego que multiplica la información falsa o defectuosa a millones de internautas, muchos de los cuales carecen de criterio para desecharla o corregirla. Ahí es donde el núcleo duro de las próximas redacciones, deberá componerse  de veteranos de primerísima categoría, capaces de filtrar la basura, extraer lo válido, contrastar su procedencia y veracidad. Al lado de esta labor de primer orden, estará el que los super-redactores de cada sección tradicional, internacional, nacional, España, economía, cultura, deportes, sociedad y medios, tendrá un número de blogueros retribuidos mediante un sistema de priorizaciones, es decir, cuyo trabajo pueda ser utilizado por el medio que le retribuye mensualmente con una cantidad que garantiza al medio el primer derecho de utilización del trabajo gráfico, literario o de otra índole.

Los medios están perdiendo sus ingresos de la venta por circulación (quiosco+ suscripciones) pero también ahorran gastos de producción en la versión digital donde ni se consume papel ni es necesaria la fotomecánica de hace un par de décadas. Los ingresos de publicidad están pendientes de definición. Las nuevas tecnologías permiten controlar, mejor que en la forma tradicional, el “target” y el universo de los lectores. La crisis y los cambios tecnológicos están frenando el regreso de las grandes inversiones ya que muchas grandes empresas “indexan” sus gastos de publicidad sobre las previsiones de ventas.  En los próximos años, la economía recuperará un ritmo de crecimiento natural. Entre tanto, hay que convencerse de que el pasado nunca regresa.

3 junio 2011

Ratko Mladic en Sarajevo y Srebrenica

srebrenica-240.jpgEl croata Josep Broz Tito, logró reunir dentro de Yugoslavia,  una serie de pueblos que pertenecieron en su día al  Imperio Austro-húngaro y que eran todos fieros nacionalistas. Algunos territorios eran musulmanes de origen turco mientras otros se consideraban los verdaderos eslavos del Sur que es lo que significa Yugoslavia. La muerte del dictador comunista, independiente de la URSS y fundador con Nasser y Sukarno,  del Movimiento de los No-alineados, provocó la ruptura de siete territorios con historias diferentes y lenguas propias, aunque el serbio-croata es la lingua franca de la mayoría de ellos.

En el verano de 1993, me quedé solo, la familia andaba desperdigada por varios países. Yo, por mi enfisema, no sentía el menor interés por ese tipo de viajes. Además, yo acudo a un país por sus acontecimientos, no por hacer turismo que dejo para los coleccionistas de monumentos. Tan pronto me quedé solo en Madrid el reporterismo me agarró la garganta,  no pude más y marché para Sarajevo. Llevaba una vaga acreditación de Tiempo que Pepe Oneto me había dado, sin exceso de interés por el tema, advirtiendo que solo publicaría mi trabajo si era satisfactorio. Acabé vendiéndoselo a “Diario 16“.

La ruta para entrar en Sarajevo era Madrid-Roma-Split (Croacia) y vuelo militar a la capital de Bosnia-Herzegovina. Los aviones del último trayecto eran transportes militares donde quedábamos a merced del mando para tener una plaza en un aparato, generalmente francés. Me preparé con los elementos exigidos por UNPROFOR, las “Fuerza de Protección de la ONU”, encargadas de la protección de las poblaciones serbo-bosnias, frente a los contendientes, principalmente, croatas y serbios.

Era obligatorio llevar casco homologado y chaleco anti-balas. El primero, era americano y lo alquilé mediante depósito de una fianza, a un austriaco que tenía un negocio de mercado negro.  Nunca devolví el casco que guardé como recuerdo. El chaleco era del Ejército español que tenía una base de operaciones en Split. “No son plenamente eficaces, los de nuestro ejército, solo resisten algo la metralla pero no una bala directa. Se necesitan carísimas placas de cerámica de las que utiliza la NASA en la punta de sus cohetes”.

El oficial británico que examinó mis credenciales,  quiso hablar con el director de “Tiempo“. Le dije que a las 9 de la mañana solo contestaría el teléfono de la redacción alguna mujer de la limpieza y seguro que no hablaba inglés ni me conocía. Al ver que estaba dispuesto a impedirme el viaje. saqué de mi cartera una acreditación de la UNEF (Fuerzas de Emergencia de la ONU) que se había creado en Noviembre de 1956, en la guerra del Canal de Suez. King Gordon, jefe del Servicio de Prensa, se dió cuenta de que las tarjetas no tenían fecha de caducidad y pidió a su secretaria, Penélope Zaliki,  una chipriota amiga mía, que recogiese todas las tarjetas distribuidas y entregase la nueva a la prensa. Me negué a cambiar la mía. “Lolopi” me suplicó que se la diese pero la convencí para que dijese que la había extraviado. Así fue como durante unos años aproveché vuelos gratuitos de los aviones de la ONU en sus diversas operaciones. Aún la conservo y sigue valiendo aunque figure en ella el desaparecido diario “Informaciones“.

Mientras esperaba embarcar en el bar del aeropuerto de Split, una mujer se acercó a mí. “¿Es usted periodista?” Respondí afirmativamente y en inglés me suplicó que llevase latas de leche en polvo y otros alimentos a su hermana reciente mamá de una niña en Sarajevo donde estaba atrapada. El aduanero de la ONU, un suizo de buenos modales, me dijo que yo no podía llevar nada a nadie cualquiera que fuese la finalidad. “Varios falsos periodistas han sido interceptados dedicados al mercado negro. Diga a la señora que nosotros nos encargamos de entregar lo suyo a su hermana”. Me acerqué donde estaba angustiada la mujer que había presenciado mi discusión desde el lugar reservado para el público. “No está confiscado su envío, lo entregan ellos directamente”. Me dio un  beso a la vez que me agarraba la mano. Temblaba cuando la dije que el aduanero era suizo y no croata.

En el vuelo coincidimos Enric Martí, Veronique Pasquier, periodista suiza de la Tribune de Genéve y yo. El resto era carga de ayuda como un enorme palet recubierto de papel de El Corte Inglés. Al llegar a Sarajevo el avión maniobró para que el pontón que se habría por detrás, quedase fuera del alcance de los serbios instalados en las inmediaciones de la pista. “¡Corran hacia el edificio!” nos gritó con fuerza el Comandante en medio del ruido de sus motores. Mientras me agoniaba con mis bolsas de cámaras y mi equipaje, pude leer en la fachada del aeropuerto: “¡Welcome to Hell!(Bienvenidos al Infierno). Algún colega gracioso escribió en España, sin haber pisado Bosnia, que aquel grafiti se había redactado para recibir un club de fútbol rival. Detrás de sacos de tierra, los cascos azules franceses apenas asomaban sus rostros.

Llegar al hotel Holiday Inn, exigió una larga espera. No queríamos tomar el BMR blindado francés que nos permitía cruzar zona disputada por los dos bandos porque Enric tenía un colega que se suponía había quedado en recogerlo. Finalmente aceptamos otro BMR que nos llevó a su Cuartel General. Allí nos enteramos de que el amigo estaba en el quirófano del hospital de UNPROFOR. Un fuego cruzado le había herido y se salvó deslizándose del vehículo sin ser visto. Unos musulmanes se arriesgaron y le arrastraron hasta sus líneas. El vehículo se quedó en manos de los serbios y nunca más se supo. Al herido lo estaban operando de la pierna cuando llegamos.

En el Holiday Inn, solo pudieron darme una habitación del sexto piso. No había electricidad en la ciudad y. por consiguiente, ascensores ni mozos que te ayudasen. Subí lentamente, deteniéndome numerosas veces al cruzarme con un colega americano que practicaba jogging dentro del edificio ya que los serbios estaban a pocos metros del hotel y había franco-tiradores en la calle. Dejé pasar a uno de esos deportistas americanos unas veinte veces aplastándome contra la pared y arrastrando mi equipaje. Estaba visto que tendría que dejar en Recepción cuanto pudiese necesitar durante el día y solo regresar a la habitación por la noche. El hotel me costaba 100 dólares diarios y doscientos el vehículo acribillado de un estudiante y un intérprete que pagábamos a medias Veronique, la colega suiza y yo.

Cruzar cada mañana la “Avenida de los Francotiradores” (Bujlevar Mese Selimovica) era un riesgo seguro pero era necesario para ir a trabajar al centro de la ciudad. Mis colegas Gervasio Sánchez y Alfonso Armada cruzaban esa ancha avenida corriendo velozmente. Yo me tenía que conformar con andar porque mis pulmones no me permitían más. “Enrique, acabarán dándote”, me decían. “Todo pueblo tiene un tonto. Viéndome caminar normalmente, los chetnicks deben pensar que soy El Tonto de Sarajevo y no tiene ningún mérito abatir un deficiente mental “.

La ciudad estaba sitiada desde hacía un año y aún le quedaban tres más antes de que acabase la guerra gracias a la intervención de la OTAN. Por todas partes se apreciaban vehículos destrozados, autobuses quemados, colocados de forma que cortasen calles que eran enfiladas desde los vecinos montes Igman  que albergaban francotiradores. Esos vehículos impedían ver los transeúntes y dispararles. Las flores de los parques habían sido sustituidas por coles y tomates, la horticultura del hambre, lo mismo que las macetas de los balcones. El té se calentaba al sol. Un perro daba vueltas intentando morderse el rabo.”Ha enloquecido con el ruido de los disparos”, me dijo un veterinario.

En el Hospital  Kosovo, se operaba  con casco de minero y los quirófanos habían sido trasladados a la zona de oficinas porque los serbios estaban a tiro de los ventanales de la sala de operaciones. El Vodka era el único anestésico disponible. “Nacen más niños que lo normal debido a que la falta de electricidad impide ver la televisión o leer”. En una calle me tropiezo con un hombre mayor sentado al sol delante de la puerta de su casa y fabricando bolas de papel con hojas arrancadas de la caduca Constitución Yugoslava de Tito. Delante de él, la jofaina llena de agua donde las moja y deja luego secar al sol. “Es un tipo de carburante que vendo barato. Además, no tenemos otro”.

Cerca del mercado encuentro un panel con mensajes. Es la única forma de comunicar con los demás. Se compra y vende, se pregunta por un familiar del que no hay noticias, se citan los novios,  uno vende su coche, televisor y tocadiscos por una cantidad ridícula, pagadera en marcos alemanes. Cuando voy a fotografiar una cola de mujeres con cántaros haciendo cola ante una improvisada fuente que mana agua potable me piden airadamente que no lo haga porque los serbios leen la prensa extranjera y como nativos que son, reconocen los lugares y afinan sus morteros. En ciertas esquinas aparecen carteles: “Pazi – Snajper!” (cuidado con los francotiradores) y la gente cruza la calle corriendo.

Fotografío un soldado que regresa en bici a su casa. Su hijo, que lo esperaba en la calle, se ha encaramado en la bicicleta y bajan la cuesta sin dificultad y riendo.. Saco unas fotos. Detrás, en segundo plano,  unos sacos terreros señalan una improvisada comisaría. El centinela da la alarma y me secuestran la película. Prometen llevarla al Holiday Inn cuando la hayan revelado. Es color así es que doy por perdido el rollo. Por la puerta de proveedores del hotel hay cola para la distribución de agua de la UNRWA (Ayuda a los refugiados). Un hombre me ofrece un conejo para cruzarlo si tengo una posible novia. La gente desborda imaginación gracias a lo cual resistió cuatro años.

Agachados dentro del coche de nuestro guía, cruzamos una barrera de disparos dirigidos a nuestro vehículo que circula a toda velocidad con el conductor agachado al igual que yo que estoy a su lado. Cuando estamos alcanzando el ruinoso edificio del diario Oslobodenje, un hombre, desde la terraza, nos dirije con gesto de la mano para que pasemos a su acera por un improvisado camino. Las plantas que antaño fueron redacción y oficinas del diario, están vacías. Los serbios ocupan el parking del edificio. Intento fotografiarles discretamente pero me lo impiden mis colegas bosnios.Estos trabajan y viven como topos. Escatiman el papel para que dure lo más posible. Me ofrecen té en la terraza mientras algunos de ellos, Neozad Imanovic, Slavo Santic, Milan Stozakovic se empeñan en una partida de cartas y Sefic Dautnegovic, nos sirve un té.. Veronique les regala un cartón de tabaco. Yo no me desprendo del mío. Uno de los periodistas tiene que llevar los ejemplares impresos al centro de la ciudad jugándose la vida. Lo hacen por sorteo.

El asedio de Sarajevo por parte de los serbo-bosnios apoyados por Belgrado, costaron la vida a 10.000 ciudadanos entre los que se encontraban 1.500 niños. Pero la mayor ignominia fue la de Srebrenica donde Mladic en persona organizó el  asesinato de 8.100 hombres, engañosamente separados de mujeres y niños, delante de los impasibles 450 cascos azules holandeses al mando de Thomas Karremans, en Potocari. El hombre que cometió aquellas atrocidades y que estaba al mando de los 80.000 hombres del ejército VRS de la república Skrpska, presidida por Radovan Karatzic. Los dos hombres están en manos del Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia (TPiY).

A veces, en medio de una guerra, surge el elemento anacrónico inesperado. Fue un sábado a la hora de la cena. El comedor del Holyday Inn ofrecía la cena a la luz de las velas. El gran ventanal de cristal estaba recubierto por un cortinaje negro para proteger a los clientes de los disparos serbios que estaban a menos de un centenar de metros. De espaldas al cortinon negro, Susan Sontag daba un beso a su hijo periodista, David Rieff. En Sarajevo, ella se esforzaba por montar la obra teatral “Esperando a Godot“, de Samuel Beckett, obra que representa una espera de algo que se prolonga durante toda la representación. Simboliza la espera y fue elegida porque el pueblo de Sarajevo esperaba la intervención internacional para romper el cerco. Se representó con actores bosnios y con el escenario iluminado con velas.

En  mitad del griterío que originaban los periodistas americanos con sus botellas de whisky a cien dólares cada una, aparecío un hombre vestido de frac y se dirigió al piano de cola situado a pocos metros de nuestra mesa redonda. Y empezó a tocar valses vieneses y czardas húngaras como si el Imperio Austro-húngaro estuviese aún en pie. La escena nos pareció a Alfonso, Gervasio y a mi como algo fellinesco, una fantasía onírica que despreciaba el ruido de los obuses serbios cayendo sobre la ciudad. Una escena imborrable.

Me alegro de que dos criminales de guerra como Radic y Mladi, se sienten ante la Justicia Penal Internacional acusados de crímenes contra la Humanidad. Solo en las calles de Sarajevo, en cuatro año, 1030 personas fueron heridas y asesinaron a 225 de los que 60 eran niños. Los Estados Unidos deberían, convencidos por el Premio Nobel de la Paz, Barack Obama, a la cabeza, adherir su país a este Tribunal donde se defiende la Justicia Universal. Amen.

Susan Sontag redactó un mensaje en favor del pueblo de Sarajevo donde serbios cristianos ortodoxos, bosnios musulmanes y judíos sefardíes, han convivido durante siglos en paz. No se cuantos periodistas se adhirieron al manifiesto pero sé que yo lo firmé y fotografie. Quiero dejar sentado algunas discusiones con oficiales franceses de UNPROFOR que consideraban que los serbios tenían razón frente a unos “separatistas”. Afortunadamente, el tiempo y la OTAN me dieron la razón. Recomiendo el libro de Gervasio Sánchez (Sarajevo, 1992-2008), especialista en seguir lo que viene después de que las guerras terminen. Cada ángulo de la ciudad, durante la guerra, ha sido refotografiado después con las heridas curadas.

 

 

 

 

19 febrero 2011

Del Mayo francés al enero egipcio

Este vídeo muestra la eficacia y rapidez de los mensajes por twitter y su expansión gracias al retuiteo que hace mancha de aceite. (del blog de Ramón Lobo)

Algunos,  cortos de vista, consideraron que el Mayo del 68 con la revuelta de los estudiantes de la Sorbona, eran ganas de montar una algarada por unos estudiantes de la Sorbona, unos hijos de Papá. En Octubre de aquel año 1968, en mi revista Cosmópolis, dediqué un amplio editorial al asunto. Para mi fue entonces cuando empezó el cambio de era. Aquellos eslógans de “Bajo los adoquines está la playa”, “Sed razonables, pedir lo imposible”, “La imaginaci’on al poder”, “Prohibido prohibir”. son como un decálogo de lo que debía de cambiar en el mundo en el que vivíamos. Pocos años despues la imaginación traía Internet al gran público y los jóvenes del mundo entero, lo adoptaban.

La manera de pensar de la generación que despreció las manifestaciones de mayo del 68, ha llegado hasta nuestros días. Durante la guerra fría, nos habíamos acostumbrado a sostener regímenes cuyo interés era enriquecerse gracias a nuestra codicia que, de paso enriquecía algunos miembros de los gobiernos occidentales. Conseguímos que nuestros sátrapas o “hijos de puta” como los describía Henry Kissinger, no solo se hicieron archimillonarios sino que se perpetuaban en el sillón y transformaban su cargo en hereditario. Ramón Lobo da colores a cada etapa, roja, azul y verde, en un excelente trabajo que planta esos colores en el jardín de Obama.

Enseñamos a los taliban a luchar contra la URSS  comunistas en Agfanistán y ahora nos combaten a nosotros con armas y adiestramientos que nosotros les dimos. Pensábamos que nuestra fuerza residía en la forma inteligente en la que habíamos ensartado una cadena de strapas cuyo respeto por la vida de sus ciudadanos era mínima pero suscitaba débiles protestas de organizaciones privadas y oenegés. Lo que les pedíamos era lealtad absoluta y mantener, entre todos ellos, el muro de contención, primero contra el Comunismo, luego contra el fundamentalísmo de al Qaeda y ahora, en la vieja filosofía política, se debía aplastar la sublevación iniciada en Túnez, y en Egipto. Obama y Europa, se encontraron con los esquemas cambiados. La América conservadora apareció pidiendo que se apoyase a Hosni Mubarak y aplastase el grito del pueblo reclamando su derecho a la libertad y la democracia.

Es curioso que el movimiento del Tea Party americano, libertario y conservador, con su vedette Sarah Palin, pidiese apoyar a Mubarak y aplastar la revolución porque “nuestro hijo de puta” Mubarak contenía con mano duraa el ascenso de los Hermanos Musulmanes. Por definiciónn, los del Tea Party se consideran genuinos descendientes de los que iniciaron la guerra de independencia americana contra el Reino Unido. Muy acordes con las idéas actuales de luchas por la independencia.

Los mandamás de este mundo eran especialistas en montar altas murallas medievales para aislar un enemigo que existía para protegernos de un enemigo todopoderoso que amenaza nuestra libertad en la que se sienten felices algunos con la corrupción  repartiéndose la rapiña de otros pueblos defensores de nuestra democracia en el cordón sanitario  que nosotros creamos para protegernos de los bárbaros. Pero aquel invento de internet se había popularizado rápidamente reduciendo la importancia de los controlados medios de comunicación de las diversas “nomentacluras”. Y los jóvenes del mundo entero, se apoderaron de la información y fueron razonables: Pidieron lo imposible: Su libertad y su democracia.

27 junio 2010

Corea hace 60 años

Filed under: anecdotario,Estados Unidos,Historia,Turquía — Enrique Meneses @ 10:54

Tropas-chinas-rio-Yalu-240.jpgDe 1950 a 1953, se produjo la “guerra de Corea” que enfrentaba un sur bajo protección americana y economía libre y un norte comunista amparado por la China de Mao Zedong.  El ataque de Pyongyang fue lanzado inesperadamente contra Seul, la capital de Corea del Sur cuando esta contaba con un reducido número de soldados americanos de los que habían liberado la península de la ocupación japonesa.

Las fuerzas comunistas, conscientes de que contaban con el apoyo de China y la URSS, lanzaron un auténtico blitzkrieg (guerra relámpago) que llegó a capturar Seul,  la capital surcoreana. Los marines quedaron rodeados en lo que se denominó el Perímetro de Pusán. Durante el imparable avance de los comunistas, los EE.UU. fueron reorganizándose y trayendo refuerzos a Corea y Japón. El Comandante en Jefe de la zona del Pacífico, y vencedor del Imperio del Sol Naciente, Douglas MacArthur, mandaba las fuerzas de la ONU, llevó a cabo una audaz operación militar  sobre Inchón, al norte de Pusán. Gracias a ello, las fuerzas de 15 países que sumaban un millón de hombres frente a  los dos de los comunistas, pudieron tomar la iniciativa y liberar Seul.

Como había hecho en el París ocupado, cuando yo tenía 12 años, poniendo alfileres de colores en un mapa mural para seguir los avances  alemanes por las regiones de Leningrado y Stalingrado, con 21 seguí la guerra de Corea en sus avances y retiradas. Siendo joven periodista me hubiese gustado estar en aquella contienda pero no tenía posibilidad de hacer semejante viaje y en España, la prensa de entonces no financiaba aquel tipo de reportajes por sus estrecheces económicas y provincianismo intelectual.

Finalmente, las fuerzas de la ONU empujaron a los comunistas hasta la frontera china del rio Yelu en noviembre de 1951. El éxito duró poco porque tener a los chinos en la otra orilla del río hizo que se multiplicasen  las intervenciones ordenadas por Zhou-Enlai. Hubo que iniciar una retirada, del Yalu al paralelo 38, que aún hoy marca la división del país. Durante la misma, me llamó la atención una anécdota relatada por los corresponsales americanos destinados en el frente coreano. Un batallón turco se topó con una unidad estadounidense que retrocedían. El coronel quiso cambiar impresiones con su colega americano pero le dijeron que había caído prisionero de los norcoreanos.

El turco no podía comprender como unos soldados habían dejado atrás un oficial superior y se retiraban como si no hubiese sucedido nada. El coronel otomán dio orden de suspender la retirada de sus hombres, regresar hacia el enemigo, rescatar al oficial americano y restituírlo a su unidad. El batallón turco recibió el Purple Heart, (Corazón Purpura) condecoración que entregó el Presidente de los Estados Unidos por valentía, en este caso, colectiva para la fuerza turca que rescatara al oficial americano. Desde aquellos años he tenido mucho respeto por el Ejercito turco, probablemente el más fuerte de toda la OTAN, y garante del laicismo de la Turquía moderna.

1 febrero 2010

Energía nuclear:La gratuidad del miedo

centralvandellosEn 1945,  dos bombas atómicas pusieron fin a la guerra del Pacífico. La primera,  de uranio 235 y 13 kilotones de potencia, se llamaba Little Boy. Fue lanzada el 6 de agosto sobre la ciudad japonesa de Hiroshima y causó la muerte de 140.000 personas. La segunda, de plutonio tenía 25 kilotones y se llamaba Fat Man. Mató 80.000 personas en Nagasaki el día 9. El 15 del mismo mes, Japón se rendía incondicionalmente. La mitad de los muertos, que acabo de mencionar, murieron de la explosión y la otra, a lo largo de meses y años siguientes debido a las radiaciones que les produjeron cáncer.

El mundo entero se quedó traumatizado y aquel horror ha quedado incrustado en la memoria genética de la gente sin que, una vez más, el raciocinio esté presente a la hora de discutir de la energía nuclear de uso civil. La Segunda Guerra Mundial produjo entre 55 y 60 millones de muertos durante los cinco años que duró pero esas 220.000 víctimas japonesas pesan más que todas las demás en la conciencia humana. Durante medio siglo, vivimos lo que se denominaba “el equilibrio del terror”. Hoy en día, la proliferación de países con armamento nuclear, amenaza con desequilibrar el statu quo.

De todos es sabido que la URSS se volcaba en el desarrollo tecnológico militar en detrimento del bienestar de su población. Visitar el Museo de la Ciencia Espacial de Moscú bastaba para comparar la diferencia de acabado del Soyuz 19 y del Apolo 18 que se unieron en órbita el 15 de julio de 1975. La cápsula americana era blanca y perfectamente acabada, con muchos remates prácticamente imperceptibles. La soviética negra y llena de cables exteriores bien visibles, Recuerdo que la bauticé como “la cafetera” viendo las dos juntas.

¿Qué tiene que ver todo esto con los adversarios de la energía nuclear? Más de lo que parece. Aviones comerciales soviéticos con una frecuencia de accidentes inusitada, el último en Irán hace unos días, y centrales nucleares obsoletas y altamente peligrosas. Chernóbil es la central nuclear ucraniana que reventó su cuarto reactor el 26 de abril de 1986 y causó 7 millones de víctimas según un informe de Naciones Unidas. De ellos 500.000 niños en la vecina Bielorrusia. Afectó en menor medida a Polonia pero las malformaciones en nuevas generaciones de niños siguen siendo graves. Minimizar el daño que puede producir un accidente en una nuclear es absurdo.

En Bhopal (India), el 3 de diciembre de 1984, se produjo una fuga de 42 toneladas de isocianato de metilo, un pesticida, en una fábrica de la americana Union Carbide. En la primera semana murieron de 6.000 a 8.000 personas por culpa de los gases tóxicos, después otras 12.000 más directamente por la catástrofe que afectó, con diferentes patologías, a unos 600.000, un cuarto de las mismas con secuelas desde entonces. No solo estamos padeciendo con la energía nuclear próxima a nuestras casas sino que numerosas industrias, y no digamos los fenómenos naturales como acaba de suceder con el terremoto de Haití, pueden convertirse en grandes tragedias cuando menos se espera.

Las Centrales nucleares no han planteado problemas excepto el caso antes mencionado de Chernóbil. Y en ese caso no ha tenido más consecuencias que la Talidomida en las madres gestantes entre 1958 y 1963. Una medicina que se recetaba como calmante de las nauseas de las embarazadas durante los tres primeros meses y sedante para la ansiedad. Nacieron miles y miles de niños con deformaciones en sus miembros, brazos o piernas reducidos o carentes de extremidades. El primero de los 59 reactores franceses data de 1956, hace 54 años. El 78,2% de la energía eléctrica francesa es de origen nuclear y una parte nos la venden porque tememos lo nuclear y ellos no.

Mientras, en España  tenemos 8 centrales nucleares que nos brindan el 20% de nuestra electricidad, el Reino Unido tiene 19, Alemania 17, Suecia 10. En todos esos países existen grupos que se oponen a esta energía que, repito, solo en forma de bombas ha causado muertes en la Guerra Mundial II y en el accidente de Chernóbil. El problema que se plantea a estas centrales es el de los residuos. Se necesita ponerlos a buen recaudo con las máximas garantías porque de lo contrario se podrían producir escapes radiactivos. Ahora bien, tenemos dos centrales francesas en los Pirineos. En caso de accidente en estas, la nube radiactiva afectaría a las poblaciones de la vertiente española de la cadena montañosa. El prohibir las centrales nucleares en España, no elimina el peligro en caso de accidente en el sur de Francia.

Pero en la actualidad, la discusión es sobre el emplazamiento del futuro cementerio de basura radiactiva. Hasta ahora, los franceses aceptan almacenar nuestra basura en sus instalaciones situadas en el noreste de su país y que nos cuesta a los españoles 60.000 euros diarios. Corremos los mismos riesgos que si tenemos centrales nucleares y nos cuesta importar electricidad gala de ese origen además de una factura sabrosa por almacenar los desechos radiactivos. ¿Es razonable repetir incansablemente lo peligrosa que es esta energía y no ver que la intensa vigilancia que gira alrededor de estas instalaciones es absoluta?

Cuando muchos medios hablan de un escape en tal o cual central nuclear de España, el miedo pone los pelos de punta en quienes no se molestan en pensar que esas alarmas solo se agrandan por el invencible miedo que muchos sienten ante lo nuclear. Hace unos años, hablar de sida o de cáncer era echarse a temblar. Yo he sido operado de cáncer de colon y he tenido seis meses de quimioterapia. Lo último que se me ocurriría es echarme a temblar o pensar que la muerte me espera a corto plazo. La vida se debe de vivir sin aspavientos, sabiendo que los peligros son consustanciales con la existencia humana. ¿Alguien pidió cerrar las minas de carbón por la silicosis que contraían los mineros? Rasgarse las vestiduras es de necios.

23 enero 2010

Barack Obama, de la esperanza al desencanto

barack-obama-capitol-240 Cuando se ha cumplido un año de la llegada de Obama a la Casa Blanca, el mundo entero, que hace 12 meses estaba exultante de alegría y esperanza, ha girado 180 grados y se echa en brazos del pesimismo más absoluto. Ignorar las realidades de Estados Unidos es el primer error de quienes esperaban en un año que el primer presidente afroamericano llegase a Washington para dar forma al sueño de Martin Luther King Jr. Los lobbies estaban y siguen estando, aunque el presidente Obama no sea tan deudor de los mismos por su elección. Esa libertad le permite ser audaz en sus reformas.

Cerrar Guantánamo y establecer una Sanidad Pública para cubrir los 40 millones de estadounidenses que no la tienen actualmente, son promesas electorales que tiene que llevar a cabo enfrentándose a obstáculos inesperados. Por ejemplo: ¿Quien podía decir hace un año que Al Qaeda abriría una nueva base en Yemen y que de esta nacionalidad son los presos más numerosos de Guantánamo? ¿Se les debe devolver a su país para reforzar esa organización terrorista? ¿Los países europeos que más reclamaban el cierre del penal son los primeros reticentes a la hora de aceptar presos en su territorio. El rechazo alcanza  muchas poblaciones  de los mismos Estados Unidos.

La reciente “pandemia” de la gripe A (H1N1), ha demostrado la capacidad de la Industria Farmacéutica de crear el pánico y forrarse con la vacuna adecuada. Me harto de decir que el negocio del miedo es el más próspero y con mayor futuro que existe. Véase el último invento, el escaner que nos desnuda. ¿Alguien que razone medianamente puede pensar que los terroristas no encontrarán otros medios de entrar con explosivos en los EE.UU. ? ¿Y si entran con las manos en los bolsillos y silbando y montan sus mortíferos artefactos con productos adquiridos dentro del propio país?

La victoria del candidato republicano Scott Brown en Massachusetts ha dejado a los demócratas, tras la desaparición de Edward Kennedy,  con 59 escaños en el Senado, uno menos de los necesarios para controlar la cámara alta a la hora de pasar legislación sobre sanidad o cualquier otra reforma.  Los pesimistas, los que nunca creyeron que un negro pudiese gobernar los EE.UU.,  se frotan las manos al precisarse sus profecías. Ignoran que son muchos los factores que pueden alterar la situación que se ha creado: la muerte de algún senador republicano y su sustitución por un demócrata, o el apoyo de uno de ellos por convicción o porque se deje comprar, puede restablecer el equilibrio. Hay que añadir que Brown tiene solo dos años delante de él,  los que le quedaban a Kennedy. La tenacidad de Obama puede, perfectamente, vencer esos obstáculos.

El abierto desafío a la Banca americana, lanzado hace unos días por el presidente, ha sentado a cuerno quemado a los interesados pero ha sido muy aplaudido en la población de los Estados Unidos y en Europa. Por supuesto la derecha le ha acusado de “populismo” como si descubriese en el afroamericano un aliado secreto de Castro, Cháves y Morales. Estados Unidos tiene un grave problema de educación. Nunca han explicado a sus estudiantes las diferencias entre un comunista, un socialista y un liberal. No sabrían explicar por qué un gobierno laborista (socialista) como el británico, tiene sanidad pública universal y gratuita igual que la Francia de Nicolas Sarkozy, líder de la UMP, un partido conservador a la europea. Para el americano medio, el comunismo de la URSS y el socialismo europeo o social-democracia, son la misma cosa. El costo de la sanidad privada en EE.UU. es increíblemente alto pero la expectativa de vida es inferior a la de muchos países europeos con sanidad pública.

Que Barack Obama no deba su elección a los poderes fácticos del petróleo, el armamento o las farmacéuticas, no significa que estos no puedan presionar y comprar algunos legisladores. El americano de a pie no es consciente de que su país ya no es la única primera potencia que surgió de la Segunda Guerra Mundial después de haber utilizado la bomba atómica y puesto un punto final a la contienda más devastadora de la Historia de la Humanidad. Hoy, en un mundo multipolar, con potencias emergentes como China, India, Brasil y la misma Unión Europea, Estados Unidos necesita un presidente con imaginación y voluntad de cambios drásticos en el tradicional “American Way of Life” del eslogan más tenazmente incrustado en la mente de sus compatriotas. Los “values” tan queridos por el ciudadano medio, están en plena reconversión. Y para llevarla a cabo, Barack Obama ha comenzado por reconciliar los Estados Unidos antipáticos de George W.Bush con el resto del mundo. Nosotros también, ante la masiva invasión americana de Haití, debemos cambiar el “chip” y no acusarles de querer repetir su historial de injerencias en los asuntos de América Latina. Obama ha cambiado el tono de vida del planeta y por eso recibió, como agradecimiento, el Premio Nobel de la Paz. Mi padre siempre decía que la propina hay que darla al llegar a los hoteles, no cuando uno se marcha.

25 septiembre 2009

Un cambio de Era

Más que el fin de la Historia que anunciaba Francis Fukuyama, estamos ante su aceleración. Durante varios milenios, desde que se producía un descubrimiento hasta que era conocido por la mayoría de la gente, transcurrían a veces, varias generaciones. Por los avances de algunas ciencias o simples técnicas, otros adelantos se producían en áreas distintas, incluso muy alejadas. En el editorial que publiqué en mi revista Cosmópolis en su Nº1 fechado en Noviembre de 1968,  impresionado por el Mayo de aquel mismo año en París, intenté explicar a mis lectores de entonces que estábamos ante un cambio de Era y no nos dábamos cuenta. “Tengo algo que decir, pero no sé el qué“, “Sed razonables, pedir lo imposible” o “Prohibido prohibir“, no lo gritaban  anarquistas ni ociosos niños de papá. Millones de jóvenes estudiantes de otros países, compartían los mensajes que iban contra un orden que, con el tiempo se ha ido desmoronando. “Debajo de los adoquines está la playa” nos recuerda la destrucción de nuestras costas, la especulación salvaje, la destrucción de la naturaleza, el nacimiento de la Ecología.

Han transcurrido algo más de 40 años desde que  escribí lo siguiente, en aquel primer número del mensual:

“A MODO DE PRESENTACIÓN ——–> ¡ Hacia φ3  !

Hemos salido de la etapa de la escasez, de  φ1 como la llama Louis Armand, para adentrarnos en la de la abundancia o φ2  y es probable que nos hallemos en el umbral de φ3, la era de la justicia. Si en φ1  la sociedad ha contemplado establemente, desde la ventana de su morada, el paso del tren del progreso, ahora, en φ2, todo se ha relativizado y sociedad y progreso se observan desde sus respectivos movimientos. Ya no disponemos de un observatorio asentado sobre estructuras fijas, sino móviles. Hemos de acostumbrarnos a razonar sin disponer de puntos de referencia estables y aceptar, antes de pensar, que lo que es cierto hoy puede no serlo mañana, como lo que parecía inmutable ayer ha dejado de serlo hoy.

La Humanidad ha vivido 2000 años con la geometría euclidiana, que sólo admitía el paso de una paralela a una recta por un punto exterior a esta. Dos mil años metidos en un universo tridimensional que creíamos único. Y de repente, en el espacio de cuarenta años, en el siglo XIX, surgen Nicolái Lobachevsky que asegura que por ese punto pueden pasar más de una paralela, y Bernhard Riemann que sostiene que no puede pasar ninguna. Tres planteamientos distintos que dan origen a tres geometrías diferentes y, lo más asombroso, tan verdaderas unas como otras. Si estas mutaciones son posibles en el campo de las matemáticas, con esa reputación que tienen de precisas, ¿cómo extrañarse de los cambios que sufren la política, la economía o la sociología?” Hasta aquí lo escrito en 1968.

Han caído las dos fuerzas que dominaron el mundo desde el derrumbe del telón de acero. La primera, el Comunismo del mercado planificado en 1989. La segunda, el libre mercado a ultranza que se auto-corregía y estamos viviendo los estertores de la versión neocon. Ni Gosplan en manos del Comité Estatal de Planificación quinquenal de la URSS, ni la desaparición de toda clase de controles, para la economía liberal americana del todo vale,  que tanto ha seducido a medio mundo después de la caída del dirigismo soviético.

Los dos extremos son intrínsecamente  malos. Las intervenciones del Estado en la economía han sido necesarias en la crisis que estamos viviendo. Se han reflotado bancos privados con dineros públicos, una herejía  hasta hace poco inconcebible en EE.UU. y  Gran bretaña. Los americanos, que  confundían el socialismo de la Unión Europea con el comunismo estalinista, consideran cada vez más que tienen que revisar los conceptos con los que  entienden su política. Sistemas como la Sanidad Pública y universal de Europa, sin por ello perjudicar a la Sanidad Privada, ya gustan a un 53% de estadounidenses.  Barack Obama se dispone a reforzar seriamente el sistema educativo de EE.UU. Para ello no es necesario suprimir ni subvencionar la enseñanza privada o confesional.

Durante siglos, la Humanidad ha estado gobernada por las religiones, todas ellas misógenas. El Catolicismo romano desdeñó a la mujer y esta se fue independizando por su propio esfuerzo y con el apoyo de  hombres que comprendieron que toda civilización necesita establecer una relación de igualdad entre géneros que componen y benefician al conjunto. La era de la Justicia, lo que designo como  φ3, abarca el respeto a lo diferente, entre culturas, entre razas, entre géneros. La Religión se va quedando reducida al campo de lo personal, de lo íntimo. Cuando Benedicto XVI se queja del relativismo, debería empezar a adaptarse a él porque se está generalizando y ha llegado para quedarse y extenderse. La coexistencia o el sincretismo entre sistemas diferentes es el futuro que empezó cuando un estudiante de la Sorbona, escribió en un venerable muro “Prohibido Prohibir”. Acababa de iniciar la revolución más grande de todos los tiempos. Las Tablas de la Ley se resquebrajaron.